
Fetichismo y otros ismos
Por Camilo Marks
Carlos Chernov es uno de los escritores argentinos más premiados y con mayor acogida crítica en su nación. En verdad, los galardones que ha recibido son tantos, que resulta oportuno citarlos: el Premio V Centenario por su libro de cuentos Amores brutales (1992), el Planeta Argentina por su novela Anatomía humana, el de la Municipalidad de Buenos Aires y otros lauros gracias a La pasión de María o Amor propio.
Por Camilo Marks
Carlos Chernov es uno de los escritores argentinos más premiados y con mayor acogida crítica en su nación. En verdad, los galardones que ha recibido son tantos, que resulta oportuno citarlos: el Premio V Centenario por su libro de cuentos Amores brutales (1992), el Planeta Argentina por su novela Anatomía humana, el de la Municipalidad de Buenos Aires y otros lauros gracias a La pasión de María o Amor propio.
Médico psiquiatra y psicoanalista, Chernov quizás recurre a los casos clínicos que ha conocido para abordar temas libidinosos -incesto, erotismo flagelatorio, campeonatos de coitos-, en apariencia audaces -relaciones zoofílicas-, muchas veces banales -deportes inusuales, fiestas de gala-, todo ello en un estilo que ha sido calificado como cinematográfico, acompañado de un humor descrito en términos tales que harían pensar en un genio de la ironía: indomable, irreverente, despiadado.
El amante imperfecto (como no, Premio La otra orilla 2008) expone todas las cualidades y defectos de Chernov. Entre las primeras, es preciso destacar la creación de atmósferas extrañas, el desapego frente a hechos chocantes o bien la desenvoltura narrativa, fruto de una larga carrera prosística. Las deficiencias están a la vista: Chernov es tan rebuscado y estrafalario con el lenguaje, que a ratos es imposible no impacientarse debido al retorcimiento, las torpes combinaciones de adjetivos, los recursos de laboratorio a los que acude; sin duda, es culto, y eso siempre se espera de un novelista consagrado, pero en este caso se trata más bien de exhibir información excepcional y anómala; por último, parece evidente que en cualquier obra suya uno sepa que va a encontrarse con sexo a granel. Sin embargo, es inexplicable que un literato inteligente no perciba, a estas alturas, que sus desbordes eróticos están más pasados de moda que el charleston.
Así, El amante... (Norma, $9.900) oscila, de principio a fin, entre la pornografía inescrupulosa y las lánguidas aventuras de un grupo de personas provenientes de los sectores ociosos y adinerados de la capital trasandina. El centro de la historia gira alrededor de los tórridos amores de Guillermo y Helenita a lo largo de un prolongado período. Guillermo es hijo de Celina y del doctor Olmo; la madre pertenece a una acaudalada familia de la pampa compuesta por mujeres que prefieren la soltería y los goces del intelecto a ligarse con esos inicuos seres llamados hombres. El tardío matrimonio de Celina con un tipo bastante menor las desilusiona, por lo que la destierran de su cerrado mundo. Olmo es un jugador compulsivo y un mujeriego empedernido. Celina es víctima de celos febriles, enviuda en pocos años y descarga en Guillermo toda su pasión, que es, dicho sea de paso, harto equívoca.
Mientras tanto, el joven crece y se convierte en profesor de matemáticas de Helenita, sin que nada pase durante las lecciones. Al ser invitado a la fiesta en que ella cumple 15 años, el evento culmina en un despliegue de actividad carnal inaudita por parte de quien es todavía una niña. Al día siguiente, la chica se comporta con una indiferencia letal, sin que parezca recordar que practicó increíbles ejercicios genitales con su enamorado. Pero en el momento de abrir los regalos, probarse la ropa de marca que recibió, echarse los perfumes que le llegaron y maquillarse con los cosméticos a mano, se le ocurre hacer lo mismo con su ex maestro y esto desata un sorprendente frenesí en la chiquilla, para luego ignorar al muchacho.
En adelante, la trama avanzará según el molde trazado en el primer encuentro. Helenita ingresa a la universidad, mientras Guillermo, en cursos superiores, es presa de una total infatuación por ella. Ya que la discípula se muestra distante, Guillermo acude a métodos sustitutivos de placer: fetichismo, masturbación, toma de fotografías. Cuando ella se casa con Ramón, un rufián que se jacta de sus proezas en la cama, Guillermo se empecina en conquistarla a cualquier precio. Lo que sigue es decadencia, escenarios lujosos, calculadas dosis de sadomasoquismo, encuentros y desencuentros, priapismo, acontecimientos disparatados.
