
Congreso nacional de filosofía Se inaugura el martes en la Biblioteca de Santiago:
¿Hay filosofía chilena?
Por Juan Ignacio Rodríguez Medina
A propósito del encuentro, seis filósofos chilenos opinan sobre la existencia o no de una filosofía chilena. La mayoría cree que, en un sentido profundo, todavía no la hay: falta una comunidad que se lea y dialogue.
Decía un profesor de filosofía de la Universidad de Chile que era una contradicción en los términos hablar de "filosofía chilena". Quizás un juicio demasiado categórico, pero en línea con lo más granado de la tradición filosófica, o al menos de la alemana, con un Kant que decía que Latinoamérica era incapaz de civilización o un Hegel que vinculaba a estas tierras con la nada, con un territorio donde no había llegado el espíritu absoluto o, en fin, un Heidegger, para quien sólo en griego y en alemán cabía hacer filosofía. ¿Hay entonces filosofía chilena? Hay escuelas, publicaciones, profesores y estudiantes. ¿No basta eso? El debate está abierto y probablemente siempre lo esté. Seis filósofos... chilenos opinan.
Luis Flores: "No hay una comunidad con tradición propia".
¿Hay filosofía chilena?
Por Juan Ignacio Rodríguez Medina
A propósito del encuentro, seis filósofos chilenos opinan sobre la existencia o no de una filosofía chilena. La mayoría cree que, en un sentido profundo, todavía no la hay: falta una comunidad que se lea y dialogue.
Decía un profesor de filosofía de la Universidad de Chile que era una contradicción en los términos hablar de "filosofía chilena". Quizás un juicio demasiado categórico, pero en línea con lo más granado de la tradición filosófica, o al menos de la alemana, con un Kant que decía que Latinoamérica era incapaz de civilización o un Hegel que vinculaba a estas tierras con la nada, con un territorio donde no había llegado el espíritu absoluto o, en fin, un Heidegger, para quien sólo en griego y en alemán cabía hacer filosofía. ¿Hay entonces filosofía chilena? Hay escuelas, publicaciones, profesores y estudiantes. ¿No basta eso? El debate está abierto y probablemente siempre lo esté. Seis filósofos... chilenos opinan.
Luis Flores: "No hay una comunidad con tradición propia".
"¿Hay filosofía chilena? Distingamos, siguiendo a Reichenbach, que la supuesta filosofía chilena en cuanto filosofía es verdadera o falsa, es aspirante a la universalidad. Por ende, depende del contexto de justificación, tiene que ver con la validez de la filosofía y su carácter chileno es anecdótico. En cuanto chilena, mienta la génesis (contexto de descubrimiento), la que se refiere a la perspectiva o las circunstancias desde las que se filosofa. La filosofía se puede presentar como investigación histórico-hermenéutica acerca de filósofos desde Platón a Wittgenstein, como enseñanza y divulgación, o finalmente como una investigación estricta de las cosas mismas, de los presupuestos o fundamentos de la realidad y del conocer, etcétera. Ahora bien, en Chile, desde Fray Alonso de Briseño hasta nuestros días, hay contribuciones relevantes respecto de los dos primeros ámbitos y especialmente sobre filósofos europeos. Sin embargo, sólo hay algunos escasos pensadores significativos en el tercer ámbito, que han reflexionado con un despunte de originalidad o, al menos, un talante autóctono acerca del individuo y la libertad; de la sociedad, la convivencia y el lenguaje; de la cotidianidad, la corporalidad y la muerte; la praxis moral; las ciencias y las artes.
En consecuencia, hay filosofía chilena -relativamente chilena, por la presencia histórica en Chile de profesores europeos y latinoamericanos, sólo con un ritmo intermitente y de modo esporádico-. Pero, en un sentido más profundo, no hay filosofía chilena, porque no hay aún una comunidad con tradición propia; esto es, con una urdimbre de maestros y discípulos, con una trama de diálogos generacionales, con un tejido hecho de oficio paciente -que evita al improvisador en filosofía-, de disciplina rigorosa y argumentativa, de hábitos sociales e institucionales de cultivo sistemático. Y esta tradición no se consuma con un evento extraordinario, ni con la mera existencia de institutos o departamentos de filosofía, pues requiere historia. Así unos pocos lobos o lobas esteparios de la filosofía chilena han discurrido o discurren, acompañados de una inmensa soledad y de un abisal silencio, por esta "fértil provincia y señalada". ¿Filosofía chilena? Es, ante todo, por-venir. Y será chilena no por intención, sino por añadidura".
