
Entrevista con Paulo Coelho
"El Universo es amoral"
Por Susana Reinoso
Es el escritor vivo más traducido del mundo y se mueve como las celebridades de Hollywood. Tanto así que ni la inalcanzable Angelina Jolie ignora quién es Paulo Coelho. El autor de más de 20 títulos, que vive en un molino restaurado en los Pirineos franceses, llegó a la célebre Feria del Libro de Francfort, que cumple 60 años, especialmente invitado para la conferencia de prensa de apertura, donde habló ante más de 500 periodistas acreditados.
Habló sobre Internet y el futuro del libro: "Internet me enseñó a no tener miedo de compartir mis ideas ni de escuchar otras ideas. Y sobre todo, no presumamos de señalar quién es un creador y quién no lo es. Porque todos lo somos", dijo frente a un enjambre de periodistas extasiados.
Anoche, una fiesta para 700 personas, a la que asistió lo más top del mundo cultural y editorial que se da cita en esta ciudad imponente, en el exclusivo King Kamehameha Club, fue el broche de oro para celebrar la cifra de 100 millones de ejemplares vendidos de su obra en todo el mundo.
Grupo Planeta se apresta a publicar en noviembre próximo la biografía de Coelho, escrita por el periodista brasileño Fernando Morais, donde se cuentan hechos insólitos y polémicos de su vida. Y, para comienzos de 2009, llegará en español su última novela, El vencedor está solo. Es una suerte de panorámica sobre el mundo en que vivimos, cuyos sucesos más febriles ocurren durante un día en el Festival de Cannes. El libro ya vendió derechos para ser traducido a 38 lenguas.
Paralelamente, la editorial argentina V&R, de Trini Vergara y Lidia María Ribas, acaba de publicar en la Argentina, Palabras esenciales II, donde recoge reflexiones de Coelho de sus distintas obras.
Durante una agitada agenda en esta capital financiera, conocida como la Manhattan de Europa, Coelho recibió a LA NACION. La entrevista iba a durar quince minutos. Pero el escritor la extendió a media hora. El encuentro tuvo lugar en el Steigenberger Hotel y Coelho estuvo rodeado por un séquito femenino, que hizo cumplir el horario a rajatabla.
-¿Qué clase de hombre y de escritor es usted después de haber vendido 100 millones de ejemplares?
-Como hombre es un hecho muy abstracto. Yo no tengo contacto directo con 300 millones de lectores, que es lo que se estima al tener 100 millones de ejemplares vendidos. Pero sé que tengo lectores en todo el mundo. Sé que si estoy en Corea, o en China o donde quiera que vaya, siempre hay alguien que me pide un autógrafo o una foto. Ahí me entero de mi popularidad. Sin embargo, como escritor, vender 100 millones de ejemplares es el mayor sueño. Todos los escritores quieren ser los más leídos. Y no sólo hablar de sus cosas interiores. Eso puede ser muchas veces egoísta.
El hecho de saber que soy leído me da una alegría inmensa. Escribo para mí y no soy capaz de imaginar qué hay de común entre un argentino, un noruego y un chino, pero soy leído entre ellos. Eso me da esperanzas. Todavía tenemos un puente, que es el puente de la cultura. Cuando todo se está destrozando –la economía y la politica- la gente sigue siendo capaz de comprenderse gracias a las historias, a la literatura, la pintura, la música.
-¿Qué búsqueda comparte usted con sus lectores?
