samedi 23 août 2008

Con-fabulación Periódico Virtual n°53/Entrevista con Enrique HERNÁNDEZ D'JESÚS

El gran poeta libanés Adonis y Enrique Hernández
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Con-fabulación nº53
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Entrevista con Enrique Hernández D'Jesús
La tentación de la luz

Con-Fabulación conversó con el prestigioso poeta, fotógrafo y editor venezolano (Mérida, 1947), conocido por su extensa hueste de amigos y admiradores como El Catire, sobre sus orígenes literarios, la pasión por la imagen y sus milagros gastronómicos. Enrique Hernández en su prodigiosa carrera logró la proeza de retratar 86 veces a Borges (una por cada año de vida), material que será publicado en su totalidad por primera vez este año por una reconocida editorial francesa. Son numerosos los poetas que han pasado por la lente de este hombre transtornado por la luz: Adonis, William Burroughs, Allen Ginsberg, Yevgueni Yevtushenko, Alvaro Mutis, Octavio Paz, Lawrence Ferlinghetti, José Saramago, Anne Waldmann, Emilio Adolfo Westphalen, Enrique Molina, Gonzalo Rojas, Gregory Corso, Issa Makhlouf, José Watanabe, Juan Gelman, Ledo Ivo, Rafael Alberti, Roberto Juarroz, Salah Stetie; y en todos es patente su fuerza expresiva y la contundencia de sus sombras.

Autor de: Así sea uno de aquí (1976); Los últimos fabuladores (1977); Mi sagrada familia (1978); Mi abuelo volvió del fuego (1980); El circo (1986); Los poemas de Venus García (1988); Recurso del huésped (1988); Magicismos (1989); La semejanza transfigurada (1996); y La tentación de la carne (1997).

Su libro Para comerte mejor, de próxima aparición en Colombia, es la continuación de un irrefrenable juego con el placer y los sentidos. A continuación las palabras de este aventajado alumno de Epicuro
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-Usted fue muy próximo al El Techo de la Ballena, ¿podría explicarnos la importancia de esta Vanguardia para la poesía venezolana? Recuerda alguna anécdota que ejemplifique la tentativa rebelde del grupo de tendencia surrealista, que alguna vez escribió el graffiti "cronopios contra el sistema" tan elogiado por Cortázar.
-Mis padres literarios pertenecieron a El Techo de la Ballena. Carlos Contramaestre fue el motor vital del Grupo, sus manifiestos eran una suerte de compromiso político, de denuncias de los atropellos del sistema gobernante. Contramaestre se encontró con el espíritu abandonando la morada natural, entregándose a las instancias del iluminado, donde su experiencia temerosa y lúcida, lo llevó a atravesar el espacio vacío y fragmentarlo en segmentos: poeta, crítico de arte, investigador, artista plástico, alquimista, editor, cronista y médico, organizó el memorable Homenaje a la necrofilia, exposición paradigmática en el arte latinoamericano. Sus obras eran almanaques colgados en una carnicería, en las neveras de una charcutería, con la habilidad y la gracia del oficio necrofílico. También evocaría a Caupolicán Ovalles, quien debió exilarse en Colombia por la publicación de su libro de poemas Duerme Ud Señor Presidente, a Salvador Garmendia un padre espiritual, y de los quedan vivos a Ramón Palomares, Gabriel Morera, Francisco Pérez Perdomo, mis compinches eternos.

-Su trayectoria como fotógrafo es admirable, son más de mil los artistas que ha retratado en su audaz carrera creativa, coméntenos cómo ocurren sus raptos de luz…
- Nunca he pensado que hago raptos, hago robos directos, organizo estrategias de las que ni yo mismo sé sus reglas, y como todo lo bueno que me ha ocurrido en la vida, de repente me encuentro con la persona frente a mí. Y digo: este poeta es Jorge Luis Borges, Gregory Corso, Fernado Charry Lara, Ledo Ivo, Francisco Madariaga, Roberto Juarroz, Adonis, y varios colombianos que se han pegado a mi corazón.

-¿Cómo definiría la fotografía? ¿Y qué relación encuentra entre ella y la poesía?

