
Antonio Leal (Chetumal, Quintana Roo 1952) nació en la parte continental del Caribe mexicano, estudió la carrera de sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México, fue miembro del Taller Literario de Juan José Arreola, becario de poesía del Centro Mexicano de Escritores, publicó su libro Duramar (1981), en la Universidad Nacional Autónoma de México; Canto Diverso, Editorial La Tinta del Alcatraz, Toluca, Estado de México, 1995; Los cantos de Duramar, editado por el Comité de los Festejos del Centenario de la ciudad de Chetumal, 1998; Poemas Provinciales, Editorial El Taller del Poeta, Pontevedra, España 2004; incluido en las siguientes antologías: Cinco poetas jóvenes de México, Edición de la Secretaría de Educación Pública, 1967; Recuento de Voces, Edición del Programa Cultural de las Fronteras, Quintana Roo, 1987; Una literatura sin pasado, Edición del Consejo nacional para la Cultura y las Artes, 1990; Tiempo vegetal, antología de los poetas del sureste de México, Edición del Gobierno del Estado de Chiapas, 1993. Ha publicado su obra en las mejores revistas y suplementos literarios del país. Primer Premio en idioma español de Poesía, Prosa y Arte Figurativo "Il Convivio", Italia, 2004. Presidió el jurado del Premio Internacional de Poesía caribeña "Nicolás Guillén", 2001; asistió al XI Encuentro convocado por la Asociación Latinoeamericana de Poetas en Chile, 2005; es guionista de radio en su ciudad natal, corresponsal del diario La Prensa, de circulación nacional; prepara su nuevo libro El canto de las sirenas y una Antología de la poesía moderna escrita en el Caribe.
E-mail : balamqro@hotmail.com
Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Antonio+Leal
Amigos de Orbispress, aquí, una vez más, con un saludo desde el caribe, una presencia de Thalassa en el mundo de las letras, esta vez, en la ciudad de Xalapa, y el libro se agota. Lamento decirles mi parecer respecto al máximo poeta de Nicaragua, Ernesto Cardenal, simplemente, ogro?, es por su edad, me dijeron, intenté saludarlo en dos ocasiones, inabordable, pensè en que su condiciòn de poeta me facilitarìa un intercambio de palabras, por ser sacerdote, nada, no se pudo, lo lamento, y pensar que fui especilamente hace unos años a Hermosillo, Son, para mostrarle mi libro, evento al que no fue, y en el cual pude dejàrselo al poeta Josè Emilio Pacheco, quien al dìa siguiente ya me enviaba el pròlogo. ¡Qué diferencia! Aquí, un bello gesto de nuestro nuevo amigo poeta argentino-estadounidense Luis Alberto Ambroggio.
Ya ven, no me quise quedar hasta el final de todo. No encontré mucho, salvo saludos con la poeta Elva Macías, con su marido Laco (Heraclio Cepeda), con Langagne, quien por cierto, cosa que se lo dije a quemarropa, no me otorgó un premio en el qué ` él fue integrante del jurado, en Chiapas, creo, o Oaxaca, a donde envié el manuscrito de Thalassa, mira, le dije, no me diste el premio,`Siglo XXI me dio más, qué lástima, lo cual me confirma que en eso de los concursos y premios literarios en México y en cualquier parte del mundo, siempre están condicionados no por la obra misma, obedecen más bien a lacras, rémoras, amistades, mafias y grupúsculos aleatorios al verdadero ambiente de creación seria de la literatura, ni modo.
También nos encontramos con el poeta veracruzano José Luis Rivas, traductor en México de Omeros, de Derek Walcott, su traducción y la edición bilingüe de esa obra presentaron al autor de Castries a los lectores de habla hispana, de aquí y de allá, y de más allá. José Luis me prometió proporcionarme el correo de Walcott, imágines, sólo eso me faltaba. No nos conocíamos, y esta fue una excelente manera de poder saludarnos.
Saludamos al poeta salvadoreño Carlos Ernesto García, me trajo un titipuchal de libros: A aquemarropa el amor, Deriva Editorial, 1996, Barcelona, Carta a ninguna parte, Barcelona, 2001, una selección de sus poemas en español y en chino. Hasta la cólera se pudre, seuBa ediciones, primera edición en 1987, la segunda en 1994, Barcelona, esta es su primera incursión en el mundo editorial, un libro en verdad que llama todavía mucho la atención, hay que leerlo. El sueño del dragón, ElCobre Ediciones, Barcelona, 2003, un libro de viajes a la antigua usanza, narra pormenorizadamente, haciendo serios aportes a la cultura occidental y de todas partes, por ejemplo, hay una parte en donde señala que tuvo la oportunidad de saludar al fotógrafo cubano que tomó la placa, quizá la más difundida por todo el mundo del Ché Guevara, en fin, un libro ameno que se lee casi sin respirar, intenso, útil, vigente, de gran altura, el cual se inscribe dentro de la larga tradición de los libros que hablan de crónicas de viajes, éste, su viaje por China.
