samedi 22 août 2009

Ian WELDEN/Poemario: Crónicas nórdicas



IAN WELDEN Valby, Copenhague, Dinamarca. Nació en Santiago de Chile en 1948.

Estudió Comunicación de masas y gráfica en la Universidad Técnica del Estado. También estudio cine en la Escuela de Cine de la Universidad Técnica de Santiago. En 1974 viajó a Barcelona donde, aparte de escribir toneladas de poemas y cuentos que jamás publicó, trabajó como interprete y radiooperador a bordo de un barco que buscaba petróleo a 15 millas de la costa de Barcelona.

En 1975 viajó a Dinamarca donde clavó su bandera chilena para siempre. Aquí trabajó en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja, donde, entre muchas otras tareas, coleccionó poemas y relatos de refugiados de casi todos los rincones del mundo. También inauguró una exposición de gráfica titulada "GUERRA MUNDIAL - TERCERA FASE", acerca de la guerra civil en la otrora Yugoslavia.

Ahora, disfrutando su ocio, escribe poemas y relatos cortos que él llama "milagros".

E-mail:
Ian.welden@mail.dk

Ian Welden sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Ian+WELDEN


Poemario
Crónicas nórdicas
Por Ian Welden

COITUS INTERRUPTUS

Por ser viejo
gris, canoso,
aficionado a los crepúsculos
y eterno estudiante de la vida,
el Ejército de la Dictadura Bancaria
del Norte & Co. (EDBNorte & Co.)
me ha destituido y privado
de todas mis habilidades
privilegios y ocupaciones
tales como hilar sombras de colores
amar con ángeles en las esquinas
liberar a viejas almas de sus tumbas
o simplemente viajar a mi infancia de vacaciones
en las gélidas y oscuras tardes árticas

Sin embargo desafío al EDBNorte & Co.
y oculto entre estas noches poderosas
grito auxilio encaramado en los icebergs
lanzo fuegos artificiales
bailo cuecas y tangos
Rock y ballet
canto óperas de Mozart a todo pulmón
y las sombras y los ángeles y las almas
se han aliado conmigo
trayéndome misteriosos mensajes
solidaridades y declaraciones de amor
desde lejanas tierras melancólicas
en verdes botellas de náufragos:

"No estás solo, aguanta viejo querido!"

"Viejito, te escuchamos y oramos por ti"

"Vamos al rescate, viejo amigo!"

Pero al final:

"Quédate ahí no más viejo loco...
Por acá abajo estamos en las mismas
con el EDB del SUR & Co.".


LOS CAMIONCITOS HELADEROS

Cuando las familias nos reunimos a cenar
alrededor de la luz de una vela de sebo
de acuerdo a la milenaria tradición nórdica
se escuchan desde las calles desoladas
los melancólicos tilín tilín
de los camioncitos heladeros.

Los niños se sublevan inmediatamente
los viejos arrojan lejos sus tenedores y cuchillos
y las multitudes del continente
las islas y los fiordos
pierden la compostura
saliendo a los caminos a comprar helados
bajo las fieras tormentas de hielo y nieve.

Por un momento mágico
las ciudades y pueblos se iluminan
las iglesias campanean enloquecidas
las botellas de aguardiente se descorchan
y todos bailan al són de las orquestas folklóricas
mientras que los chóferes de los camioncitos
olvidando la naturaleza de su oficio
regalan a manos abiertas
los incomparables helados escandinavos.

Y luego regresa el silencio y la oscuridad
las velas son encendidas
y los cuentos de las abuelas
vuelan como hada madrinas
alrededor del placentero fuego del hogar.

Los camioncitos heladeros vuelven a sus casas
con sus tilines ya cansados
sin helados ni dinero
pero satisfechos de haber cumplido
una vez más
tan patriótica labor social.


SOLEDADES

He vivido en este edificio más de quince años
y aún hay personas incógnitas para mí. Quince años!

El Milico

Dicen las malas lenguas
y las buenas también
que la soledad por estos parajes
es una virtud,
una bendición de Valhalla.
El Milico es un viejo octogenario
altísimo y flaco como una jirafa
que vive solo como un alma
en el aún mas solitario séptimo piso
de mi noble y centenario edificio
sin ascensor.
Y este sonriente individuo
aún colorín y fresquito
como una zanahoria
sube y baja los peldaños
a gigantescos pasos de parada militar.

Nos saludamos cortésmente por las mañanas
y se va marchando ágil
cual dueño de algún mundo
hasta desaparecer en el horizonte escandinavo.

Siempre va consigo mismo
jamás lo he visto acompañado
no conozco su nombre
no tengo idea a dónde va
ni de donde viene
y menos su razón de vivir.


EL CICLISTA SOLITARIO

Arrastrando su oxidada bicicleta
y con su pesado bolsón
colgando de un hombro
El Ciclista Solitario va y viene
por las calles del barrio
con sus mechas rubias
cubriéndole la cara
y el peso del universo
sobre sus espaldas.

Nos encontramos muchas veces
en los recovecos y placitas del barrio
y le hago una seña con la mano.
El agacha la cabeza
me mira desconcertado
y sigue su camino.

