samedi 24 novembre 2007

El Nacional de las Letras corona las fantasías de Ana María MATUTE




El Nacional de las Letras corona las fantasías de Ana María Matute
Por Carles GELI

La octogenaria novelista ultima estos días su nueva obra, 'Paraíso inhabitado'

Ana María Matute, quizá la escritora que mejor ha sabido trasladar la magia y la ternura de los cuentos infantiles a la literatura adulta, obtuvo ayer, a sus 82 años, el Premio Nacional de las Letras Españolas por el conjunto de su obra, una cuarentena de títulos cargados de una imaginación y una fantasía poética que sólo parecen tenerse en la edad pequeña.

Recuperándose de una fractura de fémur y a través de la voz de su hijo, Matute (Barcelona, 1925) aseguró ayer sentirse "sorprendida" -"no tenía la menor noticia, la rumorología no ha funcionado"- y también "encantada" por un premio, dotado con 30.000 euros, que le llega "en un momento excelente", pues ultima los retoques a su nueva novela, Paraíso inhabitado, que Destino espera editar la primavera próxima.

La obra, que lleva gestando desde hace años y de la que asegura que es de las pocas que tiene componentes autobiográficos ("es de llorar muchísimo"), será una Matute en estado puro: ya de adulta, Adriana evoca su infancia, un mundo gris y autoritario marcado por unos padres que no se quieren y del que ella se refugiará a través del cariño del personal de servicio y de una imaginación que le hará inventarse amigos, ver unicornios corriendo por la casa y estrellas en las lágrimas de las lámparas.

En realidad, como buena parte de sus obras, la nueva novela de la que desde 1996 es miembro de la Real Academia Española tendrá mucho de autobiográfica y de una época concreta, la de aquellos a los que el estallido de la Guerra Civil y la inmediata posguerra pilló de niños.

Retraída por su tartamudez, la tozuda niña Matute buscaba la oscuridad de los armarios y hasta del inevitable cuarto de castigo para afilar una imaginación que alimentó una facilidad lectora y escritora que desarrolló a los cinco años. Los miedos de su familia burguesa, que vio cómo se colectivizaba su fábrica de toldos, y la tensión alrededor de lo religioso marcaron sus días durante la Guerra Civil.

Aunque no se dio a conocer hasta los años cincuenta, la obra de Matute ha estado siempre marcada por esos episodios y sus consecuencias. Lo mismo que puede decirse de sus coetáneos literarios, como Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Juan García Hortelano y Luis y Juan Goytisolo. Precisamente, este último figuraba ayer, junto a Juan Marsé, en la lista de finalistas, según informa Efe.

Bajo las coordenadas de la evocación de la infancia, Matute ha construido una obra que tuvo su piedra angular en Pequeño teatro, que escribió a los 17 años pero que no se publicó hasta 1954, cuando con ella ganó el Premio Planeta. Fue poco después de su debut con Los Abel (1948, finalista ya del Nadal) y Fiesta al noroeste (1953), que la entrenó en lo de coleccionar distinciones, pues obtuvo con ella el Café Gijón. Cada título que sacaba iba del brazo de un galardón: en 1958 hacía doblete -el de la Crítica y el Nacional de Literatura- con Los hijos muertos. Y sólo un año después se llevaba el Nadal con Primera memoria, la que para muchos es su mejor novela. A ello quizá no es ajeno el argumento: una historia de amor entre dos adolescentes en plena Guerra Civil. Los soldados lloran de noche (1964) cerraba, con el Premio Fastenrath, una irrupción literaria de miedo.

Desbordada por su propia imaginación, Matute ha llevado su vocación fantástica, por un lado, a su seminal literatura infantil, donde en dos ocasiones ha obtenido el Premio Nacional de Literatura: El polizón de Ulises (1965) y Sólo un pie descalzo (1984). Por otro, la ha reconducido al mundo de la Edad Media, "la vida en estado puro", en donde en 1971 ambientó La torre vigía, inicio de una falsa trilogía. Una crisis personal la enmudeció, por lo que a la novela se refiere, hasta 1997, cuando Olvidado rey Gudú la rescató para el gran público; poco después, en 1999, llegaba Aranmanoth. "Esta trilogía medieval es la que más salida tiene, pero todos sus libros se mueven más o menos bien", apuntó ayer su editor, Emili Rosales. Es la magia de la infancia.

***

ANÁLISIS
¡Hala, Matute!
Por Rosa MORA

Ana María Matute es tímida, perezosa, solitaria, introvertida y, sobre todo, tozuda. Es la mejor cuenta cuentos que uno se puede imaginar: ella pone todas las voces y todos los gestos, se convierte en pura escenografía y atrapa a pequeños y mayores. Era tartamuda de pequeña y eso contribuyó, cuenta ella, a hacerla una niña rara, que se aisló en sí misma y en la lectura. Las monjas y sus compañeras se reían de ella. Hasta que un día su profesora favorita, María Jesús Castilla -aún conserva su fotografía y la enseña con orgullo- le hizo descubrir la literatura para adultos, a García Lorca, a Alberti, a Leopoldo Alas, a Gabriela Mistral...

Y aún hizo más, un día la obligó a leer en voz alta en la clase ¡Adiós, cordera!, de Clarín, una historia tan triste que Ana María leía y lloraba al mismo tiempo, y tartamudeaba. La profesora salió a defenderla como una leona y allí se acabaron los complejos.

Entre los 5 y los 14 años, Ana María escribió e ilustró sus propios cuentos. Están depositados en la Universidad de Boston y son una maravilla. Hace unos cinco años, Martínez Roca tuvo la feliz idea de publicar una selección, Cuentos de infancia. Son de una precocidad que impresiona y lo que más fascina es que en ellos encontramos buena parte de los rasgos que marcan su literatura.

El bosque, por ejemplo, está presente en buena parte de sus libros. Bosques acogedores, bosques misteriosos, bosques que atemorizan. La raíz de esta pasión, porque lo es, está, dice ella, en su infancia. "Los bosques son mi medio natural. Mi madre tenía una finca maravillosa en La Rioja. Yo me pasaba el día perdida en los bosques".

En el discurso de ingreso en la Real Academia, Matute definió su obra como "atravesar el espejo y entrar en un bosque". Y eso es lo que se siente al leer lo que ha llamado su trilogía medieval: La torre vigía (1971), Olvidado rey Gudú (1996) y Aranmanoth (2000). Se entra como un sueño en un mundo diferente, no tanto fantástico, como han asegurado muchos críticos, sino mágico. La torre vigía es la historia de un chico que busca a alguien con quien hablar. No hay magia a su alrededor, pero él crea su propia magia. Veinticinco años después llegó Olvidado rey Gudú, que fue como una explosión, de una imaginación desbordante, poblado de seres mágicos que viven historias más mágicas aún. Aranmanoth es un viaje iniciático. En los tres hay una sombra de tristeza: la Edad Media en estado puro, donde conviven lo más grosero con lo más refinado, lo más brutal y lo más espiritual.

Olvidado rey Gudú significó el reencuentro de Ana María con sus lectores tras un largo silencio. Matute sufrió una depresión cuando murió el amor de su vida, pero ese libro lo llevó dentro desde siempre, es el que soñaba escribir desde que era niña. Lo mismo que Paraíso inhabitado, que aparecerá, tal vez, la próxima primavera y que la escritora sueña desde hace muchísimo tiempo, que arranca en 1936, poco antes de la guerra. Ana María tenía 11 años en julio de ese año. La posguerra fue espantosa, pero la guerra fue mucho peor. "Me quedó como un rencor. La vida no era como me la habían contado". Y así fue como aquella niña de casa bien se hizo "roja total".

Roja y rebelde, siempre en contra de lo políticamente correcto. Por eso, a ella, a quien tanto gustan los cuentos de los hermanos Grimm, de Andersen o de Perrault, le cae gorda la factoría Disney, que todo lo banaliza. "Yo cambié el final de La bella durmiente". Lo explica siempre muerta de risa. "¡Hala, Matute, sigue por ese camino!", se jalea a sí misma. Y nosotros aplaudimos.

Articulos :
http://www.elpais.com 23/11/2007

Julio PINO MIYAR/La Ciudad: La edad política de la Filosofía



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La Ciudad: La edad política de la Filosofía
por Julio Pino Miyar

De todos los diálogos socráticos el que tal vez parece más simple es el conocido bajo el nombre de “El Laques”. Ha sido calificado por estudiosos como el punto cero de la extensa obra filosófica de Platón, quien utilizara al personaje histórico de Sócrates (fallecido para ese entonces) para exponer, a través de supuestas conversaciones con oponentes, su propio pensamiento.

Los diálogos socráticos escritos en Atenas por Platón, entre los siglos V y IV a.n.e., conforman no sólo la aurora de la filosofía (el momento en que queda definitivamente constituida) sino su madurez alcanzada. Porque la filosofía nació en edad viril, delimitando convenientemente, desde el principio, el campo en particular en que debía operar su saber, preestableciendo el alcance de sus investigaciones e intereses y otorgándole una precisa finalidad a sus interrogaciones.

En “El Laques”, en su calidad de diálogo primario, se puede apreciar muy bien el surgimiento de este proceso intelectual que en Platón asume la forma nítida de un método expositivo, que conduce a “Sócrates” a preguntar, frente a los que debaten cuestiones secundarias, por la esencia de lo que realmente está en discusión.

“El Laques” es, en su acepción más sencilla, una polémica, en la que participan varios interlocutores, sobre el carácter formativo que puede tener para los jóvenes la instrucción de las armas. Sócrates mediante su lógica inquisitiva, formalmente basada en preguntas y respuestas, va incitando poco a poco a sus oponentes a definir el significado de sus palabras, a expresar la definición más correcta, hasta que los conduce a la esencia del problema, luego de haber completamente superado lo que había en él de accesorio, anecdótico y de criterio puramente empírico.