-No tengo un contacto directo. Sólo lo tengo por Internet. Desarrollé mi blog en el que tengo 15 millones de visitas. Allí discutimos temas de actualidad. Por ejemplo, antes de venir a Francfort les pregunté si creían que el libro sobreviviría. Creo que sin duda el libro es mágico y especial, y que va a sobrevivir. No se puede sustituir el libro por un aparato de lectura. Creo que los libros técnicos están más amenazados por Internet. Pero el libro que habla sobre el encanto o la tragedia de la vida, sobrevivirá. Soy muy partidario de una nueva actitud hacia la Internet. ¿Tiene alguna lectura especial sobre la caída de las Bolsas en todo el mundo? No, al contrario, tengo una fascinación. Es la cosa esotérica que conozco. Uno habla con 200 economistas y todos dicen algo distinto. La Bolsa me interesa hace mucho tiempo. Porque la gente allí no tiene idea de lo que hace. Ni los presidentes de los bancos tienen idea. Un editor sabe lo que hace cuando publica un libro, o usted cuando escribe en LA NACION. O yo, cuando escribo un libro. Nadie sabe hoy donde irán a parar.
-Hay quienes dicen que ésta es, para el capitalismo, la consecuencia lógica de la caída del socialismo.
-Sí, lo comparto. Pero el peligro es que le están suministrando al enfermo los medicamentos antes de que la enfermedad llegue al punto máximo. Entonces, la crisis va a pasar, harán como que no pasó nada y el casino empezará de nuevo. Creo que se anticiparon mucho con las ilusiones. Yo hubiera dejado la caída hasta el final. Socorrería a la gente que puede ver sus ahorros afectados. Pero no socorrería a los bancos. Los manipuladores del mercado están protegidos por un paraguas de oro. Creo que se adelantaron mucho con las soluciones. Yo hubiera dejado la caída hasta el final. Socorrería a la gente que podría ver sus ahorros afectados, pero no a los bancos. Con mis amigos, miramos lo que ocurre con las bolsas y decimos: "Baja, baja, baja".
-De cara al mundo que vivimos, con una visible ruptura de la solidaridad, ¿qué tendríamos que aprender?
-No tener miedo a lo desconocido. Usted está en esta Feria, donde se discute qué se va a hacer con la piratería. Pero ¿por qué temer tanto a la piratería si nada se puede hacer para volver atrás? Yo puse todos los links de piratería en mi sitio "El pirata Coelho" y la venta de los libros no se afectó. Si todos son piratas, hay que crear un nuevo sistema. Lo ilegal se vuelve legal. Observe a los ingleses: primero fueron piratas, luego lores y así crearon un imperio. Internet es un instrumento de acción social muy positivo y fuerte. Yo paso tres horas al día en Internet. El único peligro que veo son los mecanismos de búsqueda, con los que se puede manipular.
-¿Frente a las decisiones importantes usted sugiere aplicar antes la intuición que la razón?
-Depende. Pero si ambas están en el mismo punto, elijo la intuición. Yo no estoy en el casino de la bolsa. A contrario de lo que mi banquero me sugería. No quiero perder el sueño. Ese casino va contra el sentido común.
-En su última novela, El vencedor está solo, propone aferrarse a las raíces, justo en un mundo donde todos quieren ser ciudadanos globales.
-Propongo aferrarse a los valores. Estamos encaminados a un mundo global y sin gobierno. Pero todavía necesitamos visado para ir, por ejemplo, a Nigeria. Gracias a Internet caminamos hacia este tipo de modelo de mundo. Por eso necesitamos raíces culturales, que nos dan la identidad. Pero ésta no tiene que oponerse a la cultura de mi vecino. Y eso vale tanto para la religión, como para la literatura, o lo que sea. Soy un escritor brasileño, aunque muchos digan que soy argentino. Hay que aferrarse a los valores y a la cultura.
-¿Cuál es el libro del que se arrepiente?
-Ninguno, porque borré de mi ordenador los libros de los que me arrepentí. Escribí mucho más de lo que he publicado. Es peligroso guardar lo que uno no quiere publicar.
-¿Y cuál es el que más satisfacción le ha dado?
-El Peregrino, porque es mi propia historia. Es el libro que hizo cambiar mi propia vida. No fue sólo escribir un libro. Es emblemático y clave en mi historia personal.
-¿Por qué hay quienes dicen que es usted un alquimista?