Hay veces en que pienso
que no existe.


LA CHANCHA

En el segundo piso
del edificio del frente
vive La Chancha.

Me observa silenciosa
desde su balcón.
Con su tez rosada
color de cedro
sus ojos de vidrio azul
y su hocico rojo y severo
elige con asombrosa precisión
los momentos en que salgo de la ducha
o estoy con mi amada en el sofá
y nos levantamos
desnudos y riendo felices
por las mañanas de silencios.

No se su nombre
ni sus porqués
ni sus comos.

Jamás la he visto junto a otro ser humano.
A veces la encuentro en el supermercado
cargando cajas de cerveza en su carrito
y pasa indiferente a mi lado
oliendo a viejo sudor
y whisky barato
ignorándome
como si yo fuera un fantasma.


LA MUERTE

Con su pesada sotana negra
su sombrero de alas anchas
y su cuello blanco impecable
sale a las calles
solamente por las noches
como la muerte
deslizándose cual sombra anónima
pegado a los muros
cual molusco
o como una figura siniestra
escapada de un film de Ingmar Bergman.

Vive arriba en el segundo piso
yo vivo en el primero
y durante quince años Dios mío
he escuchado sus pisadas inquietas
caminando de aquí para allá
de allá para acá
hasta el amanecer.

He divisado su rostro inexpresivo
pálido como una sábana de hospital.
No saluda
no sonríe
bailará?
Soñará?
Tendrá un nombre y un apellido?
O por lo menos
una medallita para este pecador,
padrecito?


INVASIONES

En los últimos tiempos
del siniestro gobierno
del Ejército de la Dictadura Bancaria
del Norte & Co.
sucesos extraños
comenzaron a ocurrir
en el universo.
Señales misteriosas en los cielos nocturnos
descomunales letreros de neón en las estrellas
voces poderosas provenientes
de las atareadas galaxias
y objetos musicales luminosos y estridentes
no identificados
tocando la novena sinfonía de Beethoven.

Todo esto incitaba al pánico
al vicio y a la descompostura.

Temblaron también los cansados pilares
de las plácidas sociedades de bienestar
y en las otras sonrientes y amables ciudades
reinaba el caos la violencia
y la traidora indiferencia.

Qué hacer Thor nuestro? Qué hacer?
era la pregunta cotidiana.

Pero hoy Thor ha contestado.

Las Valquirias
fuerte y hermosas guerreras rubias
Fieles combatientes bárbaras
hijas de Odín,
secretario de Thor,
han salido alharacas y vehementes
desde sus misteriosos y oscuros bosques
invadiendo el territorio escandinavo.

y andan por aquí ahora
entre rascacielos y carreteras
en sus cabalgaduras magníficas
repartiendo Hidromiel a la población.

Traído directamente de Valhalla,
este producto relajante y euforizante
ha logrado tranquilizar hasta a las ratas
y los nórdicos se abrazan y besan nuevamente
así como lo hacían en las navidades.

Los enanos, expertos en metalurgia
han salido de sus cavernas ancestrales
para construir nuevas escuelas y hospitales
y reparar los milenarios puentes y caminos.

Los intrépidos y traviesos Elfos y Gnomos
han trepado desde sus tumbas y cementerios
para deshacerse de las toneladas de basura
acumuladas cual esculturas modernas y hediondas
en las esquinas de las bellas ciudades.

Y los Jotuns, seres gigantescos y monstruosos
pero sumamente sabios y dulces
han salido nadie sabe de donde
a administrar los servicios publicos
y a poner fin al EDB del NORTE &Co.

Ya no se ven ni se escuchan
los temerosos signos en los cielos
y los súbditos entregan mansamente a los Jotuns
sus armas y sus vicios.

Los nórdicos hemos regresado
a nuestras tiernas ocupaciones
tales como encender velas
amar a nuestros amores
y regalonear a los pequeños.

Y las Valquirias desaparecen
en sus oscuros bosques milenarios,
los Enanos vuelven a sus abrigadas cavernas,
los Elfos y Gnomos a sus fríos cementerios
y los Jotuns, dulces y poderosos como la Hidromiel
andan aún por aquí, lachos como gatos en celo,
de la mano de nuestras hijas.


LA VISITA DE FREYA

Con las narices metidas
en nuestros propios asuntos
la vida transcurre y transcurre
como suele hacerlo la vida.

Pero qué tontos podemos ser a veces
nosotros los seres humanos.

La paz y tranquilidad
que reina ahora por estos lares
se ha transformado en fatal aburrimiento
y hemos perdido tantas cosas bellas
tales como la sensualidad, el erotismo
la ternura y la intimidad.

Tenemos si promiscuidad y fornicación
y orgías y bacanales en las navidades
y semanas santas.

Pero no la cálida
Fértil
contagiosa
semilla de La Intimidad..

Debe ser por eso
que Freya anda por aquí.

