dimanche 21 octobre 2007

Maritza Luza CASTILLO/Poesía


Maritza Luza Castillo, Perú, Periodista y Escritora. Seudónimo: La Condesa de P de Monte. Seleccionada entre las 10 obras finalistas en el certamen organizado por “Civilia”, “Relato hiperbreve “de la Fundación Derechos Civiles. Certamen “Todos Somos Diferentes” Nombre del cuento impreso en la colección “Cansiano”. Nombre del ejemplar publicado el 6 de Julio del 2004 “Libertad bajo palabra”


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A mis Cuzos
Por Maristza Luza Castillo

No sé cuando empecé a sembrar familia
Yo, incapaz de perennizar mi especie
Con formulas sencillas de engreír el estómago infantil
Descubrí que eternizar la raza
Estaba escrito en los designios de mi historia
Ahora que me había resignado
A las obligaciones de la soledad
Gracias a mi hermano y al equilibrio de su amor con su esposa trajo a mi vida
Un lucero y una estrella
Donde encontré esparcidas mis facciones
El lugar de los sueños
Y el éxito agravado por el caramelo
Verlo al Cuzo, es ver crecer de nuevo a mi padre en su osamenta corporal,
Por ende, parte de reflejo
Ver a la Cuza, pequeñita es como
Reconocer a tercípode habitando de nuevo en mi apellido
Con la misma delicadeza que tuvo para entrar en el espíritu sublime de mis hermanas
Su presencia revestida de audacia y alegría no me da tiempo de crear espejismos


sino de vivir grandes aventuras
Ahora puedo ver a la copa de los árboles
Sabiendo que su sonrisa esta condecorada por los astros
Y mi forma de crear
Están en sus cuerpos
Con la firme promesa
De continuar con sus mejillas coloradas


A Mi madre
Por Maristza Luza Castillo

Apareció una luz delante de mí
Marcado por los pliegues de las rosas
Entre nubes blanquecinas de su pelo
Prepara sus alas, con mejilla al poniente

Tú que eres la fuente de la vida
Que fecunda nuestros pensamientos
Y amor infinito

Abres un manantial en tu universo
Que a pesar del vértigo nauseabundo
Del espacio que te tocó vivir
Aún cuando respiras perdonas
Aún cuando perdonas, enseñas
Aún cuando te castigan
Tienes a Dios en el alma

Aseguras un bienestar al despertar
Un cielo, en un ángel
Que abre sus alas
Para asegurar un nuevo día en el mismo sitio
Cómo no quererte madre
Enseñando a conseguir las metas
Sueltas tu inmensa sabiduría
Para bañarme de ti con una tierna mirada

Tu defensora de las causas pérdidas
Guerrera incansable, contra los fantasmas del viento
Deshojas tu alma para vertebrar
Un camino

Ahora que puedo sentir tu celestial cariño,
Y ver tus ojos cansados
Te prometo no esperar
El espiral de nubes que envíe el señor
Para decirte madre
Con balbuceante frase
Te quiero madre


Burbujita
Por Maristza Luza Castillo

Todo pensamiento no alcanza
Para hilvanar una reflexión acerca de tu persona
Tu cuerpo cansado con forma de nuez
Y tus sienes de azúcar impalpable
Se ajustan en invierno a la imagen de una dona en su punto de miel
En el verano
Tus palabras chillonas
Te encierran en una burbuja de aliento

Mi burbuja,
Burbuja exenta de pétalos inciertos
Maniobras ahí desde lo alto
Aunque no pasas de tu ovoide metro cincuenta
Dedicada a armonizar asperezas.
Tu vida no es nada fácil
Tienes la calma invencible de la maternidad
Tú y tus ojos atentos
Reparan los defectos de tu cría
Gracias madre mía
Por seguir siendo mi burbuja


Renuncia
Por Maristza Luza Castillo

Ahí estaba,
cumpliendo su rictus ineludible
Era un abrigo largo con el color del crepúsculo nocturno en el paño,
practicando su fe.
Parecía un álamo,
sobre el resto de los cristianos,
Diminutos ante presencia.
Su boca, profería saludos
sosteniendo la educación bien cimentada.
Pero la quinta década prosperaba el cenizo desde sus raíces
Sus párpados, daban cuenta abrupta del tiempo,
aunque interiormente se sintiese la misma,
los surcos en su piel traducían el secreto del tiempo.
Y lo que antes fue sonrosado ahora es bronce.
Embestida con su ego,
buscaba viabilizar su sequedad con modales amaestrados.
Nunca quiso compararse a la andar hamacado, ni al aparatoso maquillaje.
Ahora su forma segura, su amurallada cortesía disuelve su vida de fragancias
untuosas para reducirla en una santa reliquia.


Ilustracion: Klimt

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