-(Se ríe) Tal vez porque escribí un libro titulado El alquimista. Pero en ese libro no soy el alquimista, sino el pastor. Soy el que viaja, el que se encuentra con la gente, el que escucha a los sabios, el que sigue adelante, el que se pega palizas, pero sigue su camino.
-¿Y que le gusta leer?
-Todo. Entro a una librería y compro diez libros. Pero abandono la lectura de los que no me gustan, porque la vida es muy corta para leer libros malos. Ahora estoy leyendo Mi año en el Islam radical, ni siquiera me acuerdo el nombre del autor. Es un judío americano que se convirtió al Islam. Me gusta mucho George Soros, es el único que tiene una visión sobre lo que está aconteciendo. Y también me gusta la ficción. Rara vez elijo por lo que leo en los periódicos.
-¿Es usted un seguidor de la actualidad?
-Sí. Cada dos o tres horas entro a los portales de noticias. Y creo que todo está muy interconectado. Tengo algunas obsesiones, por ejemplo, sigo en detalle lo que pasa en Irak y en Afganistán.
-¿Sigue creyendo que cuando uno desea algo fervientemente, el Universo ayuda para que se concrete?
-Sí. La gente tiene una capacidad de autodestrucción gigantesca. No lo digo por usted. Pero ya encontré una cantidad de gente que se ve como victima, como pobre, como si el sistema estuviera en su contra. Y lo cree de tal manera que lo logra, porque el universo es amoral, no sabe de buenos o de malos deseos. Querer ser rico o famoso es una tontería. El Universo puede conspirar en favor de lo que uno desea.
-¿Cuánto cree que influye la inspiración en la obra de un escritor?
-Creo en la inspiración, y en que toda la literatura es femenina, aunque a veces esté escrita por hombres. La mujer da vida y eso es crear. Borges tiene un excelente texto sobre este tema. Uno nunca sabe exactamente lo que le va a influir para escribir. Escribo sobre las cosas que siento. Borges es Júpiter en mi olimpo.
-¿Cree que Internet le concede valor al libro?
-Sí, lo creo. En Internet encuentras lo que es imposible de encontrar en el mercado. Antes de venir quería ver la película Giordano Bruno, un herético que fue condenado a morir en la hoguera en 1600, condenado por el Vaticano por sus creencias. Como no la encontraba, la bajé por Internet. Hay un nuevo lenguaje en la Red.
-Y usted tiene un proyecto experimental en la Red.
-Sí, es La bruja experimental. Siempre tuve dudas de hacer una película sobre mis libros, pero ya no la tengo. Así pensé en hacer una película con los lectores sobre mi libro La bruja de Portobello. Llegaron 6000 videos. El resultado fue fantástico. Tenemos una película de 380 minutos que pasaremos íntegramente en Internet. Y ya se está posproduciendo una película de 98 minutos. Será una experiencia única.
-¿Cómo llega un escritor como usted al Foro de Davos?
-No me considero un escritor de libros positivos. Escribo libros que reflejan mi realidad, que puede ser la locura, la prostitución o una historia sobre niños. Creo que no se comprende Davos por desconocimiento. La primera vez que me invitaron lo rechacé, pero luego decidí ir y hoy formo parte de la fundación que se dedica a los emprendedores sociales. Es gente interesada en la economía, pero no sólo en ello. Es un foro importante, porque allí los iraníes pueden hablar con los norteamericanos sin la interferencia del ritual político. Y Chávez habla con Sarkozy sin tener a la gente alrededor mirando. Desde la primera vez que fui, creo que ha habido cambios positivos gracias a Davos.
-¿Cómo encuentra usted el equilibro entre la fama y la tranquilidad que reclama la escritura?
-Yo no busco el equilibrio. El equilibrio es la ausencia de movimiento. Y eso es la muerte. El equilibrio es una abstracción. Y lo que yo busco es la confrontación de la naturaleza. La fama me abre muchas puertas. Si voy a Ushuaia tengo lectores y si voy a China también. No me siento extranjero en ninguna parte.
