lundi 26 octobre 2009

Alexander KLUGE/Los mundos objetivos de Kluge


Los mundos objetivos de Kluge
Por Alexander Kluge

Heiner Müller y la "figura del trabajador"

Heracles (Hércules), dice Heiner Müller, es el primero en encarnar la "figura del trabajador" en la mitología. Sumido en un estado de perturbación provocado por los dioses, mata "lo más preciado que tiene"; mata a sus hijos, mata a su mujer, prende fuego su casa. Enajenado, lo destruye todo "de manera espantosa".

Acto seguido y para expiar su culpa, se pone al servicio del tirano Euristeo quien -para desguazar al trabajador Heracles hasta volverlo chatarra, es decir para sacar rédito de él, más bien para: aniquilarlo- le encomienda doce tareas, todas ellas signadas por la imposibilidad, según cree Euristeo. Sin embargo, Heracles fracciona esa imposibilidad en pequeños pasos sucesivos, se acoraza frente a la duda y el dolor, y ejecuta los "trabajos". Heracles, dice Heiner Müller, añade a los trabajos una decimotercera tarea, desconocida para nosotros (la de liberar Tebas de los tebanos).

Se trata de una tarea que apunta a lo infinito, capaz de transformar los objetos e incluso de matar o barrer con lo que sea; es la figura de una "máquina viviente", que termina atrapada en una red impregnada de veneno que quema su interior. Por miedo al castigo, nadie se atreve a seguir la orden de Heracles de encender la hoguera sobre la que él se ha tendido. ¿A quién se le habrá ocurrido esto, pregunta Heiner Müller, un relato que transcurre mucho antes del tiempo en que Prometeo fue encadenado a las rocas del Cáucaso?

Sucede que de niño, este Heracles, hijo de Zeus y Alcmena, fue puesto a mamar del pecho de la diosa Hera mientras ella dormía. Tal vez porque, cansado de mamar, al quitársele la teta salpicó restos de leche, o porque la diosa engañada despertó de su sueño y arrancó al lactante de su pecho derramando leche, surgió el arco hercúleo conocido como Vía Láctea, que debe su nombre a esta historia de una noche de invierno.

Pero la investigación del centro de la Vía Láctea corresponde al campo de estudio de la astronomía. Hace poco, durante el Congreso de la Sociedad de Astrofísica en Aspen, Estados Unidos, Inge Werdeloff advirtió que en lo más profundo de la Vía Láctea se encuentra una TRAMPA GRAVITATORIA que induce los movimientos de los brazos espirales giratorios y las nubes de pesados neutrinos que se forman por encima del halo. Es una construcción orgánica, gigantesca, dice la Dra. Inge Werdeloff, y de ninguna manera una "máquina celeste". Toda interpretación mecánica de este trabajo del cielo, afirma, es descabellada. Dice haberlo escuchado de boca de autorizados disertantes.

Por sus propias investigaciones, la Dra. Rer. Nat. Werdeloff sabe (aunque, qué significa propias, si se necesita de la acción conjunta de cien de los raros espíritus de la astronomía para llegar a un resultado), que las potentes concentraciones de masa que llamamos trampa gravitatoria -porque encarnan la "codicia del universo", pues atraen para sí toda la materia y energía- sólo están constituidas de permeabilidad. La mecánica cuántica lo demuestra. Así, explica la Dra. Werdeloff, esta codicia manifiesta todos los síntomas de una "abstracta sed de placeres"; por donde se la mire, la trampa gravitatoria destila sustancia a través de sus poros. Esto hace que permanentemente surjan nuevos universos, mundos paralelos, que en su conjunto informan sobre la indulgencia de la naturaleza (Goethe). Así, el "Universo como figura del trabajador" no manifiesta tendencia alguna a moverse desde un punto de origen hacia el infinito o hacia un fin; se compone más bien de diversidad y simplicidad, de modo que la forma bajo la que se manifiesta siempre va acompañada de un contramovimiento, un mundo opuesto a la apariencia. Es así que, un Heracles profundamente frustrado carga sobre sus hombros las columnas del mundo. A la vez es de suponer que tales columnas han caído hace tiempo, pues ningún viajero de la actualidad puede divisarlas ya en el estrecho de Gibraltar. Esta circunstancia también inquieta a los muertos. Advierten que algo que ayer parecía ser el futuro, hoy ni siquiera parece existir como pasado, pero tiene que haber existido, porque de otro modo no viviríamos en este, nuestro mundo motorizado. Algo se ha vuelto invisible y no sabemos a quién deberíamos culpar por ello.

