samedi 30 août 2008

Alejandro ALIAGA/Entrevista Javier MARÍAS, ganador del Premio José Donoso


Entrevista Javier Marías, ganador del Premio José Donoso:
"A mí, la honestidad brutal me parece un disparate"
Por Alejandro ALIAGA

La ciudad de Soria es pequeña, no supera los 40 mil habitantes, queda a poco más de doscientos kilómetros de Madrid y es adonde el escritor Javier Marías acude un par de veces al año para descansar de la capital -donde reside- y concentrarse en la escritura. En medio de un parque tal vez demasiado grande para las proporciones del entorno urbano, pero muy acogedor, el autor de libros tan exitosos como "Corazón tan blanco" o "Mañana en la batalla piensa en mí", se muestra a gusto y de buen humor, enciende un cigarro tras otro, los que saca de una pitillera de metal, y discurre con total soltura sobre los temas que más le interesan, hablando como escribe, con numerosas digresiones pero sin perder nunca el hilo de la conversación.

Cuando le anunciaron desde Chile que era el nuevo ganador -y el más joven- del Premio José Donoso, le resultó gracioso pues "ya tengo 56 años, casi 57, y por mucho tiempo fui un escritor joven: mi primer libro lo publiqué a los 19 años ("Los dominios del lobo"), y no es que me considere muy viejo, pero sí ya muy veterano", dice entre risas. El año pasado acabó su más reciente novela, "Tu rostro mañana" (Alfaguara), concebida en tres volúmenes y que en conjunto supera las 1.600 páginas. Una vez publicada, después de 7 años de trabajo, anunció que se dedicaría a descansar y que no escribiría ficción en bastante tiempo. Sin embargo, ahora confiesa que la resaca de ese libro está pasando y que ha vuelto a concentrarse en una nueva narración.

"Durante estos días, y aprovechando que aquí tengo un poco más de tranquilidad que en Madrid, empecé a escribir algo, pero que como mucho será una novela corta o un cuento largo. Y he comenzado a escribir por una razón absurda, casi de tipo pragmático, y es que mientras estoy escribiendo algo tengo más posibilidades de descansar de veras, pues la vida de los escritores -de aquellos con un cierto nombre ya- es un poco absurda, hay demasiados compromisos y solicitaciones, que presentaciones de libros, charlas, revisar las traducciones... "

-¿Y entonces?
"Yo me levanto y me acuesto tarde, soy más bien noctámbulo. Entonces, cuando comienza el día hago las pequeñas cosas, despacho el correo, los faxes, lo que hubiera, y a lo mejor no podría ponerme a escribir hasta las 6 de la tarde. Y es absurdo."

-Ha declarado, no obstante, que la literatura no lo es todo en su vida, ni siquiera lo más importante.
"No, no lo es. Para mí lo más importante son las relaciones personales. Los vínculos, los afectos, el estar atento a las personas que a uno le interesan. Yo siempre he dicho que quizás una de las posibles razones del éxito de lectores -dejando de lado el prestigio o la calidad literaria- de mis libros, siendo estos no fáciles, aunque tampoco terriblemente difíciles, creo que puede ser debido a que, más o menos, desde "El hombre sentimental" (1986) en adelante, he hablado de asuntos que me preocupan en mi propia vida. Y que también están en la vida de todo el mundo. "Corazón tan blanco", por ejemplo, trata entre otros temas sobre el secreto y la posible conveniencia de guardar un secreto; y quién no tiene secretos, aunque sean modestos. Pero tenemos la tendencia a querer saber, tanto a un nivel colectivo como social."

"A mí por ejemplo, me hace gracia que las sociedades actuales digan: queremos transparencia en todo, cuando esto nunca ha sido así, ni quizás tiene por que ser así. Es una ingenuidad pensar que los estados no hacen cosas indebidas, me refiero a los estados legítimos, los democráticos, y entonces digo: ¿están ustedes seguros que quieren saber y que exista transparencia sobre lo todo lo que se hace y lo que no?"

-Este problema está muy presente, sin ir más lejos, en "Tu rostro mañana", donde el protagonista tiene por misión interpretar vidas futuras, saber cómo serán ciertas personas más adelante, además de abordar temas como la mentira y la traición...
"Y la sospecha: es cierto que la tendencia de todos es normalmente a averiguar, somos curiosos, pero también es cierto que si no se pueden confirmar las sospechas o no es fácil hacerlo, conviene a lo mejor despejarlas de alguna manera... Bueno, sí, ese es un tema de mis libros."

-En ese sentido, ¿es usted más partidario, entonces, de las mentiras piadosas que de la honestidad brutal?
"A mí, la honestidad brutal me parece un disparate."