La figura de Sócrates, anecdóticamente entendida por la historicidad griega como la de un gran conversador callejero, un extraordinario pensador estrictamente oral, el cual gustaba de importunar a sus conciudadanos de Atenas al poner en constante tela de juicio, con sus irónicas preguntas, todo lo anteriormente establecido, se enfrentaba, de este modo, a los viejos criterios formulados por la tradición cultural y por el culto religioso a los dioses del panteón del Olimpo. Sócrates expone con sus singulares criterios, según Platón, quien se considera su expositor y discípulo, el comienzo del devenir de la historia intelectual de las ideas, la aparición de los primeros conceptos, de esa ley de la abstracción que hace primar al concepto de lo que se conoce como esencia por encima del mundo empírico perceptible de las apariencias.

La discusión de “El Laques” al remitirse, mediante el juicio de Sócrates, a la esencia del problema abordado, a lo que remite es a una disquisición sobre el valor. ¿Pueden ser formados los jóvenes en el valor mediante el arte de la esgrima? ¿Es enseñable, o sea, puede tener una funcionalidad pedagógica, la doctrina del valor? Pero en esencia, ¿qué es el valor?

Sócrates recurre a su ironía para decir que él tampoco sabe lo que es el valor. Aunque desde esa posición se establece un primer paradigma: nadie sabe en resumidas cuentas aquello sobre lo que se discute. Entonces ya sabemos algo, que también eso lo ignoramos. Hay que seguir indagando. Y es aquí que comienza el ciclo del pensamiento socrático – platónico. La pregunta por el valor es la pregunta por una esencia, por un conocimiento no aparencial sino fundamental que, por tanto, no se ubica dentro del contexto empírico perceptible y naturalista de las cosas de la realidad. La pregunta por el valor remite entonces al mundo interior del hombre. Y, ¿qué es la esencia para Sócrates? Remitiéndonos con esta nueva pregunta a la larga secuencia de diálogos escritos por Platón, que expresan cada vez mejor su pensamiento. La esencia, podríamos responder, es el hombre, sus ideas; el lado íntimo, soterrado, de su conciente existencia. Y, ¿cuál es el ámbito privilegiado del hombre más acorde con sus intereses terrenales de ser existente, lógico y sensible? Su ámbito inevitable es la Ciudad comprendida como la máxima institución social, política y civil, económica y humana.

Es en la Ciudad que Sócrates, el filósofo oral, y Platón, el filósofo escritor, creador de la primera escuela académica de Occidente, realizaron su importante y todavía debatido ministerio. De esa escuela surgió el más importante discípulo de Platón, Aristóteles, quien reconociera que había sido Sócrates quien primero llamó la atención sobre el insustituible papel que juegan en el seno del lenguaje y el pensamiento las definiciones; la importancia suma que tienen las generalizaciones, que realiza el mismo lenguaje y el propio pensamiento, para acercarse a la esencia oculta de las cosas, terreno primado por ende del pensar abstracto y riguroso, para desde ahí dejar intelectualmente constituida a la filosofía.

Es el diálogo de “El Laques” donde por primera vez queda delineado, en su forma más básica, y para los lectores futuros, este principal cometido platónico de las ideas.

El tema del valor alude en primera instancia a la valentía demostrada en el combate, ejercitada mediante la práctica de la esgrima. Retomado por Sócrates alude a un principio abstracto, que sin negar su primer significado lo extiende al concepto general de los valores, como cuestión no aparencial si no esencial de la conducta humana. Para Sócrates el valor cobra una indiscutible acepción moral. ¿Quién es el hombre más valiente? ¿el que demuestra valentía en el combate? ¿O la valentía si es relativa a los valores puede ser expresada de otra forma? ¿No es acaso la virtud una forma de valentía, tal vez la valentía más alta? ¿Y cuál es el escenario donde el hombre puede expresar su mejor virtud? Ante esta pregunta Sócrates se coloca frente al conocimiento como frente a un adversario formidable… El hombre más valiente, el hombre ejemplar del ideal socrático, es el que no teme a la verdad; el que demuestra su valor y su mayor virtud en el terreno de los valores, en el escenario providencial de la Ciudad, que es donde pueden desplegarse sus virtudes morales.

Sócrates fue un mártir del conocimiento. Obligado a retractarse frente a un tribunal de Atenas, que consideraba pernicioso su magisterio para la juventud, no lo hizo y realizó en cambio la apología de su propia vida. Por la torpeza de sus palabras finales fue condenado a muerte. Pero se le dio la oportunidad de huir fuera de la Ciudad y así salvar su vida. Sócrates prefirió la muerte al destierro. Hasta la muerte de Sócrates se podía morir en nombre de la patria, la familia, los intereses de un bando o de otro. Sócrates fue el primer hombre que murió por sus ideas. Su figura presagia a Cristo y como él el problema de la verdad y el significado de la virtud cobran un sentido fundamental. Es eso lo que conmueve a la posteridad con respecto a Sócrates y a su ideal del hombre justo, honesto y sabio. Ha tenido por tanto grandes detractores. Creo que fue su contemporáneo Alcibíades quien lo comparó, por su pequeña figura de vientre abultado y cabeza enorme, con el cuerpo lascivo de un sileno. Federico Nietzsche lo llamó feo, uno de los peores insultos con que se puede llamar a un griego antiguo, indicando con su fealdad una posible deformidad moral. Nietzsche consideraba pernicioso el magisterio de Sócrates, al enfrentarse a la tradición y al culto a los antiguos dioses del panteón del Olimpo, buscando con esto otra fuente de legitimidad de la sociedad humana, haciendo variar el curso de los intereses gnoseológicos de los pensadores griegos hacia los problemas que plantea la sociedad de los hombres civil y políticamente constituida. Nietzsche consideraba finalmente el voluntario martirologio de Sócrates como la última ironía del “gran ironista”, del pensador esencialista que propuso a la historia de las ideas de Occidente canjear las virtudes “naturales” de la especie (la moral despreciativa y arrogante del guerrero, el nihilismo del hombre superior) por una doctrina idealista de la compasión y los valores cívicos.

En “La República” Platón vuelve a plantear la idea de la “Calípolis social”. Es decir, la constitución de una sociedad ideal fundada en la armonía y la síntesis de todas sus partes. Los problemas que nos plantea hoy la ingente contemporaneidad siguen siendo en su esencia los mismos que se vislumbraron en Grecia, en la aurora de la filosofía. La necesidad de constitución de un pensamiento fundado en los universales del conocimiento como fuente teórica de la doctrina de los valores, como pueden ser la virtud, el ideal de belleza y el uso correcto de los términos semánticos, cosas que intentan devolver a las ideas su preeminencia a la hora de relacionarnos con el mundo natural y empírico perceptible. Cuestión que puede hacer de la filosofía un invaluable instrumento de interpretación que auspicie la acción política y el quehacer civil de los individuos.

La edad madura de la filosofía alude al nacimiento en el joven del ideal moral y a la formación rigurosa de su pensamiento. Ideales que lo conducen a amar y defender a la Ciudad como muestra de su primera virtud cívica, en la que están involucrados familia, propiedad y sociedad política. Es en la Ciudad donde el hombre está llamado a realizar su presente humano, entendido como la vida pública y la libre asociación con otros individuos.

La historia es el espacio donde se reencuentran los hombres mediante el trabajo, el diálogo, la asociación y el pensamiento crítico. La tradición, por su parte, es un cuerpo de verdades axiomáticas, de valores fijos e inmutables (metafísicos) sancionado culturalmente por los doctores de la Iglesia, los textos sagrados y la vida de los mártires. Las fuentes contemporáneas de legitimidad de la Ciudad descansan, en cambio, en su capacidad de configurar plenamente una Modernidad política, asumida como la participación plural y diversa de los hombres en la gestión democrática de su presente histórico y la lucha por el fin de la miseria económica. A ese presente lo legitima la progresiva socialización de los intereses individuales y colectivos, el nacimiento y desarrollo de las ciencias empíricas y de las tecnologías aplicadas.

Es sobre la base de este “a priori histórico” que se puede pedir una vindicación de la filosofía, de la teoría de las ideas, frente a un objetivismo de exclusiva y estricta condición empírica; una materialidad inerte que se encuentra a la espera de que las ideas desentrañen su esencia y se planteen la creación y desarrollo de un espacio humano, seguro, confortable, bien delimitado, correctamente socializado. Es decir, la Ciudad refundada por una doctrina de los valores estrictamente vinculada al pensamiento y la práctica social, habilitada por la propiedad individual y la asociación colectiva, dos formas de propiedad que pueden ser contempladas como baluartes del beneficio social, las libertades, derechos y obligaciones.

La Ciudad devendría así en el garante institucional no sólo de la democracia sino de la soberanía, piedras angulares del Estado - Nación. Un proyecto hasta hoy desvirtuado por la oligarquía financiera internacional y los intereses trasnacionales de las burguesías locales y dependientes.

El ideal socrático deviene también así en el ideal moral más contemporáneo que busca con ello configurar a la Modernidad política. La Ciudad de Platón, su inestimable Calípolis, puesta a fluir en la lógica del devenir histórico, admite las correcciones realizadas por la crítica rousseauciana, hegeliana y marxiana de los siglos XVIII, XIX y XX: La concertación social (el contrato con todos y para todos) el Estado político (su ideal misional) y el Estado económico (la democracia del trabajo).

Sócrates bien puede ser el más original padre de las Ciencias Sociales, porque hay un momento que es necesario separarlo de Platón en nombre de una intelección radical del valor que aquel preconiza. Y es que los problemas fundamentales de la filosofía no son gnoseológicos, atañen más bien a la conducta humana, por cuanto a todas las esferas de la actividad social. Podemos sin mala conciencia dejar la gnoseología a la ciencia, a la doctrina de la observación naturalista y teórica de los fenómenos. Quedémonos, sin embargo, con el no saber socrático que es un saber interior, un preguntar sin respuesta, pero lleno de grandeza ética. Esforcémonos en la enseñanza del bien aceptando a medias que el bien no puede ser enseñado. Conócete a ti mismo, como reza la inscripción de Delfos, como única vía de engrandecer tu actividad sobre la tierra. Medita que las llamadas ciencias sociales se han vuelto, a estas alturas, conocimiento positivo, matemático, tendencioso, puramente gnoseológico y te darás cuenta de su extravío.