YO: Esto último no lo entendí.
MÜLLER: Sólo se refiere a Heracles como "figura del trabajador".

YO: ¿Acaso porque en el cosmos no se puede hablar de culpas ni deudas?
MÜLLER: Salvo en el sentido de un balance.

YO: Y no hay tal, porque no se pueden sumar los cuantos.
MÜLLER: De eso no entiendo nada. Pero, si te acercas a un oscuro muro de ese tipo, que todo lo atrae hacia sí, una poderosa barrera de oscuridad, verás un rayo que escapa del monstruo. Está prohibido, pero ocurre.

YO: Pero yo no diría que podría "verlo", porque ¿o bien observo el mundo de la trampa gravitatoria o bien el del rayo? ¿Nadie ve tal trabajo?
MÜLLER: Por eso tampoco es posible ver qué mamaba Heracles ni qué obnubiló tanto sus sentidos, que destruyó "lo más preciado que tenía".

YO: No, no es posible ver las dos cosas al mismo tiempo.
MÜLLER: Pero uno sabe que ha observado mal, si sólo hay una.


La metáfora de la ACUMULACIÓN ORIGINARIA (según Marx) o De cómo presuntamente se originó la disciplina industrial

-¿Usted considera a Karl Marx un poeta?
-Un poeta de gran talento.

-¿Sentado en la biblioteca más imponente de Londres, extracta fragmentos de historia y escribe un relato en clave poética alrededor de esos núcleos de fantasía?
-Es el rasgo que atraviesa toda su teoría.

-¿No está siendo injusto al degradar a este materialista científico tildándolo de poeta?
-¿Cómo que degradar? Una metáfora poética es la forma por excelencia del entendimiento. En el siglo XVI, son arrasadas las viviendas y cottages de los campesinos en las praderas de Gran Bretaña, expropiados los campos y cercadas enormes superficies. Donde alguna vez vivieron hombres, pastan ovejas. Así lo describe Marx.

-¿Eso es la "acumulación originaria"?
-La superficie del suelo sólo se aprovecha si sobre ella pastan ovejas, cuya lana se consume en Holanda, donde florece el capital.

-Eso genera retorno.
-Es necesario acumular un patrimonio originario, expresable en dinero, para que pueda ponerse en movimiento el proceso de intercambio. Esto puede suceder incendiando las fincas, obteniendo una ganancia del 2000% de mano del tráfico de opio con China, por medio de la trata de esclavos o el saqueo. Algún tipo de APROPIACIÓN ORIGINARIA tiene que haber.

-Y ésta conlleva sufrimiento.
-El sufrimiento fomenta el ingenio. Aquellos a los que les incendiaron las viviendas, los expropiados, fluyen en masa a Londres. A los que se la rebuscan por medio del robo, los vagos y holgazanes, les espera la horca. El resto desarrolla la fuerza de la creatividad a partir del sufrimiento. Comienzan a trabajar, es decir: en el campo de sus predisposiciones labran un área de disposición para el trabajo, que produce facultades especiales (como en un invernadero).

-¿Un tesoro dentro de los hombres?
-Sí, creo que Marx quiere decir eso.

© LA NACION
[Traducción: Carla Imbrogno]

El original en idioma alemán integra la serie de relatos Geschichten für Marx-Interessierte ("Historias para interesados en Marx") que acompaña el DVD de la película Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx - Eisenstein - El Capital (Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 2008).

Articulo:
http://www.lanacion.com.ar 17/10/2009