vendredi 6 mars 2009

Paula VARSAVSKY/William BOYD: "Soy un humorista serio"


Entrevista Novela inspirada en el Támesis
"Soy un humorista serio"
Por Paula Varsavsky

Narrador y guionista, el autor inglés le hace honor a la tradición literaria de su país. Durante una conversación en su casa londinense, adelantó algunos aspectos de su próxima novela, la que será publicada este año.

Autor de la novela Sin respiro (Punto de lectura, 2008), William Boyd es uno de los escritores ingleses que mayor vinculación mantienen con el mundo cinematográfico. Sus guiones han sido llevados tanto al cine como a la televisión y ya terminó uno para Brian de Palma basado en su novela La tarde azul. Además, colabora regularmente en los diarios The Guardian y The New York Times. Su no-ficción ha sido recopilada en un libro titulado Bamboo. Sus novelas y colecciones de cuentos, traducidos a más de veinte idiomas, le valieron numerosos premios literarios tanto en Inglaterra como en Estados Unidos.

Nacido en Accra (África) en 1952, hijo de padres británicos, profesionales que trabajaban en las colonias, creció en un ambiente de expatriados. A los nueve años lo enviaron a una escuela pupila en el norte de Escocia, y más tarde se graduó en literatura inglesa en la Universidad de Oxford.

-Mandar a los chicos a un boarding-school es una costumbre típica de la clase media alta inglesa -explica-. Varias se fundaron en el siglo XV. La más conocida es Eton. A pesar de que asiste menos del cinco por ciento de la población, han tenido un profundo efecto en la sociedad británica, tan orientada a las clases sociales. De allí siguen egresando futuros políticos, y gente que luego ocupa puestos clave. Creo que una forma de entender una sociedad es mirar su sistema educativo. Yo sufrí bastante. Veía a mis padres solamente durante los veranos y las vacaciones de Navidad. Escribí varios ensayos y dos guiones sobre los casi diez años que pasé viviendo en la escuela.

La entrevista tuvo lugar en su casa, situada en Chelsea, uno de los barrios más exclusivos de Londres, a una cuadra del río Támesis. Desde el living con sofás color crudo, singulares antigüedades y una enorme escultura se veían las impecables fachadas georgianas y victorianas de las casas de enfrente.

-¿Cuáles son sus nuevos proyectos?
-Desde hace dos años estoy trabajando en una novela que se publicará próximamente. Las caminatas diarias por la orilla del Támesis me llevaron a interesarme por la forma en que el río fluye a lo largo de Londres. Es fascinante cómo varía. La marea sube y baja constantemente. Leí un artículo donde decía que la policía que se ocupa del río Támesis encuentra allí aproximadamente trescientos cadáveres por año. Esto me recordó a Charles Dickens y su novela Nuestro amigo mutuo: comienza con un hombre que está sacando un cadáver del mismo río. Ese hombre se gana la vida rescatando cadáveres. Empecé a pensar que el Londres victoriano de Dickens sigue vigente. Sus últimas novelas, Grandes expectativas, La casa desierta y, en particular, Nuestro amigo mutuo, son oscuras. Tienen una visión premoderna del mundo.

-¿Quiénes son esas personas que se ahogan?
-Son suicidas, gente que se accidenta, borrachos que creen que van a poder nadar hasta la otra orilla, o gente que se zambulle en verano porque tiene calor y los arrastra la marea, que es increíblemente fuerte. Hay quienes hacen piruetas en los puentes y trastabillan. Una vez que alguien cae resulta muy difícil salvarlo. El río va desde cerca de Oxford hasta las afueras de Londres, y pasa por Windsor. Si alguien se cae cerca de Oxford puede terminar en el centro de Londres.

-¿Cuál es el núcleo de su novela?
-El personaje principal es un hombre joven que pierde todo aquello que lo conecta con su identidad social y le permite operar como ciudadano. Me hice la pregunta acerca de cómo se vive en una ciudad como Londres sin documentos, celular, cuentas bancarias, una dirección. Trata de la pérdida de identidad, que es un tema, ahora lo advierto, que he venido indagando en tres o cuatro novelas. El río va a ser casi un personaje.

-¿También la ciudad?
-Me intrigó el tema de Londres hoy en día. Es, sin duda, la ciudad más cosmopolita, políglota y multicultural del mundo. Hay habitantes de unas ciento dieciocho nacionalidades viviendo aquí. Pensé que sería interesante observar la ciudad como si fuera todavía victoriana y contar la historia de un hombre joven británico que se precipita desde lo más alto de la sociedad a lo más bajo, e intenta su camino de ascenso nuevamente. El protagonista pasa un tiempo viviendo en forma marginal, un escalón más arriba que los zorros o los pájaros, en una de las ciudades más ricas del mundo. Ese submundo existe y está, en cierta manera, escondido para el resto de la sociedad.

-¿Qué diferencia encuentra entre la escritura de una novela y la de un guión cinematográfico?
-Para mí, la escritura de un guión no tiene comparación con la de una novela. Veo la escritura de guiones como un oficio, no un arte. La novela es un territorio vasto y complejo como forma de arte, donde reina la libertad. En cambio el cine es un mundo de componendas y apremios.

-Usted fue el editor del número cien de la revista Granta...
-Publiqué varios cuentos en Granta a lo largo de los años. Es la revista que está más asociada a mi ficción breve, además del New Yorker. Mi tarea más importante fue conseguir que participaran escritores de renombre como Martin Amis, Alan Hollighurst, Mario Vargas Llosa o Ian McEwan.


-¿Por qué dejó la docencia?
-Disfruté bastante la tarea docente, me resultó muy útil para mi formación, tuve que leer todo el canon de literatura inglesa. Todavía siento el beneficio intelectual. Pero me di cuenta de que no era un académico, no tengo ese temperamento. Oxford y Cambridge son particularmente solemnes y demasiado tradicionales. Fue un paso en el camino, sabía que quería ser escritor; mientras tanto, debía ganarme la vida. Publiqué tres novelas durante aquellos años. Varios amigos han vuelto a enseñar a la universidad en los departamentos de literatura creativa.

-Sus novelas, con fuertes tramas, son consideradas comedias. ¿Qué le parece esta definición?
-La literatura cómica en Inglaterra abarca un amplio espectro. Libros plagados de humor negro, realmente oscuros, siguen perteneciendo al género. Creo que mi filosofía personal es mirar la vida desde un ángulo de comicidad con lo que eso implica: el mundo es absurdo, no tiene sentido, estaríamos mejor riéndonos que llorando. Eso refleja mi situación personal. El último cuento que escribí es una historia cómica acerca de un crítico y un escritor. Creo que soy una persona seria y el humor me permite otra forma de expresión. Soy un humorista serio.

Articulo :
http://diario.elmercurio.com 01/03/2009