dimanche 9 août 2009

Eduardo CORTESE/Poesía


Mi Galaxia Interior
de Eduardo Cortese
http://eduardomispoemas.blogspot.com/
E-mail: ec1959@hotmail.com

Eduardo Cortese, Buenos Aires, Argentina. Soy amante de la poesía, la literatura y el arte en general. Soy de las personas que piensan que nuestras obras no deben permanecer ocultas, sino que se deben dar a conocer y a compartir. Por tal motivo he creado un foro en el cual puedes colgar tus obras.
En ella destacamos lo más merecido de cada foro y del nuestro propio. Además tenemos un programa radial de una hora todos los martes al mediodía de 11 a 12 hs (hora Argentina) en el cual leemos a nuestros foristas por internet en la radio Música y poesía sin límites. Es totalmente gratuito, sólo tienes que registrarte con tu nombre y apellido y una clave y recibirás un correo electrónico de confirmación con el cual podrás luego entrar. Sólo se te pide que si te inscribes participes activamente en él.

Sitio:
http://saborartistico.foroespana.com/index.htm
http://eduardomispoemas.blogspot.com

E-mail:
ec1959@hotmail.com


No sé si sabes
Por Eduardo Cortese

No sé si sabes
que no soy yo el que canta cuando canto
y no soy yo el que expresa lo que expreso
porque dentro de mí
vive un poeta
que no soy yo
y que no tiene otro remedio que mi cuerpo.

El puede visitar
el jardín de tus padres
o la casa de tus hijos
o una aldea primitiva en las afueras del cosmos
porque sus alas menores
se despliegan inmemoriales por el vino
y sus alas mayores
se difuminan entre la angustia y la alegría
sin conocer caminos de regreso
sólo va
vociferando palabras que le salen
alargando y motivando la vida de un planeta
o encrucijando el ahora en muertes prematuras.

No sé si sabes
que alguna vez las dudas respondieron
los incesantes deseos de la vida
con preguntas chiquitas, con respuestas inconclusas,
con delicadas formas de existir a través de vientos
o mareas fundidas en playas desgarrantes de auroras
o en cometas de colores, surcando el paraíso.

No sé si sabes
que no fui yo el que escribió ayer
que yo te amaba
pero escribió también
con insensibles palabras que no se vieron
que no te amaba.
Y es que no era yo
y era yo el que escribía
y marcaba en los pétalos de un geranio siempre lila
los versos de un poema mal escrito.

No sé si sabes
que alguna vez planté de azul
tu territorio
y enrojecí tus ganas
y el deleite de ti
amaneció apacible entre tus claras sábanas.
No sé si sabes
que no fui yo
que no soy yo
y que soy yo
el que te ama.

17/06/09


Nocturno 10
Por Eduardo Cortese

¿Quién sabrá mañana
de esta frágil lágrima de sangre
derramada en el papel inerte
que trata de descifrar y derribar,
entre pequeños jeroglíficos de sueños,
los muros de la inconsciencia
para llegar a la simple ruta
de la energía vital que me da el sentido
y encontrarme desnudo y limpio
al son de mi existencia?

¿Quién sabrá mañana
que despilfarré esperma
por un cuerpo que arañaba el goce,
y que las lunas de junio
entre sollozos de abriles
gritaba y gritaba
que no hay más vida allá que acá,
y que el acá es ahora y el allá es nunca
porque nunca se mueren las ilusiones de a poco
sólo se mueren ahora
cuando nos vemos despiertos?

¿Quién sabrá mañana?
Si de ayeres no sabemos nada.
No sabemos del sueño del hombre
que talló piedras para construir casas,
y no sabemos si dios,
que se escondió en la alborada del silencio,
pretende que sigamos andando sin destino.

¿Quién sabrá mañana
de los tantos dolores,
de las risas y muecas a la vida que damos?
Si no sabemos nada,
por millones de palabras que encontremos,
del sentir de los otros que son o que fueron,
de aquellos que dejaron carne y cerebro
acumulado en toneles de yeso y de cemento.

Cemento, cimiente, semen,
placer, dureza, estiércol,
vida, vida, vida,
y un polvo innecesario que se acumula
a esta forma difícil de abarcar
que es el alma.

