dimanche 16 novembre 2008

Alexis BRITO DELGADO/Poesía


ALEXIS BRITO DELGADO, nació en 1980 en Tenerife (España). Está apunto de sacar su primera novela en papel impreso: LUZ BLANCA/CALOR BLANCO.

Ha publicado en Artnovela, Alkubia, Archivos del Sur, Lenguas de Fuego, La Sombra del Membrillo, Novaltea Ediciones, Isla Negra, Literatura Virtual y en Relatos Entretenidos.

Sitios:
http://www.myspace.com/dorianstark
http://alexisbritodelgado.blogspot.com/

E-mail :
dorianstark@hotmail.com


Historia II
Por Alexis BRITO DELGADO


Siento una interrogación en mi lecho desierto
entre las sabanas colmadas de recuerdos
tumbado con los ojos perdidos en el techo
sin poder recuperar la huella de tu cuerpo
desde que desapareciste de mi lado,
un cenicero de mármol a mi costado
lleno de colillas consumidas
como cada sentimiento que he apagado
desde hace más de un año
que nos conocimos,
rememorando las madrugadas
que compartimos hace tiempo
fundidos en un mismo ser
mientras las sombras nos abrazaban
como un manto protector,
me cuestiono si serás capaz de olvidar
cada instante que nos distanciamos
temblando de frío en la acera
con las manos unidas en el regazo
sin ser capaz de abandonar mi rostro,
destruyéndome según pasan los días
como si de esta manera pusiese fin a mi dolor
en el interior de un océano de cristal
donde he naufragado a merced de las olas
que emanan de mi habitación vacía,
sin ser capaz de olvidar la ternura
que emanaba de tus caricias espectrales
como un sueño en las estrellas
navegando sobre el cierzo nocturno
haciendo estremecer las llamas de las velas,
pero nuestra historia ha terminado
desde que te he perdido por enésima vez
porque a tu lado encontré la paz
que busco desde que era un niño
incapaz de dejar de vivir del pasado,
oscilando de un lado a otro
entre las olas que bañan tu iris
haciéndome perder el sentido
para internarme en un mar de escombros
donde jamás he sido capaz de salir,
añorando el sabor de tus labios
el aroma de tu piel aterciopelada
la forma de tu cuerpo pálido
que me proporcionó el consuelo
que tantos años llevo buscando,
sin ser capaz de borrar mí derrota
ni los caminos que recorrimos juntos
por calles iluminadas por anuncios de sodio
llenando los rincones oscuros de la ciudad
como un millar de luciérnagas luminosas.


Autopista
Por Alexis BRITO DELGADO


En la distancia imposible, brillan las luces pálidas de los automóviles, aumentando de tamaño, acercándose con fantasmagórica languidez, perdiéndose detrás de mi reflejo cansado sobre la ventanilla. La pluma se desliza sobre las páginas en blanco, trazando extraños símbolos: deseo ser una persona distinta, olvidar el daño que me hice a mí mismo, olvidar el rostro que me atormenta cada noche...

¿Qué es lo que debo sentir?-pienso-Mi corazón late lleno de loto, quiero escapar de mi mente, ser un suspiro en la eternidad del tiempo...

Mis pupilas abiertas por el dolor palpitan, ardientemente, sin abarcar la desolación del paisaje industrial oculto por la negrura, donde me pierdo en la madrugada inexorable.

¿Cuántas veces he hecho este viaje?-cuestiono-La agonía golpea mis costillas, luchando por mantener la serenidad mientras los kilómetros se suceden...

Uno tras otro, lentamente, haciéndome desvanecerme entre las líneas discontinuas, hipnotizado por los retazos amarillentos iluminados por los faros delanteros del vehículo, que transforman el sentido de mi huída. La carretera sin retorno me conduce a un lugar desconocido del que apenas tengo referencias, envuelto en un manto de miedo debido a la cantidad de heroína que ingerí de una papelina de estrellas, en los lavabos de la estación principal, mientras las bocanadas de éxtasis llenaban mis pulmones. El autobús continúa adelante, sin detenerse a repostar, tiene el tanque lleno. Aferro mi diario con fuerza, no consigo mantener una escritura legible, el balanceo me despresuriza sobre el sillón satinado, inmerso en las estrellas que dejan un rastro de estática flotando en el aire. ¿Por qué mi vida termina siempre que empieza? Soy incapaz de abandonar el hechizo que me ata a mis dudas, el oscilar del vehículo me lanza hacia los lados de mi prisión. Cierro los párpados sobre el cristal, el vidrio esta helado, con la imaginación en el pasado borroso...


Manto de Estrellas
Por Alexis BRITO DELGADO


Melancólico, se levantó del lecho desierto. Su piel pálida brillaba en la oscuridad, limpiando sus lágrimas con el dorso de la mano, contemplando las huellas húmedas sobre la piel: ¿acaso tenían algún valor para él? Con tristeza, contempló el techo del dormitorio intentando atrapar parte de la pesadilla que lo había despertado, pero le resultó imposible hacerlo. Los sueños eran un lienzo en su imaginación cuando abría los ojos sobresaltado, gracias a Dios nunca los recordaba, no se creía ser capaz de soportarlos, bastantes problemas tenía con su conciencia.