Pero también me trajo desde España otros, que yo le pedí, en México son inaccesibles, no llegan o se agotan: El testamento de Arkansas, de Derek Walcott, traducido por Antonio Resines y Herminia Bevia, Ed. VisOR, Madrid, 1994, La abundancia, de Derek Walcott ( debo de recordar aquí que DW es Premio Nobel de Literatura?), este libro lo baje de Internet, lo leí no completo, ahora lo tengo en casa, la traducción es de Vicente Forès y Jenaro Talens, edición bilingüe, también de VISOR; Madrid, 2001.
Playstation, de Cristina Peri Rossi, poeta de Uruguay, con este libro ella obtuvo el XXI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Colección Visor de Poesía, acabadito de sacar en el 2009, en Madrid, España, con una dedicatoria de su autora para mí, enviada desde España, que aunque no la conozco, se le agradece, y en gran manera su amable gesto y su poesía; Paisaje, tiempo azul, de Rodolfo Hasler, Editorial Aldus, México, 2001, el libro me lo envió Rodolfo ( a quien tampoco conozco) desde Barcelona, dedicado, lo cual le agradezco. Siempre contemporáneos, un libro homenaje a la trayectoria literaria del poeta guatemalteco Otto-Raúl González, quien vivió y escribió gran parte de su obra en México, constituye una breve antología de su obra compilada por Francisco Javier Estrada, Edición Casa del Poeta Otto-Raúl González, bello libro, lástima, no tiene lugar de edición, aunque se puede deducir a partir de logos que se hizo en Toluca, Estado de México, en México, 2007.
Los testimonios, del máximo poeta salvadoreño Roque Dalton, Primera edición 1986, Primera reimpresión 2004, UCA Editores, El salvador, 2004.
Por nuestra parte, también logramos adquirir ya en Xalapa, Nueva antología poética, de Ernesto Cardenal, (libro que muy apurado nos garabateó, sin vernos la cara, duodécima edición, Siglo XXI editores, México, 2006, Poesía escogida, Ernesto Cardenal, Ed. Universidad Veracruzana, México, 2009. Con un larguísimo prólogo del propio Ernesto Cardenal de más de 5 páginas.
Y, bueno, Boceto de mis raíces, de Elvira Moras Mora, poemas de esta autora nacida en el Estado de Oaxaca, quien en forma muy amable nos lo obsequió, los cuales leeremos con mucho gusto.
Hay más: Los recuerdos del tiempo, del poeta y narrador nacido en Papantla, tierra de la vainilla en el Estado de Veracruz, Carlos Juan Islas, con viñetas de Alberto Beltrán, libro editado por el Instituto de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el Estado de Veracruz, entidad, por cierto, en donde labora nuestro dilecto amigo poeta Fernando Ruiz Granados, institución que auspició las presentaciones de Luis Alberto Ambroggio, Carlos Ernesto García y la mía en el bello marco de la Galería de Arte Contemporáneo del Instituto Veracruzano de la Cultura, en pleno Centro Histórico, de la no menos hermosa y culta ciudad de Xalapa, capital del Estado de Veracruz.
El movimiento cañero en el Estado de Veracruz, Testimonios, Ed. del Instituto de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el Estado de Veracruz, a cargo del amigo Carlos Rodriguez Velasco, Comisionado del IPAX y cuyo obra corrió a cargo del poeta Fernando Ruiz Granados, en calidad de Coordinador Editorial y de Publicaciones. Libro que nos fue debidamente autografiado.
Hay mucho más. Asistimos a la presentación del Cd, con concierto en vivo, claro, de la compositora (guitarrista) Inès Fonseca, del mero Santander, España, desde donde se trasladó hasta Xalapa, México, para cantar poemas musicalizados por ella de Ernesto Cardenal, disco que por fortuna traemos, gracias, de nuevo a Carlos Ernesto García, quien se desprendió de él; dijo lque agraria otro ejemplar, Inés nos dijo que nos lo daría en el resto de las jornadas culturales.
