lundi 27 août 2007

Cristián WARNKEN/Entrevista a BERNARD PIVOT: "La televisión es implacable"


ENTREVISTA

La "leyenda" de la televisión cultural francesa conversa con Warnken:
BERNARD PIVOT: "La televisión es implacable"
Por Cristián WARNKEN

Nabokov, Marguerite Duras y Charles Bukowski fueron algunos de los escritores entrevistados por Bernard Pivot, quien condujo por décadas los recordados programas culturales "Apostrophes" y "Bouillon de Culture".Extracto del programa "Una Belleza Nueva", que se emitirá íntegro este domingo a las 11:00 horas por TVN y a las 20:00 horas por ARTV.

Estoy en las afueras de París, frente a frente a Bernard Pivot, la memoria de la televisión cultural francesa, el periodista que sostuvo por décadas "Apostrophes", un programa sobre libros que marcaba la pauta de lo que se leía o no en Francia. Poder entrevistar al gran entrevistador, al que ejerció lo que él mismo llamó el "oficio de leer", es un lujo, y sé que tengo una hora para que me revele los secretos de un género -la entrevista por televisión- difícil y apasionante.

-Baudelaire, interpelando al que leía su poema, dijo: "Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano". Siento que usted, en el programa "Apostrophes", trató a su telespectador desde ese espíritu.
"Para mí, el televidente era {lsaquo}{lsaquo}yo, el primero{rsaquo}{rsaquo}. Yo hablaba en nombre del televidente, preguntaba en su lugar. Y si no comprendía la respuesta de un escritor, le pedía precisiones, porque me decía: "Si yo, que he leído el libro, no comprendo lo que dice, menos lo va a comprender el televidente". Era intermediario entre ambos, pero estaba más cerca del televidente que del escritor".

-Se ha definido como un "correo", un "promotor"...
"Sí, un correo. Hago eso que usted hace actualmente; es decir, soy un poco el {lsaquo}{lsaquo}entrevistador entrevistado{rsaquo}{rsaquo}. El correo es el que trae información, los comentarios; es el que recorre la ciudad; en este caso yo no me movía, porque los recibía en el estudio, pero no era un crítico, era un correo".

-Hermes...
"Un poco Hermes. A veces también el soldado de Maratón".

-Hermes, pero no hermético.
"De ningún modo. Se trataba de ser claro. Hubo programas difíciles con algunos intelectuales, y sufría mucho al leer obras algunas veces un poco esotéricas; pero parece que tenía, no un don, pero sí esa cualidad de poder hacer captar a las personas cosas de las más complejas, de difíciles, sin por ello llevarlos a un nivel de vulgaridad; vulgarizar sin ser vulgar".

-Usted estuvo en "Apostrophes", que duró 15 años, y luego en "Bouillon de Culture" que duró diez años, en horarios "prime". ¿Fue un milagro sostener un programa en televisión sobre los libros, la literatura, las ideas?
"Este programa correspondió a un momento de la televisión. Hoy en día no podríamos hacer un programa como el que hice, porque lo pasarían en horarios muy tardíos; porque estaría sometido a la ley imperiosa, un poco fascistoide, del rating, porque los tiempos han cambiado y los televidentes no tienen la paciencia para escuchar a escritores expresarse durante una hora. Estoy muy sorprendido de ver que la televisión chilena hoy le dé cabida a programas de entrevistas como éste. Desgraciadamente, en Francia se ha abandonado un poco esa exigencia, esa voluntad de profundizar las cosas, de darle el micrófono holgadamente a la gente. Hoy la televisión es una víctima de la publicidad. No hablo sólo de la audiencia, sino también del ritmo de la publicidad. La publicidad tiene que ir rápido, va recortando".

-Es el vértigo...
"Es el vértigo. La publicidad ha influido en el cine, entre otros el cine de los jóvenes. Y ha influido en los programas de televisión, en los que una imagen no puede permanecer más de quince segundos sobre una cara, una expresión".

-El zapping mental.
"Sí, hay que hacer zapping, hay que ir muy rápido. En realidad, hoy los realizadores y las personas como usted, o sea los animadores, hacen su propio zapping, para que los televidentes no hagan el suyo. Es desconcertante".


"Estar en directo es magnífico"

-¿Es usted un bulímico de la lectura?
"Lo fui. Yo leía entre 10 y 14 horas diarias".

-¿Cuál era su método de trabajo?
"No tenía métodos. Tomaba el libro, lo leía, anotaba cosas, lo subrayaba, y el viernes, el día del programa que siempre era en directo, tomaba los libros cuyo autor había invitado, y creaba una dramaturgia -es decir, si había una temática, saber lo que tal autor decía sobre tal tema, según lo que iba diciendo-. Trataba de hacer un programa que a veces se escapaba de mis manos, porque no se puede controlar todo, y que correspondía a lo que había imaginado. Pero era un placer hacer un programa cada viernes, distinto al programa anterior, y que sería distinto a su vez del programa siguiente".

-Usted tiene un tono, un ritmo, que es imposible imitar.
"Siempre fui así. No sé, es mi temperamento. Toda la gente me decía que era el mismo en la vida y en la televisión. Era para mí el mejor de los elogios. De hecho, no era actor ni alguien que aparentaba ser; era tal cual era todos los días".


La máscara

-¿Se puede mentir en la televisión, jugar una comedia, inventar y ser otro?
"No, eso es imposible. Salvo si se es un gran actor. La mayoría de los escritores invitados, inclusive yo mismo, no podemos mantener un rol por tanto tiempo; en cierto momento vuelve "lo natural al galope," vuelve a aparecer, y la máscara se fisura. La televisión es implacable. Implacable. Los escritores que han querido jugar, fingir un rol en la televisión, que han querido engañar al televidente, al cabo de un rato, y eso se ve, se hacen pedazos; ya no son lo que debieran haber sido. No, eso es imposible".

-Su programa asumió los riesgos de una emisión en directo.
"Estar en directo en la televisión es magnífico. El escritor toma riesgos, pero uno también. El televidente también toma riesgos, no sabe lo que va a ver. Nadie sabe dónde lo llevará el programa, cuál es la dramaturgia. A veces yo la conocía, tal como se lo expliqué hace un rato, pero a veces me encontraba envuelto en un programa en directo que se escapaba de mis manos, y trataba de retenerlo, de controlarlo".


El futuro de los libros

-George Steiner, al que usted entrevistó, escribió en "El silencio de los libros": "Tendemos a olvidarnos que los libros pueden ser suprimidos o destruidos. Ellos tienen su historia como toda producción humana". En la era de internet, ¿es el libro un objeto amenazado?"
No sé lo que será la humanidad en dos siglos más. En el corto o en el mediano plazo, no creo que los libros estén amenazados. No veo a las personas leer novelas en sus laptops, en sus relojes o en la pantalla de su computadora. Realmente no lo creo. Se pueden leer hoy compendios técnicos o informes en la computadora, pero el placer de leer una novela, el placer de leer poesía, el placer de leer filosofía ahí ¡es imposible!".

-¿Cómo es ese placer?
"Es el placer de la sensualidad. Mire lo que es un libro... (toma un libro). En una computadora usted hace... toc, toc, toc., golpea algo duro".

-A mí me gusta el olor de los libros.
"¡Eso! Nunca dejé que nadie abriera los paquetes de mis libros, nunca. Siempre fui yo quien los abría. Es un placer abrirlos y tomarlos en la mano, leer la carátula, así... mirar la dedicatoria, romperlo y empezar a leerlo. Usted capta bien... es la sensualidad que no se tiene con los demás medios modernos de comunicación. Para mí también está la sensualidad de escribir, tomar un lápiz, y tener ese contacto; todo esto es carnal".


Simenon, Solyenitsin

-Le propongo ir a la "búsqueda de Apostrophes perdido". ¿Cuál ha sido su programa más emocionante?
"Una entrevista que tuve con un escritor que no debe haber sido traducido al castellano, Marcel Jouhandeau".

-Es un gran escritor, el autor de "Señor Godeau íntimo".
"La hice un año antes de su muerte. Es un escritor francés, muy refinado, católico, homosexual y casado al mismo tiempo".

-Y hablaba mal de su mujer.
"Sí, siempre se peleaban. Era una leyenda. Pero al mismo tiempo ambos sacaban provecho de esta situación. Pero él tenía un estilo. Es probablemente uno de los estilistas más grandes del siglo veinte. Un estilo de una perfección increíble. El sólo sabía hablar de sí mismo, de su juventud, de sus tormentos, porque era cristiano y homosexual".

