dimanche 21 octobre 2007

Harol GASTELU PALOMINO/Poemas a una Madre



Harol Gastelú Palomino, Huancavelica (Perú), 1968. Profesor de arte y literatura por Universidad La Cantuta. Ha publicado el libro de cuentos “Historias urbanas” (Derrama Magisterial, 2005). Sus textos han recibido los siguientes galardones: Premio Nacional de Educación Horacio 2004 en cuento, finalista en novela en el Premio Nacional de Educación Horacio 2005, Premio Cuentos Ciudad de Trujillo 2007, mención especial en novela en el Premio Nacional PUCP 2007. Acaba de obtener una mención de honor en el área de Mitos y Leyendas Populares en el Premio Nacional de Educación Horacio 2007. Textos suyos han sido publicados en las revistas digitales Azularte, Yoescribo.com, Remolinos, Destiempos, Palabras diversas, La puerta azul, Letralia, Ciberayllu, Exquioc, Misioletras y Las filigranas de perder.

E-mail: gcolinacoma@yahoo.es
Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Harol+GASTELU+PALOMINO


POEMAS A UNA MADRE
A María Palomino Ceras de Gastelú
28 febrero 1936 – 22 julio 2005

HE VUELTO
Por Harol Gastelú Palomino

Madre:
He vuelto a Huanta, a las calles de mi infancia.
He vuelto a Cangari, al campo donde nací,
al río donde alguna vez de niño me bañé.
He vuelto a ver el límpido sol ayacuchano,
la noche poblada de estrellas.
He cruzado el puente Viru Viru camino a Chincho.
He pasado por Jello Jello, por Cascabel,
donde de la tumba de tu hermana Antonia
el tiempo no ha dejado nada.
He subido por Pauca, por Ccasi,
desde ahí he contemplado Huanta.
He llegado a Chincho cansado, agotado,
he ido a ver el lugar donde de niña viviste,
he ido a la tumba del abuelo Julián,
le he llevado tu foto,
he hablado con las personas que te conocieron,
ellos todavía no creen que hayas muerto
(yo nunca lo creeré).
He vuelto por todos nuestros lugares
y te he recordado.
Me he sentado en la Plaza de Armas de Huanta,
en el mismo banco que un día compartimos
cuando Nacho apenas era una criatura.
He ido por Cinco Esquinas,
he ido al Morro Tupín.
Te he buscado sin encontrarte
y me he sentido más solo que nunca
y he llorado en silencio.
Tu nombre lo he dicho al viento,
y sé que me has oído,
sé que hay una sonrisa en tus labios.
Madre: he vuelto
a los lugares que has amado.
He vuelto a recoger nuestros pasos.


VUELVES
Por Harol Gastelú Palomino

Vuelves a la tierra, a esa dulce tierra de tu infancia.
Vuelves al río, al río cuando era savia. Tierra y río se fundieron y de allí fuiste tomada tú.
Vuelves a la luz cuando era estrella y tus negros y ondeados cabellos se vuelven constelaciones.
Esa luz perdurará, la luz de tus ojos, esa luz que veré mientras yo exista, mientras los caracoles dejen sus huellas en mi piel.
Vuelves al origen de la vida cuando el horizonte no sabía de miradas, cuando el silencio solo era poblado por las voces de los pájaros, cuando el cielo no sabía del vuelo del hombre.
Vuelves al principio, cuando el agua no sabía de recipientes, cuando la música no sabía de instrumentos, cuando la sangre no sabía de cuerpos.
Vuelves a la tierra, a la semilla, cuando tierra y semilla eran un solo ser, cuando el maíz brotaba alegre ante el llamado de la lluvia.
Vuelves a la tierra, madre. Y la alegría escucha cantar a los pájaros, el río serpentea hacia las montañas, los huesos se cubren de carne, las rosas se llenan de espinas, las cuencas de tus ojos se llenan de luz, el sol se vuelve en busca del girasol.
Renaces.