*Filósofo, Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica.
En consecuencia, hay filosofía chilena -relativamente chilena, por la presencia histórica en Chile de profesores europeos y latinoamericanos, sólo con un ritmo intermitente y de modo esporádico-. Pero, en un sentido más profundo, no hay filosofía chilena, porque no hay aún una comunidad con tradición propia; esto es, con una urdimbre de maestros y discípulos, con una trama de diálogos generacionales, con un tejido hecho de oficio paciente -que evita al improvisador en filosofía-, de disciplina rigorosa y argumentativa, de hábitos sociales e institucionales de cultivo sistemático. Y esta tradición no se consuma con un evento extraordinario, ni con la mera existencia de institutos o departamentos de filosofía, pues requiere historia. Así unos pocos lobos o lobas esteparios de la filosofía chilena han discurrido o discurren, acompañados de una inmensa soledad y de un abisal silencio, por esta "fértil provincia y señalada". ¿Filosofía chilena? Es, ante todo, por-venir. Y será chilena no por intención, sino por añadidura".
*Filósofo, Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica.
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Cristóbal Holzapfel: "Falta la gran obra".
"Es lo más discutido desde que hay atisbos de una filosofía chilena o latinoamericana. En rigor, no existe filosofía latinoamericana, alemana ni griega; la filosofía es una sola. De todos modos, se ve un estado de pujanza significativo y prometedor. En Chile hay figuras como Pablo Oyarzún, José Jara, Humberto Giannini, Jorge Acevedo, Eduardo Carrasco, Mariano de la Maza, Luis Flores, Carlos Ruiz, Agustín Squella, Carlos Ossandón, Juan de Dios Vial Larraín, entre otros. Ahí tienes planteamientos contundentes, pero mientras no está el reconocimiento europeo, no se oficializa, no alcanza proyección internacional, no es. Tendremos que seguir así, salvo que aparezca una gran obra, como en parte ocurrió con el boom latinoamericano: algo tan potente, que le dio nuevos rumbos a la literatura universal. A los del boom empezamos a leerlos nosotros y eso habría que hacer en filosofía. No nos leemos. Hay un atomismo inesperado, que en Chile es extremo. Aunque hay cosas positivas: los Fondecyt permiten equipos que ayudan a interactuar, las becas para estudiar fuera, los proyectos Mecesup, los núcleos filosóficos en algunas universidades privadas. Se está formando masa crítica que permite una mayor consideración del otro. En este sentido, el congreso nacional es una idea que ayuda a superar el atomismo".
*Filósofo, profesor de la Universidad de Chile.
Cristóbal Holzapfel: "Falta la gran obra".
"Es lo más discutido desde que hay atisbos de una filosofía chilena o latinoamericana. En rigor, no existe filosofía latinoamericana, alemana ni griega; la filosofía es una sola. De todos modos, se ve un estado de pujanza significativo y prometedor. En Chile hay figuras como Pablo Oyarzún, José Jara, Humberto Giannini, Jorge Acevedo, Eduardo Carrasco, Mariano de la Maza, Luis Flores, Carlos Ruiz, Agustín Squella, Carlos Ossandón, Juan de Dios Vial Larraín, entre otros. Ahí tienes planteamientos contundentes, pero mientras no está el reconocimiento europeo, no se oficializa, no alcanza proyección internacional, no es. Tendremos que seguir así, salvo que aparezca una gran obra, como en parte ocurrió con el boom latinoamericano: algo tan potente, que le dio nuevos rumbos a la literatura universal. A los del boom empezamos a leerlos nosotros y eso habría que hacer en filosofía. No nos leemos. Hay un atomismo inesperado, que en Chile es extremo. Aunque hay cosas positivas: los Fondecyt permiten equipos que ayudan a interactuar, las becas para estudiar fuera, los proyectos Mecesup, los núcleos filosóficos en algunas universidades privadas. Se está formando masa crítica que permite una mayor consideración del otro. En este sentido, el congreso nacional es una idea que ayuda a superar el atomismo".
*Filósofo, profesor de la Universidad de Chile.