-Estaba desgarrado.
"Sólo sabía hablar de eso, y llevaba un diario que tenía 20 a 30 tomos, y se dirigía a una élite de lectores. Nunca fue un escritor muy popular, por cierto. Tuve el placer de hacer este programa con él, un año antes de su muerte. Era muy emocionante, porque estaba casi ciego y él sentía que estaba cerca de su fin, y al final del programa elevó una oración a Dios, destinada al día de su muerte, y era muy impresionante; fue un programa muy emocionante".

-¿Y Solyenitsin?
"He entrevistado cuatro veces a Solyenitsin, puedo decir que lo acompañé durante su vida. Cuando fue expulsado de la Unión Soviética, vino a mi estudio, a uno de mis primeros programas. Tuve el privilegio de entrevistarlo en Estados Unidos, en su casa en medio de los bosques; luego, cuando volvió a Rusia, pasó nuevamente a París, y tuvimos una tercera entrevista. Y cuando ya estaba instalado en Moscú, fui a entrevistarlo a su dacha".

-¿Qué recuerdo guarda de él?
"Hubo un momento muy emocionante. Fui a entrevistarlo a EE. UU. y le pregunté al final si tenía la esperanza de volver a Rusia. En ese momento nadie sabía que iba a caer el muro de Berlín. Dijo: "Tengo la íntima convicción de que un día retornaré a mi país". No era posible creerle. La Unión Soviética era un país muy fuerte, y me dije que él se tomaba sus deseos, sus convicciones íntimas como realidad. Pensé que estaba equivocado. ¡Y fue él quien tuvo razón! Eso fue extraordinario".

-¿Y Georges Simenon?
"Usted me preguntó cuál fue el programa más emocionante, y le comenté que el de Jouhandeau. Pero podría haber dicho Simenon. Le voy a explicar por qué. Publicó un libro, cuando había jurado que no escribiría porque su hija, María José, se había suicidado un año antes. Y cuando menos me lo esperaba, presionó un botón en la grabadora y se escuchó la voz de su hija y fue terrible, terrible. Tenía la cara demacrada por la emoción, y yo que no podía contenerme, fue realmente emocionante. Simenon siempre fue así. Indiferente al qué dirán".


Preguntas para Balzac

-¿A qué escritores lamenta no haber podido entrevistar?
"A varios: René Char, Beckett. Pero lo que más lamento es no haber podido entrevistar a Voltaire, eso sí lo lamento (risas)".

-¿Y Montaigne?
"Montaigne es otro. ¿Y a Victor Hugo, se imagina?".

-¿Cuál hubiera sido la primera pregunta?
"Hubiera ido a verlo a su exilio en Guernesay. Y le hubiera dicho: 'Explíqueme esto. ¡Y ese Napoleón, que usted no puede ver!' ¡Imagínese, hubiera sido fantástico!".

-¿Y Rimbaud?
"Rimbaud... ¿hubiera hablado? No sé. Pero sí Balzac...".

-¿Qué pregunta le haría a Balzac?
"No sé, no es una pregunta, son muchas. Yo no comprendo a Balzac, no entiendo a este hombre que murió a los 50 años, y que ha podido escribir tantos libros. Explíqueme su vida. ¿A qué horas se acuesta? ¿A qué hora toma desayuno?".

-¿Y qué hay ahora? ¿Hay otros Victor Hugo, otros Balzac en la Francia de hoy?
"No, o quizás no logro verlos. Hay muy buenos escritores en Francia, como Le Clezio, Michel Tournier, Julien Gracq, pero no de la dimensión de esos gigantes".


Alquimia francesa

-¿Cuál es el espíritu francés más profundo, se puede definir? ¿Acaso es mediterráneo, es celta? ¿Cuál es esa mezcla, esa alquimia francesa?
"Creo que el genio francés está compuesto por la influencia mediterránea. Francia es un país mediterráneo, así como Italia y España, tiene el lado "comedia del arte". Y luego está la influencia del norte, de los países flamencos, de Alemania, de Suiza, que son países protestantes. Francia es una mezcla de dos influencias. Cuando me preguntaban: ¿Por qué tuvieron éxito sus programas?, yo les decía: 'Porque los escritores franceses son a la vez mediterráneos y anglosajones. No son tan parlanchines como los italianos, ni tan serios y graves como los anglosajones'. De ahí esta alquimia entre seriedad y petulancia. Y también vemos esto en la literatura. Está lo serio, un hombre como Flaubert, más cerca de lo anglosajón, pero me encanta alguien como Pagnol, completamente mediterráneo. Es una alquimia".

¿Quién es Bernard Pivot?

Bernard Pivot (1935), periodista y crítico francés, inicia en 1975 las transmisiones de "Apostrophes". Su figura en el estudio en un círculo con sus entrevistados ha permanecido en la retina de miles de telespectadores, así como algunas de sus entrevistas individuales a grandes de la literatura (Nabokov, Green, Duras, entre otros). El programa termina en 1990, pero Pivot crea "Bouillon de Culture", que se emite hasta 2001. Una versión del "cuestionario de Proust", que le formulaba a sus entrevistados, fue adaptada por James Lipton en "Inside the Actors' Studio". Ha escrito en diversos medios, como Le Figaro y Journal du Dimanche. Participó en la creación de "Lire". El año 2004 es designado en la Academia Goncourt.

La polémica entrevista a Bukowski

-Cuéntenos del famoso programa con Bukowski.
Bukowski, que era un buen escritor, en sus cartas habló de ese programa, en el que quiso provocar. Se tomó dos botellas de vino blanco, y cuando lo entrevisté, había otros escritores también en el estudio. También había una mujer. Bueno, se tomó dos botellas a sorbos, y entonces empezó a transpirar, puso su mano sobre la pierna de la mujer, y la cosa se convirtió en un escándalo espantoso.

-¿Qué decía?
Digamos que eructaba, hacía gorgoritos, impedía que los otros hablaran; al final él mismo quiso irse del estudio, quería ir al baño, ya no daba más, así que se fue, y eso fue un pequeño escándalo para la televisión de ésa época. Hemos visto otros escándalos desde entonces. Él dijo que fue al programa con la intención de hacer un escándalo en la televisión francesa y agregó que estaba algo arrepentido.


Articulo:
http://diario.elmercurio.com 26/08/2007
Ilustracion: Alexia de Burgos.

Lily CUADRA/Poesía




Madre Tierra
Por Lily Cuadra

Madre Tierra vas crujiendo tu vientre

no llores por los que has de enterrar
llora por los niños que no saben donde andar
yo no tuve lágrimas y había tanto por llorar
no sequé sudores ni sangre
había tanto por limpiar
Madre Tierra perdona nuestra irreal indiferencia
no aprendimos a cuidarte
cuando infantes las manos nos lavaban por tocarte

solamente regué mis rosales
sembré la hierba buena
lisonjeé mis geranios
y acaricié los girasoles
aprendí muy tarde
a cuidarte Madre Tierra
dejé correr contaminada el agua de los ríos
dejé al mar jugar con las sirenas muertas

te prometo con la poca vida que me queda
cuidar de ti y no aceptar ninguna guerra
aprenderán los niños a quererte Madre Tierra
amar no es solamente henchir el pecho con orgullo
o ver flamear mi bandera haciendo contraste con el cielo
amar la Tierra es mucho más que sembrar frutos
y saborear el alimento cosechado

amarte es no envenenar el suelo
el que un día nos cubrirá de la luz y de la sombra
amarte es dejar besar al agua limpia tus laderas
cubrir de mariposas de mil colores el cielo
abriendo y juntando sus alas como manos en plegaria

amar es procurar envolverte en aire puro
beber de las aguas cristalinas
tener el mar lleno de peces y de algas
y a la Madre Tierra fértil en su lecho

pariendo sin dolor los alimentos
.
.
.
Desierto sin nombre
Por Lily Cuadra

No hay manta
que pueda cubrirme
la tierra no quiere mi cuerpo
no se si alegrarme o buscar ni nicho en el mar
junté pequeñas piedras
llené mis bolsillos
me interné en el desierto sin nombre
el viento golpeaba mi rostro
como castigando mi osadía
con las manos en los bolsillos
apretando mis piedras
sentí su compañía
estarán hasta el fin de los fines
hasta que mis huesos sean polvo
ellas fieles compañeras
nunca me dejarán sola
.