Así, que, tenemos un manjar de lectura, quizá para menos de un mes, por lo pronto, atacamos ya la interesante obra de Carlos Ernesto García, que nos sigue entusiasmando, nunca imaginé que en El salvador hubiera algo más que decir de la poesía a partir de Roque Dalton, no, Carlos Ernesto continúa con esta tradición moderna de la poesía salvadoreña, para fortuna de todos. Ya lo volveremos a tener en México, y en el mismo Estado de Veracruz, en un futuro encuentro internacional de poesía que se está organizando en las Choapas, para octubre de este mismo año. Sé que ya confirmó su regreso a México. Espero no aburrirlos, con mis cosas de siempre. Con el abrazo desde el caribe de Antonio Leal.
Ah, se me olvidaba, el amigo Hugo, integrante del grupo de música folklórica venido desde Nicaragua, y que enmarcó el espacio en donde se les entregó a Cardenal y Eduardo Galeano el doctorado Honoris Causa. Al director de este grupo de fama internacional le enviamos un grato saludo, gente amiga, de todo mundo, y de México, que les abre los brazos. Ya volveremos a los correos electrónicos, ya nos comunicaremos en forma más personal con todos ellos.
Muchas gracias, en verdad, poeta Luis Alberto, por tus amables palabras. Ya volveremos a encontrarnos. Un abrazo desde México para ti y los tuyos. Es seguro que muy pronto Fernando Ruiz me envié desde Xalapa tu libro. Antonio. Como a ti te sucedió conmigo, también veré la manera de corresponder con la poeta Cristina Peri Rossi, y con el vate Rodolfo Hasler ( ojala disculpe mi ignorancia por no saber ponerle los dos puntos sobre la (a) a su apellido, no los registra esta máquina, caray), enviándoles un ejemplar de Thalassa, quedé con el poeta Carlos Ernesto García, más bien se los iba a entregar después de nuestras lecturas, pero debían de ser autografiadas, y pensamos que podría ser después, y nada, no pude, hubieron muchos desplazamientos, pero atenderemos este bello y significativo detalle, les llegaran los libros hasta Barcelona. Fernando, disculpa, no pude asistir a la cena que tu mujer Anita preparó en especial en tu casa para mí, así que me perdí de un buen pescado a la veracruzana, con vino, poesía y mucha amistad, como la que desde siempre te manifiesto. AL. Cuídate. Sé que esperabas que me quedara más días en tu casa, Xalapa es bella, y más con amigos como tú y Ana, ya será para otra ocasión, Un Abrazo. No sé si te dije que una tía (hermana de mi madre falleció, me lo dijeron en un momento en que acababa de sentarme a la mesa en donde estaba Heraclio Cepeda y Langagne, en el Hotel Fiesta Inn que recepciona a los visitantes, Carlos Ernesto inquiría muchas cosas, yo le presenté a Heraclio, quien confirmó su amistad de años con el malogrado poeta Roque Dalton, como bien se sabe, sacrificado por integrantes de la misma guerrilla salvadoreña. Lo de mi tía Lala influyo también en el hecho de que tuviera que abandonar Xalapa. La enterraron el viernes, no pude verla antes de eso. . Fue enterrada en la ciudad de Corozal, uno de los distritos fronterizos de Belice, con México, así, que ya ves, Centroamérica también esta un poco presente en mi vida, mi madre nació allí.
E-mail : balamqro@hotmail.com
Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Antonio+Leal
Amigos de Orbispress, aquí, una vez más, con un saludo desde el caribe, una presencia de Thalassa en el mundo de las letras, esta vez, en la ciudad de Xalapa, y el libro se agota. Lamento decirles mi parecer respecto al máximo poeta de Nicaragua, Ernesto Cardenal, simplemente, ogro?, es por su edad, me dijeron, intenté saludarlo en dos ocasiones, inabordable, pensè en que su condiciòn de poeta me facilitarìa un intercambio de palabras, por ser sacerdote, nada, no se pudo, lo lamento, y pensar que fui especilamente hace unos años a Hermosillo, Son, para mostrarle mi libro, evento al que no fue, y en el cual pude dejàrselo al poeta Josè Emilio Pacheco, quien al dìa siguiente ya me enviaba el pròlogo. ¡Qué diferencia! Aquí, un bello gesto de nuestro nuevo amigo poeta argentino-estadounidense Luis Alberto Ambroggio.
Ya ven, no me quise quedar hasta el final de todo. No encontré mucho, salvo saludos con la poeta Elva Macías, con su marido Laco (Heraclio Cepeda), con Langagne, quien por cierto, cosa que se lo dije a quemarropa, no me otorgó un premio en el qué ` él fue integrante del jurado, en Chiapas, creo, o Oaxaca, a donde envié el manuscrito de Thalassa, mira, le dije, no me diste el premio,`Siglo XXI me dio más, qué lástima, lo cual me confirma que en eso de los concursos y premios literarios en México y en cualquier parte del mundo, siempre están condicionados no por la obra misma, obedecen más bien a lacras, rémoras, amistades, mafias y grupúsculos aleatorios al verdadero ambiente de creación seria de la literatura, ni modo.