Sócrates puede volver hablarnos por la voz subjetiva de los que todavía creen en los proyectos sociales, no niegan rotundamente las verdades de la tradición, mas esperan más de la asunción participativa de la conciencia política en un, hasta ahora, postergado presente histórico donde nos lo jugamos todo, lo inmediato y lo trascendente, lo humano y lo divino, el porvenir del cielo y de la tierra.
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Ilustracion: Siegfried WOLDHEK - http://woldhek.nl/

Boris GOLD/Poesía



Boris Gold, vivo y nací en la ciudad de Buenos Aires, 74 años, editado tres libros y ya camina el cuarto y varias antologías, con una poeta amiga que es concertista de piano editamos un compacto recitado con doce composiciones mías y música de ella.

A su vez con música de ella y otras obras mías estamos terminando otro compacto de tangos...y algunos premios que no vienen al caso enumerar.

E-mail:
borisgold@fibertel.com.ar

Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Boris+Gold


Por los viejos buenos tiempos
Por Boris GOLD

La tarde languidece
detrás del horizonte,
me fumo un cigarrillo
y pienso en el ayer,
también en mis amigos
que un día se me fueron,
son fantasmas que aparecen
y a mi alma… hacen arder.

Mi casa ya no existe
violada por la grúa,
ni el bar donde yo iba
mis versos a escribir,
tampoco está la glicina
su perfume me transporta,
hacia esa mujercita
en mi alma… ha de vivir.

Cierro los ojos y entonces
aparecen todos juntos,
huracanes de recuerdos
que golpean mi emoción,
quiero de nuevo hamacarme
en los brazos de mi barrio,
aunque el estar entre ellos
me traiga… desolación.

La juventud se fue yendo
es normal que así suceda,
más la tristeza me invade
porque nunca la olvidé,
ahora que arrastro los pasos
y camino despacito
esa noche… te besé.


***

A veces mirando el mar
te veo sobre una ola,
y tu presencia parece
la luz del amanecer,
pero aún me quedan sueños
por sacar de la galera,
si hago un pase de magia
ya mismo… te vuelvo a ver.

El tiempo tiene misterios
que son raros de entender,
por eso los sentimientos
tienen distintos estados,
más si un grillito me canta
mientras miro un arco iris,
no hay motivo de queja
ya me siento… realizado.

No tengo raros entuertos
que me nublen la visión,
tampoco odios a cuestas
que me hagan amargar,
los años me han enseñado
a mirar las cosas lindas,
a pesar de los mediocres
el mundo… se ha de salvar.

Aquí termino esta historia
con el guión ya gastado,
mirando siempre adelante
sin olvidar lo de atrás,
entonces me voy silbando
un tango bien sensiblero,
con eso tengo bastante
no preciso… nada más.



Pasado - Esperanza – Presente - Dolor
Por Boris GOLD

Si aquellos que amaron
y lo dieron todo,
dejando jirones
juntando dolor,
un lugar ganaron
en el amplio cielo,
sufrieron y gozaron
siempre...por amor.

Tras un remolino
de hojas al viento,
tibieza en el aire
la envuelve CHOPÍN,
sueña que lo besa
y abraza hondamente,
todo se ha esfumado
las caricias...también.

Tic tac de las horas
las agujas vuelan,
volver al pasado
si pudiera ser,
le diría cosas
que nunca antes dijo,
suerte de milagros
podríamos...ver.

Tal vez haya un sitio
para penitentes,
heridas sus almas
por una ilusión,
cortejo de penas
camino al olvido,
temblando sus labios
con una...oración.

Envuelta en la magia
de sus fantasías,
fabricó con ellas
un hermoso edén,
en él dos amantes
se funden en uno
amor de allá lejos
que lindo...que fue.

Es conciente que eso
pasó y no vuelve,
espacios de tiempo
para acompañar,
un dulce recuerdo
que no tiene olvido,
no vale amargarse
esto...es lo que hay.

Nadie le contesta
el tiempo tampoco,
se fue sin decirle
ni siquiera adiós,
se envolvió sumisa
en sus utopías,
hoy está tan sola
un día...eran dos.

Sus manos dolientes
tocaban el piano,
y esa melodía
volaba hacia él,
un amor tan grande
muy dentro guardado,
ella, su teclado
y un vals...de CHOPÍN.

.
Ilustracion : David LEVINE - http://www.nybooks.com/

Oscar PORTELA/Sones para Wika Solis


Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país...Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en crítica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas…

E-mail:
portelao@hotmail.com
Página personal:
http://www.universoportela.com.ar/
Otras: http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm
http://oscarportela.lalupe.com/o www.corrientealdí.como.ar

Sobre
Azul@rte:http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=oscar+portela


Sones para Wika Solis
por Oscar Portela
/ canción/


Pues ya prefiero no hablar
el silencio y la guitarra
la voz de Irma Solis
me acortan la vida larga

y para volverme simple
como un álamo en el agua
que solución más medida
que una copla en su garganta
chacarera o chamamé,
tango, bolero o milonga,
en el timbre de la wika
me aroman dolores largos
volverme canción pequeña,
tras tanto verso profano,
y como un "hornero" en las ramas,
ser alfarero, o ser nada...
buen día, "alba... dolor..."
si su guitarra acompaña,
soy paisaje, soy laguna,
vuelvo a mi segunda infancia...
por eso Wica Solis
yo te dedico estos cantos,
versos que nadan tranquilos,
en el fondo de tu alma

.
Ilustracion: Siegfried WOLDHEK - http://woldhek.nl/

Edita De BORBÓN PARMA/El Vació





"El Vació"
por Edita De Borbón Parma
A mi Madre, Alicia De Borbón Parma

¡Madre, en el momento en que me arrancaron de ti
Parte de mi vida se fue a tu lado
Al despertar cada mañana
Sentía la necesidad
de tener el calor tibio
que solo una verdadera madre sabe dar
Aunque tuve una madre quien me ayudó a crecer
Quien luchó conmigo
Y me dio su amor
Aún seguía sintiendo
La falta de tu amor
Siempre te digo madre
Que al despertar cada mañana
Observaba a mí alrededor
Y al juguetear con mis hermanitos
Sentía esa extraña sensación,
La falta de tu calor
Casi siempre despertaba de mañana
Y decía a mi madre luchadora:
Verdad mamá que yo no soy tu hija?
Ella se molestaba y afligida
Y preguntaba, porqué se lo decía?
Yo contestaba, porque desde muy pequeñita
he sentido este profundo vacío dentro de mi alma
Muy dentro de mí sabía
Que eso no era normal lo que yo sentía
Mi padre al ver mi carita afligida
tan seria, murmuraba una canción
siempre una acción que hacía brotar en mi
de nuevo la alegría.
Alicia, aunque nunca estuve contigo
al menos como yo hubiera querido
aprendí a quererte sin conocerte
por la voz de mi sangre y de tu sangre
Aunque no te veía, sentía que alguien
sin que yo lo supiera lloraba por mí
al igual que yo lo hacía por ti
sin saber que eras mi madre,
lloraba lágrimas amargas
Desde niña me gustaba ir al campo
Para contemplar la naturaleza
buscando en el cielo una estrella que me hablara de ti
Buscando en ese momento encontrarme contigo
Y en el camino pelado del desolado campo
Siempre en la lejanía, imaginaba verte, verte que venías.
A encontrarte conmigo a endulzar y salvar la vida mía
A encontrarse conmigo desde la lejanía.
Inventaba quimeras
era así como te veía,
era así como te tenía,
Mi dulce y bella madre mía
Alicia, sin saber que eras mi madre
Siempre estuviste y estas conmigo.
Viajé por mar, tierra y aire
buscando en mis viajes
Ese lugar perdido en donde me veo a mí
Siempre junto a ti.
llenándome con tu suave caricia
que me lava el alma
pero solo brotaban de mis ojos
lágrimas amargas
Empecé a amarte y a necesitarte
desde el momento mismo
en que junto a mi padre me gestaste

Fabiola LUJÁN ROMERO/Poesía


Fabiola Luján Romero, Perú, 1991. En diciembre termina la secundaria. Ha escrito cuentos y poemas desde niña. Admira a Cielo Latini. Está escribiendo su novela Promo 2007. Quiere ser escritora. Sus textos han aparecido en Yoescribo.com y Misioletras, con comentarios positivos. Está siguiendo cursos de creación literaria con Harol Gastelú Palomino.

E-mail:
m.i.l.u.s.k.a.1.9.9.1@hotmail.com
Sobre Azul@rte:
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1 LAS PIEDRAS
Por Fabiola Luján Romero

Cruzamos el río
brincando sobre las piedras
como los saltamontes.
Qué frío,
¿por qué el sol se esconde?
Perdí el equilibrio.
¿Por qué, niña, tiemblas?
Es que me he mojado hasta los calzones.


2 LOS NÍSPEROS
Por Fabiola Luján Romero

Amarillos como soles,
redondos, jugosos,
me tentaban desde lo alto
a donde solo llegaba Sergio
trepándose como un gato,
quebrando una rama
para enojo del abuelo.
Invítame, primo,
¿quieres uno?,
Sí, se me ha antojado.
Sube pues.


3 LA PISCINA
Por Fabiola Luján Romero

Mueve los brazos así, niña,
no tragues agua;
no puedo, tío,
me hundo.
Ay, niña, practica.
Eso es lo que hago, tío,
todos los días del verano.
Practica más, niña
y serás una sirena.


4 COMETA
Por Fabiola Luján Romero

Cruzaron carrizos,
los ataron con pabilo,
los forraron con bolsas,
de un vestido mío sacaron su cola.
Cuando estuvo listo,
Nacho y Dieguito
subieron al cerro
y lo echaron al viento.


5 EL CERRO
Por Fabiola Luján Romero

Una botella de agua,
una soga,
escalamos el cerro.
Pisa con cuidado,
no vayas a rodar.
No era el Aconcagua
Ni la Cordillera Blanca,
pero tocamos el cielo
y vimos la ciudad pequeñita
desde lo alto.


