samedi 30 août 2008

Flores VEGA/ El Poeta de la Resistencia


Correo de: JINRE
jinrejinre@gmail.com

El Poeta de la Resistencia
Por Flores VEGA

Por la tremenda importancia de su vida y su obra escribo algunas líneas y transcribo algunos de sus poemas de uno de los poetas mas conocidos en el mundo árabe: Mahmud Darwich quien falleciera el sábado 9 de agosto en un hospital de Estados Unidos y llevado a su país, Palestina donde recibió los honores un miércoles 13 siendo visitado por cientos de palestinos.

Mahmud Darwich sufrió el destierro de su aldea Al-Birwa, la Palestina histórica a la edad de seis años debido a la invasión del ejercito israelí, dos años después volvió, pero solo para ver que su aldea ya no existía y que allí se habían erigido dos colonias judías. Desde entonces su vida ha sido un eterno exilio –estudió en el Líbano y en algunas aldeas palestinas hasta acabar la secundaria- . Arrestado por las autoridades israelíes en numerosas ocasiones por sus escritos y sus actividades políticas en contra de la ocupación de Palestina, Mahmud Darwich ha tenido que vivir en Moscú, El Cairo, Beirut, Paris, Túnez hasta terminar en Ramala, ciudad Palestina. Consecuente con su lucha y con su obra, Mahmud ha dirigido diversas revistas literarias y encarnado en su poesía la lucha de su pueblo con derecho a la existencia.

En uno de sus poemas dice:

Pasajeros entre palabras fugaces:
Cargad con vuestros nombres y marchaos,
Quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
Tomad lo que queráis del azul del mar
Y de la arena del recuerdo,
Tomad todas las fotos que queráis para saber
Lo que nunca sabréis:
Cómo las piedras de nuestra tierra
Construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
Vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
Vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
Vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
Pero el cielo y el aire
Son los mismos para todos.
Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
Entrad a la fiesta, cenad y bailad...
Luego marchaos
Para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
Y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
No paséis entre nosotros cual insectos voladores
Porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
Tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
Y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
Piedras y pudor.
Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
Y devolved el esqueleto a la abubilla
En un plato de porcelana.
Tenemos lo que no os gusta: el futuro
Y lo que sembramos en nuestra tierra.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
Devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
O al horario musical del revólver
Porque aquí tenemos lo que no os gusta. Marchaos.
Y tenemos lo que no os pertenece:
Una patria y un pueblo desangrándose,
Un país útil para el olvido y para el recuerdo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Es hora de que os marchéis.
Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
Es hora de que os marchéis
A morir donde queráis, pero no entre nosotros
Porque tenemos trabajo en nuestra tierra
Y aquí tenemos el pasado,
La voz inicial de la vida,
Y tenemos el presente y el futuro,
Aquí tenemos esta vida y la otra.
Marchaos de nuestra tierra,
De nuestro suelo, de nuestro mar,
De nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,
De todo... marchaos
De los recuerdos de la memoria,
Pasajeros entre palabras fugaces.

Mahmud, era considerado por muchos el embajador cultural del futuro Estado de Palestina, el poeta de la resistencia que supo interpretar los anhelos y sueños de su gente. Mahmud escribió una altísima poesía social sin caer en lo panfletario. Realizaba lectura de sus poemas en estadios que eran atiborrados de gente. Poemas suyos eran memorizados y hasta cantados. En una entrevista expresa: ¿Qué quiere que haga la poesía en tales condiciones? ¿Hablar de la edad de oro? ¿Adorar el pasado? La verdadera poesía árabe es una poesía crítica de la realidad árabe.

Consecuente con esta dura realidad, su poesía habla de ella:
Para nuestra patria,
Próxima a la palabra divina,
Un techo de nubes.
Para nuestra patria,
Lejana de las cualidades del nombre,
Un mapa de ausencia.
Para nuestra patria,
Pequeña cual grano de sésamo,
Un horizonte celeste... y un abismo oculto.
Para nuestra patria,
Pobre cual ala de perdiz,
Libros sagrados... y una herida en la identidad.
Para nuestra patria,
Con colinas cercadas y desgarradas,
Las emboscadas del nuevo pasado.
Para nuestra patria cautiva,
La libertad de morir consumida de amor.
Piedra preciosa en su noche sangrienta,
Nuestra patria resplandece a lo lejos
E ilumina su entorno...
Pero nosotros en ella
Nos ahogamos sin cesar.

Mahmud, afiliado al partido comunista, integrante de la OLP discrepará con esta organización y seguirá su recorrido por tierras extrañas. En el exilio su voz seguirá pregonando por la liberación de su pueblo, por el exilio, por los recuerdos de hogar.

Añoro el pan de mi madre,
El café de mi madre,
Las caricias de mi madre...
Día a día,
La infancia crece en mí
Y deseo vivir porque
Si muero, sentiré
Vergüenza de las lágrimas de mi madre.

Si algún día regreso, tórname en
Adorno de tus pestañas,
Cubre mis huesos con hierba
Purificada con el agua bendita de tus tobillos
Y átame con un mechón de tu cabello
O con un hilo del borde de tu vestido...
Tal vez me convierta en un dios,
Sí, en un dios,
Si logro tocar el fondo de tu corazón.

Mahmud murió el sábado 9 de agosto a la edad de 67 años en un hospital estadounidense por complicaciones en una operación a corazón abierto. Su féretro, cubierto con una bandera fue llevado en un avión palestino de regreso a su país donde recibió los honores de las principales autoridades. Ahí, en una impresionante ceremonia podemos hacer nuestras las expresiones que vertiera la máxima autoridad Palestina Mahmud Abas, "Seguirás con nosotros Mahmud, porque nos has dejado todo lo que nos ha unido. No te decimos 'adiós' sino 'hasta la vista'".

Hasta la vista, Mahmud, tu lucha por la liberación de tu pueblo seguirá viva entre nosotros.

He visto la última despedida: me despedirán en una rima de madera,
izado por manos de hombres y ojos de mujeres.
Me envolverán en una bandera y mi voz se conservará en cintas.
Me perdonarán en una hora todos mis pecados, luego los poetas me insultarán.
Mas de un lector recordará que yo velaba cada noche en su casa.
Una chica vendrá pretendiendo que me casé con ella hace veinte años y pico.
Se contarán leyendas sobre mí y sobre las conchas que recogía de los mares lejanos.
Mi amiga se buscará un nuevo amante que esconderá en sus vestidos de luto.
Veré la fila del cortejo fúnebre y a los que pasan, cansados de esperar.
Pero aún no veo la tumba. ¿No tengo derecho a una tumba, después de todas estas fatigas?


Lima, 27 de agosto de 2008

(El modesto artículo está dedicado a Hanna Abdelqader en apoyo a la liberación y resistencia que realiza su pueblo frente a la opresión israelí)

Mahmud es autor de los poemarios Pájaros sin alas, Enamorado de Palestina, Fin de la noche, Los pájaros mueren en Galilea, Mi amada se despierta, Amarte o no amarte, Elogio de la alta sombra, Menos Rosas, Once astros, ¿Por qué has dejado el caballo solo?, El lecho de una extraña, Miral. Muchos de sus libros han sido traducidos a diversos idiomas, y ha recibido importantes distinciones: el Lannan Cultural Freedom Price (2001), y el premio Principe Claus de Holanda ( 2004).