dimanche 16 mars 2008

Susana REINOSO/ Rescatan tres poemas inéditos de Victoria OCAMPO


Rescatan tres poemas inéditos de Victoria Ocampo
Por Susana Reinoso

Tres poemas inéditos de Victoria Ocampo, escritos a los 16 años fruto de la admiración que sentía por la soprano ucraniana Salomea Krusceniski y el dramaturgo y poeta francés Edmond Rostand, así como de su exaltación espiritual, fueron rescatados por la Fundación Sur.

Las piezas, escritas a mano y en papel de seda, pertenecían al acervo de los herederos de María Mercedes Carranza, quien junto con su hermana Matilde, fue muy amiga de la adolescente Ocampo. Cada texto lleva como firma el diminutivo "Victorita" y llegaron hace unos días a manos del presidente del Consejo de Adminsitración de la Fundación Sur, Juan Javier Negri.

Estuvieron durante un siglo en un sobre identificado con la leyenda "Pour la Negra et Petite" ("Para la Negra y la Pequeña"), apodos escritos de puño y letra por Victoria Ocampo, de cuya muerte se cumplirán 30 años en 2009.

Las piezas se encontraban en perfecto estado de conservación. Negri precisó que, apenas la Fundación Sur concluya la negociación con el Proyecto Villa Ocampo, en manos de la Unesco, para unificar los archivos sobre Victoria Ocampo, "copias de estos poemas estarán en ese centro documental".

Según explicó Negri, la idea es que el centro documental unificado del Proyecto Villa Ocampo y la Fundación Sur esté "al alcance de los investigadores en forma gratuita. La obra de Victoria no puede estar arancelada". Lo dicho se compadece con la generosa apertura que tuvo la fundadora de Sur.

Cada uno de los poemas exhibe, según señaló Negri en diálogo con La Nacion, "la independencia de criterio, la libertad intelectual, la exploración de nuevas fronteras del arte y la cultura, que fueron el hilo conductor de la vida de Victoria". La célebre fundadora de la revista Sur pudo conocer poco después en Europa a los protagonistas de su entusiasmo. Y pese a que, por su timidez, no se atrevió a dirigirles la palabra, por lo menos dejó expresado en los sonetos su deslumbramiento por Krusceniski y Rostand.


Amigas sin libertad

Victoria compartió, a los 16 años, lecciones de piano con las hermanas Carranza. Ninguna de ellas asistía a la escuela, pues eran educadas en el hogar. Negri sostiene que fue en esas restringidas ocasiones en que las amigas coincidieron en clases de piano que Victoria entregó los poemas a las hermanas Carranza.

Misteriosamente ese testimonio escrito se salvó de las sucesivas "podas" que la propia Victoria Ocampo infligió a sus escritos y documentos, según confiesa en su Autobiografía. Su intercambio epistolar adolescente con Delfina Bunge fue casi el único acervo documental de su adolescencia que sobrevivió.

En el papel con membrete circular qu registra las iniciales RVO (Ramona Victoria Ocampo), en el soneto dedicado a Krusceniski, la mecenas escribió en francés "que tu me plais, ô timbre étrange" ("cuanto me gustas, timbre de voz extraño"). Victoria escuchó a la soprano por primera vez en 1906, cuando Krusceniski protagonizó "La Wally", de Cilea, bajo la dirección de Toscanini, en el viejo Teatro de la Opera [aún no existía el Colón], según el relato de Negri.

Victoria pudo conocerla mucho después, una tarde en París "No pude articular palabra en su presencia. Esto al parecer comovió a la Walkiria de mis sueños", escribió, encendida, la adolescente Ocampo. La soprano le regaló una foto autografiada en francés: "A V.O., la querida y encantadora criatura". En un tramo del soneto, traducido libremente por Negri, Victoria dice: "Soprano pura y cristalina/¿es tu belleza la que admiro/o tu misteriosa sonrisa/donde flota un encanto divino?"

A los 16 años, cuando Victoria adolescente escribió el segundo soneto al autor de El Aguilucho y Cyrano de Bergerac, Rostand ya era conocido para la niña. En 1910, señala Negri, Rostand era considerado el mayor dramaturgo francés y un reconocido poeta de la Tercera República.

Tal era el fervor de Victoria por Rostand que tenía su foto enmarcada en su mesa de luz. Su admiración se extendió incluso hasta identificarse con el personaje de El Aguilucho: "Puede parecer descabellado. Pero ese muchacho era un preso en Schoenbrunn, como yo, en casa de mis padres"", consta en su Autobiografía.

En el soneto a Rostand, la poeta escribe: "Me gusta, triste, soñar por la tarde, cuando tañe la hora/Sea con el céfiro perfumado de la primavera/o de un invierno helado la brisa monótona/que de las campanas me trae un sonido claro y vibrante". Victoria conoció a Rostand también en París, pero no se le acercó. Reparó su timidez entablando amistad con su hijo Maurice.

El último poema, titulado "¡Blacheur!" (¡Blancura!), no tiene destinatario y recoge un anhelo profundo: ""El alma ardiente del poeta que se exalta/Plena de sueño virginal/De elevarse más alto, siempre más alto,sin detenerse/Hacia el infinito del ideal".

Para Negri, el valor de los poemas está en que "revelan que Victoria, una escritora en francés, era capaz de expresar ideas y conceptos desde muy temprana edad". Y mostró, ya a los 16 años, una alta sensibilidad hacia las artes.

Articulo:
http://adncultura.lanacion.com.ar 16/03/2008

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