Diez años, un año, ayer y mañana
Por Lily Cuadra

Hace diez años

El tiempo travieso villano
hace diez años aun moza
pretendía recorrer el mundo
mochila tenía
algo de dinero había
pero…siempre hay un pero
¡no eres un varón!
te violarán
te robarán

estás loca
soy tu marido
no lo permito
pasaron los diez años
mozuela ya no soy
marido ya no tengo
si me violan
mal no estaría
para robar gran cosa no hay
la mochila
llena de libros y sueños
pasaron diez años
y yo me quedé en el tiempo


Hace un año

que mi mochila es invisible
hemos viajado por el mundo
imaginariamente
conocí amigos
conocí España
me quedé entre los ajos
de Santa Ana
y los toros de San Fermín
hace un año en mi trajín
un cuentito escribí
de Jacinto el oso
que vive en El Pedernoso


Ayer llovía

pero era viernes
no importa mojarse
bajo la acariciadora garúa
es viernes
y era imprescindible
tomar un café con los amigos
sin apuro conté lo que pude
reí
escuché
compartí
algo no dije
quedó para mí


Mañana

¿Qué será de mi mañana?
seré optimista
me levantaré con el pie derecho
escribiré un poema
llevaré a pasear a mis perras
sonreiré a todos los que crucen su mirada con la mía
aunque garúe
haga frío
esté gris el cielo
sonreiré
será un feliz día
me acordaré que existes
y estoy viva
¿para qué más?

Maritza Luza CASTILLO/ Dos minutos y medio marcaron la Diferencia


Maritza Luza Castillo, Perú, Periodista y Escritora. Seudónimo: La Condesa de P de Monte. Seleccionada entre las 10 obras finalistas en el certamen organizado por “Civilia”, “Relato hiperbreve “de la Fundación Derechos Civiles. Certamen “Todos Somos Diferentes” Nombre del cuento impreso en la colección “Cansiano”. Nombre del ejemplar publicado el 6 de Julio del 2004 “Libertad bajo palabra”

Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Maritza+Luza+Castillo+


Dos minutos y medio marcaron la Diferencia
Por Maritza Luza Castillo

Apenas 150 segundo ondas sísmicas remecieron el Perú e hicieron la diferencia causando una gran destrucción en Norte de Ica y Sur de Lima con una intensidad de 29 grados en la escala de Rigther El epicentro fue localizado a 35 kilómetros de profundidad en el subsuelo marino frente a las costas de Chincha y Pisco.

En el Perú las advertencias de los sismómologos por lo general caen en saco roto y por ahí decantó la alerta que hubiera podido mermar ciertamente algo las calamitosas consecuencias que acarrearon. Evidentemente la razón indica que nunca es suficiente cualquier preparación anticipada. A la fecha, luego de cuatro días del movimiento telúrico se registra más de 1350 heridos y cerca de 400 muertos

La tragedia afectó a Pisco con el mayor número de muertos y heridos, colapsando los centros asistenciales. Cientos de pobladores quedaron en la más completa orfandad por el derrumbe de sus casas. Los habitantes clamaban por ayuda solicitando que desde Lima se envíen cuanto antes medicinas carpas y alimentos.

Esa misma noche infausta también cayeron los teléfonos de muerte súbita, el cable, los postes de luz, hubo destellos en el cielo que al grueso de la población les figuraba rayos iluminando la pena en el cielo.

Lastimosamente muchas fueron las falencias después del terremoto, sobre todo en comunicaciones, la gente deseaba saber cómo estaban sus familiares y las líneas seguían mudas hasta la mañana siguiente.

El primer mandatario puso manos a la obra, pero en forma desordenada. La comunidad mundial se hizo presente con muchos donativos mediante barcos Hercules como en el caso de Bolivia con carga en alimentos y cobertores, Chile con especialistas en rescate y alimentos, España con un contingente de perros entrenados para la búsqueda y purificadores de agua, Colombia con agua, conservas, Francia con equipos, Israel con medicinas, y así vimos que el mundo se puso la mano en el corazón y estuvo de pie siempre alerta. Pero lamentablemente la ayuda no les llega en las dimensiones en que va arribando a la capital, se acumulan cientos y cientos de toneladas, pero para muestra un botón.

Esta mañana 20 de Agosto, medios de prensa denunciaron que un lote de donaciones para los afectados del sur se quedaron en una vivienda en el distrito de La Victoria un distrito populoso de Lima, en casa precisamente de una funcionaria edil del municipio. Sin embargo aquella mujer esgrimió en su defensa que era el excedente devuelto de Chincha y que lo iba a devolver.

No obstante, la benevolencia y temor del administrador del penal Chinchano temiendo el juicio final invito a que abandonaran la cárcel los internos y salieron como pedro por su casa cerca de 600 internos de mayor peligrosidad. Posteriormente al funesto evento le atribuyó la libertad al derrumbe de las paredes del penal por efecto del sismo. Hasta anoche, solo 40 habían sido recapturados e internados en otro penal ya que la prisión de Ica también fue destruida por el sismo

Es una pena que luego de la solidaridad demostrada en la capital y en el mundo sea menoscabada con actos delincuenciales que no hacen sino ahuyentar las buenas intenciones de las personas que sopesan las desgracias ajenas como propias. Muchos damnificados con carteles: “ayúdenos con alimentos”, se vean traicionados por malos elementos de almas negras. Ellos frente al terremoto con sus hechos mezquinos traducen: “Te Remato”

Jack FARFÁN CEDRÓN/ Dar es Dar


Cuadrumano
Textos híbridos, mutantes, escritos por un animal pensante, por un hombre irracional.
http://lacomunidad.elpais.com/jack-farfan-cedron/posts


Jack Farfán Cedrón, Piura, Perú, 1973. Ha publicado Pasajero Irreal y Vironte, en 2005; en 2006, Cartas, parte del libro inédito La Hendidura del Vacío y selecciones de los libros La Luz de la Certeza, Ángeluz, Series Absurdas y Antisueños (también inéditos), en apariciones mensuales de la serie de plaquettes Al Castor; y en 2007, Ángel, Las Ramas de la Noche y El Leve Resquicio del Amor. Reside en Cajamarca, desde donde esporádicamente publica artículos, cuentos, reseñas y poemas, en sus blogs: Pasajero Irreal, El Águila de Zaratustra y Cuadrumano en "La Comunidad" de El País; además trabaja en un decimoctavo libro de poesía y edita la Revista Exquioc. 12 libros por publicar.

E-mail: jackgofri@rocketmail.com
Sobre Azularte :


Dar es Dar
Por Jack Farfán Cedrón

Algo que nos caracteriza a los seres humanos es el afán de sociabilizarnos y de solidarizarnos ante los desastres naturales. No existiríamos si no estuviéramos acompañados y si fuéramos totalmente egoístas. No concibo la idea de una persona totalmente hermética, antisocial y avara.

El diablo mismo, de existir, se daría un espacio en el corazón, para, de alguna manera, compartir. De hecho la maldad es maldad por el acto mismo de compartir. Los drogadictos comparten su cachito de marihuana, unas líneas de polvo; los alcohólicos comparten su alcohol, los neuróticos sus demonios interiores, las putas su sexo. Todos compartimos. No existieran los alcohólicos si no existiera el acto mismo de compartir. Compartir, de alguna forma es un vicio, un vicio propio de los seres humanos. Hasta las propagandas de cerveza toman como carnada el acto humanitario y amical de compartir. Como que el compartir es un pretexto para la sociabilización del ser humano, para sendas borracheras que tienen como prolegómenos el acto de compartir. Este artículo no sería nada sin el acto de colgarlo para el mundo en este blog, para que los demás lo lean y así se establezca el acto de comunicación a través de los comentarios buenos o tendenciosos.

Nuestros padres compartieron sus sexos al hacernos, de esa manera no sólo disfrutaron fabricándonos, sino que también contribuyeron con una oveja más para el redil.

El acto de dar es un acto de entrega, que puede ser total o parcial, según la voluntad de los hombres; el acto de dar es el resumen de todo el amor, el principal pretexto de la vida.