Articulo: http://adncultura.lanacion.com.ar 16/10/2008
"El Universo es amoral"
Por Susana Reinoso
Es el escritor vivo más traducido del mundo y se mueve como las celebridades de Hollywood. Tanto así que ni la inalcanzable Angelina Jolie ignora quién es Paulo Coelho. El autor de más de 20 títulos, que vive en un molino restaurado en los Pirineos franceses, llegó a la célebre Feria del Libro de Francfort, que cumple 60 años, especialmente invitado para la conferencia de prensa de apertura, donde habló ante más de 500 periodistas acreditados.
Habló sobre Internet y el futuro del libro: "Internet me enseñó a no tener miedo de compartir mis ideas ni de escuchar otras ideas. Y sobre todo, no presumamos de señalar quién es un creador y quién no lo es. Porque todos lo somos", dijo frente a un enjambre de periodistas extasiados.
Anoche, una fiesta para 700 personas, a la que asistió lo más top del mundo cultural y editorial que se da cita en esta ciudad imponente, en el exclusivo King Kamehameha Club, fue el broche de oro para celebrar la cifra de 100 millones de ejemplares vendidos de su obra en todo el mundo.
Grupo Planeta se apresta a publicar en noviembre próximo la biografía de Coelho, escrita por el periodista brasileño Fernando Morais, donde se cuentan hechos insólitos y polémicos de su vida. Y, para comienzos de 2009, llegará en español su última novela, El vencedor está solo. Es una suerte de panorámica sobre el mundo en que vivimos, cuyos sucesos más febriles ocurren durante un día en el Festival de Cannes. El libro ya vendió derechos para ser traducido a 38 lenguas.
Paralelamente, la editorial argentina V&R, de Trini Vergara y Lidia María Ribas, acaba de publicar en la Argentina, Palabras esenciales II, donde recoge reflexiones de Coelho de sus distintas obras.
Durante una agitada agenda en esta capital financiera, conocida como la Manhattan de Europa, Coelho recibió a LA NACION. La entrevista iba a durar quince minutos. Pero el escritor la extendió a media hora. El encuentro tuvo lugar en el Steigenberger Hotel y Coelho estuvo rodeado por un séquito femenino, que hizo cumplir el horario a rajatabla.
-¿Qué clase de hombre y de escritor es usted después de haber vendido 100 millones de ejemplares?
-Como hombre es un hecho muy abstracto. Yo no tengo contacto directo con 300 millones de lectores, que es lo que se estima al tener 100 millones de ejemplares vendidos. Pero sé que tengo lectores en todo el mundo. Sé que si estoy en Corea, o en China o donde quiera que vaya, siempre hay alguien que me pide un autógrafo o una foto. Ahí me entero de mi popularidad. Sin embargo, como escritor, vender 100 millones de ejemplares es el mayor sueño. Todos los escritores quieren ser los más leídos. Y no sólo hablar de sus cosas interiores. Eso puede ser muchas veces egoísta.
El hecho de saber que soy leído me da una alegría inmensa. Escribo para mí y no soy capaz de imaginar qué hay de común entre un argentino, un noruego y un chino, pero soy leído entre ellos. Eso me da esperanzas. Todavía tenemos un puente, que es el puente de la cultura. Cuando todo se está destrozando –la economía y la politica- la gente sigue siendo capaz de comprenderse gracias a las historias, a la literatura, la pintura, la música.
-¿Qué búsqueda comparte usted con sus lectores?