6 LA PLAYA
Por Fabiola Luján Romero

Se acerca el verano,
iremos a la playa
con el tío, Diego y Nacho.
Haremos castillos de arena,
las olas se llevarán mis penas,
se las llevarán lejos.


7 REGRESAS
Por Fabiola Luján Romero

Regresas
con la piel oliendo a puta,
tu princesa te aguarda despierta
y cuando entre sollozos te pregunta
¿dónde has estado?,
tú le dices por ahí,
a ti te amo,
perdona este desliz,
ella es una aventura,
un pasatiempo,
no tengas dudas,
ella es solo sexo.
Yo tengo que creerte
porque sé que me adoras,
que a mí no me mientes
como a la otra.
Abrázame fuerte, te pido,
hazme tuya.
Me lo haces
y disipas mis dudas.
Por eso te dejo ir
en pos de esa mujer
porque allí
encuentras solo placer
y en casa
está tu princesa
que te ama
a la cual siempre regresas.


8 MIEDO
Por Fabiola Luján Romero

En las noches
siento un miedo inmenso
a los fantasmas
que pueblan esta casa.
Por eso
me acuesto a tu lado
para que protejas
mis sueños
y no sufra pesadillas.
Pero hay alguien
que piensa mal,
alguien de alas negras
que cree
que todos somos como ella.
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Ilustracion : David LEVINE - http://www.nybooks.com/

Carmiña CANDIDO DAVERIO/Entrevista a Gustavo GALLIANO



E-mail:
ggalliano2004@yahoo.com.ar
PARA: Carmiña Cándido Daverio (Marta).
Entrevista para NOTICIASLITERARIAS y http://www.friulinelweb.it/crearparaleer/



ENTREVISTA a Gustavo GALLIANO
Por Carmiña Cándido Daverio

1. ¿Cómo surgió su amor por la Literatura?
Entre muchas posibles causas, creo que merece destacarse una trilogía.
En primer término, los genes de mi madre que a pesar de ser su sueño, no pudo concretar el convertirse en escritora por los avatares de la vida. Pero nos inculcó el amor por las letras y la música.

En segundo término, las historias contadas y leídas por mi abuela paterna, en mi niñez. Mi imaginación necesitaba ser complacida y ella con su santa paciencia, me sentaba en sus rodillas y pasaba horas leyéndome fábulas, leyendas, mitos. Luego cuando aprendí a leer me dijo: “ahora seguí vos solo”.

El fuego de la literatura ya estaba encendido.

Y por último, aunque no excluyente, mi tremenda timidez. Parafraseando a Poe, el “mediodía de mi virilidad”, la adolescencia, me dejó sin oralidad expresiva, por lo que comencé a volcar esos sentimientos y pasiones en poemas. Lo que no podía decir, lo escribía.
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2. ¿Cuándo empezó a escribir?
Cuando comencé a cursar el colegio secundario. A los trece años. El amor me sorprendía todos los días y necesitaba expresarlo. Además, gracias a excelentes profesoras de “Literatura y Castellano” que lograron que canalizara esa pasión, quizás sin darme cuenta.


3. ¿Por qué escribe?
La vida y la Universidad me sirvieron para crear el antídoto que atenuaron la timidez. Para crear un “personaje” que podía expresarse correctamente en cualquier estamento. Pero interiormente aquel niño imaginativo y ávido de aventuras e historias, continuaba latente. Hasta que acepté que podía fusionar ambas facetas sin que resulte traumático, y ser yo mismo de una vez. Por lo tanto, necesito escribir. No es una imposición ni un hobby. Es la posibilidad de expresión plena. Aún cuando lo que escriba sea una ficción que nada tenga que ver con mi vida. Escribo porque es mi forma de sentirme libre, de sentirme pleno.


4. ¿Acerca de cuáles temas escribe?
Generalmente no predetermino los temas. Simplemente nacen espontáneamente, he inmediatamente los escribo. Seguramente están alojados en el sub-conciente, y determinadas acciones o actos obran de detonante para que surjan. No me resulta placentero un tema o conflicto como punto de partida, aunque pueda hacerlo. Pero prefiero los escritos que se generan espontáneamente en mi imaginación. Diría que los valoro más.


5. ¿Inspiración o transpiración? ¿Por qué?
Inspiración, sin dudas. Lo que sucede es que a veces se torna necesario escribir sobre un tema que aunque no inspire no queremos dejar que se pierda en el olvido. Entonces se apela a la transpiración. Pero reitero, en mi caso por lo menos, los escritos (Versos o narraciones) nacidos de la inspiración creo que tienen mayor calidad que los transpirados, generalmente.

Y por supuesto, que también aplico un poco de transpiración en el momento de la corrección, pero siempre tratando de no modificar demasiado la esencia del escrito, pues podemos destruir su frescura, por pretender perfeccionarlo.

El genial Jorge Luís Borges expreso hace años en un reportaje televisivo, que trataba de no volver a leer lo que escribía. Y que algunas veces, al hacerlo, se decía a sí mismo: “¡Pero que bien escrito está!”. Sin poder compararme con tremendo escritor, a veces me pasa lo mismo con algunos de mis textos. Y eso es bueno. Tranquiliza mi interior. Luego, si gusta a los demás, pues maravilloso.


6. ¿Qué está escribiendo hoy?
He terminado un libro de cuentos cortos y narrativa. Y también una de poesía (que bien podrían convertirse en dos por la extensión). Ambos ya han sido registrados en la Dirección de Derechos de Autor, y ahora estoy en la búsqueda de editorial. También estoy trabajando en un libro de narrativa para Editorial Aries, que se publicará a la brevedad, producto de haber obtenido el primer premio en narrativa en el Concurso Internacional de Poesía y Narrativa ELEGIDOS 2007, organizado por dicha editorial.


7. ¿Qué está leyendo hoy?
Mi primer libro, en la biblioteca de la escuela primaria, fue: “El Último de los Mohicanos”. Estuve años leyéndolo, y nunca lo terminé. Es una deuda pendiente.
Actualmente estoy releyendo “Cien Años de Soledad” de García Márquez. Aunque también estoy terminando la lectura de “Ángeles y Demonios” de Dan Brown, y a este le seguirá “El Imperio de los Dragones” de Valerio Máximo Manfredi.


8. ¿Qué movimiento literario merece su admiración? ¿Qué autor? ¿Por qué?
No tengo predilección por movimiento literario alguno. Aunque por mis lecturas, me incline un poco más por el modernismo. Pero no tengo exclusividades.
En cuanto a autores, pues sin dudas quien más me ha marcado es Edgar Alan Poe. Su pluma me parece excepcional. No tanto sus obras más lúgubres, pero casi toda su obra me parece excelente. Mi predilecto es uno de sus relatos quizás más light, “Eleonora”. Pero es fantástico como manifiesta sus emociones y estados de ánimo mediante la descripción de paisajes. Su amor o dolor se transmiten a los colores, los aromas, los sabores. Creo que es un genio que involucra a casi todos los sentidos.

Las obras completas de Poe están siempre sobre mi escritorio. Y releerlo es un bálsamo literario.


9. ¿Qué género literario prefiere? (Para escribir y/o para leer)
Para leer, sin dudas que cuentos cortos, narrativa breve. También novela.
Para escribir, narrativa y poesía. La poesía porque es explosión absoluta que surge de pronto y es sentimiento y emoción pura. Mis inicios fueron con poesía, aunque de a poco, la narrativa le ha ido ganando espacio. Quizás porque me permite “contar historias, repetir histerias” como las que me leían de niño. Expandirme. Y esa amplitud se convertiría en el punto culmine del ciclo de la vida. Reitero, ambos géneros me resultan imprescindibles. Y me encantaría algún día escribir una novela. Crear una historia en la que pueda dotar de vida y personalidad a numerosos personajes es un desafío pendiente.


10. ¿Cuál es su meta literaria en la vida?
No creo que exista escritor que no desee ser leído. Pues mi meta también es esa: que mis escritos recobren vida en manos de lectores. Otro circuito perfecto. Una mente imagina, y luego plasma en letras una historia, que es absorbida por la lectura y esa mente le otorga nuevamente vida, desde su propia óptica. Su propio concepto. Pues cuantas más recreaciones de la historia y cuantos más conceptos sobre esa inicial historia, mayor alegría para el escritor. Y no hablo de éxito económico financiero, que jamás sería rechazado, sino del éxito de cumplir el sueño de aquel niño, de aquel adolescente: escribir y ser leído.-

Gustavo Marcelo GALLIANO
Rosario, Santa Fe, República Argentina.


Articulo :
http://noticiasliterarias.bitacoras.com/archivos/2007/11/20/entrevista-a-gustavo-marcelo-galliano
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Ilustracion : David LEVINE - http://www.nybooks.com/

SECH/Cuento: Lina GONZÁLES LÓPEZ - El Poceta del Guijec

SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE
(SECH)
FILIAL REGION DE COQUIMBO
EDIFICIO LA RECOVA OF. Nº 211 - 2º PISO
FONOS (051) 243198 – (051) 227275 – 0 90157729

LA SERENA


El Poceta del Guijec
Por Lina González López

Me tumbé de espaldas sobre la hierba y cerré los ojos adormecida. Habíamos caminado todo el día en busca de la mística poceta, donde según mi amiga Elisa, moraba un güije que atemorizó a más de un caminante extraviado por esta zona del Escambray Faltaba más de una hora para el mediodía y ya la mañana ardía en todo su esplendor. Las montañas bordadas con palmas reales, ceibas, cedros y algarrobos, ocultaban los caprichosos trillos que serpentean la manigua a fuerza de andar por ellos. Sinsontes, tomeguines y negritos buscaban el amparo de la sombra y sus trinos ponían una nota dulce y refrescante entre tanto calor.

Me sobresalté al escuchar los gritos de Elisa:
_ ¡Encontré la poceta!

Yanet, acostada a mi lado, no se movió, tanto era el cansancio; y yo volví a acostarme en la hierba. Era la tercera vez que Elisa anunciaba el hallazgo de la poceta, pero solo veíamos ante nosotros arroyos que languidecían por las escasas lluvias.