Los amantes se entregan de manera total, los padres entregan a los hijos todo lo que está a su alcance. El pastor cuida el rebaño. No somos únicos e imperecibles ni invulnerables, dependemos de alguien y alguien depende de nosotros.

La vida que fue un soplo y en polvo terminará, fue un acto solidario, de entrega total. El mal cuyo introito fue el acto de Eva de dar el fruto prohibido a Adán, tiene, de alguna manera, algo de solidario.

Pero ¿por qué necesariamente necesitamos ser solidarios en tiempos de devastación, de desastres naturales, de caos? ¿Es que Dios nos tiende cada vez una trampa en la que caemos redondos, culpables, arrepentidos, para así poder solidarizarnos, humanizarnos con el prójimo? A veces me pregunto: ¿Si todos fuéramos solidarios sin que fuera necesario una desgracia, una catástrofe, ocurrirían las devastaciones, la destrucción a pausas del mundo que a veces nos manda El Barbón? ¿Estamos regidos por un creador que nos da lecciones esporádicas para poder reaccionar ante un mundo dividido, sectorizado, estratificado social, política, económicamente? Para muchos no-creyentes, un terremoto, por así decirlo, es un desastre que ocurre porque tiene que ocurrir, no por algún castigo divino. Pero ¿Han observado cómo cambia la gente ante los desastres? ¿Han observado el acto total de desprendimiento, de apoyo económico que llega de otras naciones para el desvalido, para el damnificado? ¿Es que estamos aprendiendo alguna lección? ¿De quién? (para los que no creen en Dios) Estamos pues ante un signo que predice que algo tiene que cambiar en la podredumbre del mundo, estamos convencidos de que el hombre es todavía como un niño que recibe ordenes y es aleccionado por un superior, estamos convencidos de que necesitamos un desastre, una devastación, el detonante que haga reaccionar a ese corazón enfermo y encallecido que es el egoísmo, para así experimentar una cosquilla, una chispa en los ojos al dar, más que al recibir, al dar anónimamente, sin acuse de recibo, al dar la sangre o las lágrimas, pero de algún modo, dar; dar para no recibir nada a cambio, dar por el simple acto de dar, no porque de alguna manera estemos aprendiendo la lección de El De Arriba, que de alguna manera puede ser o no cierta.

Debo reconocer que un terremoto, por así decirlo, es, reconozcámoslo una lección del manejador de rebaños. Reconozcámoslo, un desastre natural, no es sólo una acción que ejerce el tiempo en los destinos proscritos a las desgracias, un desastre natural es el pretexto que nos da Dios para hermanarnos y darlo todo y sentir esa cosquilla en el corazón que hace brillar la chispa del amor en los ojos de los hombres.

María Teresa CÁRDENAS/Entrevista a Carlos Franz

Entrevista
Carlos Franz viaja al fondo de la noche
Por María Teresa CÁRDENAS

Con "Almuerzo de vampiros", el autor chileno hace su estreno en una nueva editorial. Alfaguara publicará en los primeros días de septiembre su cuarta novela; lanzará la reedición de "El lugar donde estuvo el Paraíso" a diez años de su primera aparición, y ya anuncia para el próximo año el volumen de cuentos "La Prisionera", Premio Consejo del Libro 2005.

Si en El Desierto (2005) fue Laura, la jueza, la que se demoró 20 años en volver a su país, y concretamente al pueblo de Pampa Hundida, en Almuerzo de vampiros es el narrador quien viaja de vacaciones a Santiago y se reencuentra con su amigo "Zósima" -nunca llegamos a saber su nombre real, tampoco el del narrador-, a quien no ve hace veinte años. Volver. Un verbo que el propio Carlos Franz (1959) ha conjugado reiteradamente en su vida; casi un sino de este chileno que nació en Ginebra y que llegó a su país recién a los 12 años. Ya de adulto, otros asuntos lo han llevado lejos: Berlín, Londres. Y Madrid, donde el año pasado asumió como agregado cultural: "Agrada representar a este Chile que, por una vez en su historia, es visto afuera con unánime e incluso exagerada admiración", reconoce, aunque ni su cargo ni esta convicción fueron un límite para publicar Almuerzo de vampiros, una aguda sátira a los tiempos que corren y una nueva exploración de este autor en la memoria de nuestro país.

Desde la "dichosa terraza del presente", mientras almuerzan al lado de personajes públicos autocomplacientes y felices, el narrador y su amigo miran una realidad de la cual se sienten ajenos. Las reflexiones se intercalan con la reconstrucción que hace el narrador de un episodio de su juventud. Sus sentimientos encontrados de amor y odio hacia el profesor que le abrió las puertas de la lectura, y su posterior convivencia con un sórdido grupo de personajes que deambula por las noches de un Santiago en plena dictadura, sin que los afecte el toque de queda ni otra restricción.

El escenario y la atmósfera sofocada remiten necesariamente a Santiago Cero (1989), su primera novela.


-¿Quisiste hacer un nexo con ese libro?

-Deliberado, ninguno. Pero me entretiene la idea de las series novelísticas de largo plazo. Como en los folletines de Dumas. Ver a los Mosqueteros "veinte años después", más viejos y menos serios. La juventud es tan seria, ¿no?


-¿Es una puesta al día en la mirada, ahora que, como tus personajes, te acercas a la cincuentena?

-Yo diría que estos "vampiros" son una sátira sobre las edades. Sobre la pretendida sabiduría de la edad madura y la supuesta intuición de la adolescencia que tantas veces no pasa de ser orgullosa fatuidad. Y también es una parodia de nuestra época, tan pagada de sí misma.


-Después de estas dos novelas y de tu libro de ensayo "La muralla enterrada", ¿podríamos decir que Santiago es una obsesión para ti?

-No me siento obsesionado con el Santiago "real". Para mí Santiago es un espacio mental. Un escenario. En ese ensayo intentaba mostrar que la ciudad es producto de la imaginación de una sociedad. Y, en gran medida, un invento de sus escritores. Ahora he vuelto a inventarme un Santiago, porque me servía. Pero en mi próximo libro de cuentos retorno a mi ciudad imaginaria de Pampa Hundida.


-¿Suscribes la frase "nunca se escapa de la manera como se ha vivido la juventud"?

-Eso lo dice el narrador, que es un melancólico rabioso, medio vampiro, quizás. Pero cuidado con caer en su trampa. Mis "vampiros" se dan un banquete de ironías a costa de algunos clichés contemporáneos. Parten ridiculizando a esos cincuentones que se ponen graves y hablan de "en nuestro tiempo, mi viejo". Pero también critican esta patética adoración del acné que vemos en los medios y la publicidad de hoy, secuestrados por la jerga de los adolescentes. Entre los viejos prematuros y los adolescentes eternos, parece que ya nadie se atreve a ser joven. Algo que, desde el ideal clásico, es un estado de madurez, de equilibrio entre la esperanza y la experiencia.


-Con tus novelas anteriores te tomaste algo más de siete años para volver a publicar, ¿qué pasó con ésta, que aparece en un tiempo récord de dos años?

-Me gusta tomarme el tiempo que sea necesario. Además, cada novela tiene su ritmo. Y esta es una novela de ritmo veloz y fragmentario. Como esas películas cómicas del cine mudo, con las que está emparentada. Volví a ver todo Chaplin mientras la escribía. Y la escribí rápido, intentando emparejar con la velocidad de ese cine de persecuciones, tortazos y gags.


-Más allá del ritmo, hay en toda la novela referencias explícitas al cine.

-Al citar películas quise subrayar que nuestra memoria es una mezcla de imágenes de la realidad y la ficción. Que las películas y novelas que hemos leído forman parte de nuestra biografía.


-¿Más en tu caso, que eres hijo de actriz (Miriam Thorud)?

-Puede ser. Ahora que lo pienso, hay una película de los años 50, "Cabo de Hornos", en la que actuó mi madre junto a Jorge Mistral y Silvia Pinal, la actriz de Buñuel. Y verla de veintipocos años, haciendo de la hermosa prostituta que el capitán ballenero rechaza por altruismo, puede haber influido algo en la puta colegiala de esta novela..


-En varias ocasiones has citado a Henry de Montherlant: "El humor es la cortesía de la desesperación". ¿A qué corresponde el humor grueso y burdo de algunos personajes?

