samedi 25 juillet 2009

Ian WELDEN/Poesía

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IAN WELDEN Valby, Copenhague, Dinamarca. Nació en Santiago de Chile en 1948.

Estudió Comunicación de masas y gráfica en la Universidad Técnica del Estado. También estudio cine en la Escuela de Cine de la Universidad Técnica de Santiago. En 1974 viajó a Barcelona donde, aparte de escribir toneladas de poemas y cuentos que jamás publicó, trabajó como interprete y radiooperador a bordo de un barco que buscaba petróleo a 15 millas de la costa de Barcelona.

En 1975 viajó a Dinamarca donde clavó su bandera chilena para siempre. Aquí trabajó en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja, donde, entre muchas otras tareas, coleccionó poemas y relatos de refugiados de casi todos los rincones del mundo. También inauguró una exposición de gráfica titulada "GUERRA MUNDIAL - TERCERA FASE", acerca de la guerra civil en la otrora Yugoslavia.

Ahora, disfrutando su ocio, escribe poemas y relatos cortos que él llama "milagros".

E-mail:
Ian.welden@mail.dk

Ian Welden sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Ian+WELDEN


CICATRIZES

LA TORRE
Por Ian Welden

La torre que crece a mi alrededor
me mantiene distante a la luna y el sol.
Me protege de mis sueños
y me enriquece
con las virtudes de la piedra.

Las pantallas
que reemplazan mis ventanas
me dan la información necesaria.
Las cuatro estaciones son substitutos inútiles
de mi amada isla
en el mar de las sombras.

Te gustaría entrar?
Te invito a entrar...
Te gustaría pasar y ser como yo?

Esta torre trepa y crece
cual criatura nocturna.
Satisface nuestras almas con espejismos
a condición de que nos rindamos sin condiciones.

Estos cables hurgan cuerpos desprevenidos
en busca de nuestra capacidad
para ser esclavos.
Y conectan nuestra voluntad
a las fuentes oficiales
haciéndonos decir
lo que no queremos decir

Sabes lo que esto significa?
Sabes lo que esto quiere decir?
Sabes que ya has aceptado mi invitación?


LOS MILAGROS DE UN DÍA
Por Ian Welden

Para Sidsel

Siento tu aroma
bailando entre mis cardenales
en la ventana inmensa
y me haces entender
que no eres una mariposa
a pesar de todo
sino un alma.

Te sientas a comer un durazno
en silencio
y en la televisión bailarinas profesionales
penosamente intentan imitar
tus tenues movimientos distraídos

Estás en la plaza
me dices por sms
que llegarás a las siete
y te imagino ahí de pié
sola
sonriendo
ya no como una mariposita
sino como una mujer.

Llegas a las nueve
y me miras
para constatar que llegaste atrasada
y te sumerjes en tus mensajes virtuales
mientras yo me duermo en paz


LOS MACHOS
Por Ian Welden

Vengo de la pega
colgado de un gancho.
todos mis compadres
colgados de un gancho.
y el bus nos escupe
al llegar al paradero Trece
paradero negro y hediondo.

Caminamos eternos caminos
hacia la población.
Chao compadrito nos dispersamos.

Sigo solo
la policía me observa
y no hay luces en este sendero
mi instinto me conduce.

Huelo.
Escucho.
Tropiezo, caigo, desmayo
y pierdo el escaso conocimiento
que alguna vez casi poseí.

Pero pienso
luego soy
y despierto
y encuentro oliendo
cual perro guardián
mi territorio.

Ahí están
mi hembra
mis mujercitas y mis hombrecitos.

Traigo apio húmedo aún
y papas recién desenterradas.
Hacemos maravillas en la olla
y después de comer
nos acostamos todos juntos
a mirar las galaxias fugaces.


TE PUEDO ALCANZAR
Por Ian Welden


Para Helene

Transparente como una dulce brisa
donde estabas no te podía tocar
Y con tu bicicleta amiga
cruzabas calles desconocidas para mi
por las que jamás podía caminar.

Te perdí una vez
por mi culpa por mi culpa
por mi gravísima culpa
y me buscabas a gritos
y yo no podía escuchar.

Tu adolescencia llego tempranísima
y yo no lo podía creer
porque estaba embrujado
por la muerte.

Días mejores amanecieron
y pude ver tu rostro tranquilo
tus ojos mansos, y tus manos olorosas
a pan y hierbas
y desperté para ti, por ti.

Me rescataste
tú mi más hermoso milagro
y pude abrazarte y besarte
como quien sujeta firme
a un jóven árbol en flor.

Aún eres transparente
como una dulce brisa
y sigues cruzando
calles desconocidas
pero adonde vas
ahora yo también puedo ir.


TECHOS
Por Ian Welden

Como quisiera tener un techo.
Suavecito.
Y un jardín
dónde no se aproximen las locomotoras.
Un techo y un jardín
con flores.

Y una mujer.
Una mujer
que se parezca al techo suave
y al jardín floreado.
Yo la cuidaría
te lo prometo.

