samedi 8 mars 2008

Entrevsita Huba BARAKAT


Entrevista:
Escritora Huda Barakat es la mujer que le pone rostro al Líbano actual

Entrevista con una de las pocas autoras árabes que ha logrado ser traducida al español y ser editada en América Latina.

En el 2000 ganó el premio Naguib Mahfouz, el más importante de la lengua árabe, con la novela 'El labrador de aguas', que en Colombia editó Norma.

Barakat lleva casi dos décadas viviendo en París, ciudad a la que tuvo que huir para escapar de la guerra civil que afectó a su país durante casi tres lustros (1975-1990).

Buena parte de sus novelas hablan del conflicto del Líbano, pero desde la rutina de quienes lo padecieron.

'El labrador de aguas' es la historia de Nicolás, un comerciante acomodado del centro de Beirut que regenta una tienda de telas. Durante la Guerra Civil, pierde a sus padres y a su amante, Shamsa, una joven de origen kurdo.

Poco después, el fuego destruye el almacén familiar y solo deja intacto el sótano donde guarda las telas. Allí, Nicolás se refugia de los bombardeos y, rodeado de telas, rememora su vida con su madre y la mujer que dejó ir.

Ahora, a los 57 años, quiere demostrar que muchas cosas han cambiado en su mundo.

-¿Qué tan difícil es para una mujer hacer literatura en el Líbano?
-Es igual que en cualquier parte. Viví en un medio intelectual y cosmopolita. Mi abuela hablaba muchas lenguas. Lo que sucede es que se tienen muchos prejuicios sobre la realidad del Líbano. Se trata de una sociedad multicultural. Yo fui a la escuela y a la universidad igual que todo el mundo.

Me he ganado mi lugar en la literatura y el respeto por lo que hago y no tengo ninguna condición especial por ser mujer. Todo es muy diferente de la visión que se tiene en Occidente de los países árabes, donde consideran que todas las mujeres andan con la cabeza cubierta.

Es más o menos lo mismo que sucede con Colombia y los que solo conocen el país por lo que dicen en las noticias.

-¿Cómo se refleja esa realidad en su literatura?
-Mi literatura refleja la realidad libanesa. No escribo para los extranjeros, escribo en árabe. No soy ni anglófona, ni francófona. Tampoco describo la realidad, porque ese es un trabajo de los periodistas. Yo hago novelas. Mis personajes parten de la realidad del Líbano porque soy de allí, pero la literatura es universal.

En algún momento se dijo que el Líbano era la Suiza del Oriente.

Es más que Suiza, porque Suiza es aburrida. El Líbano es muy diverso y complejo, por eso es más interesante que Suiza.

-¿Y qué pasó con la guerra?
-Los problemas del Líbano son un reflejo de lo que pasa en el mundo, solo que en un mismo espacio. Sin embargo, el Líbano es una sociedad diversa y multicultural.

Usted es cristiano-maronita, pero vive en una región donde predomina la religión musulmana.

Yo no represento la comunidad cristiana, no hablo en nombre de todo el mundo sino en nombre propio. Las diferencias no son entre comunidades religiosas, no es una guerra entre cristianos y musulmanes, es una guerra entre ideologías políticas.

-¿Qué papel juega un intelectual en una sociedad en crisis?
-Contribuye a dar las bases de la convivencia, permite soñar que la vida juntos es posible y que la inteligencia humana nos obliga a salir de esta encrucijada, no importa que se pertenezca a una religión o una ideología diferente, porque todos tienen derecho a elegir.

-¿Es recíproco el desconocimiento que tiene América Latina del mundo árabe?
-No, nosotros conocemos América Latina más que lo que se conoce la realidad del Líbano. Sabemos de los escritores y de la historia de los últimos dos siglos. Eso sucede porque de allá se vinieron muchos inmigrantes a estas tierras y eso ha creado unos grandes lazos.


Articulo:
http://www.eltiempo.com 03/2008

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