La gente tiene derecho a leer lo que se le ocurra, y es indudable que Chernov posee un público asegurado a juzgar por las reseñas y condecoraciones que ostenta. Además, son manifiestos su habilidad y un nivel de talento. Con todo, no es posible discernir en qué medida contribuye a la calidad de las letras en su país.
El amante imperfecto expone todas las cualidades y defectos de Chernov.
Articulo: http://diario.elmercurio.com 08/03/2009
El amante imperfecto (como no, Premio La otra orilla 2008) expone todas las cualidades y defectos de Chernov. Entre las primeras, es preciso destacar la creación de atmósferas extrañas, el desapego frente a hechos chocantes o bien la desenvoltura narrativa, fruto de una larga carrera prosística. Las deficiencias están a la vista: Chernov es tan rebuscado y estrafalario con el lenguaje, que a ratos es imposible no impacientarse debido al retorcimiento, las torpes combinaciones de adjetivos, los recursos de laboratorio a los que acude; sin duda, es culto, y eso siempre se espera de un novelista consagrado, pero en este caso se trata más bien de exhibir información excepcional y anómala; por último, parece evidente que en cualquier obra suya uno sepa que va a encontrarse con sexo a granel. Sin embargo, es inexplicable que un literato inteligente no perciba, a estas alturas, que sus desbordes eróticos están más pasados de moda que el charleston.
Así, El amante... (Norma, $9.900) oscila, de principio a fin, entre la pornografía inescrupulosa y las lánguidas aventuras de un grupo de personas provenientes de los sectores ociosos y adinerados de la capital trasandina. El centro de la historia gira alrededor de los tórridos amores de Guillermo y Helenita a lo largo de un prolongado período. Guillermo es hijo de Celina y del doctor Olmo; la madre pertenece a una acaudalada familia de la pampa compuesta por mujeres que prefieren la soltería y los goces del intelecto a ligarse con esos inicuos seres llamados hombres. El tardío matrimonio de Celina con un tipo bastante menor las desilusiona, por lo que la destierran de su cerrado mundo. Olmo es un jugador compulsivo y un mujeriego empedernido. Celina es víctima de celos febriles, enviuda en pocos años y descarga en Guillermo toda su pasión, que es, dicho sea de paso, harto equívoca.
Mientras tanto, el joven crece y se convierte en profesor de matemáticas de Helenita, sin que nada pase durante las lecciones. Al ser invitado a la fiesta en que ella cumple 15 años, el evento culmina en un despliegue de actividad carnal inaudita por parte de quien es todavía una niña. Al día siguiente, la chica se comporta con una indiferencia letal, sin que parezca recordar que practicó increíbles ejercicios genitales con su enamorado. Pero en el momento de abrir los regalos, probarse la ropa de marca que recibió, echarse los perfumes que le llegaron y maquillarse con los cosméticos a mano, se le ocurre hacer lo mismo con su ex maestro y esto desata un sorprendente frenesí en la chiquilla, para luego ignorar al muchacho.
En adelante, la trama avanzará según el molde trazado en el primer encuentro. Helenita ingresa a la universidad, mientras Guillermo, en cursos superiores, es presa de una total infatuación por ella. Ya que la discípula se muestra distante, Guillermo acude a métodos sustitutivos de placer: fetichismo, masturbación, toma de fotografías. Cuando ella se casa con Ramón, un rufián que se jacta de sus proezas en la cama, Guillermo se empecina en conquistarla a cualquier precio. Lo que sigue es decadencia, escenarios lujosos, calculadas dosis de sadomasoquismo, encuentros y desencuentros, priapismo, acontecimientos disparatados.
La gente tiene derecho a leer lo que se le ocurra, y es indudable que Chernov posee un público asegurado a juzgar por las reseñas y condecoraciones que ostenta. Además, son manifiestos su habilidad y un nivel de talento. Con todo, no es posible discernir en qué medida contribuye a la calidad de las letras en su país.
El amante imperfecto expone todas las cualidades y defectos de Chernov.
Articulo: http://diario.elmercurio.com 08/03/2009
