
Entrevista / Federico Andahazi
Los próceres y sus secretos de alcoba
Por Alejandra Rey
En su libro Argentina con pecado concebida , el autor de El anatomista cuenta hábitos sexuales de quienes hicieron historia
A provocador nadie le gana a Federico Andahazi, un escritor acostumbrado a las irreverencias, que debutó en la literatura con un éxito masivo, El anatomista . Aquella novela narra la historia de Mateo Colón, un hombre de ciencia que en la Venecia del siglo XVI descubre el centro del universo erótico femenino. Ahora Andahazi vuelve al ruedo con un nuevo libro: acaba de publicar Argentina con pecado concebida. Historia sexual de los argentinos II (Planeta), con más historias de alcoba que tienen como protagonistas a nuestros hombres de bronce, muchos de los cuales fueron machistas, maltratadores, pegadores, violadores e infieles.
-¿Por qué la temática sexual lo atrae tanto?
-Porque hay un nexo muy estrecho entre el sexo y la literatura; incluso, la pulsión de la escritura tiene un carácter sexual.
-¿Quiere decir que a usted lo excita escribir?
-Sin duda y no solamente en el sentido más explicito del término. Hay una relación con la escritura, con la lectura y con el libro que es del orden de lo sensual. Uno se va a la cama con un libro, se duerme abrazado a un libro y muchas veces hay que ver cómo sigue la relación con el autor o con ese libro a la mañana siguiente.
-¿Cuál es el libro más erótico que leyó?
-Qué difícil. Podría ser Drácula . De hecho, el tema de los vampiros me gusta mucho porque el género gótico en general tiene esa relación carnal.
-Leyendo su último libro me llamó la atención la defensa que usted hace de Belgrano. ¿Es un personaje que le gusta especialmente?
-Es uno de los personajes más representativos de la historia y de la historia de la sexualidad de los argentinos. Se puede descubrir fácilmente cómo en Belgrano la imputación sobre sus preferencias sexuales sirvió como una herramienta de destrucción política. Dorrego hizo una campaña contra él porque no le perdonaban que fuera un intelectual, que no fuera militar, que tuviera una formación. Se burlaba de la voz afeminada que tenía Belgrano y hacía creer que era homosexual, osea que era delito en esa época y estaba penado. Y esto le salió muy caro a Dorrego, porque San Martín o desterró. Lo que buscaba Dorrego al descalificar a elgrano era ganar puntos a los ojos de San Martín...
-Una actitud totalmente femenina...
-Es decir, lo que hizo Dorrego fue una mariconada [se ríe]. Lo extraño de esto es que los apologistas de Belgrano, para contrarrestar la sospecha de homosexualidad que pesaba sobre él, hablaban de los hijos naturales y no reconocidos que tenía, como si tener hijos ilegítimos fuera mejor que ser homosexual.
-Esa doble moral aparece mucho en el libro. Como en el caso de Camila O´Gorman, que fue mandada a matar por Rosas, un hombre que tenía relaciones sexuales con su hija adoptiva.
-Sin duda. Es una cosa tremenda, pero a la que, además, nunca se le dio la relevancia que debería tener. Fue una monstruosidad. Yo me encontré con una cantidad enorme de falsas imputaciones contra Rosas, pero el caso de su hija adoptiva, Eugenia Castro, es impresionante e irrefutable. Ahora nos espantamos al conocer la noticia de este austríaco que tenía secuestrada a su hija y nosotros tuvimos uno igual pero en el poder, en el gobierno. Por eso siempre digo: la sexualidad no es sólo un dato pintoresco dentro de la historia; yo creo que es central, que se puede reconstruir la historia de un país a partir de la sexualidad y que solamente se pueden entender ciertos actos de gobierno a la luz de la vida privada de los personajes. No se puede entender qué fue la Mazorca, ese primer grupo parapolicial, paramilitar, el antecedente más remoto de lo que sería la Triple A, si no es a la luz de lo que sucedía en la propia residencia de Rosas. Las cartas de Eugenia Castro son desgarradoras, estaba en la pobreza, no recibió educación, estuvo recluida, fue violada sistemáticamente, tuvo hijos con Rosas; cuando enfermó Encarnación Ezcurra, ella la cuidaba, Rosas la obligaba a limpiar la cama... Y hablando de Encarnación, lo interesante de esa pareja es que constituye el arquetipo del matrimonio en el poder, que se va a repetir luego en la historia argentina.