-Más que burdo, es humor cochino. Advierto a las almas sensibles que en esta novela se cuentan chistes cochinos y hasta repugnantes. Pero es que así oigo yo a esta época. La transición nos sacó del humor negro de antes; pero caímos al humor grotesco de ahora. En el fondo, volvimos a una grosería muy antigua. Nuestro dialecto, cuando no es hipócrita, es coprolálico.


-¿Qué representa esta búsqueda de "la gran talla de Chile"?

-Es un juego de palabras. Esa banda de vampiros quiere hacer una película cómica. Y para ella buscan una talla tan buena que mate de la risa a toda su época. Pero la gran talla de Chile también alude, irónicamente, al tamaño de Chile. A la idea que nos hacemos de nuestro porte: a veces diminuto, otras, grandioso.


-¿Rescatas alguna nobleza que le corresponda a esta época?

-Yo le encuentro varias noblezas, aunque menos que sus miserias. Mi narrador, que es un "pajero" -así se lo llama en la novela-, o sea, un soñador, no está tan seguro. Ni tampoco su amigo que es un genio excéntrico, un virtuoso del idioma, ajeno a toda cochinada. Y que se asombra de que ahora encontremos chistes en todos los lugares donde antes se hallaban las cosas serias y trascendentales.


-La novela puede leerse también como una constante reflexión sobre el lenguaje. ¿Quisiste mostrar así la degradación de la sociedad?

-Yo no veo degradación. Al contrario, veo prosperidad. Pero un efecto secundario de esa prosperidad es la llamada "cultura de masas". La arrogante ordinariez de la farándula, que algunos justifican como una consecuencia inevitable de la democratización. Creo que no tenemos por qué aceptarla sin chistar. Eso es fatalismo, no realismo. Aceptar que el lenguaje chistosito del espectáculo masivo reemplace a todos los demás, sería tolerar un fascismo cultural.


-Si en plena vía chilena al socialismo la lectura de ficciones podía ser un acto revolucionario, ¿qué lugar ocupa hoy la literatura en este país?

-Una cosa me parece evidente: la novela de reflexión no está de moda. Se pide distracción, evasión. Es un fenómeno de los países súbitamente enriquecidos. Como España, por ejemplo. Pero que es más agudo en Chile, porque la prosperidad material no encuentra suficientes contrapesos en una cultura comparativamente más débil. Con lo cual la literatura de mero entretenimiento, que está muy bien que exista, ocupa no sólo un "nicho" de mercado, sino casi todo el "cementerio".


-Después de una novela de casi 500 páginas como fue "El desierto", ¿volviste a practicar el "sacrificio" que pedía José Donoso, en el sentido de que lo importante es lo que hay que sacar?

-Cada novela tiene su extensión y siempre "saco" mucho. El primer borrador de El desierto tenía cerca de mil páginas. Lo que pasa es que el argumento es complejo, los personajes numerosos, y hay muchos contraplanos. Necesitaba desarrollo, extensión. En realidad, en esta nueva novela eliminé mucho menos.


-¿Qué posibilidades viste en el motivo del doble, tan visitado por la literatura?

-El "maestrito", bufonesco y cochino, efectivamente podría ser un doble del profesor Polli, ese "humanista" que le hizo clases al narrador. Pero sería un doble al revés, virado. Esa es la gracia y la originalidad, creo, de este personaje doble. Fue lo que me dio más trabajo y me entretuvo más en esta novela. ¿Cómo hacer dos personajes que, siendo completamente diferentes, pudieran ser el mismo? Una clave la encontré en el motivo del vampiro, que es la misma persona que estuvo viva; pero completamente distinta, porque está muerto.


-Tal como el narrador, tú vives fuera de Chile. ¿Cuánto ha influido la distancia en esta mirada sobre el país?

-Supongo que bastante. Yo creo que la mirada panorámica es importante para un artista. Y de ahí que uno busque eso que en cliché se llama: "los márgenes". Yo prefiero llamarlo excentricidad. Creo que en parte soy novelista porque soy más bien excéntrico, desde chico.


-Si el silencio fue el alma de la época bajo dictadura, ¿cuál es ahora?, ¿la estridencia?

-No se me había ocurrido. Pero sí, podría ser. Es un buen contraste, ese. Si me lo regalas, en la próxima edición quizás lo agrego a la conversación en la sobremesa de los vampiros.


-¿Hay algo malsano o peligroso en recordar?

-Esa es otra ironía de la novela. Se burla de una época que quisiera vivir en el puro presente, como ésta. Lo que es el campo más fértil para un drácula, que al ser inmortal vive en un presente perpetuo.


-Hay una ambigüedad en este grupo que deambula por los ambientes sórdidos de la noche santiaguina, ¿pura ficción o existió ese submundo?

-Supongo que pudo existir. Como en toda dictadura. Pero la factibilidad en literatura no me interesa. Lo que me importa es la verosimilitud. Y creo que lo he hecho verosímil. Los lectores dirán.


-¿Podríamos relacionar al narrador con el joven Carlos Franz que frecuentaba las tertulias literarias de Mariana Callejas en su casa de Lo Curro?

-Siempre que me preguntan eso, vuelvo a pensar en esta paradoja. Ese episodio fue una gran oportunidad literaria. Una señora, que escribía buenos cuentos, por otra parte, invitaba a continuar el taller literario de la Biblioteca Nacional en su casa. Luego nos enteramos que se dedicaba a algo muy distinto de la literatura. Al descubrirlo, aprendí de golpe, y antes de los veinte años, que la realidad no es literal. Que es literaria, precisamente. Que esconde dobles fondos. Las personas no son lo que parecen. Algunos son más tétricos que otros, claro. Es un magnífico tema literario que he empleado varias veces. Y, descontados algunos ataques menores, en realidad tuve suerte al descubrirlo tan temprano.


-En la novela das un paso más allá de Santiago en dictadura para mirar con desencanto "esta época de paz sin honor". ¿Cómo se verá desde la terraza del futuro este Chile de la Concertación?

-Espero que se vea con claroscuros. Como corresponde a una época democrática. Lo propio de las dictaduras es que no admiten la crítica. Lo mejor de nuestra actual libertad es que nos permite criticarla.


Articulo:
http://diario.elmercurio.com 26/08/2007
Ilustracion: David LEVINE - http://www.nybooks.com

Luciano DÍAZ/ Breve carta a José



Luciano Díaz
lucdiaz@rogers.com


Breve carta a José
Por Luciano Díaz

«Don't need a whore, I don't need no booze,
Don't need a virgin priest, I'm not waiting on a lady
I'm just waiting on a friend»
Mick Jagger / Keith Richards


De alguna manera hay que comenzar:
Hace ya tanto tiempo que quería decirte esto.
Nunca he olvidado cuando salíamos por el barrio en las tardes,
ni la hombría que detentábamos aun siendo muy jóvenes.
Volábamos a la luz de la luna,
y los pitos de marihuana jamás nos hicieron daño.

Yo enamorado de la joven viuda aquella
que cuando pasaba por tu calle con ese traje negro,
se veía bellísima y femenina.
Aquellos grandes ojos oscuros me miraban y sonreían invitantes.
(Al menos eso era lo que yo pensaba)

No proyectábamos, sin saber que la traición ya se fraguaba.
Nuestra vitalidad nos ilusionaba con el presente.

Hablábamos acerca de las chicas
y trazábamos los planes necesarios.
Cantábamos por las esquinas
y nos dolían los que sufrían, sobre todo en medio de la pobreza
que corroía los huesos y el alma.
Decíamos que el sol brillaba para todos, pero nunca igual
y que la luna nos guardaba y guiaba por la noche.

Soplaba el viento de la traición.

No sabíamos lo que pasaría pero éramos hermanos,
un pan, una botella de vino, un cigarrillo, una piscola,
algún billete: todo tuyo y mío, o al revés.

Y olíamos las chicas cercanas a nosotros en su plenitud.

Cansado de vivir durante cinco años en un país sitiado por el terror
partí a territorios que desde niño había vislumbrado la retina
de mi mente.
Nunca más volví a verte.

No sé dónde estarás, ni sé si tu hígado ya sucumbió
pero acá, en estos parajes lejanos,
donde la intransigencia del tiempo
ya comienza a dejar huellas
en nosotros, en nuestra descendencia,
te llevo en un lugar del corazón
con lo que se siente por un hermano.

Ya aparece un vello blanco sobre mi pecho
y aunque en la distancia, como todos, sucumbo lentamente
canto y brindo contigo, bien adentro.