-Hay quienes creen que no sólo es una virtud, sino un deber.
"Bueno, son personas muy primitivas, yo diría, poco civilizadas. Mire, si todos supiéramos realmente todo lo que opinan de veras los demás, la gente se estaría matando entre sí permanentemente. A mí, de hecho, un elemento de hipocresía en la vida política me parece conveniente por una razón sencilla: evidentemente no me gusta la hipocresía, es una cosa fea, es desagradable en principio, pero hay algo que es aun peor: la desfachatez. El gobierno o la persona que disimula algo -da igual tanto a nivel individual como colectivo-, quiere decir que por lo menos tiene la conciencia de que ese algo está mal, de que más vale que aquello no se sepa o parezca otra cosa de lo que es. Y esto ya me parece una ventaja respecto a otros políticos. El caso de Berlusconi, por ejemplo, que hoy en día parece ni siquiera tener conciencia de que ciertos actos son vergonzosos. Porque ser disimulado indica que, por lo menos hay ciertos valores y reglas que aunque usted las incumpla, todavía está admitiendo esas reglas. Que Berlusconi saque al ejército a las calles me recuerda a Chile durante Pinochet o a Argentina durante Videla o a España durante muchos años, y sin embargo lo están haciendo con toda tranquilidad."


El valor de un premio

Marías es posiblemente el escritor vivo en lengua hispana de mayor prestigio en la actualidad. Aparte de su vasta obra literaria, también escribe -a máquina: no usa computadora... ni celulares, ni siquiera conduce vehículos motorizados-, desde hace varios años, una columna de opinión para un periódico español, donde deja al escritor de lado y se convierte en ciudadano para denunciar todo lo que le parece detestable, habiendo desatado en más de una oportunidad bulladas polémicas. Sin embargo, le trae sin cuidado las críticas y el éxito literario. Cuando en 2002 publicó la primera entrega de su más reciente y extensa novela, decidió no leer más críticas. Sin embargo, admite apreciar los reconocimientos, como el que acaba de conquistar y que celebra a la figura de José Donoso. Sobre todo, cuando estos son extranjeros, pues "cabe esperar que nadie sepa mucho de uno, que simplemente lean lo que uno ha escrito y no hayan amistades ni enemistades de por medio, como suele ocurrir".

-Nabokov decía que tanto en la ciencia pura como en el arte elevado, el detalle lo es todo. En sus libros hay bastantes detalles, pero ¿qué es lo que más le gustaría que quede de su obra una vez trascurrido el tiempo?
"Me da un poco igual, la verdad. Pero como lector agradezco de otros libros que me quede una atmósfera, una tonalidad, una voz narrativa... Por lo tanto, algo que me gustaría alcanzar a mí también como escritor, es lo que ocurre con algunos autores: que en cuya compañía uno está enteramente a gusto, incluso cuente lo que cuente, aunque sean cosas atroces, autores cuya voz narrativa es tan persuasiva o tan grata, no en el sentido de que resulte muy simpática, sino que llega un momento en que a uno le da exactamente igual lo que le cuenten... El mayor elogio que a uno le pueden decir, tal vez, es que no quieren que tu libro se acabe... Por un lado, pues a mí también me irrita que algunos lectores me hayan dicho, después de más de 1.600 páginas escritas de mi última novela, que les ha sabido a poco, aunque también hay otros que no han seguido leyendo después de la página 50 del primer volumen. Pero que alguien quiera más de esa voz que reflexiona, que hace bromas, yo como lector, desde luego, es una de las cosas que más aprecio."

-Y como persona, ¿qué es lo que más aprecia de sí mismo?
"A ese respecto, estoy bastante conforme, que no quiere decir satisfecho, no tengo graves problemas, yo procuro no hacer lo que creo que no debo hacer, lo que no quiere decir que siempre lo logre, pero... A título de ejemplo -y por banal que sea-, hay muchas cosas que hacen los demás escritores y yo no las hago, como ser miembro de algún jurado de premios literarios, lo que sin embargo me parece que está bien, y tanto más si me los dan a mí (risas), pero yo no quiero que alguien gane o deje de ganar algo por lo que yo opine o por mi gusto literario, que en todo caso es subjetivo. No quiero tener responsabilidades al respecto, y desde luego no quiero hacer uso del pequeño poder que eso, de alguna manera, da a mucha gente, y veo que no obstante hay personas que les encanta que los llamen para ser jurados. Tampoco acepto invitaciones del estado ni de los institutos ni del Ministerio de Cultura, y desde hace muchísimos años decidí que no lo haré. No quiero estar siquiera mínimamente comprometido con el estado. Luego, en lo que es más importante, en la vida personal, como decía al principio, también procuro comportarme, no hacer daño... bueno, excepto si es a alguien que se merece que se lo haga."

