dimanche 21 octobre 2007

Jorge ETECHEVERRY/ Plantón en Monterrey



Jorge Etcheverry Arcaya nació en Santiago de Chile en 1945, formó parte de la Escuela de Santiago y del Grupo América, agrupaciones poéticas de la segunda mitad de los sesenta, la primera de tendencia neovanguardista y la segunda más "comprometida". Fue coeditor de la antología 33Nombres claves de la poesía actual chilena.En Canadá, donde lleguó en 1975 debido al "`pronunciamiento" militar, fue uno de los fundadores y miembros del consejo editorial de Ediciones Cordillera, la editorial chilena en Canadá.Ex profesor de filosofía y español en colegios secundarios en Chile, y ex profesor asistente en las cátedras de literatura chilena, hispanoamericana y española en el ex Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, (puros exes en Chile) se doctoró en literatura en la Universidad de Montreal. Ha leído presentaciones sobre literatura hispanoamericana y chilena, y sobre autores como José Donoso, Samuel Beckett, Pablo Neruda, Juan Rulfo, Nicanor Parra, Gabriela Mistral, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, etc. en congresos realizados en Canadá, Quebec, Estados Unidos, Cuba, Inglaterra, Chile, México, países donde también le ha tocado leer poesía. Publicado textos poéticos en diversas revistas como Lar, Orfeo, Casa de las Américas, Trilce, Araucaria, Textos, New Canadian Review, Urgences, Existere, Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, Contemporary Poetry, Ellipse y otras. Soy, con Daniel Hinostroza, poeta chileno residente en Montreal. Ha publicado también artículos y notas críticas en libros, revistas y periódicos y es adicto a las artes plásticas, habiendo contribuido con ilustraciones y dibujos a diversas revistas como Solaris (revista quebequense de ciencia ficción), Tabula Rasa, Carleton Literary Review y Poetry Halifax Darmouth, entre otras.




Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Jorge+ETCHEVERRY

«Hola, como parece que La cita trunca está desactivada por el momento (o a lo mejor es problema de mi computadora, en fin...), les invito a ver L'albavolante, en
http://albavolante.blogspot.com/, blogista más o menos con el mismo contenido, destacando un comentario de la novela LATITUDES de Gabriela Etcheverry publicada por Split/Quotation-La cita trunca por Gregorio Angelcos y una crónica chilensis del poeta retornado a Chile de Canadá Alfredo Levergne…»

****

Plantón en Monterrey
Por Jorge Etcheverry

Un plantón vendría a ser una mezcla entre un ‘sit in’ y una toma. No es exactamente la acepción que le damos nosotros en Chile como cuando decimos “me pegué un plantón de media hora esperando el bus”. En Monterrey tuvimos un plantón del 4 al 6 de octubre con autores venidos (casi) de los Cuatro Puntos del Globo, aunque en general latinoamericanos, que nos congregamos en torno a Ryszard Kapuscinski, recientemente fallecido, que fue el centro de una exploración vasta y de algún modo profunda y diversificada de los problemas más álgidos de estos tiempos de guerras de baja y alta intensidad que mezclan la religión, el neocolonialismo, la lucha de clases, la expansión económica, el control de los recursos naturales. Conflictos que en ponencias, testimonios, entrada en blogs, artículos periodísticos, escenas teatrales, prosa, poesía, miniensayo y textos intergenéricos levantaron cabeza en este congreso convocado por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE) y titulado XII Encuentro Internacional de Escritores. La Guerra y la Paz en Literatura. Homenaje a Ryszard Kapuscinski. La figura de este autor polaco situado en la encrucijada del periodismo y la literatura, su objetividad informativa, su compromiso con la o las humanidades, sobre todo con la más desposeída, son patentes para Luis Sepúlveda, notable escritor chileno, que comenta en un artículo redactado para el libro Ryszard Kapuscinski Reportero del Siglo: “Lo que más admiraba de sus trabajos era su tomar partido, porque en el periodismo la neutralidad no existe, y a partir de ahí su insistente ética que nunca consideró “carne de noticia” a los protagonistas de todas las guerras civiles, guerras inducidas por el primer mundo”, y añade que “Ryszard Kapuscinski escribió día a día la historia de los de abajo, la historia de la carne de cañón condenada a no tener memoria pues todas las tragedias serían descafeinadas por la historia oficial”.