-Para mí constituye una experiencia abierta donde mezclo discursos diferentes: poesía, fotografías, collage, objetos, vidrios, espejos, frascos, botellas, fetiches, holografías, intervención de diversos autores, las postales, la instalación, el performance, los retratos de los poetas con escrituras de ellos mismos, y la cocina, los sentidos del gusto, la Tentación de la Carne, la preparación de platos. El idioma de la imagen, y el lenguaje de la palabra fragmentada en nuestras experiencias.

-Es famosa su serie de escritores embotellados… ¿Cómo concibió esta idea y a qué países ha llevado esta exposición?
-La muestra ha viajado por muchos sitios: México, Barcelona España. Roma, Smeredevo en Serbia, Medellín, Bogotá en donde permanentemente María Eugenia Niño y Luis Ángel Parra exponen mis trabajos en La Galería Sextante, y paremos de contar: Híbridos, son mixturas los frascos, las botellas. Es una combinación de fotografía, fetiches y poesía. Soy híbrido, ¡seguro que soy híbrido!

En estas fotografías se encuentra la muestra de los sentimientos, de la melancolía, felicidad, rabia, ternura. También del sexo, de la flor en estado de ebriedad, en asadura con salsa de almendras, el ser libre dentro del frasco, así mismo en el eterno espíritu de la creación. En estos frascos encerramos la memoria. Es mi representación para interpretar el mundo que nos rodea y nos hace pensar en la propia autonomía del objeto. Somos objetos y en objetos nos convertimos, como lo es para Borges: "La mirada que cultiva y fragua la sensibilidad y la turbación".

Mallarmé habló de "los ángeles en el exilio". Esta forma de pensamiento, esta poética es una razón para la conciencia crítica, esa vibración creada para la poesía. Las imágenes en estas botellas hablan su propio lenguaje. Es nuestro espejo. Ahí encontramos la mirada. ¿Qué tanto vuela la mirada en el precipicio de los desquiciados? La mirada se fragmenta y se reconstruye en el espíritu de los senos oculares. La diferencia radica en la naturaleza del riesgo, y por eso estamos aquí, mirándonos.

-De su serie de retratos de escritores, donde los elegidos escriben alrededor de su rostro, es inolvidable la sintética frase de Rafael Cadenas alrededor de su rostro: "Intento nacer…"
-Todos son precisos y extravagantes. Recuerde que una de las características de los poetas es su ego, su recontraego y su ego oculto. Es decir que escriben para la posteridad, así como quieren posar para la trascendencia. Eso a mí no me preocupa, más bien me hace ser más feliz que una perdiz, o más logrado que el sueño de un yo. Cada uno es una voz muy particular, aunque realmente me gustan las frases que escriben las poetas, que son muy pocas, porque como lo dije una vez, en la Biblioteca Nacional de Bogotá: "la poesía escrita por mujeres o es muy buena, o es muy cursi, y para cursi yo mismo". Y cuando digo muy buena pienso en Blanca Varela, María Baranda, Ana Enriqueta Terán, Joumana Haddad, Olga Orozco, Hanni Ossott, Miyó Vestrini, Gabriela Kizer, Amparo Osorio, y por supuesto mi angelita más hermosa que está por entregarme un libro. Las malas escritoras se las dejo a los domingos, al antojo de los gatos.

-¿Cómo persigue la poesía?
-Los pájaros enjaulados son felices en los libros de cuentos, la realidad es sin fondo, dice el poeta ya ausente Juan Sánchez Peláez. Aparento la imagen visual de la poesía. Visualizo la poesía como un espacio vacío, imágenes que apenas logro percibir. Gusto de la imagen para crear una estética, un cuerpo de sensaciones, para mirar un paisaje abstracto, múltiple en enigmas y asombros. Busco ese instante en que lo imposible aparece, da vueltas, se deja seducir, y luego escapa de la contemplación. Veo como poeta y fotógrafo. Al fotógrafo lo ven. ¿Quién realmente ve al otro?, ¿quién es el que deja la imagen? ¿El qué ve o a quién ven? Lo importante es lograr detener mirando. La mirada obliga al poeta, a su paisaje interior.

