
Harol Gastelú Palomino, Huancavelica, 1968. Profesor de Música y Literatura por La Cantuta. Ha publicado el libro de cuentos Historias Urbanas (Derrama Magisterial 2005). Ha obtenido numerosos galardones literarios: Segundo lugar en cuento en los Juegos Florales de La Cantuta (1995), Primer Lugar en cuento en los Juegos Florales de La Cantuta (1997), Premio Nacional de Educación Horacio en cuento (2004), Mención de honor en novela en el Premio Nacional Horacio (2005), Premio Ciudad de Trujillo en cuento (2007), Mención de honor en novela en el Premio Nacional PUCP para nuevos talentos en narrativa (2007), Mención de honor en mitos y leyendas en el Premio Nacional Horacio (2007), Finalista en cuento en el concurso-taller de El Escriba (2007, Argentina), Premio Pasacalle de Novela Política (2008), Ganador en el concurso de Historias Hot del blog http://blogs.peru21.pe/sexonosex/. Sus textos han sido publicados en varias revistas digitales como Letralia, Remolinos, Azularte, Ciberayllu, YoEscribo.com, Destiempos, Misioletras, Las filigranas de perder, Palabras diversas, La puerta azul, Exquiox, Literarte, TusTextos.com, Tinta Expresa, entre otros.
Sitio: http://eltiempodelasbastillas.blogspot.com.
E-mail: gcolinacoma@yahoo.es
Harol GASTELU PALOMINO sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Harol+GASTELU+PALOMINO
Yo, Harol, la reina del chat
Por Harol Gastelú Palomino
Miento. Confieso que miento. Miento detrás de la pantalla. Me hago pasar por mujer, por lesbiana, por quinceañera, por guerrillero, por profesor. Y me creen, todos me creen. Me aburre mi vida simple, común, silvestre de veterano de guerra, combatí a la guerrillera durante mi servicio militar obligatorio y fui dado de baja por incapacidad física, y me invento una maravillosa existencia. Soy Harol, Franco, Carlos, pero a veces soy Carolina, Carol, Karina, María Fernanda, Grace, Nicole, etc. ¿Para qué tener un solo nombre si puedo tener todos los nombres que quiero? ¿Para qué ser heterosexual si puedo ser bisexual, lesbiana, transexual, metrosexual? Detrás de la pantalla dejo de ser uno y soy todos. Soy lo que quiero ser. Puedo ser peruano, chileno, mexicano, español, colombiano. ¿Prefieren una linda chilenita a un horrible peruano? Pues lo soy. Si quiero, puedo descender de italianos o de celtas antes que descender de los incas, de los araucanos o de los aztecas. Puedo pasarme el verano en mi casa de playa a estar sancochándome en un cuarto de tres por cuatro. Puedo ser una chica con cuerpo de modelo y sonrisa perfecta a ser este engendro de vientre abultado, piernas cortas y un ojo de menos. La fórmula es simple: buscar en el hi5 las fotos de una chica bonita, crear tu hi5 y colgarlas, y ya, los chicos se aparecerán como por arte de magia. Todo el mundo querrá ser tu amigo. Y si pones que eres una dulce niña que anda en busca de amiguitas, las chicas que gustan de chicas llegarán como abejas al panal. Lo demás es solo cuestión de maña: hablar bonito, decir bonitas palabras, dulces palabras. Mejor dicho, escribir bonitas palabras, dulces palabras. Decir que en la pubertad, cuando las chicas se empiezan a fijar en los chicos, tú te enamoraste de tu compañerita de carpeta. Y por supuesto que no te hizo caso porque ella era normal. Escribe que tuviste tu primera experiencia en el viaje de promoción. Escribe que tus padres no te comprenden y por eso vives sola en un departamento que te pagas con el cheque que te manda papi puntualmente cada fin de mes. Y di que tienes tu propio negocio de venta de ropa y lencería. A las chicas les encanta que una sea independiente. Pero no siempre me cambio de sexo detrás de la pantalla, no, claro que no, no vayan a pensar que dentro de mi habita solo una mujer, no, no. A veces soy hombre, y bien hombre y seduzco amas de casa aburridas que matan su tiempo chateando, buscando una aventurilla. Recuerdo a una aspirante a escritora. Tenía la edad de Cristo. Se aburría porque su esposo salía a las seis de la mañana y regresaba a las diez de la noche. Nuestros encuentros sexuales en la pantalla fueron más intensos que si fueran en vivo. Pero un día me aburrí y le confesé, entre pucheros, que había sido guerrillero, que mi pasado me atormentaba, que no podía dormir. Ella igual me siguió queriendo. Me juró que estaría conmigo en las buenas y en las malas, que no me abandonaría como a un perro sarnoso como lo habían hecho las otras. Pero yo estaba aburrido, así que saqué de la manga a una sobrina celosa que le hacía la vida a cuadritos. La pobre se la creyó y me dejó como me dejaron las otras. Pobre de mí, ¿no? Pero no crean que siempre he sido yo el verdugo. Claro que también jugaron conmigo. Y lo hizo una quinceañera que me juró por lo más sagrado que tenía el doble de edad. Cuando me confesó la verdad, mi mundo se derrumbó como las Torres Gemelas. ¿Qué iba a hacer yo con alguien que podía ser mi hija? Qué dolor, qué decepción, pobre de mí. Mi sicoanalista on line dice que allí está la raíz de mi mal, el inicio de esta manía mía por mentirle a todo el mundo amparado en la impunidad del monitor. ¿Y si me miente?