Como quisiera tener raíces
raíces húmedas y poderosas
y venados mordisqueándolas
y bebiendo de su leche.

Y huemules mansos y silenciosos
y cóndores y copihues y todos eso..
Te prometo que los cuidaría.


DESTRUCCIONES Y SOLEDADES
Por Ian Welden


Aquí están matando seres
niños colorados
niñas celestes
que ayer dibujaban el radio del planeta
riendo.

Viejos ya cansados
sus bastones quemados
y viejitas intentando
hacer una sopa de piedra y arena

Aquí están matando seres

Quienes volverán a sus moradas cariñosas?
Dónde quedó el alma cálida de Leila?
Quién existe y quien ya no existe?
Donde esta Walid con su ilusión de Amira?
Y dónde esta aquel ser de los ojos todopoderosos?

Niños colorados por las banderas
niñas celestes por las aguas
suaves ciudades muertas
dulces pueblos llorando
bastones quemados
sopas de piedra


JUNIA EN SANTIGO
Por Ian Welden


Muy silenciosa
encuentras un rincón
donde llover para mi.
Junia te extraño tanto.
Santiago se mece halagada
limpia y fresca
vieja amante grís
largata cautiva.
Junia
abriéndote paso
delicada hojita de invierno
entre Mayo y Julio
seductores de oficio
bestias híbridas.
Déjame darte un beso
Junia azul
que ya me voy
nuevamente.


VAIVENES
Por Ian Welden


Se me va
el último día de mayo
mi alma por ahí
jugando en las acequias
llevándose mi sombrero
olvidado bajo un sauce
como los lápices de colores
insolentes y violentos
de mi infancia.
Y se me allega
un junio manso
saltando por los charcos
claro y tibio
como la mano de aquella niña
que me besó en el colegio
el primer día de clases
sin pedirme nada a cambio.


EL RONDERO
Por Ian Welden


Rondando alrededor de tu cama
sigiloso
con mi farol oxidado
de los tiempos coloniales
ilumino minucioso
milímetro por milímetro
tu asombroso cuerpo dormido.
Ave María purísima!
Eres un paisaje pastoral
donde la luna se regocija
cual pincel enlquecido
en tu inquieta madriguera
y todos los universos
exploran envidiosos
tus valles y colinas
mientras te escucho respirar
y murmurar mi nombre
a escondidas del mundo.


EL ALMA VITAL
Por Ian Welden


Con mi alma vital
tan satisfecha de amores
hijas y mariposas
araviezo viejos paisajes
de mi juventud.
Y me detengo aquí
donde tu estás ahora
dándome cuenta
de que ya no tiene sentido
mirar hacia atrás.


TIEMPOS EXTRANJEROS
Por Ian Welden


Cuando abrí los ojos
me econtré con esta llamarada.
Y en mis labios
plumas de ave presa
que quería vivir.

Yo no estoy diciendo
que mi historia acabará mañana
y aunque todos hablan tanto
de Mañana
yo no lo sé.

Pero tengo aquí
entre mis manos
a un feroz planeta
y su rostro helado
se me clava
en el corazón.

Mi esperanza
es una esperanza
sin más apariencias
y aunque todos hablan tanto
de las apariencias
eso sí lo sé.

En la orilla
más cerca que lejos
a través del río
amarrando vientos
me habla en silencio
un corazón.

Toda esta penumbra
en el aire se habrá perdido
y la gente hermosa
bailará conmigo
esta tonada.

Cuando abrí lo ojos
me encontré con esta llamarada
y una historia escrita
a fuerza de sangrar
y yo no estoy diciendo
que esta historia
acabará mañana
lo que estoy cantando
es una pequeña estrofa
de una nueva canción.


RONDA PARA ROSITA
Por Ian Welden


Quiero una ventana
abierta al cielo azul
que no tenga barras
para que entres tú.

Quiero un volantín
que vuele sin cesar
por entre las nubes
y bajo el ancho mar.

Quiero un pececito
que sepa distinguir
el anzuelo oculto
bajo la lombriz.

Quiero un castillo
sin reina ni rey
es todo lo que quiero
y como debe ser.


ALIANZAS
Por Ian Welden


Qué importa como fué
mejor es entender
que todo esto terminará esta noche
ahorita ya se viene la mañana
la luz será el aliado que esperamos.

Se sabe que al momento de la danza
se escucha un tren azul de amanecer
los árboles sepultan a la estatua
las aves ya no cantan porque ríen.

La tierra es una tinaja de greda
tus manos herramientas en el mar
a tu choza le ha crecido un techo nuevo
tu pan se hace grande como la cordillera.

Acércate no más
tu manta cubrirá
aquello que termina esta noche
mañana te desperterás riendo
la vida volverá a tenerlo todo

Dolor de amanecer ya no lo agüantas
la espina se te va a atragantar
cuarenta días con su cientos de noches
tu corazón se seca sobre el arenal
.
Caminos no hay caminos todo es selva
el día es sólo volver a empezar
tus ojos te devuelven tu imágen
tus manos llevan siglos sin poder tocar.

Copenhague
julio 2009.
ian.welden@mail.dk

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