-¿Ha tenido problemas con lo que ha escrito hasta ahora?
-Sí, un descendiente de una familia muy tradicional se enojó porque yo contaba que su antepasado utilizaba consoladores de madera. Los consoladores se encontraron en una excavación arqueológica, no me lo inventé, lo que pasa que escribir sobre historia es difícil porque se puede herir susceptibilidades y porque en su mayoría los documentos comprometedores desaparecieron.
-Me sorprende lo que cuenta sobre Sarmiento en su libro.
-Hay cartas de él muy impresionantes, como ésa en la que cuenta que no podía prestarle atención a Mariquita Sánchez porque el encanto de esa mujer de sesenta años le había producido una erección que no sabía cómo disimular, y agrega que estuvo a punto de violarla. Además, hay otro dato curioso de su vida: cuando vuelve de Europa y rinde cuentas del dinero gastado, incluye el ítem "orgías".
-¿Piensa que la sexualidad ha cambiado la historia o situaciones determinadas?
-Hay puntos en la historia donde se demuestra que la sexualidad cambió el rumbo de lo que pasaba. Uno de los casos es el de Belgrano, que fue a Londres a buscar, junto a Rivadavia, un rey para que nos gobernara; de pronto, se le cruzó una mujer y se encerró con ella durante días en una alcoba. Por el encuentro con esa mujer, Belgrano se olvidó de que había ido a Inglaterra en busca de un monarca. Y como esta mujer después vino a buscarlo al Río de la Plata, Belgrano huyó a Tucumán. Otro caso emblemático es el de Roque Sáenz Peña, que protagonizó una especie de tragedia griega, la escritura de un destino. Ya adulto, se reencontró con una amiguita de la infancia y se enamoró perdidamente, pero curiosamente su padre se negó a que los dos jóvenes estuvieran juntos. Igual, ellos llevaron adelante el romance y tuvieron relaciones sexuales, hasta que el padre de Roque le confesó a éste que esa chica era su hija y, por lo tanto, los dos amantes eran hermanos. Cuando Roque Sáenz Peña se enteró, decidió morir. Entonces se fue a la guerra con Perú con una intención suicida y así se lo escribió a sus amigos. Pero no sólo no murió, sino que tuvo una actuación destacada en el frente y a partir de entonces comenzó su vida política, que culminaría en la presidencia de la Nación.
-Es una vuelta de tuerca increíble en ese destino.
-Lavalle es otro personaje emblemático respecto de la importancia de la sexualidad en la historia. Él perdió la campaña del Norte no a manos del enemigo, sino de una mujer. Era muy mujeriego y ciudad en la que entraba, ciudad en la que se quedaba unos días con mujeres de las que se "enamoraba" perdidamente. En una oportunidad, conoció a una mujer y nunca supo que era hija de uno de dos oficiales que él había mandado fusilar, y sobrina del otro de los condenados. Damasita Boedo, de ella se trata, le tendió una trampa y cuando lo tenía en la cama dormido, lo hizo matar.
-¿Cuál es el personaje que más ternura le inspiró?
-Camila, porque sintetiza la historia de este país. Porque en su suerte puede verse la puesta en práctica de una hipocresía muy arraigada. Camila y el sacerdote Uladislao Gutiérrez, su amante, no tuvieron a nadie de parte de ellos, hasta Sarmiento los condenó y los denunció. Pero lo más grave es la actitud que tomó Vélez Sarfield, el autor del Código Civil, que firmó el decreto de fusilamiento. Su hija, que había tenido muchos amantes (entre otros, Sarmiento), había sido descubierta por su marido, Pedro Ortiz Vélez, con otro hombre, y el marido lo mató. Quiere decir que si Vélez Sarsfield hubiera tenido que usar con su hija el mismo criterio que usó con Camila, debería haberla mandado matar.
-¿Y cuál es el personaje que más aborreció?
-Rosas. Y mucho más de lo que yo esperaba. Yo pensé que iba a tener una reacción más imparcial, pero no lo logré. Es un personaje deleznable.