-Es reconocida su destreza culinaria; primero publicó en Colombia La tentación de la carne, que fuera presentado en Bogotá en un restaurante del mismo nombre… ¿Ahora en cuál libro de gastronomía trabaja?
-Estas crónicas hablan de la secreta unidad de los alimentos, de la mesa y de los platos preparados, de la fecundidad de la tierra, de los hallazgos de la buena comida, de la mezcla de los sabores y de la actitud perceptible y delicada de los platos creativos, de los chefs, del pensamiento que los artistas tienen sobre el gusto, de los colores y la armonía del sabor. Es la historia en la vida cotidiana, con el gusto de nuestro pasado, la cocina regional y de las migraciones que desde el año de 1498 hasta hoy se han ido mezclando con nuestras raíces, para conformar ese mundo singular que es Venezuela en todas sus dimensiones. Alemanes y vascos, italianos y franceses, americanos y negros, chinos con árabes, andaluces con portugueses. La tentación de la Carne, es una obra publicada por Arte Dos Gráfico, sello que tiene ya en sus manos los originales de mi último libro gastronómico titulado Para comerte Mejor. Son recetas donde aparecen muchos escritores y artistas colombianos.

-¿Cree que el actual momento político de Venezuela es propicio para la eclosión de lo fraterno y para abrir caminos que reduzcan las ignominiosas diferencias?
-Mi preocupación es la falta de información de lo que ocurre realmente en el país, pues la experiencia que vivimos es una aventura inédita, única, en fin, necesaria para la transformación hacia una vida mejor del venezolano.

La cultura de un pueblo es lo más importante, y queda como testimonio originario de nuestra experiencia. Por allí andan los rastros, los huesos y la historia que nos pertenece: Simón Rodríguez, Reverón, Rómulo Gallegos, Ramos Sucre, Villanueva, Teresa Carreño, Contramaestre, Mario Abreu, Garmendia, Valera Mora, Hung, Sánchez Peláez, Caupolicán Ovalles, Jesús Soto, quienes junto con Alirio Díaz, Palomares, Quintana Castillo, Luis Alberto Crespo, Stefania Mosca, Mateo Manaure, Gustavo Pereira, Gabriela Kizer, Dudamel, Marisol, y muchos otros son patrimonio nuestro y de la humanidad. No quedará en el buen recuerdo el nombre de un banquero corrupto, quedarán en la historia de la cultura los hombres que con sabiduría, con su integridad y con su creación han dibujado la impronta del país. Así es como unas rayas de lagartijas pisan con más fuerza el corazón profundo de la inteligencia.

Yo soy testigo, y somos testigos poetas y escritores, artistas y creadores, de que en Venezuela no existe una tiranía, no existen presos políticos en cambio deberían estar presos los políticos, jueces y banqueros corruptos. Somos testigos de las buenas intenciones del gobierno para transformar y mejorar el país. Y como muchos venezolanos sentimos la necesidad de cambiar con propuestas acertadas en la investigación, el estudio, la educación, la cultura. ¡Que el hechizo de la luz sea para todos!

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Confabulador clásico
Andrée Chedid

El Cairo, Egipto (1920). Escribe su poesía en francés. Autora de: Ceremonial de la violencia (1976), Fraternidad de la palabra (1976), Cavernas y soles (1979), Textos para un poema (1986) y Poemas para un texto (1987). Chedid ha recibido numerosos premios de poesía y prosa: Le Prix Louise Labé (1966), L'Aigle d'Or (1975), Le Prix de l'Académie Mallarmé (1976), Le Grand Prix de la Société des Gens de Lettres (1990), Le Prix des Quatre Jurys (1994), la Bourse Goncourt de la Nouvelle (1979) y Le Prix Albert Camus (1996). Entregamos aquí a los confabulados dos de sus piezas magistrales.

SOLEDAD

Soledad
almena sobre las llanuras inauditas
La sombra cesa de blandir sus oropeles
La ausencia ya no derrama sus torpores
Los pozos ya no engullen la estrella
Las cenizas ya no alteran el arroyo
A través de los árboles opacos
Se filtra el claro


NACER

En el cruce de los tiempos
De los corazones y del azar
Naciste vivo
En lo más vivo de los vivientes
Se te dio gritos y habla
Goce alientos muerte
Y el canto inaudible
Que atraviesa las edades
Injertado al antes
Hacedor de futuros
Fundas la esperanza
En todo el medio de las desesperanzas.

