samedi 30 août 2008

Enrique LAFOURCADE/ El primer cuentista nacional



EL INVENTARIO DE LAFOURCADE
El primer cuentista nacional
Por Enrique LAFOURCADE

Llamado Daniel Riquelme, nacido en Santiago de Chile en 1854. Muerto en Suiza (Lausanne) en 1912, de tuberculosis. Le fue necesario. Suiza daba y quitaba esta -entonces- incurable enfermedad. Todos los años llegaban "de las Indias" estos enfermos. Culpando a los aires, las aguas, los climas, los regímenes alimenticios. Autor de un inolvidable relato: "Bajo la tienda", divulgó esta narración antes que José Joaquín Vallejos ("Jotabeche") se le adelantara con las suyas.

Inolvidables su prosas, sus ritmos descriptivos, la exaltación del mundo de los pobres, de los desventurados. Riquelme, como pocos, sacó a la luz los feroces hábitos de su Chile natal atragantado por los desposeídos. E1 roto chileno, popular, los desamparados, los desposeídos, se estaban multiplicando en este país, extendiéndose como seres pintorescos e inútiles. Sentir, imaginar, responsabilizarse de sus deberes. Un perro llamado "Coquimbo", descubierto en la calle, muerto de hambre, fue capturado e incorporado a un regimiento que se movilizaba hacia el norte. Así, los soldados que marchan hacia el Perú. Bautizados como la fuerza de combate "Coquimbo". Con su guía, perro único, el Perro del Regimiento y sus feroces y, a ratos, musicales ladridos.

Mientras en el sur de Chile se multiplicaban las nieblas envenenadas. Había que desplegar los "detentes" frente a tantas asfixias utilizando para envolverse en unas frazadas-mantas llamadas "los chaños". Eran, en lo esencial, unas frazadas-mantas, sin duda. Pero eran, además, unas "mantas colchones". Púrpuras.

Para evitar "la chascuda". Esto es: la muerte. La canalla de la muerte susurraba en todos los lugares. Aquí entregamos una primicia, la puesta en combate de un detente llamado "pilco" entre soldados y defensores del país. Nada mejor que este milagro resucitador hecho con tomate, harina, sal. Privadamente, el "Furidungo". La guerra inventaba los "Coquimbos" que aullaban para colaborar con los soldados. Contra la soledad y el hambre. Contra la ausencia de las hembras perrunas.

Todo llegaba a su fin. El día de la marcha de los soldados chilenos sobre las trincheras que defendían a Lima. "Coquimbo", naturalmente, encabezaba la gran partida. En silencio. De éste dependía el triunfo que los llevaría a exterminar las trincheras enemigas. Los chilenos, "rotos de corazón" como los describe Daniel Riquelme. ¡Al asalto! ¡Chile avanza!

Sobre REQUELME: http://www.crear.cl/literatura/2/riquelme/


Articulo:
http://diario.elmercurio.com 24/08/2008