samedi 23 août 2008

Pedro Pablo GUERRERO/Entrevista a Delia DOMÍNGUEZ


ENTREVISTA
Candidata al Premio Nacional de Literatura:
Delia Domínguez prepara antología personal
Por Pedro Pablo GUERRERO

Con un libro a punto de entrar a imprenta, celebró su cumpleaños la poeta osornina, postulada nuevamente por la Universidad Mayor al máximo galardón de las letras chilenas.

En 1992, cuando ocupó el sillón que Diego Barros Ortiz había dejado vacante, Delia Domínguez Mohr (Osorno, 1931) se convirtió en la cuarta mujer en ingresar a la Academia Chilena de la Lengua. El próximo 25 de agosto tendrá la posibilidad de ser también la cuarta mujer en recibir el Premio Nacional de Literatura.

"A ver si Papelucho hace el milagro", comenta Delia Domínguez en su departamento capitalino, rodeada de antiguos objetos trasplantados de la casa familiar de Santa Amelia de Tacamó, situada camino a Puerto Octay, donde va cada tres meses y pasa los veranos.

Por estos días hace las últimas correcciones del libro El sol mira para atrás. Antología personal de poesía y prosa, que publicará a fin de mes editorial Catalonia. Es un título reciclado. Se lo regaló Pablo Neruda en 1973, un mes antes de morir. Su ahijada poética le llevó un libro de poemas que se iba a llamar "Por el canto se conoce al pájaro", pero él opinó que era un nombre "muy insolente". El primer poema del libro era El sol mira para atrás. "Aquí está el título", sentenció Neruda y luego le hizo el prólogo con el que apareció ese año, en el que la llama "enérgica paloma de los montes", por su habilidad para montar a caballo, conducir camiones y enyugar bueyes.

El libro conoció otras dos ediciones: una hecha por la Universidad de Bloomington, Indiana, con traducción de Marjorie Agosin (1975) y otra realizada por el Museo Rayo, de Colombia (1980). Renacido, El sol mira para atrás incorpora poemas de libros posteriores: Pido que vuelva mi ángel (1982), La gallina castellana y otros huevos (1995) y Clavo de olor (2004).

Toda una novedad es la sección final, "Prosa parida sin corte de ombligo", en la que recopila sus prosas por primera vez: desde su discurso de incorporación a la Academia de la Lengua hasta una serie de semblanzas de personajes populares, incluidas originalmente en las agendas con fotos que hacía Roberto Edwards en los ochenta: artesanos en mimbre, baquianos, herreros, lavanderas...

"Son prosas sin corte de ombligo -aclara Delia Domínguez- porque son tal como yo nací, siguen mi identidad, con mi respiración y con mi sangre, sin academicismos, escritas como la fruta que sale de los árboles, al natural. Yo sigo pegada a mi tierra, son textos paridos sin pulimiento, sin intelectualismo, de una 'ruralidad siempre trascendida', como dice Gonzalo Rojas en el prólogo que me hizo para la primera edición de La gallina castellana".

-¿Y por qué el título del sol que vuelve a mirar para atrás?
-A mis setentaitantos, yo, como el sol, siento que tengo que mirar para atrás, pero eso no quiere decir que pase con la cabeza vuelta para atrás. Lo que soy en la literatura ahora, con toda humildad lo digo, se lo debo al cultivo de las melgas de la semilla poética que planté a los siete años.

-¿Es cierto que empezó a escribir por un castigo en el colegio?
-Claro, una vez las monjas alemanas me encerraron en una despensa, una pieza oscura. Yo me sentí muy desgraciada, pero encontré una revista "Margarita" que llamaba a un concurso de poesía para niños de diez años. El tema era La uva. Escribí unas cuartetas sin saber lo que eran cuartetas; pura inspiración de Dios, no más. Como a los seis meses tocaron las campanas del colegio y vi a la madre superiora con una mano atrás, y creí que era el puntero para los guascazos, pero entonces me dijo: "¡Niña hipócrita!, ¿cómo no había dicho que era poeta?".

