vendredi 26 décembre 2008

Ian WELDEN/Milagro: San Boi


IAN WELDEN Valby, Copenhague, Dinamarca. Nació en Santiago de Chile en 1948.

Estudió Comunicación de masas y gráfica en la Universidad Técnica del Estado. También estudio cine en la Escuela de Cine de la Universidad Técnica de Santiago. En 1974 viajó a Barcelona donde, aparte de escribir toneladas de poemas y cuentos que jamás publicó, trabajó como interprete y radiooperador a bordo de un barco que buscaba petróleo a 15 millas de la costa de Barcelona.

En 1975 viajó a Dinamarca donde clavó su bandera chilena para siempre. Aquí trabajó en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja, donde, entre muchas otras tareas, coleccionó poemas y relatos de refugiados de casi todos los rincones del mundo. También inauguró una exposición de gráfica titulada "GUERRA MUNDIAL - TERCERA FASE", acerca de la guerra civil en la otrora Yugoslavia.

Ahora, disfrutando su ocio, escribe poemas y relatos cortos que él llama "milagros".

E-mail:
Ian.welden@mail.dk

Ian Welden sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Ian+WELDEN


Milagro:
San Boi
Por Ian Welden

Cuando yo era jóven, casi un como un potrillito, tuve que abandonar mi patria y mi madre.

Cruzé la Cordillera de los Andes y el Oceano Atlántico en un destartalado Lan Chile -Linea Aerea Nacional- y llegué a un pueblito llamado San Baudilio del Llobregat conocido en la region como San Boi -norte de España- y muy cerca de Barcelona, la capital de la formidable Cataluña.

San Boi era un pueblo de pocos habitantes; un cerrito en la mitad -que me hacia pensar en Santa Lucia de Santiago- y un río oscuro y lodoso llamado Río del Llobregat. Yo iba a pasear mi soledad por el cerro y el río echando de menos a mi juventud y a mis amores en Santiago.

LLobregat, fuiste tan dulce conmigo. Llobregat, me viste llegar una tarde (tipo extraño -no - de - aquí) y sin embargo me tendiste tu alfombra roja y me cuidaste como una madre cuida a su hijo enfermo en las noches angustiosas.

Me acurrucaba en las tardes calurosas bajo la sombra de tus árboles estériles y polvorientos y dormia siestas a la chilena mientras a mi alrededor caminanaban pastores con sus cabritas y chivos y campanas. Nos hicimos amigos y guardaste mis secretos con discreción y fidelidad: a orillas del descomunal muro de tu inmenso Hospital Psiquiátrico del Municipio, Monserrat y su lengua poderosa. Y entre las basuras del destartalado río, Constanza.

Y Dolores, la mujer mas linda de Cataluña, empleada de supermercado local.

YO: cien gramos de jamón por favor.
DOLORES: jamón dulze o jamón ahumado?
YO: cual es la diferencia?
DOLORES: puez... vaya! que si te apeteze te doy
Un millón de gramoz del jamón maz dulze que hayaz
conozido en tu vida... Vale?

Esa noche nos fuimos al Cementerio Municipal y entre muertos envidiosos y tumbas y huesos escandalizados intercambiamos regalos y quedamos sorprendidos. Sorprendidos ante tanto placer cariño y satisfacción que dos seres desconocidos pueden entregarse.

Al salir del Cementerio (a cuya entrada estaba escrita la siguiente advertencia: "Los que aquí se acuestan jamás saldrán caminando") proclamamos eufóricos de oporto y de amor el acercamiento entre los pueblos hispanoamericanos.

Te traicioné.

A vegades no saps perque
et deixas emportar com lagua dun riu..

y da sobta racordas
que la main feillugas
tanan al timon a duas pasas *

Un día de julio tomé un tren cualquiera en la Estación Central de Barcelona y trepé hacia el Norte de Europa, hacia la oscuridad y el Hielo de Escandnavia en pos de una mujer rubia de ojos azules.

Dejé atrás tus cabellos y ojos negros. Y tu Sardana de trecientos ocentaycinco pasos, tus pititos y tus pañuelos en tu cabeza.

San Boi, muchos años mas tarde volví ya viejo, a visitarte.

Estabas silencioso como siempre con tu cerrito que parecia una joroba situada en el centro del pueblo y tu río tan poco talentoso y lleno de viejos refrigeradores oxidados y aparatos de televisón ya muertos y colchones olvidados.

Grité por tus calles en la noche y le pedi compasión al descomunal muro de tu Manicomnio Municipal: Monse, Constanza, Dolores! Dónde están?
Jamón dulce! Jamón dulce!

La Guardia Civíl me sorprendió con mi botella de oporto ya vacía.

No entendieron mi historia pero me trataron con amabilidad.

Chao San Boi...
Macachis en la mar salada.
Eso matesh. Com va so?
Adeu su au!

* a veces te dejas llevar
como el agua de un río.
Y de pronto te acuerdas
de que tienes el timón a dos pasos...


Valeriá Pullol

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