Los próceres y sus secretos de alcoba
Por Alejandra Rey
En su libro Argentina con pecado concebida , el autor de El anatomista cuenta hábitos sexuales de quienes hicieron historia
A provocador nadie le gana a Federico Andahazi, un escritor acostumbrado a las irreverencias, que debutó en la literatura con un éxito masivo, El anatomista . Aquella novela narra la historia de Mateo Colón, un hombre de ciencia que en la Venecia del siglo XVI descubre el centro del universo erótico femenino. Ahora Andahazi vuelve al ruedo con un nuevo libro: acaba de publicar Argentina con pecado concebida. Historia sexual de los argentinos II (Planeta), con más historias de alcoba que tienen como protagonistas a nuestros hombres de bronce, muchos de los cuales fueron machistas, maltratadores, pegadores, violadores e infieles.
-¿Por qué la temática sexual lo atrae tanto?
-Porque hay un nexo muy estrecho entre el sexo y la literatura; incluso, la pulsión de la escritura tiene un carácter sexual.
-¿Quiere decir que a usted lo excita escribir?
-Sin duda y no solamente en el sentido más explicito del término. Hay una relación con la escritura, con la lectura y con el libro que es del orden de lo sensual. Uno se va a la cama con un libro, se duerme abrazado a un libro y muchas veces hay que ver cómo sigue la relación con el autor o con ese libro a la mañana siguiente.
-¿Cuál es el libro más erótico que leyó?
-Qué difícil. Podría ser Drácula . De hecho, el tema de los vampiros me gusta mucho porque el género gótico en general tiene esa relación carnal.
-Leyendo su último libro me llamó la atención la defensa que usted hace de Belgrano. ¿Es un personaje que le gusta especialmente?
-Es uno de los personajes más representativos de la historia y de la historia de la sexualidad de los argentinos. Se puede descubrir fácilmente cómo en Belgrano la imputación sobre sus preferencias sexuales sirvió como una herramienta de destrucción política. Dorrego hizo una campaña contra él porque no le perdonaban que fuera un intelectual, que no fuera militar, que tuviera una formación. Se burlaba de la voz afeminada que tenía Belgrano y hacía creer que era homosexual, osea que era delito en esa época y estaba penado. Y esto le salió muy caro a Dorrego, porque San Martín o desterró. Lo que buscaba Dorrego al descalificar a elgrano era ganar puntos a los ojos de San Martín...
-Una actitud totalmente femenina...
-Es decir, lo que hizo Dorrego fue una mariconada [se ríe]. Lo extraño de esto es que los apologistas de Belgrano, para contrarrestar la sospecha de homosexualidad que pesaba sobre él, hablaban de los hijos naturales y no reconocidos que tenía, como si tener hijos ilegítimos fuera mejor que ser homosexual.
-Esa doble moral aparece mucho en el libro. Como en el caso de Camila O´Gorman, que fue mandada a matar por Rosas, un hombre que tenía relaciones sexuales con su hija adoptiva.
-Sin duda. Es una cosa tremenda, pero a la que, además, nunca se le dio la relevancia que debería tener. Fue una monstruosidad. Yo me encontré con una cantidad enorme de falsas imputaciones contra Rosas, pero el caso de su hija adoptiva, Eugenia Castro, es impresionante e irrefutable. Ahora nos espantamos al conocer la noticia de este austríaco que tenía secuestrada a su hija y nosotros tuvimos uno igual pero en el poder, en el gobierno. Por eso siempre digo: la sexualidad no es sólo un dato pintoresco dentro de la historia; yo creo que es central, que se puede reconstruir la historia de un país a partir de la sexualidad y que solamente se pueden entender ciertos actos de gobierno a la luz de la vida privada de los personajes. No se puede entender qué fue la Mazorca, ese primer grupo parapolicial, paramilitar, el antecedente más remoto de lo que sería la Triple A, si no es a la luz de lo que sucedía en la propia residencia de Rosas. Las cartas de Eugenia Castro son desgarradoras, estaba en la pobreza, no recibió educación, estuvo recluida, fue violada sistemáticamente, tuvo hijos con Rosas; cuando enfermó Encarnación Ezcurra, ella la cuidaba, Rosas la obligaba a limpiar la cama... Y hablando de Encarnación, lo interesante de esa pareja es que constituye el arquetipo del matrimonio en el poder, que se va a repetir luego en la historia argentina.