A diferencia de muchos congresos de escritores, en éste las intervenciones literarias siempre tuvieron un referente histórico social muchas veces implícito que en lugar de menoscabarlas las enriquecían.. Este encuentro se llevó a cabo en el vasto espacio arquitectural y de jardines de la Macroplaza de Monterrey, que combina hoteles con museos y áreas de uso público. Desde un ventanal de la sala del museo en que se desarrollaron algunas sesiones podíamos ver a cientos de parejas que bailaban bajo una gran glorieta al compás de música bailable gentileza de la municipalidad, como todos los jueves en la tarde. La ciudad de Monterrey está convertida ahora en capital mundial de la cultura y el pensamiento ya que es sede de la segunda edición del Forum Universal de las Culturas. Según Zaira Espinosa—joven escritora becaria y editora responsable de la revista Posdata, que dirige el poeta José Jaime Ruiz—esta es la segunda ciudad más cara del país después de Cancún y en ella vive alguna de la gente más rica del continente. Monterrey es una ciudad pujante de más de 4 millones, el tercer centro urbano de México, me dicen, con una industria floreciente y divida en dos sectores económicos por un río de mermado caudal. Otros presentes en la sobremesa la describen como la “antesala de Estados Unidos”. La pareja me pone al tanto de las políticas culturales del estado de Nuevo León, me dicen que no tienen problemas para gestionar apoyo de la empresa privada para su revista y que ahí se considera a los escritores —me imagino que en todo el país—como trabajadores socialmente necesarios, lo que los hace acreedores a estructuras de becas y financiamientos que me parecen un sueño de una noche de verano, no tan sólo en Canadá, sino en el Chile globalizante globalizado que ensaya desde hace algunos años esquemas de financiamiento a la cultura y la literatura con bastante controversia. Los escritores mexicanos tienen la posibilidad de influir en las decisiones de los organismos como CONARTE, y fue gracias a Zaira y al intermedio de un alto dirigente gremial de los escritores de Nuevo León que pude participar en este sustancioso evento, excelentemente organizado y que nos trató por varios días con guante blanco exponiéndonos a cumbres culinarias y etílicas mexicanas, incluyendo un cabrito asado que no había degustado por más de treinta años y que me hizo brotar lágrimas de los ojos.

Quizás sea el componente populista de las instituciones mexicanas brotada de su revolución—que en su momento fue popular—lo que ha evolucionado hacia este otro conflicto latente que acechó este doceavo congreso para mostrar sus garritas de vez en cuando. Esa lucha social a veces soterrada que vive México, ese conflicto en cámara lenta que esperamos se solucione por una revolución institucional y no se acelere o intensifique para dar el salto cualitativo que lo transforme en una de esas guerras que documentó y recreó Kapuscinski. Los mexicanos esperan para 2010 el cambio que la tradición dice arrebata al país cada 100 años. El candidato de la izquierda mexicana sacó en 2006 mayor porcentaje de votos que los que sacó Allende en las elecciones chilenas de 1970. La izquierda mexicana al menos como la percibo me parece en general post guerra fría y carente del estalinismo filoeuropeo y rígido, del socialismo electoralista del arreglín, el pituto y el cuoteo, que a veces empañaron el proceso chileno. Un vuelco hacia la izquierda en México tendría una enorme influencia en el continente, mucho más que los devaneos neoliberales chilenos o las políticas domésticas e internacionales que en los últimos años ha asumido Canadá, en uno de los períodos más reaccionarios de su historia. Lo que fue tema de conversación con esa bella mujer norteamericana de 80 años, Sayre Sheldon, mientras tomábamos desayuno en un hotel en el que los organizadores nos habían alojado a cuerpo de rey. Conversamos sobre cómo la imagen de Estados Unidos y Canadá que maneja el público es obsoleta, ya que una organización progresista y antibelicista como Move On en Estados Unidos tiene más de 3,3 millones de miembros—lo que dada la población de Canadá equivaldría a 330.000 y la de Chile a 165 mil, lo que es un sueño. Que las guerras en Irak y Afganistán en Estados Unidos tienen un 25% de apoyo del público, frente al casi 50% en Canadá para la guerra en Afganistán, y que los movimientos antiglobalización y sus teóricos, como Chomsky, viven en Estados Unidos. Pero además tuve la suerte de platicar unas horas en el aeropuerto de Monterrey y luego viajar en avión hasta Atlanta con la traductora al español de Kapuscinski, Ágata Orzeszek, que había cerrado el congreso con su charla Un par de botas o el sentido de la guerra, donde mostró una gran penetración en lo más recóndito de la estimativa del periodista polaco, y su humanismo. Y ahora escribo esta nota luego de una noche agitada de sueños con zapatos perdidos y vagos interrogatorios institucionales—¿policiales, aduaneros?