-"Nació de nube sin derecho a madre", dice una partera en su poema "Salgo a penar en las colinas".
-Es porque nací muy desamparada. Dios tiene que haber sabido que mi madre se iba a morir cinco años después. Entonces me imagino a la partera como una machi teniendo esa premonición.

-Su poesía está llena de sueños, presagios y señales.
-Yo le doy una importancia tremenda a los sueños, porque me avisan cosas. Eso tal vez sea una característica de la ruralidad y de mi contacto con los mapuches, con los poetas huilliches sobre todo: Graciela Huinao, Jaime Huenún, Paulo Huirimilla. Ellos me pusieron Abuela Butahuillimapu, es decir, de la Gran Tierra del Sur. Además dicen que mi bisabuela, Encarnación, la que se casó con el colono alemán que llegó con Vicente Pérez Rosales, era hija de un cacique, así que a lo mejor tengo sangre mapuche. Bien posible. El mestizaje me hizo muy bien, porque me redobló las fuerzas del alma y del cuerpo. Yo escribí que mis versos me los dictan las ánimas y que sé penar sin estar muerta. Es cierto, hago fuerza mental y las personas me sienten.

-¿Y qué le dice su pálpito respecto al Premio Nacional de este año?
-Mi pálpito es que esta vez me puede ir bien. Me apoyan Gonzalo Rojas, Marta Cruz-Coke, el Consejo Mundial de Educación, la Sociedad Hispano-Alemana. Pienso, como dicen todas las peticiones, que hace 26 años no se le da a una mujer, y que en la historia del Premio se le ha dado sólo a tres: Mistral, con la vergüenza que lo recibió después del Nobel; más tarde, Marta Brunet, y Marcela Paz en 1982. Me han cortado el pescuezo dos veces: el 2000 y el 2004. Espero que esta vez no me lo corten de nuevo, porque hay algo, una atmósfera, que yo siento muy cariñosa en torno a mi postulación.

-¿A qué la atribuye?
-Por ser tan chilena, tan rural, tan de la tierra, me siento tan ligada a mi prójimo. A mí me importa el ser humano, me hago cargo de las tristezas y de los desamparos, y creo que soy la única candidata que ha recibido 600 firmas de gente anónima, desde Rancagua al sur. Sesenta páginas, aunque van solamente dos en el dossier de postulación. Siento que ya esto es un Premio Nacional. Los protagonistas de mi poesía no son inventados: son gente que trajina su vida y su muerte en los mismos caminos que yo trajino.


Reedición de Claudio Bertoni

Otro de los nominados para el Premio Nacional de Literatura de este año es Claudio Bertoni (Santiago, 1946). En congruencia con su fructífero ritmo de publicación del último tiempo, Bertoni llegará nuevamente a librerías. Se trata de una reedición, a cargo de Ediciones Universidad Diego Portales, de El cansador intrabajable (I) y (II). Los volúmenes, publicados en 1973 y 1986, respectivamente, fueron unidos por Bertoni para esta versión que, según palabras de Matías Rivas, director de Extensión y Publicaciones de la UDP, sería la definitiva. La reedición verá la luz el próximo mes, y contará con un prólogo de Vicente Undurraga y algunas modificaciones a los textos originales introducidas por el poeta y fotógrafo.

Pero Ediciones UDP tiene más proyectos. Matías Rivas adelanta que el próximo año publicarán un segundo tomo de los cuadernos del escritor, siguiendo la línea de Rápido, antes de llorar (2007), que recogió su obra entre los años 1976 y 1978, y abarcó 17 cuadernos. En 2009 vendrá una compilación de las libretas creadas por Bertoni en Londres y París.

Mientras tanto, Ocho Libros Editores contempla el proyecto de lanzar, entre este año y el próximo, un libro con las fotografías de Bertoni. Se trataría de un compendio de retratos de mujeres que llevaría por título "Chilenas", y sería el primer volumen de los tres vislumbrados por el poeta.

Articulo:
http://diario.elmercurio.com 17/08/2008