-No tengo un contacto directo. Sólo lo tengo por Internet. Desarrollé mi blog en el que tengo 15 millones de visitas. Allí discutimos temas de actualidad. Por ejemplo, antes de venir a Francfort les pregunté si creían que el libro sobreviviría. Creo que sin duda el libro es mágico y especial, y que va a sobrevivir. No se puede sustituir el libro por un aparato de lectura. Creo que los libros técnicos están más amenazados por Internet. Pero el libro que habla sobre el encanto o la tragedia de la vida, sobrevivirá. Soy muy partidario de una nueva actitud hacia la Internet. ¿Tiene alguna lectura especial sobre la caída de las Bolsas en todo el mundo? No, al contrario, tengo una fascinación. Es la cosa esotérica que conozco. Uno habla con 200 economistas y todos dicen algo distinto. La Bolsa me interesa hace mucho tiempo. Porque la gente allí no tiene idea de lo que hace. Ni los presidentes de los bancos tienen idea. Un editor sabe lo que hace cuando publica un libro, o usted cuando escribe en LA NACION. O yo, cuando escribo un libro. Nadie sabe hoy donde irán a parar.
-Hay quienes dicen que ésta es, para el capitalismo, la consecuencia lógica de la caída del socialismo.
-Sí, lo comparto. Pero el peligro es que le están suministrando al enfermo los medicamentos antes de que la enfermedad llegue al punto máximo. Entonces, la crisis va a pasar, harán como que no pasó nada y el casino empezará de nuevo. Creo que se anticiparon mucho con las ilusiones. Yo hubiera dejado la caída hasta el final. Socorrería a la gente que puede ver sus ahorros afectados. Pero no socorrería a los bancos. Los manipuladores del mercado están protegidos por un paraguas de oro. Creo que se adelantaron mucho con las soluciones. Yo hubiera dejado la caída hasta el final. Socorrería a la gente que podría ver sus ahorros afectados, pero no a los bancos. Con mis amigos, miramos lo que ocurre con las bolsas y decimos: "Baja, baja, baja".
-De cara al mundo que vivimos, con una visible ruptura de la solidaridad, ¿qué tendríamos que aprender?
-No tener miedo a lo desconocido. Usted está en esta Feria, donde se discute qué se va a hacer con la piratería. Pero ¿por qué temer tanto a la piratería si nada se puede hacer para volver atrás? Yo puse todos los links de piratería en mi sitio "El pirata Coelho" y la venta de los libros no se afectó. Si todos son piratas, hay que crear un nuevo sistema. Lo ilegal se vuelve legal. Observe a los ingleses: primero fueron piratas, luego lores y así crearon un imperio. Internet es un instrumento de acción social muy positivo y fuerte. Yo paso tres horas al día en Internet. El único peligro que veo son los mecanismos de búsqueda, con los que se puede manipular.
-¿Frente a las decisiones importantes usted sugiere aplicar antes la intuición que la razón?
-Depende. Pero si ambas están en el mismo punto, elijo la intuición. Yo no estoy en el casino de la bolsa. A contrario de lo que mi banquero me sugería. No quiero perder el sueño. Ese casino va contra el sentido común.
-En su última novela, El vencedor está solo, propone aferrarse a las raíces, justo en un mundo donde todos quieren ser ciudadanos globales.
-Propongo aferrarse a los valores. Estamos encaminados a un mundo global y sin gobierno. Pero todavía necesitamos visado para ir, por ejemplo, a Nigeria. Gracias a Internet caminamos hacia este tipo de modelo de mundo. Por eso necesitamos raíces culturales, que nos dan la identidad. Pero ésta no tiene que oponerse a la cultura de mi vecino. Y eso vale tanto para la religión, como para la literatura, o lo que sea. Soy un escritor brasileño, aunque muchos digan que soy argentino. Hay que aferrarse a los valores y a la cultura.
-¿Cuál es el libro del que se arrepiente?
-Ninguno, porque borré de mi ordenador los libros de los que me arrepentí. Escribí mucho más de lo que he publicado. Es peligroso guardar lo que uno no quiere publicar.
-¿Y cuál es el que más satisfacción le ha dado?
-El Peregrino, porque es mi propia historia. Es el libro que hizo cambiar mi propia vida. No fue sólo escribir un libro. Es emblemático y clave en mi historia personal.
-¿Por qué hay quienes dicen que es usted un alquimista?