AUSENCIA
Por Harol Gastelú Palomino

Te has ido,
con tu partida llegó el silencio de las canciones,
los latidos irregulares de mi corazón.
La vida está poblada de recuerdos,
de los viajes a Ayacucho, a Huanta,
de esa caminata en busca de nuestros orígenes
cuando Nacho era una criatura,
¿te acuerdas?
Mujer que no te perdías un entierro,
que conocías de memoria el camino al camposanto,
ahora estás al lado de la abuela Eusebia, de don Pancho,
de Pelusa, del loquito Montes,
de todos los que te antecedieron.
Cierro tus ojos para que la oscuridad no los hiera,
pero tus párpados seguirán contemplando las imágenes
que vieron durante tu paso por la tierra.


PUEDES
Por Harol Gastelú Palomino

Puedes cerrar sin temor tus ojos
que yo velaré tus sueños
para que la oscuridad no los lastime.
Te traeré la luz del día,
los paisajes que mis ojos vean,
los rostros de los que amaste
y de los que te amaron
para que no te sientas sola
para que tus ojos se vuelvan estrellas.
Tapia tus oídos
a los aullidos de la parca
que yo te traeré
las melodías alegres de mi guitarra,
los cantos de los pájaros en primavera,
el rumor de aquel río que cruzamos
un 26 de setiembre
de hace muchos años atrás.
Madre,
te traeré las flores más fragantes
del jardín que cuidaron tus manos
para que se los des a los ángeles
y estos se embriaguen
con el licor de las rosas
e ignoren el hedor de la muerte.


VIVES EN MÍ
Por Harol Gastelú Palomino

Vives en mí,
en cada tarde
que pasaste aquí.
Aún mis oídos
escuchan tu dulce voz
en el canto de los pajarillos
que habitan en mi corazón.
Tus manos
siguen peinando mis cabellos
en el recuerdo de esos años
que me trae el viento.
Vives en mí,
en la sangre
que llevo de ti.
El vaivén de las olas
trae a mi playa
todas esas tardes
en que me amabas.
Madre:
aquí esta tu hijo,
que no para de llorarte
por haberte perdido.
En esta fría tarde de julio
te busco entre los recuerdos
del aquel tiempo vivido juntos,
tiempo que arde como el fuego.
El calor de tus manos,
la ternura de tu mirada,
todo eso extraño,
todo eso lo tengo en mi alma.
Aunque sé que nunca volverás,
vives en mí,
serás compañera de esta soledad
hasta el día en que tenga que volver a ti.


TE LLEVO CONMIGO
Por Harol Gastelú Palomino

Te has ido,
con tu partida llegó el silencio,
me has dejado un corazón herido,
me has dejado poblado de recuerdos.
Este lugar se me hace grande,
tu ausencia me pone triste,
se me hacen eternas las tardes,
todo me deprime.
Te vi aquí,
nos sentamos en ese rincón,
por allí caminaste junto a mí.
Te llevo conmigo,
y muy a mi pesar,
recorro los mismos caminos
que un día nos vieron pasar.
Reprimo una lágrima
para que no me vean llorar.
Recuerdo tu mirada
y me pregunto dónde estarás.
Te llevo conmigo
a pesar de esta soledad
en la que vivo
desde que no estás.


HASTA EL TIEMPO ESTÁ TRISTE
Por Harol Gastelú Palomino

Hasta el tiempo está triste
porque ya no estás aquí.
El día se ha vestido de colores grises
y es por ti.
El sol en el horizonte apenas asoma,
las aves ya no cantan;
las flores han perdido sus aromas,
de mis ojos caen lágrimas.
Las horas transcurren lentas,
cada segundo es una eternidad,
mi corazón desfallece llena de penas,
¿dónde estarás?
Contemplo los lugares que nos vieron pasar,
busco tu mirada inútilmente,
tú ya no estás,
y comprenderlo, duele.
Hasta el tiempo está triste,
mi guitarra se ha quedado muda,
te esperé y no viniste,
ya no vendrás nunca.
Qué inmenso se me hace este lugar,
las tardes me deprimen;
ya nunca volverán
aquellos días tan felices.
Mis ojos miran el camino
sabiendo que nunca más te veré llegar
porque se han hecho distintos nuestros destinos
muy a nuestro pesar.
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Ilustracion : Pablo PICASSO