Luces & Sombras
Por Alexis BRITO DELGADO


Observamos los recuerdos
desde un barco en el océano
mecido por ondas de cristal
borrosas en el tiempo
que nunca ha sido real,
cierto que sueñan las olas
inmersas en la espuma
donde los rayos pálidos
besan la noche en sombras
en ese mismo navío errante
entre los rescoldos del pasado,
la conciencia, la ira y el pesar
por cada instante de tiempo
que paso lejos de mí mismo
perdido entre las ruinas
que he creado con devoción,
entonces la luna cambió de rumbo
insensible entre las olas
con su mortecina blancura
en un cielo vacío de estrellas
meciéndose en un triste compás
donde compartimos la eternidad,
-¿Es cierto-me preguntaste
intentando encontrar la verdad
en mis pupilas cansadas-
que has perdido la ilusión de vivir
desde que ella se ha marchado?,
la estela del último cigarrillo
fue mi única respuesta
en la quietud de la madrugada
donde los rayos moribundos
besaban los pies de la playa
inmersa en luces y sombras.


Recuerdos borrosos
Por Alexis BRITO DELGADO


La soledad se extendía como un manto de estrellas sobre sus huesos. Casi la sentía emanar de las paredes del apartamento, como si se tratase de un aura física que lo envolvía con sus pliegues, sumiendo su conciencia en una negrura que le resultaba demasiado familiar. Se sentía prisionero de los recuerdos borrosos que se desvanecían, errantes en el tiempo que tanto le costaba recuperar. Pensaba en el pasado, en los errores que había cometido, cuando sólo era un instrumento en las manos del destino que se burlaba de él. Esa era su gloria y su maldición, una carga que le resultaba demasiado grande, hasta el punto que no era capaz de soportarla.


Mares de Fuerza
Por Alexis BRITO DELGADO


Lentos embates llenaron su mente, mientras intentaba ponerse en pie, temblando como un niño indefenso. Era incapaz de abandonar las sábanas que lo aprisionaban con su peso, impidiéndole respirar el aire que escapaba de sus pulmones destrozados. Solamente intentaba permanecer en equilibrio, preso del efecto de las anfetaminas de la noche anterior, con los ojos desorbitados por el dolor. La lengua se le pegaba al paladar, sus pensamientos brotaban enloquecidamente, resonando contra las paredes de su cráneo. Mares de fuerza en su imaginación lo impulsaban a intentar ser más duro de lo que creía, podía lograrlo hasta cierto punto, sepultar la línea imprecisa de la angustia sobre las paredes llenas de melancolía.


Año nuevo
Por Alexis BRITO DELGADO


... supongo que el tiempo pasa
sin borrar del todo el pasado
cuando ahora me encuentro confuso
sin saber que es lo que deseo,
este último año ha sido tan extraño
sin saber distinguir la felicidad de la pérdida
incapaz de dar la espalda a los recuerdos
que sólo quiero borrar de una vez,
viviendo mi propia tristeza
como si pudiese aportarme la sabiduría
que me ayude a madurar y a crecer
en un universo de estrellas apagadas,
anhelo volver a ser quien fui
y preocuparme por las cosas importantes
que significan sueños y promesas
en el interior de mi alma....


Cenizas del Ayer
Por Alexis BRITO DELGADO


El cenicero que reposaba sobre la mesilla estaba lleno de cenizas hasta los bordes. La cantidad de opio que había consumido le parecía alarmante, ahora que contemplaba la pipa de mármol que había depositado en el suelo, junto a los pies de la cama. Su dormitorio era una losa, donde se recreaba a solas, durante madrugadas interminables en las que lloraba desconsolado, incapaz de rescatar los sueños de asfalto que había tenido aquella misma noche. Deseaba cambiar de dirección, tomar el otro sentido de la carretera, borrar su pasado, perdido detrás de campos de cerezas perlados de pequeñas gotas de agua. El lugar donde nacía su desesperación parecía ir quedando cada vez más atrás, en un punto que no admitía réplica al inicio del camino. Haciendo autostop para poder huir lejos de sí mismo, lejos de un hogar que era una prisión de cromo, dentro de la cual se debatía inútilmente.


Brillo evanescente
Por Alexis BRITO DELGADO


Por las cortinas entreabiertas entraban las luces de la calle con su pálido fulgor. Símbolos evanescentes, inconstantes, tras las sombras confusas que parecían llenar mis miembros, aprisionándome entre los remordimientos. Me encontraba nuevamente solo, ella había huido de mi lado, como si la historia que habíamos compartido no significase nada. Si pudiese regresar al pasado cambiaría tantas cosas... Sueños prendidos con gasolina arden entre mis párpados cerrados, autocompadeciéndome por el sudor, por mi derrota, por la pérdida que llevo soportando desde que puedo recordar. Me encuentro incapaz de salir de mi mente, atrapado por telarañas luminosas, impidiéndome conciliar el sueño desde hace mucho tiempo.


Alma
Por Alexis BRITO DELGADO


Apenas quedan sentimientos en su interior
para poder avanzar un paso hacia el futuro
desde que se encuentra incapaz de sentir nada
ahora que se ha vuelto cada vez más insensible,
no es capaz de comprender los motivos de su ceguera
cuando sus ojos no pueden sino vivir del pasado
que tanto dolor le causado en su ciega autodestrucción
de la que apenas ha conseguido escapar indemne,
en su alma no quedan respuestas suficientes
como para amanecer sin lágrimas en sus mejillas
cauterizadas por el fuego de su propio llanto
desconsolado como se encuentra en su habitación,
no cesa de preguntarse el porqué de su condena
o los motivos que le impulsaron a mutilarse
hoy por hoy cuando no ha encontrado la paz
que necesita desde que ha despertado.

.

Illustracion : David LEVINE - http://www.nybooks.com

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