(Versión española de Alfredo Silva Estrada)

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¡Aquellos que no piensen como nosotros están locos!
Por Carlos Castillo Quintero *

Entre el insomnio y la lectura días atrás se me cruzó la frase "Sobre Hitler no se me ocurre nada[i], atribuida al escritor vienés Karl Kraus, y pensé: a mí tampoco.

En un marco provisional, a mi lado, colgaba una fotografía de Luis Buitrago en la que este artista visual retrata un listón que adosado a una pared de adobe sirve de escaparate para que reposen allí 16 machetes y un escoplo. Los machetes están bien organizados, en un orden marcial, y en sus hojas se refleja un trasegar del que es mejor no preguntarse. El escoplo, que es una herramienta de hierro acerado, con mango de madera, de unos cuarenta centímetros de largo, con la punta cónica y afilada, está ubicado a distancia prudencial de los machetes lo que le concede, en ese conjunto, un aire aristocrático. Una toma limpia y, sin duda, una buena fotografía.

La frase de Karl Kraus y la fotografía de Luis Buitrago me apartaron de la lectura, adentrándome en una reflexión que tiene que ver con el sentido del trabajo del artista y, por ese camino, con ideas quizá ya anacrónicas de lo que hace unas seis o siete décadas se rotuló como Arte Comprometido.

Y no es que Kraus, quien en 1899 fundó el diario satírico Die Fackel (La Antorcha) del que hasta 1935 aparecerán novecientos números, no tuviera nada que decir sobre Hitler; más bien -creo yo- no le interesaba hablar sobre aquel abyecto personaje, y estaba en todo su derecho (en 1919 había publicado una colección de ensayos en contra de la guerra).

Si un artista en su obra hace referencia directa al conflicto que lo circunda, se dice que ha hecho una toma de posición. Si no lo hace, es posible que se le tache de indiferente, falto a la ética, sin compromiso social... o que simplemente sus pares lo señalen como un cobarde. Así, los primeros, es decir los comprometidos, en contraposición a los segundos serán entonces los valientes. Pero como decía un paisano mío: "Corra hombre que de valientes está lleno el cementerio", y corría, pero la Señora Muerte así la nombra Bukowski fue más veloz y allá lo tiene, tendido, al lado de los valientes. Qué le vamos a hacer.

Quise pensar en la fotografía como en el retrato de un simple escaparate en donde se guardan las herramientas terminada la jornada, pero no pude. Mi ancestro campesino, y mi propia experiencia en las lides agrícolas, me decían que esos 16 machetes y el escoplo (éste, sobre todo) hacía rato servían a otros propósitos. Así, con esa pequeña lámina colgada en mi pared, el fotógrafo estaba pagando su importe como artista comprometido. ¿O quizá era mi ojo el que se empeñaba en ver algo que no estaba retratado? Vaya uno a saber.

En el primer caso Luis Buitrago, el fotógrafo, bien podría decir junto con Bertold Brecht: "... A mí / que soy consciente de haber dicho la verdad / de los que nos gobiernan, el pájaro fúnebre no necesita / ni siquiera anunciármelo" y se refiere el poeta alemán al desastre, a la guerra de Hitler que en su obcecación quería arrasar con todo y con todos.

Así, resulta válido para la poesía la idealización a través de la imagen y, con ella, la repulsa a lo que le es adverso o ignominioso. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Por qué no desentendernos de la guerra y del conflicto? ¿Por qué no ignorar a Hitler y a sus émulos del siglo XXI, a los guerreadores y bellacos? Diría yo que es mejor escribir, por ejemplo, sobre lo incómoda que resulta en los aviones la presencia de "esos diplomados en empresariales con sus caras / blandas y complacientes, / entrenados para intercambiar, entre ellos, / y entre los demás pobres mortales, sus negocios..." Para qué replicar por las infamias que hay en derredor si están aquellos referidos viajantes de comercio, a quienes es necesario preguntarles: "¿Por qué no se quedan en casa y se dedican a cuidar / a sus abandonadas esposas y a su bobalicona progenie / idiotizada de tanto ver televisión...?" John Updike, en los versos antes anotados, ya lo hizo.

