dimanche 15 mars 2009

Mariano ESTRADA/Me confieso inocente: ha sido el spyware



Mariano Estrada Vázquez Nací en 1947, en un pueblo de Zamora llamado Justel. Es natural de Muelas de los Caballeros (Zamora) y ha publicado los poemarios «Mitad de amor, dos cuartos de querencias» (1984), «El cielo se hizo de amor» (1986), «Tierra conmovida» (1987), «Trozos de cazuela compartida» (1991), el ensayo «Paco Llorca, semblanzas del arte» (1993) y «Azumbres de la noche» (1993).Ha publicado en papel los poemarios "Desde la flor del almendro" (1995), "Hojas lentas de otoño" (1997) y "Amores colaterales".

Por otra parte, algunos libros que han sido parcial o totalmente publicados en Internet, como "Vientos de soledad", "El limón hespérico" y actualmente escribe "Gotas de hielo" y también un ensayo titulado "Aguablanca, caminos de ida y vuelta", otro titulado "La patrias de dulcinea", junto ha algunos cuentos y numerosos artículos de variada índole

Sitio :
http://www.mestrada.net/
E-mail : maritos@telefonica.net

Sobre
Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Mariano+Estrada+V%C3%A1zquez+


Me confieso inocente: ha sido el spyware
Por Mariano Estrada

A los amigos que ayer me felicitaron en este Blog, a los que no pude dar cumplida respuesta. La intención era otra, por supuesto, pero se ha metido por medio el tercer hombre con la impresionante y puñetera figura de un spyware, y me lo impidió llanamente. Creedme, son pécoras malas estos bichitos de Dios.
Ahora ya no procede contestar, porque quedaría todo un tanto desactualizado. Pero quiero que conozcan que tengo una buena disculpa. Y que, además, la expongo públicamente. Ya lo sabéis, David, Pilar, Lidia, Carlos-Bañugues, José Miguel Palop, Mariano Santiso, Marcelino García Sal, Tomás Gómez, Patricia Estrada, Ángeles Valdivieso, Olga y Antonia, Pedro López Llorente, Transi y Teresa Estrada.

Os doy a todos las gracias.


Me confieso inocente: ha sido el spyware
Por Mariano Estrada

Y va el ordenador y se me rompe, como se le rompió el amor a Rocío: “de tanto usarlo”. Y aunque eran las tres de la mañana en todos los relojes del mundo, “yo, Mariano, advenido de otro mundo por ajena voluntad sin rompa ni comparsa, resumido luego a hombre y obligado a celebrar mi nacimiento, no había acabado aún de contestar las felicitaciones que vosotros, amigos, no terminabais de mandar. No puedo quejarme, no me quejo, la petición fue mía. El ego necesita alimentarse, qué le vamos a hacer.
Y fue entonces cuando me vino. El spyware. Se me achantó en la pantalla con toda la caballería cibernética y me espetó con aire de desafío:
-Pasa, si tienes los suficientes co… nocimientos

Pero yo conocimientos no tengo ningunos. Además, cogí miedos y, como un día ya lejano, volvieron a recularme las gónadas. Así que solté el Panda para que el Spyware se marchara de allí y yo me fui a la salita a meditar las aberrantes palabras de Ibarretxe, que está tan noqueado como mi ordenador. La verdad es que este hombre pudo ser y no fue. Pudo dejar ser y no dejó. Puede dejar de ser aún, pero se empeña en mantenella y no enmendalla. Dirigiremos el País Vasco mande quien mande. Dice. Pobre Patxi López, le pondrán muy cara la adquisición del RH, cuya patente tiene Arzalluz y su epígono Egibar.
-No hay nada que hacer, Imaz
-¿Imenoz?
-Tampoco. Nuestro destino es el Gólgota…

Joder, qué fúnebre. Y el ordenador que no iba. Ni venía. Estaba en un punto de defunción. El Panda había hecho el rastreo y ni siquiera había olido al Spyware ¿Where is dónde? Decía
-“No lo know” –le contestaba el aire- Que quiere decir: “No lo sepo”
-¿Y que facho?
-Apaga y vamos
-¿Por la brava?
-Xacto. Y apaga también al Vallés, que Ibarretxe no necesita de un Panda, sino de un Elefante del desierto y de un largo tiempo de soledad, para que suelte la melena, haga el pino y se dé de cabeza contra las rocas de Despeñaperros. Como hizo don Quijote para ser merecedor de su Reina
-¿La Sofía?
-No, no, la Dulcinea de Llodio

En fin, que me fui a la cama a las cuatro, cuando las telarañas del sueño habían huido ya de mis ojos y la noche caía sobre la habitación con una conciencia cercana de claridad y Rosa emitía suavemente una respiración acompasada: Tic, tac. Tic, tac…¿O eso era el reloj?
-Mariano: son las ocho y pico
-¿Se ha ido ya el spyware?
-¿Qué dices, hombre? Te tienes que levantar
-Sí, sí, cuando el Panda termine de barrer… ¿Se ha ido Ibarretxe?
-La que se ha ido soy yo ¿No ves que ya estoy en la oficina?
-“¿Y quién eres tú, que no te recordamos?”
-¿Qué no me recordáis? Vamos, Lázaro, levántate y anda, que el día te espera con las amortizaciones de Mendizábal ¿O qué creías, que las juergas son gratis?

Ayer fue un día desaforado, alegre y colorista, ahora estoy deflactando ¿Lo puedo decir así? He vuelto a la realidad, estoy en crisis. Me han quitado el spyware, pero el cuerpo lo tengo para echarlo directamente a la alcantarilla, para que descanse en el Mar y no se aleje mucho del ano. Dicen que todo lo que sube, baja. Y es verdad, pero hoy no se me sube ni el azúcar. Tengo la sangre absolutamente garrapiñada.