La vida puede ser triste pero también bella
el hombre, breve de días,
continúa sin cesar la destrucción de su entorno y de si mismo.
Pareciera que la gente, en contraposición a la globalización
se vuelve más individualista y egocéntrica:
hay demasiados seudo-profetas.

Solo quería decirte esto, yo estoy bien.
La felicidad depende de uno mismo
aunque el entorno y las circunstancias
alguna influencia tienen.

Como siempre fuimos políticamente incorrectos:
si no nos volvemos a ver en alguno de estos parajes
estoy seguro que en algún lugar del universo
algún día, volveremos a compartir un traguito
y un buen pito de macoña.

Un abrazo Compadre:
hasta siempre.


Niagara-on-the-Lake - 03 de agosto, 2007
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Ilustracion: David LEVINE - http://www.nybooks.com

María del Carmen SUÁREZ/No nos une el amor sino el espanto

Correo de: Oscar Portela portelao@hotmail.com
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"No nos une el amor sino el espanto"
Por Alicia Dujovne Ortiz, desde París
.
Acerca de Eva en el espejo
María del Carmen Suárez

Las novelas escritas por poetas tienen su propia identidad. Sin dejar de ser novelas, transparentan una percepción del mundo que no es la del que narra sino la del que ve. Pienso en "Adán Buenosayres" de Leopoldo Marechal, o en "Los viernes de la eternidad" de María Granata, o en "Una sombra donde duerme Camila O'Gorman" de Enrique Molina. Novelas visionarias donde se cuentan historias, pero donde lo otro- la chispa del instante- ya no es mero relato sino puro esplendor de la lengua y puro placer. O puro dolor.

La novela de la poeta María del Carmen Suárez no escapa a la regla. En primer lugar, por el corte particular de cada una de sus frases y por el modo de hilvanarlas sin rellenar los huecos, como si la autora admitiera que esas palabras surgidas del vacío deben quedar rodeadas por el mismo vacío que las ha visto nacer. Y en segundo lugar, porque lo que aquí se cuenta -la relación de amor y de odio entre una madre vieja y una hija que ya no es joven-cabría en dos líneas si no estuviera inmersa en una trama compleja de sensaciones intensas y contradictorias de una agobiante oscuridad. Agobiante pero no irrespirable, puesto que la belleza la rescata.

En su libro "Lo sagrado", Rudolf Otto nos ha dejado una curiosa observación sobre nuestro contacto con esa raíz de lo viviente a la que también denomina "lo numinoso". Para Otto, una de las maneras de relacionarnos con lo sagrado, lo numinoso o lo divino, vale decir, con el amor, es la repugnancia. Sentir asco ante una manifestación del ser o de los seres en los que late el absoluto de la vida sería un modo invertido y equivalente de la plegaria. Una novela de poeta en la que se palpa este sentimiento es "La pasión según G.H." de la brasileña Clarice Lispector, donde una mujer se inclina a besar la inmunda materia blanduzca que mana de una gigantesca cucaracha a la que, antes de adorarla, ha intentado aplastar. La otra novela de poeta que se basa en la repulsión ante lo que se ama es "Eva ante el espejo".

María del Carmen Suárez se ha animado a enfrentar el asco por el cuerpo de la madre. Un asco que surge en la mujer durante la adolescencia y a veces se intensifica cuando la madre envejece, y cuando no hay un niño que actúe de intermediario. En este libro no hay niño (único ser capaz de observar la decrepitud con un cariño alegre). Tampoco hay hombre. Sólo ellas dos, madre e hija, enfrentadas en una lucha sorda cuyo final, tristemente, ambas conocen.

Dos escenas inolvidables muestran los celos feroces de la más vieja. En una de ellas, la hija descubre a su madre probándose ante el espejo el vestido verde con el que ella ha conocido sus mejores momentos, los más felices, los más libres, esos que la madre hubiera deseado para sí, esos que nunca ha tenido y cuya ausencia le provoca una envidia encubierta, de pronto revelada. La impresión de la tela brillante, como cargada de caricias, sobre la piel desnuda y ajada de la mujer que sólo espera la muerte, impregna esta página memorable que se complementa con otra revelación, esta vez verbal: el resentido discurso de la madre que, creyéndose sola, expresa en alta voz lo que jamás ha dicho de frente. Una vida entera de frustraciones, rivalidades y rencores, donde la hija de piel todavía tersa juega el papel de la enemiga.

Y sin embargo se aman. La muerte de la madre es un momento de paz. La despedida ha aventado las miasmas. Las dos mujeres están unidas frente al instante en que las dos, en cierto modo, mueren. Una red sutilísima les envuelve en ese instante, tal como siempre las ha envuelto y tal como nunca dejará de envolver a la que queda viva. A partir de ese tránsito, el recuerdo ya puede volverse dulce.

María del Carmen Suárez confiesa haber escrito este libro "sobre la marcha", mientras su madre declinaba y moría. "Fue mi manera de salvarme- dice- Mi exorcismo". También aquí la poeta es fiel a sí misma: toda su poesía se ha centrado siempre alrededor del misterio, la magia, la visión deslumbrada; antiguos rituales de feminidad a los que estas otras ceremonias no son ajenas. Pero "Eva ante el espejo" posee la fuerza de la inmediatez. Son notas al pie de un lecho de muerte, rápidas, duras, brutales, arrancadas al horror casi a tirones, todavía goteantes. Notas en las que el salvaje deseo de sobrevivir coincide con la infinita piedad, y en las que ninguna mujer con suficiente valentía como para aceptar el espejo que esta Eva nos tiende dejará de reconocerse a sí misma.

¿Qué mujer no ha sentido que su rostro se alisa y se marchita junto al de la madre, en un sitio del tiempo donde las dos son niñas y las dos, ancianas? ¿No ha ansiado desprenderse de una caricia tan insoportablemente suave que desgarra la carne, y de una mano que arrastra hacia el final? ¿Y no ha amado a su madre hasta el espanto? Felicitémonos de que una poeta de ojos alucinados se haya atrevido a decirlo, al fin, con las palabras justas.


Ilustracion: David LEVINE - http://www.nybooks.com

Luis Fernando MORENO CLAROS/ La sabiduría absoluta de Hegel


"Fenomenología del Espíritu" 200 años en la filosofía:
La sabiduría absoluta de Hegel
Por Luis Fernando MORENO CLAROS

Hegel, alumno en su juventud del seminario de Tubinga, fue un hombre campechano, buen bebedor de cerveza, esposo y padre satisfecho.Se celebran 200 años de la "Fenomenología del espíritu", que terminó de escribir en Jena, el mismo día en que Napoléon entró en la ciudad.

G. W. F. Hegel (1770-1831) fue el filósofo prusiano de mayor relevancia durante la primera mitad del siglo XIX. Se le considera el pensador sistemático e "idealista" por antonomasia, el campeón de la filosofía abstracta y la explicación racional del mundo, el líder del pensamiento puro y, junto a Leibniz, el "optimista" filosófico -"todo lo real es racional", argumentó-. Semejante talante le granjeó desde 1818, cuando accede a la cátedra de filosofía en la Universidad de Berlín, el título de "primer filósofo de Alemania".Sus clases rebosaban de estudiantes, pero también de público: desde artesanos hasta magistrados acudían a escuchar sus monólogos susurrantes entonados con cerrado acento suabo; y se dejaban encandilar, ávidos de una sabiduría que hacía gala de explicarlo "todo" de forma "absoluta", y que aun pareciendo incomprensible, tampoco sería falsa, sino la más pura evidencia de lo escarpado de la pendiente que conduce al cielo del conocimiento.


Paradojas de la realidad histórica

Hegel, alumno en su juventud del seminario de Tubinga, fue un hombre campechano, esposo y padre satisfecho. Cuando en 1811, siendo director de un instituto en Núremberg, se casó con una veinteañera, argumentó: "He alcanzado mi propósito en este mundo, pues con un cargo y una linda mujercita ya tiene uno lo necesario en este mundo".Era también un asiduo bebedor de cerveza, y para muchos de sus detractores -el más infatigable fue Schopenhauer, quien lo tachó de "soplagaitas"- también sus obras parecían delirios de borracho: inconmensurables cascadas de conceptos a los que después de vomitados se les busca sentido.