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200 expositores en el congreso
Los comentarios han sido que hace tiempo no había un evento de esta envergadura en el circuito filosófico chileno. Son casi 200 expositores , que incluyen a académicos y estudiantes ; vienen alrededor de 150 alumnos de regiones becados; se espera una asistencia diaria de trescientas a cuatrocientas personas. El congreso se inicia este martes y se extiende hasta el viernes en la Biblioteca de Santiago. La entrada es liberada y la asistencia está abierta a quien desee acudir . En la inauguración estarán presentes la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, y el filósofo Humberto Giannini. Habrá mesas por secciones : estética, ética, filosofía y educación, filosofía política, historia de la filosofía, filosofía analítica, filosofía del lenguaje, metafísica, epistemología, filosofía latinoamericana, filosofía de la cultura, filosofía en Chile, filosofía y literatura, filosofía de las ciencias, filosofía intercultural, fenomenología, antropología filosófica, filosofía del trabajo, hermenéutica, ética ambiental, filosofía y género. Y también tres mesas plenarias cuy o tema central será "Filosofía en Chile, ayer y hoy" ; en ellas intervendrán Carla Cordua, Humberto Giannini, Pablo Oyarzún, José Jara, Cecilia Sánchez, Sergio Rojas, Hugo Ochoa y Mariano de la Maza.
El congreso pretende ser una instancia de encuentro y diálogo entre quienes se dedican al cultivo de la filosofía . En concreto, se pretende dar a conocer el trabajo filosófico que se realiza en el país y crear una instancia nacional , una Asociación Nacional de Filosofía -"inclusiva y pluralista"- que en adelante coordine encuentros como éste: "Estimamos, por ello, que este congreso puede ser la ocasión para debatir y decidir de un modo democrático la forma que deba asumir una nueva organización", dicen los encargados.
El programa y otros detalles en
www.congresofilosofia.cl200 expositores en el congreso
Los comentarios han sido que hace tiempo no había un evento de esta envergadura en el circuito filosófico chileno. Son casi 200 expositores , que incluyen a académicos y estudiantes ; vienen alrededor de 150 alumnos de regiones becados; se espera una asistencia diaria de trescientas a cuatrocientas personas. El congreso se inicia este martes y se extiende hasta el viernes en la Biblioteca de Santiago. La entrada es liberada y la asistencia está abierta a quien desee acudir . En la inauguración estarán presentes la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, y el filósofo Humberto Giannini. Habrá mesas por secciones : estética, ética, filosofía y educación, filosofía política, historia de la filosofía, filosofía analítica, filosofía del lenguaje, metafísica, epistemología, filosofía latinoamericana, filosofía de la cultura, filosofía en Chile, filosofía y literatura, filosofía de las ciencias, filosofía intercultural, fenomenología, antropología filosófica, filosofía del trabajo, hermenéutica, ética ambiental, filosofía y género. Y también tres mesas plenarias cuy o tema central será "Filosofía en Chile, ayer y hoy" ; en ellas intervendrán Carla Cordua, Humberto Giannini, Pablo Oyarzún, José Jara, Cecilia Sánchez, Sergio Rojas, Hugo Ochoa y Mariano de la Maza.
El congreso pretende ser una instancia de encuentro y diálogo entre quienes se dedican al cultivo de la filosofía . En concreto, se pretende dar a conocer el trabajo filosófico que se realiza en el país y crear una instancia nacional , una Asociación Nacional de Filosofía -"inclusiva y pluralista"- que en adelante coordine encuentros como éste: "Estimamos, por ello, que este congreso puede ser la ocasión para debatir y decidir de un modo democrático la forma que deba asumir una nueva organización", dicen los encargados.
El programa y otros detalles en
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Carla Cordua: "No se encuentra en el mejor estado de salud".
"Para hablar de 'filosofía chilena' es preciso fijarle una aplicación especial a la filosofía, que, en su acepción general, es una de las ocupaciones de la inteligencia universal. La filosofía como materia docente, en cambio, es una de las aplicaciones especiales, nacional en este caso, del proceso de la filosofía en sentido propio. Entendida así la pregunta '¿Hay filosofía en Chile?', mi respuesta es: sí la hay, pero no se encuentra en el mejor estado de salud. Está sometida a la amenaza de tener que reducirse, o incluso desaparecer, por ejemplo, en los programas docentes de la educación secundaria, debido a que el tiempo que se le asigna es cada vez menor. Algo mejor es su situación en las universidades: pues en sus departamentos de filosofía, los profesores, en su mayoría chilenos dedicados a la filosofía, no sólo practican la docencia sino que estudian la disciplina por su valor intrínseco, forman bibliotecas, y corresponden activamente con sus pares del resto del mundo. Están fundando la existencia de la filosofía en Chile".