El poema de Updike al parecer se ocupa de un asunto intrascendente, no se compromete, no se enfrenta a alguno de "los muchos problemas de la humanidad sin resolver" y entre los más urgentes la guerra, tema recurrente en Brecht. En este punto quizá resulte oportuno para acercar el péndulo hacia la propuesta poética de Updike recordar al maestro Estanislao Zuleta hablando sobre la guerra:

Pienso que lo más urgente cuando se trata de combatir la guerra es no hacerse ilusiones sobre el carácter y las posibilidades de este combate [...] Para combatir la guerra con una posibilidad remota pero real de éxito es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad, son fenómenos tan constitutivos del vínculo social, como la interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica es una contradicción en los términos.

Y quizá la posición de no contradecir a nadie no venda pero, en algunas ocasiones, resulta válida, incluso trascendente. Una posición no comprometida en el arte si es que es posible- quizá sólo sea la aplicación práctica del enunciado de Rodolfo Llinás referido por García Márquez y según el cual "El cerebro es una máquina para soñar". Y se sabe que los sueños trazan caminos, baste recordar al innominado forastero de Las ruinas circulares de Borges.

Estas reflexiones, la fotografía de Luis Buitrago y el insomnio, me llevaron nuevamente a la interrumpida lectura. Se trataba de un compendio de diez miniaturas de crítica de arte escritas por Lucas Ospina. La que había capturado mi atención y en donde se cita la frase de Karl Klaus sobre Hitler termina así: "Sobre los paramilitares no se me ocurre nada. Sobre los guerrilleros no se me ocurre nada. Sobre el gobierno no se me ocurre nada. Sobre los medios no se me ocurre nada." A mí tampoco.

Termino por donde comencé, es decir por el título: ¡Aquellos que no piensan como nosotros están locos!, frase del Emperador Justiniano I El Grande en un texto en el que se refiere a la Santísima Trinidad. Disiento del Emperador (hoy venerado como santo por la Iglesia Ortodoxa) y de todos aquellos que se atenazan en sus posiciones -de izquierda, de derecha, o intermedias- y me quedo con los locos, con los no comprometidos, con los que les hacen poemas o minificciones a las señoras muertas que en los aviones, con discreción, acomodan al lado de los inocentes viajeros como en Servicio a bordo, uno de los cincuenta agujeros negros de Roberto Rubiano Vargas. Y no estoy loco, creo.

*Poeta y narrador colombiano.
Su opinión sobre la manera de afrontar la realidad no representa el pensamiento de Con-Fabulación que sin embargo permanece abierta a colaboraciones de diversas tendencias

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Rehab
De Amy Winehouse

Según parece, nos son pocos los miembros del grupo inconforme con la manipulación mediática, con la violencia sorda ejercida desde los centros de poder de la cultura, la prensa y el mundo del espectáculo. Lo demuestra la catarata de cartas que llegó a Con-Fabulación después que circulara la columna "Suicidados por la Sociedad", cuya figura central es la irreverente e indócil Amy Winehouse. Para estos lectores alertas presentamos una de las más tempestuosas letras de la artista inglesa, traducida exclusivamente para nuestro periódico por la escritora y profesora Olga Rojas.

Trataron de hacerme ir a rehabilitación, dije: no, no, no
Sé que he estado en la sombra pero cuando esté de vuelva, lo notarán, lo
notarán, lo notarán
No he tenido tiempo
Y si mi papá piensa que estoy bien
Que intente hacerme ir a rehabilitación, no voy a ir, no, no, no

Prefiero estar en casa con Ray
No tengo setenta días
Porque no hay nada, no hay nada que me puedan enseñar
Que no pueda aprender del señor Hathaway
No aprendí mucho en la escuela
Pero sé que no vendrá en una copa de licor

El hombre dijo: "¿por qué crees que estás aquí?"
Le dije: "no tengo idea"
Voy a, voy a perder a mi bebé
Por eso, siempre tengo una botella cerca
Él dijo "Creo que sólo estás deprimida"
Esto dije "Si 'baby', y el resto"

Trataron de hacerme ir a rehabilitación, dije: no, no, no
Sé que he estado en la sombra pero cuando esté de vuelva, lo notarán

No quiere beber de nuevo
Yo sólo, Oh, sólo necesito un amigo
Yo no voy a malgastar diez semanas
Para que todo el mundo piense que estoy enmendada

Y no es sólo mi orgullo
Será hasta que estas lágrimas se hayan secado.

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...