Pero en nada empañaron su estrella estos maliciosos enemigos. Dejó notables herederos: una fructífera "escuela hegeliana" con sus "derechas" e "izquierdas", y vástagos entre los que despuntaría Karl Marx, así como otro antihegeliano convencido: Kierkegaard.Su nombre suele asociarse al título de su obra más emblemática: "Fenomenología del espíritu". La concluyó en 1806, en Jena -en cuya universidad impartía clases-, justo la tarde en que Napoleón entraba a caballo en la ciudad. El filósofo vio al jinete desde su ventana en el mismo instante en que ponía punto final a su voluminoso libro, y exclamó alborozado: "He ahí la verdadera alma del mundo, la encarnación del espíritu absoluto". Y esa misma noche Hegel tuvo que salir huyendo de su casa con todos sus manuscritos, pues la soldadesca francesa, como preámbulo a la batalla del día siguiente contra los prusianos, se empeñó en saquear su morada de profesor sin sueldo fijo.Tales eran las paradojas de la realidad histórica en su acontecer, tema que ocupaba por entonces a Hegel, quien pretendía la sistematización conceptual de todo el ámbito del saber humano o, lo que era lo mismo, la explicación racional del devenir de la "conciencia" hasta que ésta alcanza su grado más alto, el espíritu absoluto.
Hasta entonces tampoco a ningún filósofo le había preocupado pensar el devenir de la historia universal, y él comenzaba a explicarla como una transposición del desarrollo de aquella misma conciencia humana sublimada, abstracta y general que avanza desde sus estadios infantiles de pura inconsciencia hasta alcanzar su 'edad adulta', el punto máximo de la lucidez.

Así, esta etapa final de plenitud se alcanzaría en la historia de la humanidad tras reconocer y asumir como necesarios determinados estadios históricos: las oscuridades del mundo primitivo y la Edad Media, la Ilustración, el escepticismo y la Revolución Francesa, que son insoslayables en el avance hacia la meta final que terminará concretándose en la existencia de un Estado perfecto en su moralidad y en la administración de la libertad, y que Hegel vio en el Estado prusiano de su época.La Fenomenología fue concebida como una primera parte de lo que pretendía ser un 'sistema entero de la ciencia', la sistematización de todo el saber humano, arte, moral, religión y política incluidas, y contenía intuiciones geniales, tales como aquella de la 'dialéctica' cual motor de la formación del espíritu, a la par que corazón del devenir histórico; o el paso de la denominada 'conciencia infeliz' a la 'feliz', así como el símil del 'amo y el esclavo', tan fructífero para el desarrollo de la filosofía marxista.


Ediciones en castellano

Hasta ahora contábamos con la elegante traducción de Wenceslao Roces (1966); y también Xavier Zubiri tradujo una selección en 1935. La reciente edición y traducción de Manuel Jiménez Redondo (Pre-Textos) marca un hito en castellano.

Jiménez se esfuerza por desentrañar el retorcido lenguaje original, duro empeño que proporciona un resultado quizás demasiado 'técnico'; y, en su afán de superar el más difícil todavía de la claridad, hincha el texto de epígrafes explicativos, de manera que el conjunto exige una lectura casi milimétrica, y termina por asemejarse a un furioso río alpino, de cuyos rápidos es imposible salir indemnes sin canoa ni remos, instrumentos que proporciona esta minuciosa traducción.


Los estudiosos de Hegel se reúnen en Chile

Para muchos, el pensamiento contemporáneo nace cuando Hegel publica en Alemania en 1807 la primera edición de la "Fenomenología del espíritu". A raíz del aniversario de esta publicación, el Instituto de Humanidades de la Universidad Diego Portales, en conjunto con otras instituciones, ha organizado un coloquio internacional entre el 5 y 7 de septiembre, bajo el título "Hegel, pensador de la actualidad", que convocará a académicos chilenos y a seis invitados internacionales; entre ellos, el Dr. Robert Pippin, uno de los más connotados estudiosos de Hegel en el mundo. Más informaciones en la Universidad Diego Portales, Ejército 333.

La misma noche en que terminó la obra, Hegel tuvo que salir huyendo de su casa con todos sus manuscritos.


Articulo:

http://diario.elmercurio.com 19/08/2007

Estaban MOORE/ partes mínimas - «Hoja de ruta»


Esteban Moore, nació en Buenos Aires en 1952. Poeta y traductor. En poesía ha publicado: La noche en llamas (1982); Providencia terrenal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Instantáneas de fin de siglo (Montevideo, 1999, Mención Honorífica, Premio Municipal de Poesía de Buenos Aires), Partes Mínimas (Mar del Plata, 1999), Partes Mínimas y otros poemas (Buenos Aires, 2003. Segundo Premio Fondo Nacional de las Artes), Partes Mínimas uno-dos (2006).

En 2004 el Fondo Nacional de las Artes publicó una selección de su obra, Antología poética, en la Colección Poetas argentinos contemporáneos.

Ha realizado la traducción de diversos autores de lengua inglesa: Lawrence Ferlinghetti, América desierta y otros poemas, Colección de Obras Representativas de la UNESCO (Ediciones Graffiti/Unesco, Montevideo Uruguay, 1996); James Laughlin, Los poemas de amor, (Editorial Martín, La Pecera, Mar del Plata, Argentina, 2001); Craig Czury, Tecnología Norteamericana y otros poemas (Papel Tinta Ediciones, Buenos Aires, 2003); Charles Bukowsky, Una de las más ardientes y otros poemas (Ediciones Laberinto, México, 2004); Lawrence Ferlinghetti, Los Blues de la procreación y otros poemas (Alción Editora Córdoba, Argentina, 2005) y Lawrence Ferlinghetti, La vida sin fin (Editorial Arquitrave, Bogotá, Colombia, 2005). Sam Hamill: Ojos bien abiertos y otros poemas, (Editorial Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, 2006).

Asimismo ha publicado en diarios y revistas traducciones de: Raymond Carver, Dylan Thomas, Allen Ginsberg, W.H. Auden, Jack Kerouac, John F.Deane, Gregory Corso, Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu, Seamus Heaney, Wallace Stevens y Dylan Thomas, entre otros.

Entre sus otras publicaciones se cuentan: Primer Catálogo de Revistas Culturales de la Argentina (Ediciones Revista Cultura, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Federación de Revistas Iberoamericanas., Buenos Aires, enero 2001) y Librerías de valor patrimonial de Buenos Aires, realizado en colaboración con Horacio Spinetto (Dirección de Patrimonio, Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, diciembre 2003).

Coordina talleres privados y en instituciones. Entre otros cursos y seminarios ha dictado La poesía de la generación Beat: sus poéticas y su legado, Escuela de Poesía de Medellín, Festival de Poesía de Medellín, Colombia (2005); Ezra Pound: neoclasicismo y vanguardia Encuentro de Escrituras, Instituto de Profesores, Maldonado, Uruguay (2006) y Allen Ginsberg: una nueva sensibilidad, Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela (2006).

Ha participado los festivales de poesía: Montevideo, Uruguay (1993); Medellín, Colombia(1995-2005); Valencia, Venezuela (2006).Fue invitadoen 1990 a la escuela de poesía The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, fundada por Allen Ginsberg, donde inició un proyecto de traducción, a la Schüle fur Dichtung in Wien, Viena Austria, donde expuso sobre poesía y traducción (1994).

