dimanche 24 août 2008

La pasión crónica de MONSIVÁIS


La pasión crónica de MONSIVÁIS
Entrevista con el escritor mexicano Carlos Monsiváis sobre crónica y nuevas tecnologías

La mente del escritor mexicano Carlos Monsiváis no descansa. Después de cuatro días en la Feria del Libro de Bucaramanga, el ganador de premios como el Anagrama y el de la Feria de Guadalajara (antes premio Juan Rulfo) vino a Bogotá para dictar la charla 'La crónica latinoamericana', en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

Para referirse al tema, Monsiváis hace un recorrido por la evolución de ese género, desde Miguel Ángel Asturias hasta Truman Capote, así como de los elementos de los que echa mano para escribirla. Según el mexicano, la crónica "empezó como un relato de viajeros, de conquistadores, de frailes evangelizadores y de ahí se va trasladando al canto, a lo que va surgiendo. Primero son cronistas de la conquista y en los siglos siguientes son cronistas de lo que podría ser en la imaginación, las nuevas ciudades de Dios o las nuevas ciudades de lujo, de la fe, de los rituales".

En su travesía histórica, Monsiváis recuerda al poeta colombiano Porfirio Barba Jacob y su crónica sobre el terremoto en El Salvador, así como plumas recientes del estilo de Eduardo Galeano y Juan Villoro.

-¿Cuál es su percepción sobre la crónica de estos días?
-Es en gran medida política, no puede ser de otra manera, hay crónica y hay relato del narcotráfico, cada vez más hay cuento y novela sobre esa desgracia regional que es el narcotráfico, hay crónica de nuevas costumbres, de los movimientos de liberación, etc.

-Cuando usted escribe una crónica, ¿toma experiencias personales o qué matices le da a lo que escribe?
-Uno es autobiográfico todo el tiempo, lo que a mi me interesa es transferirle a la crónica todo lo que sé de los temas pero no hablar desde la primera persona, es un problema o de pudor o de ocultamiento de lo que sea. Hay cronistas de primer orden que sí usan la primera persona, por ejemplo cronistas tan excepcionales como Truman Capote o Norman Mailer en Estados Unidos. En mi caso yo procuro ser todo lo objetivo y neutral que puedo, que es bastante poco, pero me da la seguridad de no exhibir un ego en harapos.

-¿Ha tomado elementos de la música, el cine o el teatro?
-Del cine es imposible no tomarlo, el cine ya es una cultura paralela a la literaria y cada vez con mayor fuerza, no he conocido a nadie que no esté intentando ya su videoteca y que crecen con mucha mayor rapidez que las bibliotecas personales. El cine es una referencia constante porque se sabe de inmediato que, como sea, uno ya no se está manejando solo en un nivel local, si dice Madonna o Brad Pitt hay un entendimiento, uno contextualiza también. En cambio, hay una lejanía de la comprensión general de las referencias literarias. Uno puede decir Fellini y se sabrá inmediatamente, pero diga Italo Calvino y ahí disminuyen las certidumbres.

-¿Se está leyendo menos ahora?
-Nunca se leyó tanto, pero la lectura como consecuencia formativa sí importa menos.

-¿Hay una amenaza de las nuevas tecnologías, del chat, de Internet, para la literatura?
-No, si se quiere tener idioma siempre se seguirá leyendo, no hay manera de prescindir de la lectura si se quiere hablar un idioma. Lo veo en el caso de México: todas las lenguas indígenas buscan la escritura como una manera de preservarse de lo que ven, como una amenaza muy al alcance de la extinción y no conozco cultura que no deposite sus saberes, sus secretos y sus posibilidades de crecimiento en la lectura.

-¿Es amigo de los blogs?
-Uno no amista con las fatalidades. Veo blogs y llego a todo menos a intentar crear el mío propio.

-¿Cuál fue el primer libro que leyó?
-La Biblia. No es exactamente mi libro de cabecera, pero sí lo leo a diario. No soy religioso, pero me gusta mucho. Los salmos son mi pasaje favorito y luego el Apocalipsis. Como gran mitología, los evangelios.

-¿Cuánta investigación y cuántos días le dedica a lo que escribe?
-Toda la vida, una semana o meses. Depende del tema, si tengo que hablar del mundo, dos horas, si tengo que hablar de cosas más abstractas, como un encuentro político, meses

Articulo:
http://bogota.vive.in 17/08/2008