-¿Ah, sí?
"Sí, hombre, al menos a través de la prensa, en los artículos que escribo."

-En ellos parece estar bastante en desacuerdo con su entorno. Estar en desacuerdo, ¿es también un motor más para escribir?
"Para escribir en prensa, sí. Las novelas son otra cosa. Yo no veo mucho la función de escribir en prensa si uno se limita a decir lo que la época ya piensa. Entonces hay que intentar mirar un poquito más profundamente, intentar aportar un punto de vista distinto de lo que es consuetudinario y señalar lo que a uno le parece estúpido, malo, injusto o erróneo."


Sobre la obra de José Donoso y Roberto Bolaño

-El escritor Roberto Bolaño opinó alguna vez sobre Donoso en los siguientes términos: "Decir que él es el mejor novelista chileno del siglo (del XX) es insultarlo. No creo que Donoso pretendiera tan poca cosa. Decir que está entre los mejores de lengua española, es una exageración, se lo mire como se lo mire. Chile no es un país de novelistas".
"Yo lo leí a Donoso, pero lo tengo lejano. Lo leí, sobre todo, cuando saltó a la fama con "El obsceno pájaro de la noche". Luego, además, lo traté algo, lo conocí en persona. Él tenía aquella casa en Calaceite, a la que yo no llegué a ir, pero él iba y venía a Barcelona."

"Me hizo gracia recibir este premio, pues hace exactamente 30 años, cuando Donoso publicó su novela "Casa de campo", quiso que la presentación, a realizarse en Madrid, la hicieran varios autores jóvenes. Yo entonces tenía 26 años, y aunque ya había publicado, era realmente joven. Hombre, yo lo consideraba un gran escritor. Ahora, desde hace muchos años que no lo he leído ni releído, pero "El lugar sin límites" y estas dos otras antes mencionadas me parecieron grandes novelas. Tengo ahora mis dudas, como le pasa a uno con lo que leyó de joven, sobre qué tal se leerían hoy en día, pues en la literatura, como en el cine, como en todas las artes, algunas obras resisten el paso del tiempo extraordinariamente y otras en diez años ya suenan incluso anticuadas. Pero, vamos, es una duda que podría tenerla también con "Cien años de soledad", que no he vuelto a leer desde su tiempo. Pero en su día Donoso sí me causó una gran impresión."

-¿Ha leído a Roberto Bolaño?
"No demasiado, por razones un poco... En fin, lamentablemente él ha publicado la mayor parte de su obra en un editorial en la que yo estuve y dejé de estar. Yo terminé un poco mal con esa editorial, tan mal que decidí en un momento dado que no leería más libros publicados ahí (se refiere a Anagrama)."

-¿De verdad?
Sí, pero de todas formas a Bolaño lo he leído, aunque un poco tardíamente, y lo lamento pues sé que, aunque nunca lo conocí en persona, y por lo que yo he visto en varios lugares, él fue muy generoso conmigo en sus declaraciones, me elogió más de una vez, y en ese sentido me da rabia no haber podido corresponderle en vida, pues se lo merecía. Yo creo que está un pelín distorsionado, no se puede uno fiar mucho, pues al haber muerto prematuramente se está produciendo una especie de mitificación que distorsiona su valía. Y ahora no es momento de decir si es tan bueno como dicen sus mitificadores, pero en todo caso, lo que sí me parece es que es un verdadero escritor, lo que no creo que sea tan frecuente hoy en día: uno va leyendo y dice este hombre tiene brío, fuerza y capacidad de interesar al lector, y originalidad. "Los detectives salvajes" y "2666" los encuentro francamente buenos y atractivos. E irregulares también, porque son muy exagerados, pero con partes muy admirables. Además esta mitificación tiene un lado antipático. Me irrita mucho la generosidad con los muertos. Yo estoy convencido de que si él hubiera publicado "2666" mientras estaba vivo, bueno, primero no se hubiera publicado de esa manera, él tenía otro proyecto, y los elogios no habrían sido los mismos. Hablo de la crítica, por ejemplo, o de otros colegas. Entonces cuando alguien muere ya se le puede decir que era un genio, y Bolaño no vivió todo lo que está viviendo después, y probablemente tampoco lo hubiera vivido de seguir vivo. Pasó lo mismo con otro autor, con el cual no llegamos tampoco a conocernos, pero sí nos carteamos, que fue Sebald, y al cual igualmente le he visto elogios desmedidos, que vienen a raíz de su muerte, y me parece injusto para el muerto, es irritante."

Si Bolaño hubiera publicado "2666" mientras estaba vivo, los elogios no habrían sido los mismos.

Articulo:
http://diario.elmercurio.com 24/08/2008