dimanche 29 mars 2009

Maritza ÁLVAREZ/Poesía


Maritza Álvarez, Villa Alemana, Chile. Nacida en la ciudad de Valparaíso, Chile, sentí siempre esta cercanía con las letras. Mi expresión manifiesta se fue dando tanto en las palabras como en la pintura. La adolescencia fue época fructífera para eso. Más tarde estudié Dibujo Gráfico Publicitario en Inacap, de Viña del Mar, y me incorporé en cursos de fotografía en el Foto Cine Club de Valparaíso. Actualmente, muy motivada con la escritura nuevamente, me seduce la poesía mayormente. Me considero pasional y muy sensible a los sentimientos.

E-mail:
maritza_alvarez_vargas@hotmail.com

Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Maritza+%C3%81lvarez


Dedicatoria breve
Por Maritza Álvarez

En estas mañanas, ya otoñales, guardo en mi pensamiento, que quiere sujetarse, tus trazos y tus pensamientos, es sólo una composición breve, para saber que aún conservo tus delirios en mi alma, y esperar que el señor tiempo se lleve la resaca, de ti…

Al árbol que encontré maravilloso
Por tu desmesurada culpa…
Y sus hojas secas, que gusté pisar embelesada
A las pretensiones de amor, que siempre vi
En tus delirios…
A la manipulación constante de un corazón
Apabullado
A todos los placeres que me trajiste
Cuando sentado apareciste en mi ventana oblicua
A lo que siempre veo en ti, a lo que manifiestas y lo que no…
A las inseguridades y egolatrías
Que brotan manifiestas en tus telas
A lo que tapas con canciones, a lo que cubres en distancias
A lo que nadie puede acceder, porque nadie toca
Ese músculo latente, que guardas en un cofre
El que le entregaste un día a una doncella
Y si bien, la tarde se cansa,
Dejaste, olvidando las promesas
Y las obligaciones…

Que se lleve el otoño con el viento
Con la fuerza que viene improntada con él
Esa que barre lo que encuentra a su paso
Mezcla de tierra, hojas y recuerdos
Tus manías y conjuros
La tarde que pesa
Las mil y una noches
En que alimentaba con pobres sustentos
La esperanza de vida
Que se acumulaba dentro…


Podría, pero no hoy…
Por Maritza Álvarez

Podría detestar el tiempo
Y reclamarle
Reclamarle por ejemplo
El no haberte conocido antes…
El no haberte conocido antes
Y haber alojado tu siembra
Tu siembra que germinaría
Para un día de septiembre
Amanecer llena de todo…
Llena de ti
Llena de ti y de esperanza
Esperanza embarazada
Y germinando
Embarazada y que en los bosques
En los bosques añejos de encinas calientes
Se purificara el amor mío
Y que tu hijo
El hijo nuestro
El hijo tuyo y mío
Fuera la concreción de cada día de amor
Fuera la concreción y la fuga
A tantas noches vacías
A tantas vidas sin beneficios
Beneficios que la rabia
La rabia que se muere
Se lleve esta jornada
Jornada de pájaros en mi alma
Y en mi patio

Podría reclamarle milagros
Milagros que escribes
Milagros que aún esperan
Milagro que hoy por fin hacemos
Hacemos juntos cada día
Bendito pan de cada día
Benditas manos tuyas, amor
Amor de lejos, amor enfurecido
Amor enfurecido
Y la mañana
La mañana que deja los rastros
De una noche perdida
Noche perdida que hoy naufraga
Sola y triste
Velando tu imagen…

Benditas manos tuyas porque son creadoras
Porque fueron toques de amor
Toques de amor que acercaron cuerpos
Y te diseminaste
Ahora esparcidas y crecidas
Revolotean por el mundo
A la brisa nueva y joven
Les abren sus esperanzas
Les abren afanes y desvaríos

Bendito tu cuerpo y tu alma
Ese que un día se sentó a recibir un simple elogio
Un elogio del otro lado del mundo
De tu patria vieja
De tu añoranza
En donde se forjó la carta
Vieja carta-enlace
Que aún no se se cierra
Que aún no se escribe completa

Podría reclamarle sí
Reclamarle a la vida
Pero hoy no quiero…
No está en mi talante hacerlo
Estoy plasmando
En el papel escrito
Y en el papel dibujado
Todo lo que siento en este instante
Instante supremo
De nubes y canciones
Que alteran el alma mía


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