dimanche 15 mars 2009

Con-fabulación nº79/21 marzo: Día Mundial de la Poesía

Con-fabulación nº79
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Día Mundial de la Poesía
Bogotá, marzo 21 de 2009

Porque la poesía es el único lugar donde el principio de la realidad es el deseo, porque resulta inimaginable que alguien siembre el horror después de leer un gran poema, porque se trata del fuego iniciático cuya extinción sería la muerte de la vida, porque la belleza nos acecha con su resplandor benéfico, porque el cansancio de una existencia mediocre encuentra en la poesía su barricada y su interregno, porque la unión de la poesía pone en entredicho la tiranía de lo prosaico, porque mientras existan poemas tendremos latente la esperanza, porque celebramos el amor como la contraparte del tiempo de los asesinos, porque la palabra poética se enfrenta a nuestra colección de heridas, porque creemos que alguna vez la excepción será el nutriente cotidiano... y porque si nos toca morir lo haremos llevando una metáfora en los labios…

A PESAR DE TODO, LLEGA EL RITO

En contra de la orfandad pragmática Común Presencia y Con-Fabulación con el tradicional aval de la UNESCO realizarán en Bogotá por tercera vez el Día Mundial de la Poesía, versión Colombia.

En esta ocasión extrañamente no contamos con el auxilio del Ministerio de Cultura como los dos años anteriores, decisión que corrobora el desamparo de la palabra poética en este tiempo pragmático.

Sin embargo -y lo cual es muy importante- contamos con la definitiva solidaridad de los poetas que se negaron a dejar desaparecer esta ceremonia que se realiza en las ciudades más importantes del mundo y que los dos años anteriores se llevó a cabo con una asistencia multitudinaria de protectores del fuego esencial de la palabra en su riesgo.

En esta ocasión recibimos el decidido y fraternal apoyo de la Universidad Nacional y del Gimnasio Moderno quienes entendieron la importancia de abrir sus auditorios a esta celebración planetaria.

Sin recursos económicos, el Día Mundial de la Poesía (Bogotá 2009) se realizará como un acto de protesta por la incomprensión y la pobreza a la que la mediocridad prosaica somete a la cultura y sus expresiones más trascendentes.

Este año se efectuarán dos grandes eventos y tendremos autores venidos de otras partes del país, aunando voces de las más variadas tendencias y matices. Por eso estamos invitando desde ya a todos los con-fabuladores, para que se hagan presentes el viernes 20 en el Auditorio Virgilio Gutiérrez, edificio de posgrados, de la Universidad Nacional, a las 6 pm a escuchar a los poetas: José Zuleta, Esmir Garcés, Amparo Osorio, Federico Díaz-Granados, Iván Beltrán Castillo, Jáder Rivera y Marcos Fabián Herrera.

El sábado 21 de marzo (equinoccio de primavera), a las 4 pm, en el teatro del Gimnasio Moderno, presentaremos el evento central de esta hermosa fiesta de paz y solidaridad con el hombre que está por llegar.

Nos acompañarán los poetas: William Ospina, Carlos Fajardo, Germán Villamizar, Pío Fernando Gaona, Enrique Rodríguez Pérez, Jorge Cadavid, Hellman Pardo, Gonzalo Mallarino Flórez, Mery Yolanda Sánchez, Andrea Juliana Encizo, José Luis Díaz-Granados, Esmir Garcés, Aldemar González, John Fitzgerald Torres, Marcos Fabián Herrera, Jáder Rivera, Nathaly Díaz y Colombia Truque.

Seguimos siendo, para decirlo con Lawrence Durrell, como esas personas que se pasan de mano en mano un balde para apagar el incendio. ¡Confabuladores del mundo uníos!

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Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799)

Irónico, agudo, detector de recias paradojas, incrédulo y festivo, Georg Christroph Lictemberg es uno de los aforistas que logran perdurar y todavía navega en nuestra memoria. Nació en Oberranstad y murió en Gotinga en 1799. Es un representante nato del pensamiento libre, y dedicó su existencia, además de escribir, a la investigación científica. Adelante algunos de sus traficados relámpagos verbales.

No estaría mal un libro de primeros auxilios para escritores.
He notado claramente que tengo una opinión acostado y otra parado.
En la Tierra no hay superficie más interesante que el rostro humano.
Leer equivale a tomar prestado; inventar, a saldar cuentas.

Al escribir mantén la confianza en ti mismo, un orgullo noble y la certeza de que los demás no son mejores que tú; ellos evitan tus errores y en cambio cometen otros que tú has evitado.

En ocasiones paso ocho días sin salir de casa y vivo muy contento. Un arresto domiciliario de la misma duración me enfermaría. Si hay libertad de pensamiento, uno se mueve con ligereza en su círculo; si hay control de pensamiento, aun las ideas permitidas llegan con gesto asustadizo.

Es una lástima que beber agua no sea pecado, clama un italiano, ¡que bien sabría!
Si bien los peces son mudos, sus vendedoras hablan por todo lo que ellos callan.

Hay cierto estado (bastante frecuente, al menos para mí) en el que la presencia de una persona queridísima es tan insoportable como su ausencia, o al menos en su presencia no sentimos el placer que anticipábamos durante la insoportable ausencia.
Debe investigarse si acaso es posible hacer algo sin tener en mente el interés propio.
Eso que ustedes llaman corazón está bastante más abajo del cuarto botón del chaleco.