También nos encontramos con el poeta veracruzano José Luis Rivas, traductor en México de Omeros, de Derek Walcott, su traducción y la edición bilingüe de esa obra presentaron al autor de Castries a los lectores de habla hispana, de aquí y de allá, y de más allá. José Luis me prometió proporcionarme el correo de Walcott, imágines, sólo eso me faltaba. No nos conocíamos, y esta fue una excelente manera de poder saludarnos.
Saludamos al poeta salvadoreño Carlos Ernesto García, me trajo un titipuchal de libros: A aquemarropa el amor, Deriva Editorial, 1996, Barcelona, Carta a ninguna parte, Barcelona, 2001, una selección de sus poemas en español y en chino. Hasta la cólera se pudre, seuBa ediciones, primera edición en 1987, la segunda en 1994, Barcelona, esta es su primera incursión en el mundo editorial, un libro en verdad que llama todavía mucho la atención, hay que leerlo. El sueño del dragón, ElCobre Ediciones, Barcelona, 2003, un libro de viajes a la antigua usanza, narra pormenorizadamente, haciendo serios aportes a la cultura occidental y de todas partes, por ejemplo, hay una parte en donde señala que tuvo la oportunidad de saludar al fotógrafo cubano que tomó la placa, quizá la más difundida por todo el mundo del Ché Guevara, en fin, un libro ameno que se lee casi sin respirar, intenso, útil, vigente, de gran altura, el cual se inscribe dentro de la larga tradición de los libros que hablan de crónicas de viajes, éste, su viaje por China.
Pero también me trajo desde España otros, que yo le pedí, en México son inaccesibles, no llegan o se agotan: El testamento de Arkansas, de Derek Walcott, traducido por Antonio Resines y Herminia Bevia, Ed. VisOR, Madrid, 1994, La abundancia, de Derek Walcott ( debo de recordar aquí que DW es Premio Nobel de Literatura?), este libro lo baje de Internet, lo leí no completo, ahora lo tengo en casa, la traducción es de Vicente Forès y Jenaro Talens, edición bilingüe, también de VISOR; Madrid, 2001.
Playstation, de Cristina Peri Rossi, poeta de Uruguay, con este libro ella obtuvo el XXI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Colección Visor de Poesía, acabadito de sacar en el 2009, en Madrid, España, con una dedicatoria de su autora para mí, enviada desde España, que aunque no la conozco, se le agradece, y en gran manera su amable gesto y su poesía; Paisaje, tiempo azul, de Rodolfo Hasler, Editorial Aldus, México, 2001, el libro me lo envió Rodolfo ( a quien tampoco conozco) desde Barcelona, dedicado, lo cual le agradezco. Siempre contemporáneos, un libro homenaje a la trayectoria literaria del poeta guatemalteco Otto-Raúl González, quien vivió y escribió gran parte de su obra en México, constituye una breve antología de su obra compilada por Francisco Javier Estrada, Edición Casa del Poeta Otto-Raúl González, bello libro, lástima, no tiene lugar de edición, aunque se puede deducir a partir de logos que se hizo en Toluca, Estado de México, en México, 2007.
Los testimonios, del máximo poeta salvadoreño Roque Dalton, Primera edición 1986, Primera reimpresión 2004, UCA Editores, El salvador, 2004.
Por nuestra parte, también logramos adquirir ya en Xalapa, Nueva antología poética, de Ernesto Cardenal, (libro que muy apurado nos garabateó, sin vernos la cara, duodécima edición, Siglo XXI editores, México, 2006, Poesía escogida, Ernesto Cardenal, Ed. Universidad Veracruzana, México, 2009. Con un larguísimo prólogo del propio Ernesto Cardenal de más de 5 páginas.
Y, bueno, Boceto de mis raíces, de Elvira Moras Mora, poemas de esta autora nacida en el Estado de Oaxaca, quien en forma muy amable nos lo obsequió, los cuales leeremos con mucho gusto.