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Yo, Harol, la reina del chat
Por Harol Gastelú Palomino
Miento. Confieso que miento. Miento detrás de la pantalla. Me hago pasar por mujer, por lesbiana, por quinceañera, por guerrillero, por profesor. Y me creen, todos me creen. Me aburre mi vida simple, común, silvestre de veterano de guerra, combatí a la guerrillera durante mi servicio militar obligatorio y fui dado de baja por incapacidad física, y me invento una maravillosa existencia. Soy Harol, Franco, Carlos, pero a veces soy Carolina, Carol, Karina, María Fernanda, Grace, Nicole, etc. ¿Para qué tener un solo nombre si puedo tener todos los nombres que quiero? ¿Para qué ser heterosexual si puedo ser bisexual, lesbiana, transexual, metrosexual? Detrás de la pantalla dejo de ser uno y soy todos. Soy lo que quiero ser. Puedo ser peruano, chileno, mexicano, español, colombiano. ¿Prefieren una linda chilenita a un horrible peruano? Pues lo soy. Si quiero, puedo descender de italianos o de celtas antes que descender de los incas, de los araucanos o de los aztecas. Puedo pasarme el verano en mi casa de playa a estar sancochándome en un cuarto de tres por cuatro. Puedo ser una chica con cuerpo de modelo y sonrisa perfecta a ser este engendro de vientre abultado, piernas cortas y un ojo de menos. La fórmula es simple: buscar en el hi5 las fotos de una chica bonita, crear tu hi5 y colgarlas, y ya, los chicos se aparecerán como por arte de magia. Todo el mundo querrá ser tu amigo. Y si pones que eres una dulce niña que anda en busca de amiguitas, las chicas que gustan de chicas llegarán como abejas al panal. Lo demás es solo cuestión de maña: hablar bonito, decir bonitas palabras, dulces palabras. Mejor dicho, escribir bonitas palabras, dulces palabras. Decir que en la pubertad, cuando las chicas se empiezan a fijar en los chicos, tú te enamoraste de tu compañerita de carpeta. Y por supuesto que no te hizo caso porque ella era normal. Escribe que tuviste tu primera experiencia en el viaje de promoción. Escribe que tus padres no te comprenden y por eso vives sola en un departamento que te pagas con el cheque que te manda papi puntualmente cada fin de mes. Y di que tienes tu propio negocio de venta de ropa y lencería. A las chicas les encanta que una sea independiente. Pero no siempre me cambio de sexo detrás de la pantalla, no, claro que no, no vayan a pensar que dentro de mi habita solo una mujer, no, no. A veces soy hombre, y bien hombre y seduzco amas de casa aburridas que matan su tiempo chateando, buscando una aventurilla. Recuerdo a una aspirante a escritora. Tenía la edad de Cristo. Se aburría porque su esposo salía a las seis de la mañana y regresaba a las diez de la noche. Nuestros encuentros sexuales en la pantalla fueron más intensos que si fueran en vivo. Pero un día me aburrí y le confesé, entre pucheros, que había sido guerrillero, que mi pasado me atormentaba, que no podía dormir. Ella igual me siguió queriendo. Me juró que estaría conmigo en las buenas y en las malas, que no me abandonaría como a un perro sarnoso como lo habían hecho las otras. Pero yo estaba aburrido, así que saqué de la manga a una sobrina celosa que le hacía la vida a cuadritos. La pobre se la creyó y me dejó como me dejaron las otras. Pobre de mí, ¿no? Pero no crean que siempre he sido yo el verdugo. Claro que también jugaron conmigo. Y lo hizo una quinceañera que me juró por lo más sagrado que tenía el doble de edad. Cuando me confesó la verdad, mi mundo se derrumbó como las Torres Gemelas. ¿Qué iba a hacer yo con alguien que podía ser mi hija? Qué dolor, qué decepción, pobre de mí. Mi sicoanalista on line dice que allí está la raíz de mi mal, el inicio de esta manía mía por mentirle a todo el mundo amparado en la impunidad del monitor. ¿Y si me miente?