-¿No me creen? Ahora sí la encontramos y es cerca de aquí. Nos incorporamos y la seguimos.

Un tocororo se dibujó en el aire como un relámpago y lució sus colores en lo alto de una ceiba. “Es una buena señal”- pensé. Llegamos empapadas de sudor, fue entonces que divisamos la poceta desde la cima de la loma. Se extendía al pie del montecito, quieta y oscura, rodeada de abundante vegetación. La soledad, el silencio y el recuerdo de los relatos de güijes y aparecidos contados por Elisa, fue suficiente para que un escalofrío recorriera nuestros cuerpos.

Fui la primera en bajar la pequeña cuesta que nos separaba de la poceta. Comencé a saciar la sed en sus aguas frescas y otro grito de Elisa me interrumpió:
_ ¡No bebas de esa agua! El güije puede aparecer y echarte una maldición, no olvides que éste es su hogar.

La sed y el hambre estaban haciendo estragos en nosotros, pero la fuerza de la leyenda pudo más y me retiré.
_ ¡Miren una mata de pomarrosas!-exclamó Yanet.

En la orilla opuesta se erguía tentadora una mata llena de frutos maduros que se esparcían por doquier, incluso algunos de ellos flotaban en la superficie del agua.
_Si pudiéramos alcanzarlas, tengo tanta hambre que me las comería de un bocado.
_Ni lo pienses –se alarmó Elisa- la pomarrosa es el alimento principal del güije y no podemos quitárselo porque nos maldice.

Cansada de tantas maldiciones, busqué una vara que nos sirviera para alcanzar los frutos, pero fue imposible, el peso del palo los hundía para emerger luego más apetecibles. Me cansé de este juego a las escondidas y agotada me senté.

Al ver el desespero en mi rostro Yanet sugirió:
_ Busquemos un camino para llegar a la otra orilla.
_ Conmigo no cuenten _ dijo Elisa aterrada por la idea- Estoy segura que esta es la morada del Güije, si hasta me parece que su pequeña figura va a salir de un momento a otro y nos acusará con mirada de ojos saltones.
_ ¿Y tú no aseguras que nada más sale por las noches?
_ Sí, en la claridad él no ve, es amante de la soledad, del reflejo de la luna sobre el agua y del parpadear de las estrellas en la noche. Su piel de barro y su melena de lino solo las expone en las frías madrugadas. Es pequeño y ágil para escurrirse entre las sombras y tan veloz como un remolino.

Nuestra amiga describió la figura del güije con tanta precisión que pensé verlo de un momento a otro. Cansada y hambrienta me dejé caer sobre unas piedras. Las pomarrosas sonreían desde la otra orilla burlándose de nuestros intentos por saborearlas. Alcé la vista, el astro rey avanzaba con rapidez hacia el ocaso.

No pude evitar un ligero estremecimiento al recordar las palabras de Elisa.
_Es tarde, debemos aprovechar los últimos rayos del sol para salir de estos parajes- dije a mis amigas ocultando la verdadera razón de mi prisa.

Yanet comentó desencantada:
_¡Qué lástima! Me hubiera gustado ver al güije.

Comenzamos a subir la cuesta. Lamenté no haber saboreado las pomarrosas y las miré por última vez. Los frutos, envueltos por las sombras de los arbustos, habían perdido su brillo.

Tal vez fue el hambre, la sed, el cansancio, no sé, pero puedo asegurar que unos ojos saltones nos escudriñaban desde las ramas.

Cristina RIVERA-GARZA/ Entrevista a Álvaro Mutis



ENTREVISTA:
Las vidas de Mutis
Por Cristina RIVERA-GARZA

La escritura no rige la vida del creador de Maqroll, es un fenómeno natural. El autor colombiano recibe mañana un homenaje en la Feria de Guadalajara.

Un homenaje, cuando funciona, invoca lecturas y produce lectores. Un homenaje refrenda, en efecto, pero sobre todo invita al encuentro con nuevas generaciones. Álvaro Mutis (Bogotá, 1923), autor de poesía y prosa, y de formas colindantes entre una y la otra, se niega a formar parte del mundo electrónico y mecánico por donde ahora sigue transitando, sin embargo, Maqroll el Gaviero -ese personaje que, como dijera Gabriel García Márquez, no es Mutis, somos todos-. ¿Cómo bordeará el siglo XXI ese gaviero crepuscular y reflexivo acostumbrado a largas travesías -ya por mar, ya por tierra- en zonas extremas de la condición humana? Las respuestas les corresponden a esos lectores que, no por estar adiestrados en la navegación por el ciberespacio y curtidos por la luz de las pantallas de sus ordenadores, no albergan acaso las mismas grandes interrogantes acerca de los misterios de la vida, los avatares del cuerpo, el encuentro con el otro, el dominio de la naturaleza, la fragilidad de toda creación. Los premios que ha recibido la obra de Álvaro Mutis son muchos y son conocidos: el Nacional de Letras de Colombia en 1974; el Xavier Villaurrutia, en México, en 1988; el Médicis, en Francia, en 1989; el Príncipe de Asturias en 1997; el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997, y el Premio Cervantes en 2001. Sus entrevistas abundan. Los análisis sobre su obra han dado pie a la publicación de innumerables ensayos -en los que se analizan influencias y genealogías varias- en más de un continente. Todo eso es cierto. Pero algo sucede, como el mismo Mutis lo aclara en esta conversación, cuando se entra en contacto directo con la voz de un escritor: una especie de confirmación que es una forma palpitante de continuidad de la obra. Más de un desencantado del presente, más de una suspicaz habitante del nuevo siglo, más de un errante, creo yo, encontrará un eco propio en la voz cadenciosa y escéptica, en la actitud de bienvenida y alerta, de este escritor colombiano afincado en México desde 1956, un país que, en el contexto de la 21ª Feria Internacional del libro de Guadalajara, le organiza ahora un homenaje no sólo en tanto escritor colombiano sino también, acaso sobre todo, como a uno de casa.


1 Un hecho natural

Uno no sabe lo que busca sino hasta que lo encuentra: es una ley de la vida. Uno se despierta una mañana de noviembre, por ejemplo, murmurando "hace tanto tiempo que no salía el sol así", y luego, sin más, sin sospechar que ese día de magnífica luz otoñal alguien le dirá, horas más tarde, escribir es un hecho natural, uno se levanta, estornudando, con tos. Uno vive y ve pasar las cosas y camina. Uno cavila. El día pasa. Uno lo piensa constantemente, eso: el acto de escribir. Es una obsesión. Uno se pregunta (sin saber que se lo pregunta porque de otra manera no sería una obsesión) si lo que vive y lo que ve pasar y lo que camina sólo puede existir a partir de la escritura. Dentro de ella. Uno se irrita. Se acongoja. Se rebela. Un vampiro triste: la escritura. Una dama feroz. Un grillete. Las definiciones abundan. Pero luego, apenas un par de horas más tarde, frente a un hombre que nació en un lugar de Tierras Altas en 1923, justo en el centro de una salita rodeada de libros y bañada, también, por esa luz otoñal que de ahora en adelante deletrearé, y de eso estoy segura, con el ritmo del verbo estar, las vocales de la palabra placer, la definitividad del locativo aquí, uno las escucha. Es el momento ése escandaloso en que uno sabe que ha encontrado lo que no sabía que buscaba. Pocas veces en la vida. Estas palabras: "La escritura es un hecho natural. No es un deber. No es una profesión. No es, ni siquiera, un destino. Tengo cinco años sin escribir y no me ha pasado nada. Ocurre y luego, un día, deja de ocurrir. Hay notas por ahí. Pedazos de cosas, poemas. A veces los quemo. Los leo y los tiro. Pero cinco años sin eso. Es que es un ritmo como el de la vida. Exactamente como el de la vida. Es que es parte del cuerpo. Uno lo acepta y sigue respirando. No es para tanto escribir. Uno le sigue cambiando el agua al canario. Y se puede ser feliz sin eso, sin escribir. No hay que ponerle a la escritura nimbo alguno. ¡No, por dios! Es lo mismo nuestro de todos los días. Escribir es".

La luz otoñal. La paz alrededor. El fin de una lucha.

Supongo que tengo el rostro del alucinado cuando le agradezco a Álvaro Mutis esas palabras. "Son un regalo", le digo en voz baja, con esa lentitud en que se enuncian a veces las cosas sagradas: "No sabe lo que acaba de darme". Tengo la sensación, incluso, de que en ese momento bajo la mirada. Le digo, además: "Esto es para mí. Esto me lo llevo yo. Esto no es para el periódico". Y él, que ha ido a tomar algo a escondidas en el rellano de la biblioteca, regresa como si viniera del mar, hay ese tipo de aire alrededor de su cabeza. "Ahora sí vamos a platicar", asegura, sonriendo. "Y, por cierto, yo tampoco leo los periódicos".

Asumo, pues, que no leerá los artículos ni las entrevistas que saldrán en la prensa con motivo del homenaje que le rinde la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) este año. En lugar de reconocer en los diarios los muchos títulos de sus novelas, reunidas algunas en los dos volúmenes de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, o de identificar los versos que han pasado de sus libros a las páginas de los periódicos, se volverá a ver el rostro del hijo o del nieto o del amigo con quien conversará sobre los trasuntos del aire o las tribulaciones de Cervantes o la calidad de la pimienta. Se repetirán en todos lados la larga lista de premios recibidos y Álvaro Mutis, de espaldas a las computadoras, continuará sonriendo frente a los suyos sin prisa alguna, con la actitud de quien tiene todo el tiempo por delante y curiosidad por conocer. Tampoco constatará ese gesto en las fotografías para las que ha posado de buen humor: se trata de la mirada ésa, abierta y en paz, de quien está donde está, por completo. Implicado. Respondiendo a.

"No hay que ponerle nimbo alguno a la escritura", recuerdo que ha dicho. "Escribir es".

