dimanche 23 mars 2008

Franz KAFKA/Una madera en el torrente



Sobre el comienzo de "Un médico rural"
Franz Kafka: "Una madera en el torrente"

El relato de Kafka "Un médico rural" (1919) es la historia de un médico rural al que llaman, una noche tempestuosa, en medio de una nevada, a visitar a un paciente gravemente enfermo.

El médico acude a la llamada y logra vencer varios extraños obstáculos pero es incapaz de ayudar al enfermo. Al final se encuentra "con un coche terreno y caballos ultraterrenos [ ], yo, un anciano", vagando por los campos. En la conclusión del relato, el médico dice: "¡Traicionado! ¡Traicionado! Una sola vez que se conteste una falsa llamada de la campanilla nocturna y ya no hay esperanzas de arreglo". Esta última frase manda de nuevo al lector al principio de la narración, con objeto de investigar dónde exactamente cometió el médico el único y solo error que nunca se puede rectificar. Según indica todo, el relato contiene una cierta moraleja. Al parecer, si el médico hubiera conocido esa moraleja en las primeras horas de la noche, hubiera podido evitar totalmente el error fatal. [...]

Por otra parte, en el comienzo hay un informe exacto de un acontecimiento real y creíble, en el curso del cual los hechos dan un giro de pesadilla. Al lector no le resultará nada fácil identificar el momento preciso en que tiene lugar este vuelco. Como en muchas de las obras de Kafka, no hay un repentino cambio de marcha, sino por el contrario una especie de intangible desdibujamiento de la realidad misma, una resbaladiza y elusiva distorsión de las dimensiones, una metamorfosis a través de la cual todo se va tiñendo poco a poco de la sombra de una pesadilla.

Me encontraba en un serio dilema: debía emprender un viaje urgente; un enfermo de gravedad me esperaba en un pueblo a diez millas de distancia; un fuerte temporal de nieve barría el vasto espacio que nos separaba; yo tenía un coche, un cochecito liviano, de grandes ruedas, lo más apropiado para nuestros caminos de campo; envuelto en el abrigo de pieles, con mi maletín de instrumental en la mano, esperaba en el patio, listo para partir, pero faltaba el caballo, no había caballo.

El contrato inicial es solo el objeto del verdadero conflicto, el conflicto interno. De acuerdo con las condiciones de este contrato interno latente, el médico es culpable a priori, condenado y sentenciado desde el principio, a pesar de su inocencia, aun antes de atender la falsa alarma y aun antes de dar inicio a su serie de excusas. Desde el comienzo mismo, el médico no es más que una "madera en el torrente". Se lo halla culpable solo porque la culpa de un hombre está siempre al acecho.

Articulo :
http://adncultura.lanacion.com.ar/ 22/03/2008

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