dimanche 6 avril 2008

Horacio C. ROSSI/ Adelantazo de trascendencias

Correo de: Adrián Escudero adrianesc@fibertel.com.ar
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Horacio Rossi nació el 04 de octubre de 1953, en la ciudad de Santa Fe.Obtuvo el Primer Premio Intercolegial Municipal de Literatura “Horacio Quiroga”, Santa Fe 1971, Medalla de Oro.FOLLETOS:Porvenir de Asombros - De dioses derribados - Padrinazgo Nocticular - Mainumbý - Región de las Tenues Voces - CulminaciónLIBROS:Del Aire Hallado, 1988, La Pluma de Polen, 1994, ¡AH!mor...,1999 (poemas), Lambrusco, 2003 (novela),(prep.) La brisa y la garùa (ensayitos), Historias de monte y río, Silvia, Traspatio (relatos), Europeana (crónica en poemas), ¡Verdequevuela: Bienvenido! (teatrino), Isla Catuto publicada por internet en Inventiva Social, Cuaderno de las baldosas calcáreas (cuaderno) también publicada por Inventiva SocialACTIVIDADES LITERARIAS:1974 - Fundación del grupo literario TUPAMBAÉ, junto con Gastón Gori.1976 – Fundador SADE Santa Fe1984 - Fundación grupo literario MAINUMBÍ.1992 - Miembro 1ª staff Revista EL ARCA del Sur , colaborador 1996 - Fundación grupo LUZAZUL /danza, música, poemas, volantes.1999 - Escuela Mantovani, trabajos conjuntos con ediciones anuales.2000 - Programa “Nuestra Herencia Cultural” Radio Nacional Sta.Fe.2002 - Puente cultural Salzburgo/Latinoamérica - Revista Xicòatl. 2004 - Constitución grupo "Lumbre", Esperanza, Santa Fe 2005 – Antología “ EN BANDADA”2006 - Talleres literarios Del Creador y Colegio NacionalMARGINALIA-Lenguas: inglés - francés - portugués - alemán - estudios de italiano.- Jurado en concursos de alcance local, provincial y nacional.- Charlas y recitales, ponencias en congresos, programas y entrevistas en radios, diarios y televisión, visitas a escuelas, hogares, asilos y cárceles, viajes realizando las actividades antedichas, obras traducidas al alemán por Renato Vecellio de Viena, labores de intérprete en las lenguas arriba mencionadas, traducción propia de obra propia y ajena en dichas lenguas, composición de canciones, colecciones de poemas ilustrados o con poemas acompañando pinturas, poemas editados y radiados en Argentina, Austria, España, poemarios, separatas, antologías...

Poesía " ¡AH!mor.." HORACIO C. ROSSI - en la terraza - primavera de 1999.

E-mail :
terrazio@ciudad.com.ar
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Yndio
Por Horacio C. ROSSI

Los vemos diariamente vendiendo sus cascotes labrados
dentro la ventolera de las calles entre otros rebuscadores de monedas.

Ellos están callados.
Cuando ya hemos charlado, sonríen.

Un silencio igual al que campea por sobre encima de las cosas
se me contagia.

Y yo también sonrío —¡muy ojalá!— como ellos.

Me consuela y me feliz cita saber y sentir
que hay de ellos habitando mis sangres.

Y yo también voy callado por la vida. Mirando y viendo.
Sintiendo y callando desde el fondo.
Entonces es cuando vuelvo a re sonreír.

Ellos allegan la raíz ahí nomás, acá nomás.
Hasta que alguno de nosotros toque
Y siempre alguno de nosotros toca. Igual de callado.

Imagino, sin excusas, un perdón.

Lo escribo como pudiendo, mi querer, que así sea...


Diamelas
Por Horacio C. ROSSI

Nunca antes había contemplado diamelas.
Las tengo ante mí, tan virginales, preciosas, aromando,
envueltas en la hora vespertina como una fiesta latente de luz y redención,
de tranquila y fundada esperanza.
Mis palabras les labran un saludo al que ellas buenamente, sí, consienten
con el gesto de feliz placer que importan nomás existiendo.
Me han regalado diamelas. Las miro cautivado.
Y entiendo mejor de algo que hay, s i e n d o ..
Que sigue, sin pasar.
Que, tan amando: suena.
Danzan con quieto modo y honda gracia,
enamorantes, vibrátiles, intensas,
las diamelas,
regaditas apenas, puestas ante este enorme atardecer,
por ellas, sí, diré que por ellas, sin ocaso.