2 El cuerpo es lo que escribe

Cuando empezamos a platicar, después de ese rato extraño que hemos pasado en el terreno más bien pantanoso de la entrevista, vamos directo al tema de los hijos. Interesantes las maneras, pienso, en que uno siempre regresa al cuerpo. Lo que el cuerpo da. Lo que quita. La naturaleza abarcadora, imperial. Álvaro Mutis coloca a los de carne y hueso y a los de papel en el mismo rubro: todos son sus hijos. "A mis libros", confiesa, "los vivo de la misma manera en que he vivido a mis hijos: ahí están, afuera, en la vida, en su ámbito propio. Que vivan, les digo". A todos ellos los ha dado a luz. Salen de aquí, asegura, señalándose el vientre. No iba a decirlo pero, como estamos platicando y estoy tomando café 100% colombiano y la tos amaina, le digo: "Es una visión bastante femenina del proceso creativo, ¿no le parece?".

Un guiño apenas.

"Aunque no lo parezca", asegura mientras se inclina, aproximándose, "yo soy feminista".

En ese momento no sé quién le hace el guiño a quién.

"Las mujeres lo saben todo ya. Lo que creo sinceramente es que la mujer es la que sabe conducir el destino de los hombres y la que sabe mucho más que los hombres del mundo y de la naturaleza del mundo. La mujer al ser la que prolonga la especie tiene una vinculación con la naturaleza que los hombres no tenemos: nosotros moriremos siendo unos eternos adolescentes. Mucho cuidado con eso. Cuando una mujer me dice: esa persona no me gusta, inmediatamente le hago caso. No le pregunto por qué, no la cuestiono, pero siempre me doy cuenta, a menudo apenas unas horas después, de que tenía razón. Ella vio más que yo porque es mujer. El destino terrible de todas las mujeres es tener que aguantar a los hombres".

Tengo la impresión de que Mutis podría hablar largo rato con Hélène Cixious, y que yo podría escucharlos de cerca, también por mucho rato, descreída. Y me acuerdo, justo entonces, de las palabras que usaba Margaret Atwood para asegurar, en contra del feminismo de la diferencia, que en realidad hombres y mujeres no somos tan distintos. Ni naturalmente virtuosas, ni esencialmente malditas: históricas y culturales como todos, las mujeres. El feminismo de la igualdad. Su política. Supongo que algo en el rostro me delata porque, después de carraspear un poco, Álvaro Mutis continúa: "Además ustedes, ustedes las de ustedes que producen libros, ya lo saben todo y con ventaja. Nos llevan, definitivamente, una gran ventaja".

Guardo silencio. Pienso: acaso. Pienso: ajá. El asunto es, por supuesto, el cuerpo. Eso a lo que uno regresa siempre cuando en realidad empieza a platicar; eso de lo que uno nunca se va. Eso de lo que no se puede escapar. El cuerpo y su relación con la naturaleza y la relación de esa relación, a la vez, con la cultura. "Cuando estoy escribiendo estoy muy consciente de mis manos", dice, enumera, "estoy muy consciente de mis codos, de la posición de mi cuerpo, del estado de mi cuerpo. Estoy ahí, completo, oyendo el ruido de la Smith Corona, tarareando incluso. Se nota en la escritura lo que el cuerpo pasa. Y lo que le pasa. Lo que yo le exijo a lo que escribo es que sea como lo que he hecho antes en términos de ritmo, de verdad, de interioridad. No pienso en rigor ni sabiduría ni en genialidad: pienso en términos de verdad. La verdad mía es ésta: este testimonio, esta confesión".

Se trata de la verdad del cuerpo, no me cabe la menor duda. Se trata de esa sustancia que va de la naturaleza hacia la página a través del pasadizo del músculo y de la cicatriz, del esqueleto y de la memoria. Se trata, en resumidas cuentas, de la vida.

"Los personajes traen la vida que han vivido consigo y me la van pasando de acuerdo con su edad y sus impresiones y su visión del mundo en ese momento. Traen lo que son. No hay lección. No hay mensaje. No hay teoría. Respecto a la poesía, ahí todo es distinto. Yo escribí poesía, únicamente poesía, por 40 años. Las novelas las he escrito a partir de los 45. La poesía, por cierto, es una prueba más intensa que la narrativa porque la poesía es la confesión de nuestro más profundo ser y un continuo testimonio del mundo, de la vida y también de la muerte puesto que en el instante de nacer, empezamos a morir. La muerte nos acompaña siempre y por eso no hay que autocompadecerse ni crear ninguna clase de fantasmas ni tragedias".

Maqroll lo decía igual pero de otra manera. Decía: "La caravana agota su significado en su mismo desplazamiento. Lo saben las bestias que la componen, lo ignoran los caravaneros. Siempre será así".

"No, un momento, Álvaro, no te hagas", esto se lo dice él a él mismo. Recapitulando: "Uno ya lo sabe dentro: en la parte más secreta, en la más profunda. Al convertirlo en palabra escrita, adquiere de pronto una verdad, una presencia que a veces lo sorprende a uno. Ah, claro, qué tonto soy, me digo a veces. ¿Cómo es que no me di cuenta? Entonces queda uno satisfecho y continúa. Esto tiene su ritmo que es el mismo ritmo de la vida. Uno va escribiendo como una parte de su vida, y va pasando su vida tal cual a las páginas. De pronto hay lagos, hay ausencias, hay cosas que hubiera podido elaborar mucho más, pero bueno, no tiene remedio. Está bien. Uno continúa y ya".


3 la más íntima palpitación

Transcribo ahora lo que le oigo decir a Álvaro Mutis sobre el proceso de la escritura: "Escribir y crear es estar en medio del mundo que se está creando, en medio de los personajes, siendo más nosotros que nadie y más nosotros que nunca. La escritura es el máximo testimonio que tenemos de nosotros mismos, de nuestro ser. Es la comprobación de que somos humanos. No le doy a eso, sin embargo, ningún destino de fatalidad: está bien. Yo nunca escribo ni en prosa ni en poesía para dejar una especie de teoría o visión del mundo y del hombre: yo paso lo mío, mi interior, mi más íntima palpitación con la vida y ahí queda. No le doy ninguna trascendencia más. Ninguna significación ni ningún mensaje ni ninguna doctrina. Nunca jamás. Cuando escribo, fluyo. Cuando escribo, estoy ahí".

Transcribo ahora lo que le oigo decir a Álvaro Mutis sobre el proceso de la reescritura: "Pero corregir, ése es un infierno. La novela Amirbar, por ejemplo, la tuve que escribir completa cuatro veces. La misma novela, por supuesto, pero con distintos rumbos, momentos de los personajes. Y en la poesía: ¡la cantidad de poemas que he quemado! Reescribir es una tortura como todo lo que hay en la vida y que tiene que ver con la existencia y el paso del tiempo en nosotros. ¿Quiere que le diga algo? Es pura mecánica de la narrativa: que no quede rueda sin usar en el aparato de la narrativa, de eso se trata reescribir".

"Mirado desde dentro", le digo entre un par de estornudos, "no hay nada glamouroso en el oficio, ¿verdad?". Y él dice, a carcajada batiente, que suscribe eso. "Puede decirlo exactamente así: que lo suscribo todo: sí, en efecto, no hay nada de glamour en el oficio". Le advierto que lo trascribiré tal cual y ahora lo cumplo. "Estás dando la esencia misma de tu ser. Ahí no se puede hacer trampas porque el lector lo nota. Algunas características impostadas del personaje o ciertas insistencias que no son auténticas sino más bien pasajeras. Todo eso se nota".

Y ahí, justo detrás de mí, está la Smith Corona 2200 Cronomatic para atestiguar lo dicho. Lo acompaña desde hace 40 años y no tiene ningún deseo ni interés de cambiarla, mucho menos por computadora. "Ni viviré ese mundo para nada", asegura, vehemente. "En lo más mínimo. Lo rechazo por completo. A ese mundo electrónico y mecánico, por lo demás, nos lo estamos acabando. ¿Sabía que está desapareciendo el libro?".

No escribe a mano. Nunca lo ha hecho. Cuenta que la primera vez que Gabo vio su letra exclamó "¡pero si escribe usted como Drácula!". Algunas frases, sí, algunos momentos de los poemas, sí, pero tiene, dice, muy mala letra. Observo el temblor de las manos y él me observa, observándolo: es, en efecto, un temblor en las manos, algo de familia, explica. Por eso le queda la letra así.


4 El niño que todavía mira el mar

"Lo que hay que hacer es tratar de rescatar esos momentos de la niñez, integrándolos a este presente, a esta otra persona que ha perdido cierta ligereza, cierta rapidez, cierto automatismo para pescar al mundo y a las llamadas de ese mundo", eso es lo que me dice Álvaro Mutis cuando le pregunto por su presente y sus vínculos con el pasado. Cuando le pregunto, con verdadera curiosidad, "¿en realidad se aprende algo?". En las palabras que le son dirigidas al lector de Ilona llega con la lluvia antes de que propiamente inicie el relato es posible leer esto: "No paraba en mientes lo que pudiera depararle el futuro por trasgresiones que olvidaba con facilidad; ni las que hubiese cometido en el pasado gravitaban para nada en su conciencia. Pasado y futuro no eran, dicho sea de paso, nociones que pesaran mucho en el ánimo de nuestro hombre. Siempre daba la impresión de que su exclusivo y absorbente propósito era enriquecer el presente con todo lo que se le iba presentando en el camino". Mutis no va a la infancia, pero la trae, toda entera, con sus palabras. Sus ecos. "Yo no considero que estoy yendo hacia atrás o hacia delante", asegura. "Soy yo. Ésa es mi vida. Mi vida es un bloque. No hay antes ni después. Todo está presente en todo momento". Otra manera de decir lo mismo a la manera de Gertrude Stein sería decir que de lo que se trata, tanto en la vida como en la escritura, es de volverlo a todo contemporáneo. De traer, como se dice, todo a casa. "Sumar esas experiencias fundamentales de la niñez, ahí es donde se hacen las visiones del mundo y de la gente que son de una verdad enorme". Se trata, lo entiendo así, de rescatar las visiones fundamentales de la infancia, y todo en la infancia lo es, y de sumarlo a las visiones actuales, al ritmo de nuestra vida. No es una superación o una añadidura, sino una verdadera incorporación.