Todo hombre tiene también su trasero moral, que no enseña sin necesidad y mientras puede cubre con los pantalones de la decencia.

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Segundo centenario del nacimiento de Poe
Por Enrique Vélez

En Nueva York en noviembre de 1845, siendo propietario y editor del THE BROAD WAY JOURNAL en medio de su desesperación y recién salido de una aguda depresión que lo mantuvo en cama por más de dos meses, escribe Poe a su amigo Evert A. Duyckinck, famoso editor en dicha ciudad y conocido por su CYCLOPEDIA FOR AMERICAN LITERATURE: “Creo que estuve loco, y en verdad creo que he tenido muchas razones para estarlo…y la razón para escribirle esta nota , (una vez más) es para implorar su ayuda. Por supuesto que ni siquiera necesito decirle que mi problema más urgente es el de necesitar plata en efectivo. Encuentro que lo que le he dicho en relación con los prospectos del Broad Way Journal es estrictamente correcto. Un alivio inmediato lo pondría en excelente circulación”. En diciembre de 1.853 en París, también en medio de sus tribulaciones económicas y sus persistentes dolencias físicas Charles Buadelaire escribe a su editor y amigo Paul-Emmanuel-Auguste Poulet Malassis, quien le publicara sus “Flores del mal”: “Le pido no diré que muy insistentemente, porque sería decirle una impertinencia, le pido simplemente, si ello es posible, en cuanto reciba mi carta, una suma cualquiera…Para mí se trata sencillamente, de lograr algunos días de descanso, y de aprovecharlos para terminar unas cosas importantes que darán un resultado positivo, el mes que viene…En cuanto a mí mi vida, como ya lo adivina, estará siempre hecha de cóleras , de muertes, de ultrajes, y sobre todo de descontento de mi mismo.”.

Dos colosos de la literatura y la poesía similares en muchos aspectos implorando comprensión y ayuda económica, convulsos en el sórdido laberinto del alcohol y las drogas, inmersos en la enfermedad definitiva en pertinaz carrera contra la muerte que ya acecha y la vaga e impalpable fama literaria. Transidos de desolación y desesperanza, cada uno en mundos literarios diferentes, el primero en Estados Unidos y el segundo en Francia, pero mundos literarios que no los comprendían ni aceptaban dada la supremacía que había adquirido en el mundo lo material sobre lo espiritual. Dos luchadores sin tregua de la idea y de la pluma, delirantes, obcecados, quijotes en la expresión.

Contemporáneos en buena parte de sus vidas, Edgar Allen Poe (Boston, 19 de enero de 1.809 – Baltimore, 7 de octubre de 1.849), Charles Pierre Baudelaire (9 de abril de 1.821 – 31 de agosto de 1.867), Poe: periodista, crítico, poeta y escritor, Baudelaire: traductor francés, crítico de arte y poeta por excelencia, los dos huérfanos de padre desde muy jóvenes y por consiguiente en su adolescencia, sometidos en su indefensión a los caprichos de sus padrastros. Poe, aunque nunca fue adoptado formalmente tomó el apellido Allan de su padrastro quien, por caridad, lo recogió al morir sus padres. Baudelaire siempre odió al suyo Jacques Aupick, vecino de cuarenta años, con quien, muerto su padre, su madre contrajo matrimonio cuando él apenas contaba con siete años y unión que él a lo largo de su vida entendería como ausencia de amor maternal y que lo marcaría emocionalmente en forma indeleble por el resto de sus días.

Desde 1.848, el año anterior al de la muerte de Poe, empieza Baudelaire a escribir sobre la genialidad del americano y continuaría haciéndolo hasta comienzos de los años sesenta, tres o cuatro años antes de su propia muerte. Es Baudelaire quien descubre para Europa y si se quiere para el mundo a ese huérfano de padres, huérfano del verdadero reconocimiento literario que merecía y huérfano de fortuna, que murió a sus escasos cuarenta años en Baltimore hambriento, harapiento y tirado en una zanja. Baudelaire lo traduce, lo interpreta y lo vive en él mismo, al punto de afirmar que había descubierto en Poe ideas y frases enteras que él mismo ya había textualmente concebido. Y no podía ser de otra forma pues fueron seres que padecieron de los mismos fantasmas: soledad, abandono, miseria, enfermedades prematuras, envidia literaria, alcohol, drogas y profunda pobreza, provocadas en buena medida por el pensamiento burgués de la época, similar al de hoy, que ve al artista no solo como un ser insignificante que busca lo absoluto y lo profundo en contraposición a lo pragmático, al resultado palpable y material que es la esencia de la moral burguesa y que redujo con saña y sin miramiento moral alguno sus existencias a niveles de indigencia.

Es justo, en la conmemoración de los doscientos años de nacimiento de Poe, exaltar su memoria y de paso la de su amigo en la sombra, que nunca conoció, por haberlo entendido con justicia y haberle reconocido su verdadero valor inconmensurable de escritor y de poeta, al punto que nunca sospechó que Poe sería pilar fundamental de la literatura de su patria y del mundo, con marcada influencia en el simbolismo francés y el surrealismo posterior. Paz en sus tumbas.