Hay más: Los recuerdos del tiempo, del poeta y narrador nacido en Papantla, tierra de la vainilla en el Estado de Veracruz, Carlos Juan Islas, con viñetas de Alberto Beltrán, libro editado por el Instituto de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el Estado de Veracruz, entidad, por cierto, en donde labora nuestro dilecto amigo poeta Fernando Ruiz Granados, institución que auspició las presentaciones de Luis Alberto Ambroggio, Carlos Ernesto García y la mía en el bello marco de la Galería de Arte Contemporáneo del Instituto Veracruzano de la Cultura, en pleno Centro Histórico, de la no menos hermosa y culta ciudad de Xalapa, capital del Estado de Veracruz.
El movimiento cañero en el Estado de Veracruz, Testimonios, Ed. del Instituto de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el Estado de Veracruz, a cargo del amigo Carlos Rodriguez Velasco, Comisionado del IPAX y cuyo obra corrió a cargo del poeta Fernando Ruiz Granados, en calidad de Coordinador Editorial y de Publicaciones. Libro que nos fue debidamente autografiado.
Hay mucho más. Asistimos a la presentación del Cd, con concierto en vivo, claro, de la compositora (guitarrista) Inès Fonseca, del mero Santander, España, desde donde se trasladó hasta Xalapa, México, para cantar poemas musicalizados por ella de Ernesto Cardenal, disco que por fortuna traemos, gracias, de nuevo a Carlos Ernesto García, quien se desprendió de él; dijo lque agraria otro ejemplar, Inés nos dijo que nos lo daría en el resto de las jornadas culturales.
Así, que, tenemos un manjar de lectura, quizá para menos de un mes, por lo pronto, atacamos ya la interesante obra de Carlos Ernesto García, que nos sigue entusiasmando, nunca imaginé que en El salvador hubiera algo más que decir de la poesía a partir de Roque Dalton, no, Carlos Ernesto continúa con esta tradición moderna de la poesía salvadoreña, para fortuna de todos. Ya lo volveremos a tener en México, y en el mismo Estado de Veracruz, en un futuro encuentro internacional de poesía que se está organizando en las Choapas, para octubre de este mismo año. Sé que ya confirmó su regreso a México. Espero no aburrirlos, con mis cosas de siempre. Con el abrazo desde el caribe de Antonio Leal.
Ah, se me olvidaba, el amigo Hugo, integrante del grupo de música folklórica venido desde Nicaragua, y que enmarcó el espacio en donde se les entregó a Cardenal y Eduardo Galeano el doctorado Honoris Causa. Al director de este grupo de fama internacional le enviamos un grato saludo, gente amiga, de todo mundo, y de México, que les abre los brazos. Ya volveremos a los correos electrónicos, ya nos comunicaremos en forma más personal con todos ellos.
Muchas gracias, en verdad, poeta Luis Alberto, por tus amables palabras. Ya volveremos a encontrarnos. Un abrazo desde México para ti y los tuyos. Es seguro que muy pronto Fernando Ruiz me envié desde Xalapa tu libro. Antonio. Como a ti te sucedió conmigo, también veré la manera de corresponder con la poeta Cristina Peri Rossi, y con el vate Rodolfo Hasler ( ojala disculpe mi ignorancia por no saber ponerle los dos puntos sobre la (a) a su apellido, no los registra esta máquina, caray), enviándoles un ejemplar de Thalassa, quedé con el poeta Carlos Ernesto García, más bien se los iba a entregar después de nuestras lecturas, pero debían de ser autografiadas, y pensamos que podría ser después, y nada, no pude, hubieron muchos desplazamientos, pero atenderemos este bello y significativo detalle, les llegaran los libros hasta Barcelona. Fernando, disculpa, no pude asistir a la cena que tu mujer Anita preparó en especial en tu casa para mí, así que me perdí de un buen pescado a la veracruzana, con vino, poesía y mucha amistad, como la que desde siempre te manifiesto. AL. Cuídate. Sé que esperabas que me quedara más días en tu casa, Xalapa es bella, y más con amigos como tú y Ana, ya será para otra ocasión, Un Abrazo. No sé si te dije que una tía (hermana de mi madre falleció, me lo dijeron en un momento en que acababa de sentarme a la mesa en donde estaba Heraclio Cepeda y Langagne, en el Hotel Fiesta Inn que recepciona a los visitantes, Carlos Ernesto inquiría muchas cosas, yo le presenté a Heraclio, quien confirmó su amistad de años con el malogrado poeta Roque Dalton, como bien se sabe, sacrificado por integrantes de la misma guerrilla salvadoreña. Lo de mi tía Lala influyo también en el hecho de que tuviera que abandonar Xalapa. La enterraron el viernes, no pude verla antes de eso. . Fue enterrada en la ciudad de Corozal, uno de los distritos fronterizos de Belice, con México, así, que ya ves, Centroamérica también esta un poco presente en mi vida, mi madre nació allí.