Le pido, por supuesto, ejemplos. "En la niñez entendí que jamás iba a tener ningún interés o fe en la política, en la mecánica de la política. Todo eso es una gran mentira del hombre en donde están escondidas sólo ambiciones. Desde el comienzo había algo ahí que me molestaba, sin definirlo exactamente, pero sintiéndolo igual. Por eso la política no existe para mí. Existe, bien, como historia: en la Revolución Francesa, en la Edad Media". Pero lo que yo quiero son escenas, le digo eso. La necesidad de la narradora. Un contexto. Algo que pasa ahí.

"Me acuerdo una vez que iba con mi padre y mi madre en barco desde Bruselas a Colombia -de ahí mi afición al mar y a los barcos-, estaba viendo el agua y me quedé literalmente lelo. Se me acercó mi padre y me preguntó: '¿Qué ves en el mar?'. Sólo atiné a contestarle: 'Que es muy grande. Eso veo'. Fue entonces que él me dijo: 'El mar es infinito'. Esa palabra se me quedó. Infinito. En ese momento. Poco a poco me fue trabajando. La palabra. Y claro, esa extensión del mar que termina allá en el cielo, donde se cruza con el cielo. ¡Ésa es una definición del infinito maravillosa! Esa frase de mi padre me entregó el mar. Me lo regaló. Por eso lo menciono tanto en mis libros".


5 No pasarse de listo con el mundo

Le cuento, con absoluta sinceridad, que no sé lo que busca la gente cuando va a oír a un escritor, cuando lee sus entrevistas. No hay nada, en sentido estricto, que no esté en los libros. No hay nada, y esto también lo creo, que el escritor pueda aclarar o añadir a esos libros. Pero también le cuento, mi afán por la contradicción es legendario, que, hace apenas un par de días, justo unas horas antes de caer enferma, asistí a un gran recinto lleno de gente sólo para tener la oportunidad de escuchar a uno de mis escritores favoritos. "No sé lo que buscaba ahí", le confieso. "Pero estar ahí, escuchar las palabras que he leído, me provocó algo que todavía no puedo nombrar pero que me cimbra".

Álvaro Mutis suelta una carcajada que atraviesa el tiempo: podríamos estar en la corte de Felipe II o en ese futuro que él avizora sin libro alguno. Podría, en una de ésas, tratarse de ahora mismo. Dice: "En el momento en que se entra en contacto físico, verbal, directo, con un escritor, todo lo que viene de sus libros empieza a tener una firmeza y una continuidad. Recuerdo, por ejemplo, una conversación que tuve con Saramago. Terminamos hablándonos a gritos, no con violencia, sino al contrario, con gran pasión. Y, de pronto, pensaba, estoy discutiendo con José Saramago. ¡Estoy dándome de gritos con José Saramago! Eso es una continuación de la vida, una confirmación de la continuación de la vida en el sentido, Cristina, en que todo continúa".

Tengo la impresión de que Álvaro Mutis siempre ha sido así. Y de que ese "siempre haber sido así" es a lo que se refería García Márquez cuando lo describió como "fabulosamente simpático". En el presente por entero, en franca actitud de bienvenida, es fácil imaginárselo con los brazos abiertos. Mutis muta en Álvaro. Hay, en todo caso, una aceptación del mundo tal cual es, tal como se presenta, con sus ritmos y sus quiebres, con sus desgracias y sus sombras, con sus amabilidades, sus honduras, con sus Lecumberris, que me parece francamente escandalosa. Algo radical. Álvaro no hace mutis.

"No hay que pasarse de listo con el mundo", advierte. "El que es listo es el mundo, eso nunca hay que olvidarlo". Asiento y recuerdo lo que le oí decir a la poeta María Negroni hace tiempo, un verano: "La escritura es siempre más inteligente que nosotros".

Entonces, ¿hay que aceptarlo todo?, le pregunto, insistente, deseosa de creer.

"Acéptelo o no, el mundo ya es una lección. No hay que aceptarla o rechazarla. Hay que irla asimilando, integrando a tu ser, conociendo mejor para que forme parte de tu pensamiento".

Se ha vuelto a ver algo por la ventana y, cuando me ve otra vez, sé que viene de regreso de la selva. "Esto", me dice con una alegría que parece tan infinita como el mar que nunca ha dejado de observar, lelo, "esto te va a quitar la gripe".

"Los días pasan como han pasado todos los días de la vida. La escritura no rige la vida. La escritura es un fenómeno natural. Cumple con funciones naturales: si tienes que ir al baño, vas. Y ya. Le das agua al canario. Hace cinco años que no. Da la sensación de que quedan unos años en vacío, pero no es así. Estás conociendo gente, viendo crecer a tus nietos. Tengo un hijo que es escritor (bastante mejor que yo, por cierto). Ahí está la vida de todos los días. El escribir no es ser. El ser, el otro ser, es estar con y en el mundo. Entonces no te preocupes nunca del tiempo que uno le dedica a la escritura y del tiempo que, sin escribir, uno se dedica a vivir: las dos cosas son lo mismo. Escribes, vives, no escribes, escribes después, vives igual. Recuerda: no es un deber. Cuando lees a los grandes clásicos te das cuenta de que escribieron cuando pudieron y, sobre todo, cuando se les dio la gana. La historia de Cervantes es un gran ejemplo. ¡Pobre hombre! Con tantos problemas de orden práctico y también de orden espiritual uno se pregunta ¿y a qué horas escribió el Quijote? Él lo escribió y escribió algo que no admiro más pero que sí disfruto más que el Quijote: hablo, por supuesto, de las Novelas ejemplares, que son perfectas. Ah, este pobre escribiendo esto, esta maravilla, mientras espera si llega un dinero para poder comer".

Escribo esto un par de días después, sin tos ni fiebre ni estornudos, frente a un iBookG4 y frente al mundo. Escribo como quien ha encontrado lo que no sabía que buscaba: es una ley de la vida. Hay cosas que ocurren; hay cosas que dejan de ocurrir. Escribo con un regalo sobre el regazo. No es un deber. No es una profesión. No es un destino. Es la vida de todos los días. Escribir es.

Articulo:
http://www.elpais.com 24/11/2007

Oscar PORTELA/Conversaciones con Oscar



Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país...Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en crítica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas…E-mail:
portelao@hotmail.com
Página personal:
http://www.universoportela.com.ar/
Otras: http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm
http://oscarportela.lalupe.com/o www.corrientealdí.como.ar


Sobre
Azul@rte:http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=oscar+portela


Conversación con Oscar Portela desde Comunas del Litoral


1) ¿Cuál fue el día o el momento que por primera vez se reconoció como poeta ?
- Con toda honestidad - y sobre todo para los que conocen mi obra en prosa - quiero decirles que la palabra "poeta" me queda grande: solo el tiempo puede proporcionar la perspectiva acerca de si una obra refleja o no el "espíritu de los tiempos". Los alemanes dice "Zeitgeist", que resulta apenas traducible.

De cualquier manera y de tal modo de no parecer hipócrita, ésta pregunta fue contestada hace mucho tiempo cuando me vi reflejado en el espíritu de grandes escritores Agentinos como Luisa Mercedes Levinsón, Abelardo Arias, Ernesto Sábato, Lizandro. Z. D. Galtier y hoy por la pequeña repercusión que parece tener mi obra en otros países y otras lenguas.


2) ¿Cuáles son los canales en que se cruzan o tienen relación la política y la cultura?
- Cultura para nosotros y "kultura" para el nazismo que triunfó por imperio de la concentración del poder que proporciona la técnica y sus operarios -"nosotros"- constituye el modo de domesticación - hoy fracasada del hombre.

La Cultura siempre como la Ley se impone de modo violento porque se trata de imponer "modelos" de conducta - y determinada tabla de valores-desde el estado útil para sostener todo estatuto correccional de conducta: el arte - el arte verdadero- cumple con la función de deconstruir esa genealogía común (Estado- Religión - Cultura) y permitir que estas alianzas, sean reapropiaciones creadoras de vida y no formas desecadas de vida.

Y en esto no existen distingos hoy entre doctrinas totalitarias o seudodemocracias republicanas.


3) ¿Sirven acaso los institutos de cultura del País caso Fondo Nacional de las Artes o el Instituto del Teatro?
- Deberían ser útiles para integrar el país. Empero el País sigue siendo Buenos Aires. Fui representante del Fondo Nacional de las Artes hasta que Amalia Fortabat me dio las gracias."Mercí Monsieur y adiós. Un representante es un mandadero útil para distribuir gacetillas que el Fondo envía para publicitar sus programas. El Instituto del Teatro esotra cosa. Creo que en una época de ingeniería cultural les resulta más útil a los actores que otros organismos - gremiales de Cultura - o el INCA que en nada contribuye a darle sentido vía subsidios a lo que no me atrevería a llamar Cine Nacional.


4) ¿Que le dio y que le sacó Corrientes?
- Las cosas están donde deben de "estar", como decía Borges cuando le hablaban del Novel : el 1971 ya sacaba yo una revista Literaria en Corrientes que tuvo repercución Nacional : después de cuarenta años de esfuerzos jamás fui llamado por Gobierno algunos a ejercer ni tan siquiera una dirección. Eso si se refieren a los "premios" políticos, a los reconocimientos y otras cosas.

Desde luego a mi edad tendrían que regalarme una nueva Torre Gemela para que acepte un cargo público. Di lo que tuve que dar y los que se beneficiaron de aquellos esfuerzos lo saben y lo llevaran consigo: con eso basta.

Basta para mí con el reconocimiento de la gente humilde y no humilde, que puede o no estar de acuerdo conmigo pero que me respeta porque siempre tuve una conducta coherente completamente ajena a cualquier tipo de servilismos, de cualquier naturaleza y en cualquier época.


5) ¿Que espacio ocupó u ocupa su Loreto natal en su vida?
- Loreto lo es todo: hace algunos años mi psiquiatra - esa santa que se me fue al cielo María Victoria Esquivel- me prohibió visitar mi casa natal: esos fantasmas pueden borrar lo que queda de mí en ésta tierra: le hice caso.