Suscitan levemente.
Arden existencia.
Mueven la casa de la fe.
Juegan a ropa de la vida desnuda in son dable.
Diamelas:
Nunca antes me habían hablado así de la paz…


Romance a lo Federico
Por Horacio C. ROSSI

La playa se inunda un poco, hasta reflejar las palmas.
Su baile parece aroma.
Son de arenisca las almas:
La piedra de catedrales, barro, bajo la pisada...

Entre la playa y el bote, remolino de la fragua del motor que menea al limo, apenas el
remo basta.
Y se escapan, por lo hondo, sombras de aletas moradas...

Una baranda de espuma: doña agua se finge arada...

Para el bote que se aleja, hay un saludo en las bardas.
Cazan de nuevo, el carau y el biguá, pesca dorada...

Hay un fuego entre las breñas: flor de zapallo que baila,
Y que desnuda en la brisa humo de chirca secada por la bajante
Y podrida por la luna gorda y zarca...

Ventanas al pavimento del río le hacen las largas huellas de los yaguarones.
La niña de pelo escama se asoma y sonríe de luna
al que ha quedado en la playa...

Gran farra en las entramadas habitaciones:
Doñagua,
Entera, se pone en fiesta:
¡Casamiento!...

Las bandadas de camalote se posan.
La brasa en la arena calla su fuego maravillado.
Las ventanas ya se cierran:
los yaguarones se marchan...

Lámparas entre la greda del fondo también se apagan...
Entre las gramas hundidas se ven aletas moradas:
Revuelan de nuevo, alegres:

Aquí, no ha pasado nada...
Nada, fuera de los dioses.
Nada más que luz de l´alba...

Talvez, vuelvan las leyendas a indagar lo que pasara
En la casa de la espuma.
En la quemadura helada:
Lo que el barro y las raíces reconversan, en voz baja...

Vendrá con cara de norte, el viento, por las cañadas,
A enloquecer las riberas -que jamás le dirán nada
Más que una huella de luna, y aleta en sombra morada...

Talvez, se allegue una niña, prometida o maridada,
A llorar su desconsuelo entre el seibo y la espadaña.
Y asesine caracoles, por buscar lo que le falta...

Tan sólo la luz de la última estrella: la de l´alba,
Lo canta. Y lo va escribiendo el rocío en las mañanas...


Adelantazo de trascendencias
Por Horacio C. ROSSI (1973 - Desde la Terraza)

Las ondas le hicieron de muelle a la luz...

Atracó la señora su velero de material plástico sobre el mar de las cosas creadas...

Cual salvas de puerto, las gentes miraron al cielo, y vieron cómo se desmigajaba el color a través de lo circundante y se arqueaba, sin diluirse, en el horizonte...

Las gentes, las gentes supieron aquel día la noticia tremenda y asombrosa: estaban vivos...

Nadie supo qué hacer. Entre los hombres surgieron pedestales, a los que se encaramaron otros hombres mediante escaleras de hermosas palabras sin sentido...

Quisieron ponerle nombre a lo innombrable, y relacionarlo con lo que cada uno simplemente quisiera...

Así fue que, unos contra otros, fueron y vinieron.

La causa fue una mirada, algún pisotón, un adulterio...

No ya la vana pero hermosa tarea de ponerle nombre al universo...

Pronto, como proveniente de cualquier periódico nacional o extranjero, se olvidó la noticia...

La bandera de la vida no halló mástil desde donde lanzar sus colores supremos...

Sólo, de vez en cuando, aquí o allá, vos o yo nos hacemos pica, y, permaneciendo de alguna manera verticales, nos clava nuestro propio impulso en el suelo sangriento, sufriente, corrupto, de postguerras continuas, a cual más absurda e infame...

Y alguna leve tonalidad viene a posarse sobre algún lóbulo cerebral: luego, navega las circunvoluciones...

Nos dice: avísale al hombre que está vivo, y es libre...

Nosotros vamos, ¿no es cierto?, al hombre, y le decimos lo de la vida y de la libertad...

Y nos contesta lo que vos y yo ya sabemos que el hombre siente: Desde su anulación, desde la injusticia, desde su incertidumbre, desde su angustia, desde su vientre restringido y tenso, no nos contesta el hombre: nos contestan: la incredulidad, los deseos, y el miedo, la indiferencia dolorida y el temblor indeciso del desasosiego...

Antes de morir en toda esquina, antes de abordar el gran velero de la luz, decimos: Espéranos, hombre. Aprende a escuchar lo que viene de adentro.

No tengas miedo, ser humano: no te abandonamos.

Vamos sólo a descansar, mas ya volvemos...

Y sobre nuestros propios pasos que se marchan sopla ya el brotarte aliento de los profetas nuevos.-
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Ilustracion: Siegfried WOLDHEK - http://woldhek.nl/