dimanche 16 mars 2008

Esperando a Godot // Número 17


Esperando a Godot // Número 17
La única revista que te trae problemas
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Este número tiene un solo eje temático


En este número, los artículos se refieren a la cuestión de la cultura desde distintos enfoques. En “Cultura”, de León Ferrari, el artista plástico cuestiona la definición del concepto y propone una nueva visión de la cultura, que apunta a pensarla con en relación con fines políticos. “Destruir la cultura”, de Hernán López Winne, expone una visión más radical: eliminar el concepto y sus derivados (cultural, culto, etc.). En la entrevista central, por Víctor Malumián, Martín Kohan se refiere a la importancia de tener un juicio propio de valor sobre los productos que circulan en el mapa de la cultura. El escritor propone mantener una jerarquía en la cual hay “buena literatura y mala literatura”, para evitar caer en falsos relativismos.

Cultura por León Ferrari
Pop! por Leonardo Sabbatella
Una cultura y la nueva sensibilidad por Susan Sontag
Distancia y juicio estético por Ariel Pavón
Tres propuestas para el discurso pacato por Víctor Malumián
Destruir la cultura por Hernán López Winne
Entrevista a Martín Kohan por Víctor Malumián
La cultura del vino: de Baco al decanter por Lorena Baqués
El manto de tinieblas por Agustín D. Schachmann
Vidas cultivadas, vidas cultas por Cecilia Novello
Odiseo o el mito de la televisión por
Luis E. Wainer
Política gnoseológica por Ignacio Maciel
Poéticas de la libertad, una mirada de Haroldo Conti a Bataille / Parte II por
Federico von Baumbach

Extracto de la entrevista a Martín Kohan

El problema de la autocrítica de fondo, la imposibilidad de poner el acento en la culpa propia, en lugar de patearla para afuera. Pasando al campo del lenguaje, nos interesa la ambigüedad del término cultura, por un lado la postura antropológica y por otro la postura elitista que ve a la cultura como un compartimiento estanco donde no caben ejemplos como el tango que pasó de ser una música marginal y prostibularia al reconocimiento de las clases altas. ¿Cómo ves el término cultura en relación a sus alcances y limitaciones?

Tengo que admitir que me parece correcta la idea de una jerarquización cultural, lo cual no supone que no reconozca ciclos dinámicos, por lo tanto inestabilidades y transformaciones y abundan los ejemplos, el tango es uno muy bueno de cómo un objeto cultural ocupa posiciones muy diversas. Eso habla del dinamismo de la lógica de la jerarquización cultural y no de su inexistencia. Las posiciones culturales se desplazan, se reformulan y se definen, lo que no quiere decir que en un momento que uno metodológicamente recorta, congela y estudia no pueda recuperar formas culturales más sofisticadas o altas, se estila poner comillas porque sino queda como despreciativo, lo que no quiere decir que algo que aparece como bajo o como intermedio en algún momento no se desplace pero también es cierto que en un momento histórico determinado son formas más precarias, más esquemáticas, frente a otras más elaboradas, con un nivel de desarrollo formal mayor. No me parece que sea despreciativo, o algo del orden del desprecio. Porque también creo que hay algo que es de las condiciones sociales imperantes, puede haber un efecto social de elitismo, lo cual no es lo mismo que una voluntad premeditada de elitismo. Hay una lógica social que opera exclusiones culturales, que no es lo mismo que definir el campito cultural y echar gente para que seamos pocos. Hay condiciones sociales que limitan objetivamente el acceso a bienes culturales más complejos. Porque requiere información, educación, requiere tiempo y condiciones sociales de las cuales no todos disponemos. Lo que no quita haya sobrados ejemplos de extraordinarios autodidactas que pegan el salto. Hay ciertas formas culturales que son más exigentes en su recepción, exigen una educación del oído, del lenguaje, una paciencia de lectura, de espectador de cine, no son formas fáciles, que exigen educación y no en el sentido escolar. Se necesita contar con ciertos elementos que le permitan entrarle a eso que al principio uno mismo no sabe bien que es. ¿Desde que lugar se acerca uno a un objeto cultural? La industria del entretenimiento ocupa el lugar que ocupa, por las condiciones sociales imperantes. En trabajos alienantes de catorce horas de duración, se duermen seis, quedan cuatro, lo más probable es que esas cuatro se dediquen al entretenimiento más banal que se pueda, con algo que venga digerido, sea Tinelli, bañeros 3, las novelas de algún escritor que podemos no mencionar y las formas musicales más rudimentarias. A eso yo llamo un efecto social de elitisación que no es lo mismo que la voluntad cultural premeditada de cerrar un pequeño mundo. Esa concepción conspirativa que supone un grupillo de mandarines que cultiva las formas más elevadas y gustan de expulsar a los demás, saltean las condiciones sociales objetivas. A mi me gustaría que la sociedad funcionara de tal manera que la demanda social no fuese por Bañeros 3.

El ser determina la conciencia y no la conciencia al ser

Exactamente, yo soy marxista. ¿Cuáles son las condiciones sociales que hacen que hoy Tinelli sea lo más visto? Pero eso no es un gesto despreciativo, es un gesto de consternación. El gesto populista de reivindicar esas manifestaciones culturales contiene en el fondo, bajo el gesto de aparente valorización de lo popular, un fuerte desprecio. Para esta gente esto. Volviendo a la literatura, la valorización de las novelas más llanas, las que le dan al lector lo que el lector espera, por lo tanto las que lo van a entretener, por lo tanto las que van a comprar, apreciar eso quiere decir no formulen exigencias al lector…Porque no puede. Y además lo que implica eso es que yo si puedo y puedo darme cuenta que vos no podés y avalo la situación porque es para mi conveniencia económica.

Te palméo un poquito la espalda, andá que con esto te vas a entretener, que suerte que está este escritor que piensa en los sectores populares y escribe novelas de entretenimiento para que podamos leer todos, no como estos cretinos elitistas, mandarines, que escriben para unos pocos. Mi ambición es escribir para todos, pero eso no quiere decir que vaya a aplastar mis ambiciones de escritura para llegar a todos. En un punto lo que llamamos alta cultura se posiciona formulando a la realidad social la exigencia, en lugar del principio de adaptación a la lista de best sellers. Ese arte que no responde sino a sus propias exigencias, le exige a la sociedad que delimite la lógica comercial, porque obviamente esa lógica tiende a penetrar en todos los sectores, por eso algunos escritores no pueden discutir entre sí, porque algunos están pensando en los negocios y otros en el lenguaje.
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