Esos años de infancia alimentan lo que aún resta de vida en mí, de pulsiones de vida. Y solo quiero mirar hacia adelante. Por eso escribo: para borrar todas las huellas del pasado de una memoria que vista cara a cara me calcinaría.


6) ¿Que opinión tiene de las gestiónes Culturales?
- Si se espera primero poseer las adecuadas infraestructuras de servicio para hacer cultura - detesto la palabra "administración" (tiene olor a campos de concentración) , que se va a administrar si no existieran los creadores muy a pesar de sí mismos o tener el adecuado personal administrativo para hacer una gestión brillante, los tiempos no alcanzan.
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Existen urgencias, prioridades. Y son los creadores. Crear canales para propagar sus obras- hoy se diría mercados -Lo demás es retórica. Creo que todos subestiman la velocidad con que corren los tiempos políticos sobre los cuales se trata infructuosamente de edificar una Catedral de la Cultura y sus gestiónes se resintien de una primera etapa que queda finalmente sin terminar: faltan escuelas de perfeccionamiento de todo tipo y saber aprovechar mejor la revolución cibernética que se puede aplicar a los Museos y a un Teatro solo con entrar a un programa de la Red.

Debo aclararles que hace poco Eduardo Saguier -una eminencia - se preguntaba como el Archivo Histórico de la Provincia no estaba aún informatizado. Los Correntinos somos muy especiales en dilapidar las riquezas que el pasado podría habernos proporcionado.

Corrientes no es ninguna avanzada en materia de Cultura o Turismo de todos modos: en los últimos veinte años hemos retrocedido, no hemos avanzado.
Fíjense lo que hicieron en Resistencia con un pequeño Cine mientras nosotros perdíamos el Rex - un Centro Cultural y acá nadie se detuvo a pensar y hoy deberíamos hacerlo, que pasó cuando perdimos el Cine Teatro Corrientes cuyos camerinos jamás fueron terminados y los pagó el pueblo de Corrientes a lo que suma hoy el desastre del Cine Teatro Colón.

Las salas se trasladan a casinos y shopping que son cadenas a las que poco les interesa el Arte.

El Teatro Alvear y la Casa del Teatro fueron obras de Regina Pacini ¿pero era otras época no ? Recuerdo que Raúl Gonzales Tuñón contaba que los Presidentes cruzaban la Plaza de Mayo para escuchar a los poetas novéles. No creo que ningún dirigente político de hoy haga lo mismo.


7) ¿Cree que es madura o inmadura la forma de hacer política en Corrientes?
Cuando los jóvenes utilizan como única diversión diez horas de juegos electrónicos de guerra no queda mucho por contestar. Quienes hacen política son los pueblos no los políticos. En tercer año nosotros debíamos saber quien era el Ministro de Relaciones y Culto - en esa época de la Nación.

¿Que ha pasado con la Universidad Argentina de hoy? Preguntado por mí un alumno de último año de abogacía quien era el Ministro del Interior en la Argentina de hoy me contestó que no sabía.

Traslade eso a lo que usted llama la forma de hacer política y la pregunta estará contestada. Fíjense en eso de las re-elecciones por tiempo indefinido. Personalmente me causa mucha gracia. Juán Ramón Vidal gobernó Corrientes sin necesidad de ser gobernador durante cuarenta años: a eso debe llamársele poder. Y fue el senador que más tiempo estuvo en el Senado de la Nación.

¿Tiene alguna explicación cultural de porque Corrientes es una de las provincias donde existen mayor número de mujeres golpeadas?

En la España actual constituye una pandemia. Confirme usted mismo las estadísticas. Se trata de una sociedad globalmente muy enferma. Las causas son múltiples o deben serla. Hoy en ésta ciudad existen asaltos en pleno centro.

Constituir una "pareja" en las condiciones socio-económicas y culturales en las que se que vivimos ayuda a desintegrar cualquier modelo icónico de conducta comunitaria: no se trata de ningún "pacto social roto" sino de una comunidad - y la palabra es clarísima - que no puede funcionar ya como tal.

Anthony Burges luego de que su primer mujer - en estado de embarazo -( por lo cual murió alcohólica y depresiva) fue golpeada y violada en los años sesentas en las calles de Londres disparó esa profecía que sigue siendo " La naranja mecánica".

La búsqueda del éxito inmediato y la necesidad del dinero -crean conductas sicopáticas, sensaciones de frustración, rencores mutuos y la mujer es aún- digo aún - la más débil.

Pero esto también puede revertirse. En "El Mito del machismo": Ruiten-Beek nos muestra a un hombre súper-exigido que está llorando por dentro y hoy - a veces - también lava pañales.

Esa violencia que como decía el viejo Robert Altman está en nosotros, está en el futboll, está en las calles y estuvo en Crogmanon, es la misma que vemos repetidamente en películas de todo tipo y que el "pako", el alcohol y la insustancialialidad de la vida cotidiana ayudan a desencadenar.

¿Porque Corrientes? : tal vez porque el "machismo" se bata en retirada. Y eso cuesta.


9) ¿En que punto se encuentra su trayectoria poética?
En realidad y creo haberlo dicho muchas veces , mi exilio forzoso aquí, dado que desde los 24 años Buenos Aires fue para mí , el otro hogar – permitió que la obra se esparciera como marea negra por la Red. Ahora estoy sin tiempo para firmar con Italia - mi primer contrato con una Editorial Internacional: los hispanistas franceses - ayer me escribían desde Paris - se vieron predispuestos desde que Patrick Cyntas desde R'ALM comenzara a traducir y publicar mi obra.

Pero tanto Portugal como Brasil fueron también muy permeables a a difundir mi obra , tanto Ensayística como Poética. También México, pero Venezuela me ha sido especialmente amigable.

No querría hacer nombres. Pero no puedo evitar citar a José - yo lo llamo así: Pepinike -Alborés quien a través de Hispanítas me devolviera el orgullo de ser gallego (incluso traduciéndome al gallego) y Joan Navarro al catalán por eso de que mi otro apellido es Bofill.

¿Que me dio Corrientes? Ustedes: ¿no resulta suficiente? : mis amigas Cecilia Lugo y Mirtha Zalasan y muchos otrosa que me ayudan a realizar éste esfuerzo al que sarte definía como "pasión inútil"

Y esos otros amigos miós de Buenos Aires, para los que no existen el tiempo ni la distancia. Entre ellos, Abel Posse y Juan Archibaldo Lanús, María del Carmen Suärez, Luis Gregorich, Alejandro Drewes, y muchos más.


***

Gacetilla de Prensa:
Un Encuentro con Oscar Portela


EL CAFE LITERARIO DE BUENOS AIRES, con la dirección de Josefina Arroyo, Presenta el lunes 10 de diciembre una velada de lectura de poemas de Oscar Portela.

Habrá lectura de poemas seleccionados por el autor y una entrevista al poetaA cargo del escritor Alejandro Drenes

10 de diciembre 19, 30 horas.
Marcelo T. de Alvear 2199, esquina Uriburu, Ciudad de Buenos Aires


"Existen" - afirma Oscar Ignacio Portela - "tantas leyendas urbanas como rurales acerca de quien soy, que hasta yo mísmo me confundo a veces". Un unicornio o un "pombero" al modo de Marily Morales Segovia. Con seguridad por lo menos un personaje sospechoso. Entiendo sin embargo que estas ficciones que tienen que ver con un nombre, contienen más verdades acerca de quien soy, que las que podría reconocer la palabra "YO".

En realidad Oscar Portela no designa otra cosa que una cantidad de textos con una firma que teóricamente les da una identidad, ya que el lenguaje básicamente no contiene y difiere del universal-singular humano, de aquel que lleva mi nombre, solo protagonista de humo de la comedia humana.

Y todo texto aspira a ser anónimo, tanto como el poeta carece de ser y se confunde a todo aquello que lo rodea como afirmaba Lord Chandos.

Por eso Oscar Portela no se presenta a Premios Literarios. Acepta contrito ciertas vagas distinciones, en función de la misma Comedia del Arte, y aunque algo así como su nombre se extienda a títulos de libros, antologías, o sitios y Web de la Gran Red, en su intimidad a decidido que su vida transcurra sin sonidos ni furias.

Vive en la Aldehuela Capital del Apartado de Corrientes, apartado el mísmo de toda vida societaria y repite con Unamuno diariamente, en mi soledad te busco. Nació en 1950 sobre plumas de garzas blancas y moras, entre los montes y lagunas de un pueblecito llamado Loreto. Su madre fue un hada llamada Marina concepción Bofill Gómez de Barreda y su padre una parca mezcla de criollaje indómito mezclado al gallegaje impulsivo que comenzó a poblar la Argentina de aquella época.

Los padres de su segundo nacimiento en Buenos Aires en 1974, fueron Sigfrido Radaelli, Ricardo Mosquera Eastman, la extrahumana Luisa mercedes Levinson, la todo-ternura Alicia Ortiz.

Tiene tres hermanos: el mayor Francisco Madariaga y los de sangre Raúl Antonio y Humberto Guillermo y dos hermanas, María del Carmen Suárez y Elida Manselli (alias la Etrusca).

No ha ostentando jamás cargo político alguno, carece de partidos o ideologías políticas y solo reconoce el magisterio sobre sí de Federico Nietzsche y Martin Heidegger.
No pertenece a escuela estética literaria alguna y augura después de dos décadas de desastres, un nuevo renacimiento del arte y la cultura, no sin antes grandes dolores de parto para los hombres.

"Rabdomante, ermitaño", lo ha llamado María del Carmen Suárez, atesora en su memoria su relación temprana con Ernesto Sábato y su amistad con Abel Posse.

Acerca de sus Memorias tiene preparado un viaje subsidiado del Dr. Alejandro Drewes a Corrientes para tomografíar en el lugar el vientre donde se ha gestado la obra que a dado a luz durante más de cuatro décadas.
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Ilustracion : David LEVINE - http://www.nybooks.com/