-(Se ríe) Tal vez porque escribí un libro titulado El alquimista. Pero en ese libro no soy el alquimista, sino el pastor. Soy el que viaja, el que se encuentra con la gente, el que escucha a los sabios, el que sigue adelante, el que se pega palizas, pero sigue su camino.
-¿Y que le gusta leer?
-Todo. Entro a una librería y compro diez libros. Pero abandono la lectura de los que no me gustan, porque la vida es muy corta para leer libros malos. Ahora estoy leyendo Mi año en el Islam radical, ni siquiera me acuerdo el nombre del autor. Es un judío americano que se convirtió al Islam. Me gusta mucho George Soros, es el único que tiene una visión sobre lo que está aconteciendo. Y también me gusta la ficción. Rara vez elijo por lo que leo en los periódicos.
-¿Es usted un seguidor de la actualidad?
-Sí. Cada dos o tres horas entro a los portales de noticias. Y creo que todo está muy interconectado. Tengo algunas obsesiones, por ejemplo, sigo en detalle lo que pasa en Irak y en Afganistán.
-¿Sigue creyendo que cuando uno desea algo fervientemente, el Universo ayuda para que se concrete?
-Sí. La gente tiene una capacidad de autodestrucción gigantesca. No lo digo por usted. Pero ya encontré una cantidad de gente que se ve como victima, como pobre, como si el sistema estuviera en su contra. Y lo cree de tal manera que lo logra, porque el universo es amoral, no sabe de buenos o de malos deseos. Querer ser rico o famoso es una tontería. El Universo puede conspirar en favor de lo que uno desea.
-¿Cuánto cree que influye la inspiración en la obra de un escritor?
-Creo en la inspiración, y en que toda la literatura es femenina, aunque a veces esté escrita por hombres. La mujer da vida y eso es crear. Borges tiene un excelente texto sobre este tema. Uno nunca sabe exactamente lo que le va a influir para escribir. Escribo sobre las cosas que siento. Borges es Júpiter en mi olimpo.
-¿Cree que Internet le concede valor al libro?
-Sí, lo creo. En Internet encuentras lo que es imposible de encontrar en el mercado. Antes de venir quería ver la película Giordano Bruno, un herético que fue condenado a morir en la hoguera en 1600, condenado por el Vaticano por sus creencias. Como no la encontraba, la bajé por Internet. Hay un nuevo lenguaje en la Red.
-Y usted tiene un proyecto experimental en la Red.
-Sí, es La bruja experimental. Siempre tuve dudas de hacer una película sobre mis libros, pero ya no la tengo. Así pensé en hacer una película con los lectores sobre mi libro La bruja de Portobello. Llegaron 6000 videos. El resultado fue fantástico. Tenemos una película de 380 minutos que pasaremos íntegramente en Internet. Y ya se está posproduciendo una película de 98 minutos. Será una experiencia única.
-¿Cómo llega un escritor como usted al Foro de Davos?
-No me considero un escritor de libros positivos. Escribo libros que reflejan mi realidad, que puede ser la locura, la prostitución o una historia sobre niños. Creo que no se comprende Davos por desconocimiento. La primera vez que me invitaron lo rechacé, pero luego decidí ir y hoy formo parte de la fundación que se dedica a los emprendedores sociales. Es gente interesada en la economía, pero no sólo en ello. Es un foro importante, porque allí los iraníes pueden hablar con los norteamericanos sin la interferencia del ritual político. Y Chávez habla con Sarkozy sin tener a la gente alrededor mirando. Desde la primera vez que fui, creo que ha habido cambios positivos gracias a Davos.
-¿Cómo encuentra usted el equilibro entre la fama y la tranquilidad que reclama la escritura?
-Yo no busco el equilibrio. El equilibrio es la ausencia de movimiento. Y eso es la muerte. El equilibrio es una abstracción. Y lo que yo busco es la confrontación de la naturaleza. La fama me abre muchas puertas. Si voy a Ushuaia tengo lectores y si voy a China también. No me siento extranjero en ninguna parte.
Articulo: http://adncultura.lanacion.com.ar 16/10/2008