Colabora con publicaciones del país y del extranjero. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, alemán, lituano y portugués e incluida en diversas antologías

Esteban Moore
estebanmoore@ciudad.com.ar
Sobre Azul@rte:
-http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/2007/08/esteban-moore-naci-en-buenos-aires-en.html


partes mínimas
Por Esteban Moore

Hoja de ruta

El viejo Bill explica un poema

Relata el poeta que -cuando regresó a visitar el lago --que
había conocido de niño ---recobró -desde una perspectiva
renovada -la imagen de aquellos cisnes que con elegancia
aún nadaban allí

él estimó el número de los
mismos en ------nueve y cincuenta /operación matemática
que no pretendía dar cuenta exacta -de la cantidad de aves
que -- sobre el agua verde cristalina ---sacudían sus largos
cuellos -y agitaban -el color -de sus alas extendidas -hacia
ese cielo cargado….

sólo buscaba
dice --la música de la cifra------------“lo demás me pareció
irrelevante”


Paisajes

“...caught in a sort of hell, how/shall he convert this underbrush, how turn
this unbidden place/ how trace an arch again/ the necessary goddess? “
Charles Olson


Una nueva cartografía del mundo------podrá estar
representada por un gran mapa ---que atravesado
de un número indeterminado -de rutas asfaltadas
y anchas autopistas
cruzándose -arbitraria -azarosamente constituyen
una compleja --y enmarañada red de encrucijadas
en ellas
podrás recorrer
en una fulgurante máquina último modelo
y --------------------------------cómodamente
en un ambiente climatizado
y con las ventanillas herméticamente cerradas
las distancias -que te separan de tu destino
velozmente podrás enfrentar
las curvas- contracurvas -rectas -y peraltes-
que
se multiplican –continua y
peligrosamente
en los sinuosos /y brillantes ríos de asfalto
que te aíslan del mundo circundante
ahí
desde ese -tu punto en eterno movimiento
observarás -con cierta ansiedad
el horizonte
la elipsis del sol en su caída
cuyo significado ---sancionado culturalmente
será recordado cuando ella te acaricie la nuca
y vos --------------soltás una mano del volante
para acariciarle la pierna
y ella te dirá que tiene hambre
y vos pensás en hacer una parada -en la próxima estación de servicio
donde protegidos -por el mismo aire acondicionado
y los mismos aromas -y la misma decoración
consumirán rápidamente la misma comida -que se sirve
en todos los restaurantes -de todas las estaciones de servicio
del mundo
y luego buscarán un hospedaje cuya escenografía interior
--magnifica
los deseos de Occidente
y en la mañana reiniciarán el viaje por los caminos de asfalto
que reproducen y sistemáticamente
su paisaje
de cruces -rotondas -curvas
contracurvas-puentes
distribuidores de tránsito-circunvalaciones
largas rectas
repetidas alambradas
el vallado metálico
que
guía a los viajeros

a héctor delfino


El objeto en su estado natural

“no ideas but in things”
William Carlos Williams


Los viejos rieles -bruñidos por la fricción de las ruedas
de los veloces trenes subterráneos ----brillan bajo la luz
tenue -que ilumina -el largo túnel
y en ese recto centelleo -del metal alejándose ----hacia
la próxima estación ----------------plenamente iluminada
está el poema


20-02-01 (11.55)
a jorge j. rivelli



Celebración

“ahora la zanahoria es un cero kilómetro”
Tito Zanoni


Resplandecientes piezas de ingeniería ----los automóviles
se desplazan sobre el seguro asfalto ---de la ruta nacional
---------------- inaugurada –alabada --por el Sr. Presidente
su numerosa comitiva
funcionarios/empresarios
ojos que eluden de las cámaras el directo ojo
jóvenes políticas /actrices del momento
luciendo en calculado meneo orgiástico
en el medio de la verde nada de la llanura pampeana
/sedas -pieles -joyas
generales que ostentan en el palco oficial -medallas de papel
-una sonrisa que oculta futuras medidas patrióticas

y ellos -los otros - nos /que en silencio -al borde del camino
observamos el paso de las máquinas ------------relumbrantes
veloces- soñadas


El tiempo labra las ruinas de la memoria

“No love deserves the death it has”
Jack Spicer


De aquella noche -------sólo quedan -recuerdos
los sonidos del lugar ------el atareado ronroneo
en la noche caliente -del equipo ---------de aire
acondicionado -el chirrido de una cortina -que
se cierra -------al resplandor de la ciudad

y aquellos gemidos en movimiento -----que caían
al oscuro vacío del pulmón de manzana -----------
desde no sabemos dónde-------invadiendo nuestra
silenciosa intimidad -------rítmicas onomatopeyas
que luego traducirías -entre risas -como: el festejo
de los vecinos del 7º “C”

de aquella noche unos ruidos -el amor ajeno -luces difusas
y las promesas ---------que los cuerpos no pueden sostener


(30-6-01--11.26)


Bajo la crecida luz del amanecer

Suave- despegada -del ojo de sus miradas
lame la lengua con trazos de dulce saliva

los pliegues de ese cuerpo -------que gira
besa/ canta la música -de sus aguas


En el vacío de la noche

“All day I hear the noise of waters”
J. Joyce


Polváme
sí polváme el centro que me hace
sí -en cuclillas polváme de dientes las ancas
/perladas de su transpiración
sí de lenguas la carne inflamada en ardores
polváme de cara al cielo para que entendiera
/de ese cuerpo desnudo
emergiendo de la ducha cotidiana
el brillo de sus pálidas estrellas
de esos labios fulgentes
que derraman aguas en el agua
el tintineo acuático
de su esparcido perfume


Recordar

Estás parado en la esquina esperando el colectivo
y sin embargo --------es como si no estuvieras ahí
has regresado -------al lado oscuro de tu memoria
a esa pesadilla de la noche anterior

un torbellino de confusas imágenes -en las que se
destaca una lápida -sin inscripciones o fechas----y
un pájaro negro ----con un pico de oro que intenta
decirte algo -pero habla una lengua desconocida

cerrás los ojos -pasa el colectivo y ahora -----estás
al borde de tu cama -mirando la luz azulada----que
se filtra por las ranuras de la persiana -irradiándose
en las infinitas partículas -que sostiene el aire

……..abrís los ojos y --- no sabés que pensar


8-10-01 (20.07)


Modos y maneras

El mundo--sus cosas--/todas
quemándose
ardientes --objetos ignitados

entregándose ----en sus altas
lenguas encendidas--------en
tus deseos--------en cada uno
de ellos


Tarde a la americana

Motherfucker…beautiful son of a bitch
!!!this guy…….. knows what he’s doing!!

Esas fueron las palabras que escuchamos ------por la radio en un bar de la
avenida Broadway --donde estabamos tomando unas cervezas ----pasando
una agradable tarde de verano a la americana -porrones de Miller ---cada
tres -Jack Daniels con limón –derecho viejo

El que casi las gritó fue Charles Bukowski -su vozarrón quemado por el alcohol
y el tabaco -tapó la voz de Peter Coyote y --no pudimos oir ---la parte final de su
lectura del soneto de Borges -A quien está leyéndome ---versión de Alastair Reid

Esto ocurrió demasiado rápido -los parroquianos se rieron y continuaron
dedicando su tiempo -a los chismes locales y a la cerveza -------mientras
esperaban la próxima ocurrencia del poeta -que ya se jactaba ---de haber
nacido para robar rosas --en las autopistas de la muerte

El conductor del programa --festejó tímidamente la salida de Bukowski
quien ahora reclamaba un sacacorchos -------------quería abrir la botella
de tinto -que algunos admiradores le habían hecho llegar al estudio

En el bar el patrón les preguntó a sus clientes habituales -si no sería mejor
poner un poco de música country
.....................No!!!!!!!!!NO!!!!!!!!!!!!!!!!
queremos al viejo en vivo --puteando por la radio

Las cosas comenzaban a complicarse -los teléfonos sonaban -una y otra
vez --oyentes furiosos -pedían que sacaran a Bukowski del aire --el viejo
les aullaba a través del micrófono --que no fueran comemierdas -----nazis
y reaccionarios -que pagaran sus impuestos para acabar con la pobreza

Todo era un torbellino de gritos e insultos que iban y venían ----Bukowski
lanzó varias amenazas al alcalde de la ciudad----------- quién ------según él
era un fascista -----lameculos -----impotente -que desconocía la existencia
de Isaiah Berlin

Ya no se sabía que podía pasar -entonces sucedió--una explosión--un
terrible golpe -el eco de un potente chispazo metálico -canceló por un
instante -los sonidos del mundo

Bukowski ----había estrellado la botella de vino ---contra el micrófono
todos callaron -el conductor tartamudeaba frases inconexas

La voz cascada de Bukowski fue la primera en reaparecer-- “Les
voy a leer un poema de un grandísimo hijo de puta” dijo “…de uno
que se sabe -el oficio” y…comenzó a leer el soneto de Borges

En esta ocasión -lo pudimos escuchar completo --sin interrupciones
y cuando recitó pausadamente los últimos versos:

”Dark, you will enter the darkness that expects you,
Doomed to the limits of your traveled time.
Know that in some sense you by now are dead.”

Borges estuvo ahí -con nosotros -en ese bar que olía a cerveza rancia
en Boulder; Colorado --y lo acompañaba Carlos Gardel ---te lo juro….
……………….que me caiga muerto………….
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Ilustración : Siegfried Woldhek - http://www.woldhek.nl/