-¿Ha tenido problemas con lo que ha escrito hasta ahora?
-Sí, un descendiente de una familia muy tradicional se enojó porque yo contaba que su antepasado utilizaba consoladores de madera. Los consoladores se encontraron en una excavación arqueológica, no me lo inventé, lo que pasa que escribir sobre historia es difícil porque se puede herir susceptibilidades y porque en su mayoría los documentos comprometedores desaparecieron.
-Me sorprende lo que cuenta sobre Sarmiento en su libro.
-Hay cartas de él muy impresionantes, como ésa en la que cuenta que no podía prestarle atención a Mariquita Sánchez porque el encanto de esa mujer de sesenta años le había producido una erección que no sabía cómo disimular, y agrega que estuvo a punto de violarla. Además, hay otro dato curioso de su vida: cuando vuelve de Europa y rinde cuentas del dinero gastado, incluye el ítem "orgías".
-¿Piensa que la sexualidad ha cambiado la historia o situaciones determinadas?
-Hay puntos en la historia donde se demuestra que la sexualidad cambió el rumbo de lo que pasaba. Uno de los casos es el de Belgrano, que fue a Londres a buscar, junto a Rivadavia, un rey para que nos gobernara; de pronto, se le cruzó una mujer y se encerró con ella durante días en una alcoba. Por el encuentro con esa mujer, Belgrano se olvidó de que había ido a Inglaterra en busca de un monarca. Y como esta mujer después vino a buscarlo al Río de la Plata, Belgrano huyó a Tucumán. Otro caso emblemático es el de Roque Sáenz Peña, que protagonizó una especie de tragedia griega, la escritura de un destino. Ya adulto, se reencontró con una amiguita de la infancia y se enamoró perdidamente, pero curiosamente su padre se negó a que los dos jóvenes estuvieran juntos. Igual, ellos llevaron adelante el romance y tuvieron relaciones sexuales, hasta que el padre de Roque le confesó a éste que esa chica era su hija y, por lo tanto, los dos amantes eran hermanos. Cuando Roque Sáenz Peña se enteró, decidió morir. Entonces se fue a la guerra con Perú con una intención suicida y así se lo escribió a sus amigos. Pero no sólo no murió, sino que tuvo una actuación destacada en el frente y a partir de entonces comenzó su vida política, que culminaría en la presidencia de la Nación.
-Es una vuelta de tuerca increíble en ese destino.
-Lavalle es otro personaje emblemático respecto de la importancia de la sexualidad en la historia. Él perdió la campaña del Norte no a manos del enemigo, sino de una mujer. Era muy mujeriego y ciudad en la que entraba, ciudad en la que se quedaba unos días con mujeres de las que se "enamoraba" perdidamente. En una oportunidad, conoció a una mujer y nunca supo que era hija de uno de dos oficiales que él había mandado fusilar, y sobrina del otro de los condenados. Damasita Boedo, de ella se trata, le tendió una trampa y cuando lo tenía en la cama dormido, lo hizo matar.
-¿Cuál es el personaje que más ternura le inspiró?
-Camila, porque sintetiza la historia de este país. Porque en su suerte puede verse la puesta en práctica de una hipocresía muy arraigada. Camila y el sacerdote Uladislao Gutiérrez, su amante, no tuvieron a nadie de parte de ellos, hasta Sarmiento los condenó y los denunció. Pero lo más grave es la actitud que tomó Vélez Sarfield, el autor del Código Civil, que firmó el decreto de fusilamiento. Su hija, que había tenido muchos amantes (entre otros, Sarmiento), había sido descubierta por su marido, Pedro Ortiz Vélez, con otro hombre, y el marido lo mató. Quiere decir que si Vélez Sarsfield hubiera tenido que usar con su hija el mismo criterio que usó con Camila, debería haberla mandado matar.
-¿Y cuál es el personaje que más aborreció?
-Rosas. Y mucho más de lo que yo esperaba. Yo pensé que iba a tener una reacción más imparcial, pero no lo logré. Es un personaje deleznable.