¿Quién sabrá del aparente sentido de las cosas
que se plantan ante los ojos
y provocan las ausencias,
las dudas
y esa pregunta fatal de inconsistencia
entre uno mismo y el universo?

Moriré sin gritos
una mañana de otoño,
o una tarde de sol en primavera,
no importa cómo ni cuando,
deshojando la flor de mis silencios,
y olvidaré el trinar de pájaros ante mi muerte,
ese canto de dioses y el olor a la angustia
y al deseo,
y moriré simple
como mueren los seres que se mueren
derramando la esencia por los vientos.

¿Se olvidará de mí la planta que regué durante años
la gata que alimenté,
el corazón que amé,
la piel que gozó de mi deseo?
Se olvidarán de mí tan pronto
que hasta el resto de sueño por soñar
quedará inconcluso ante mi muerte.
Y ni siquiera los huesos de mis padres
recordarán quien soy cuando me muera.

¿Quién sabrá mañana
de todas estas cosas?
¿Quién sabe hoy?
Y el que lo sepa
por favor no me conteste,
seguramente es una respuesta
que no quiero escuchar ahora.

10/06/09


Tierna y lánguida forma de esconderme tras mil palabras
Por Eduardo Cortese

Una lánguida tarde de un lunes cualquiera
de un otoño cualquiera
de este cualquier año de mi vida
se desflecan las sensaciones
desde una estrella maloliente que cae
hasta un vaso de agua que no contiene
líquido
y se liquida mi espíritu en una
quizás suave
y efímeramente visible
solución de unas palabras
que te cuento
difíciles
raras
pero no muertas
diciéndote simple
Te Amo

28/04/09


Medio ocre de otoño
Por Eduardo Cortese

Nací atravesando el muro de un tiempo,
al cual, de seguro, no estaba predestinado.

Intenté acoplarme a la vorágine implantada,
y sufrí la esclavitud de un cuerpo deseante
que intentaba el placer de todas formas,
sin prejuicios, sin sorber daños asociados.

Y alma, sueños, intelectualizaciones
se perdieron entre una dulzura efímera
plasmándome de un color medio ocre,
y en esa mediocridad se perdió la existencia.

Quedaron tantos hilos sin tejer:
las notas de un piano se ahogaron
en una playa desierta y ancestral,
los colores de un cuadro se fueron disolviendo
cayendo como lágrimas sobre la vertiginosa vida
que pedía a gritos la felicidad,
en hojas secas, los ríos de tinta dibujaban símbolos
para algún lector que supiera leer,
y una profesión elegida al azar se moría de a poco
como mueren los pájaros silvestres, sin que nos demos cuenta,
sin siquiera saber sobre sus tumbas.

Se perdió la algarabía
al doblegarse el cuerpo ante el tiempo.
La mente murmuraba despaciosas palabras
y la marca de los años se mostraban fuertes, duras, indolentes,
innegables
en medio de la piel, los huesos y en los órganos agotados
de tanto y tanto.

Y llega ese momento en el que el corazón llora
y los quizáes que pudieron haber sido
retornan mordiendo los pedazos de tanto saber acumulado.
Saber de todo un poco es igual a saber nada de todo.

Y el dolor se acentúa
y los restos de lágrimas van dejando más sinsabores,
más dolores guardados en algún sobre para quizás mañana
abrir para seguir llorando.

Después de tanto andar
y con el árbol cansado y casi seco
brotan pequeñas ramas que en su momento
no supieron crecer,
y hoy quieren brillar,
pero el medio ocre color apagado del otoño
sigue seco y crujiente
y pálidamente sin brillo.

23/05/09


Dibujos del destino
Por Eduardo Cortese

Voy a enloquecer un día
más de lo que puedan
estas neuronas muertas,
porque me hicieron creer
que porque cago, sueño y pienso de una manera
soy
y así como no vamos a ser todos?
Pero somos a penas el dibujo
desmerecido de lo que quieren los otros,
somos la imágen absurda
de tantos deseos malogrados
de frustrados ancestros.
Somos falsos dibujos del destino
y me enloquece pensar
que no se encuentra
ni una ínfima parte de uno
en algún lado.

Voy a volverme loco de pensar
que pienso
si no tengo ideas
o pensamientos
que ya no se hayan pensado.

Lo mío, lo propio, lo único
mi ser
ese
sin pintura,
sin colores,
sin máscara
Dónde está?

23/04/09