Entró a nuestros reinos
una madrugada del 1 de mayo
su cumpleaños número mil
en su carruaje de madera de roble
tirado por dos gatos misteriosos
cuyos nombres nadie conoce
e instaló su cuartel general
al lado de la estatua de la Sirenita
en el neblinoso Puerto de Copenhague.

Diosa de la felicidad, la primavera
la fertilidad y el acto sexual
esta mujer dorada y preciosa
y de un genio violento y brutal
cual huracán desenfrenado
llamó de inmediato con su voz de trueno
a la Primera Reunión Nórdica del Amor.

Reyes y reinas y ministros
y ministras
se han apresurado vanidosamente
a acudir al llamado

Pero la diosa los ha increpado duramente
por egoísmo
deslealtad
elitismo
ostracismo
clasismo
amoralismo
cinismo
mentira
hipocresía
flojera
soberbia
machísimo
y tal vez amoralidad.
Pero sobre todo
por incompetencia y hurto.

Tanta fue su ira
que su collar de ámbar
regalado por Thor
se hizo añicos
y su voz se escuchó no tan sólo
en los reinos nórdicos
sino en todo el sistema solar..

Los ladrones incompetentes
huyeron despavoridos
a esconderse en sus palacios
y Freya se fue por los caminos
contagiando su intimidad
a diestra y siniestra
como si fuera
una benigna epidemia incurable.

Ahora que se ha ido
nosotros los mortales de cada día
nos atrevemos a reír en las iglesias
saludar a los vecinos
cantar a todo pulmón en las calles
y decir "te amo" sin avergonzarnos.


OJOS

Extraño sus ojos
jamás vistos de frente.

Por estas playas de hielo
voy tarareando alguna melodía
perdida en el reloj de arena.

Ojala la escuche por allá abajo
tan lejos.

Aquí se siente el canto de la sirena
Lejano
como un lamento
lanzado al azar.

La niebla me hace desaparecer
y crea espejismos de ella.

Yo soy ahora el Norte
y ella el fin.

O seré yo el comienzo
y ella el Sur?

A quiénes estaremos engañando?


DILEMA

Terminados ya los disturbios,
y los dioses y los humanos
cada cual en su lugar,
camino a casa
por esta ciudad que amo
y saltando de una isla a otra
como un niño jugando al luche
mi almohadillita de lentejas
cae a los píes de la solemne estatua
de Hans Christian Andersen.

Despierto de mi embrujo
y miro alrededor.

El sol de la temprana primavera
las gigantescas vikingas doradas
las banderas rojas con cruces blancas
los cisnes cruzando ordenadamente la calle
el policía azul dirigiendo el tránsito
los inmigrantes multicolores
la reina comprando sin guardaespaldas
los edificios de los siglos XVI y XVII
y las maravillas arquitectónicas de Utzon
me roban el corazón.

Pero de pronto
me siento como un traidor.

Mi otra amada
allá abajo en el fin del mundo
donde los barcos caen a los abismos
los cachalotes vuelan entre las nubes
los cerros y ceras se aman locamente
las banderas son tricolores
su estrella blanca y solitaria
queriendo escapar entre las multitudes
las mujeres morenas cual cochayuyo
se llaman Rosa, Bárbara
Consuelo o Esperanza
y mi madre la cordillera
aún llora por mi ausencia.


EL PRÍNCIPE

Cuando cae la noche
con su niebla inhóspita
y los lobos aúllan
en las ciudades temerosas
aparece la trágica figura
del príncipe solitario
los fines de semana.

Arrastrando su ropaje gris
y su patética figura arcáica
por las calles eléctricas
los bares, cafés y discos,
las juventudes bellas y eufóricas
se apartan de él con horror
porque heded a larvas y muertes.

A historia virtual.

Y se va por los cementerios
murmurando incoherencias
preguntándose atormentado
acerca de la existencia
o la no existencia
con el sonriente cráneo amarillo
entre sus manos tan solas.


HANS CHRISTIAN EN LA OSCURIDAD

Qué extraño como se viene la primavera
brotando de las nieves eternas
rodando cual carnaval de flores
o como un circo caminante
embrujado y encantado
jamás pintado por Chagall.

Se acuerda de los circos
Don Hans Christian?
Usted con sus siglos ya helados
aquí en su oscuridad?

Piensa aún en los payasos
que lo hacían reír
y sus gritos de alegría
y esperanza?

Sólo se acuerda del invierno
Don Hans
y de noches traidoras
como esta
su amante fiel
en las navidades silenciosas
y cumpleaños vacíos.

Y de las sonrisas de los niños
corriendo invisibles
por los pasillos estériles
de la casa de reposo.


EL ENCUENTRO

Por ahí
entre mis sueños estrafalarios
apareces tú
dulce como un hogar
cansada por tu viaje
desde los pies del planeta
hasta mi lecho norteño.

No alcanzo a tocarte
y ya te has ido
con tus maletas
y sonrisas y rosas
de regreso a tu cama sureña
y a tus propios sueños estrafalarios.


Ian Welden Copenhague.
ian.welden@mail.dk

Ojos de Maritza Álvarez.
maritza_alvarez_vargas@hotmail.com

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