*Filósofa, profesora de la U. de Chile y directora de la Revista de Filosofía.
Carla Cordua: "No se encuentra en el mejor estado de salud".
"Para hablar de 'filosofía chilena' es preciso fijarle una aplicación especial a la filosofía, que, en su acepción general, es una de las ocupaciones de la inteligencia universal. La filosofía como materia docente, en cambio, es una de las aplicaciones especiales, nacional en este caso, del proceso de la filosofía en sentido propio. Entendida así la pregunta '¿Hay filosofía en Chile?', mi respuesta es: sí la hay, pero no se encuentra en el mejor estado de salud. Está sometida a la amenaza de tener que reducirse, o incluso desaparecer, por ejemplo, en los programas docentes de la educación secundaria, debido a que el tiempo que se le asigna es cada vez menor. Algo mejor es su situación en las universidades: pues en sus departamentos de filosofía, los profesores, en su mayoría chilenos dedicados a la filosofía, no sólo practican la docencia sino que estudian la disciplina por su valor intrínseco, forman bibliotecas, y corresponden activamente con sus pares del resto del mundo. Están fundando la existencia de la filosofía en Chile".
*Filósofa, profesora de la U. de Chile y directora de la Revista de Filosofía.
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Pablo Oyarzún: "Carecemos de sentido histórico y la conversación es exigua".
"Nunca me he inquietado mucho por la geopolítica o el nacionalismo en filosofía. Asumo, sí, que puede ser un problema filosófico y, en ese sentido, interesante de debatir, como ya se ha hecho en tiempos no lejanos. Y tal vez, en términos que sería indispensable precisar, es una cuestión necesaria de plantear en tiempos de, diré, globalización filosófica, con énfasis predominante (y virtualmente excluyente) en la borradura de las diferencias y las singularidades, cuyo apasionado reconocimiento y afirmación ha sido siempre tarea esencial de la filosofía. Para una pregunta como ésta -"¿existe una filosofía chilena?" (o también: "¿existe una filosofía latinoamericana?")-, sospecho que uno tendría que identificar las condiciones que definen la existencia de la filosofía y aquellas que hacen posible apellidar a la filosofía con el patronímico de una nación o de una región. Las hay históricas (la vigencia de una tradición, que nunca es mero acervo, sino esfuerzo constante de apropiación), institucionales (instancias formales -no necesariamente profesionales- de ejercicio de la labor filosófica), idiomáticas, si puedo decirlo así (la producción de conceptos a partir de la relación con ésa que llamamos "nuestra" lengua) y culturales (la existencia de un espacio de conversación que, junto con fomentar el intercambio entre los "expertos", está presente en la enseñanza general y se proyecta al medio público). Si uno concede estas condiciones y pasa revista a lo que tenemos, creo que la respuesta es clara: hay filosofía en Chile, hay cultores de la filosofía (que tienden cada vez más a profesionalizarse), hay formas institucionales de su existencia (que favorecen cada vez más esa tendencia), pero se carece en gran medida de sentido histórico, la conversación es exigua, los espacios de enseñanza acotados, mínima la proyección; es decir, la presencia de la filosofía como opinión en el contexto social. Y la relación con la lengua y su cuidado, como campo de la génesis de los conceptos, se nos va atrofiando. Todo ello afecta a la posibilidad de obra, que, al fin y al cabo, es la medida esencial de lo filosófico".
*Filósofo, Decano de la Facultad de Arte de la U. de Chile.
Pablo Oyarzún: "Carecemos de sentido histórico y la conversación es exigua".
"Nunca me he inquietado mucho por la geopolítica o el nacionalismo en filosofía. Asumo, sí, que puede ser un problema filosófico y, en ese sentido, interesante de debatir, como ya se ha hecho en tiempos no lejanos. Y tal vez, en términos que sería indispensable precisar, es una cuestión necesaria de plantear en tiempos de, diré, globalización filosófica, con énfasis predominante (y virtualmente excluyente) en la borradura de las diferencias y las singularidades, cuyo apasionado reconocimiento y afirmación ha sido siempre tarea esencial de la filosofía. Para una pregunta como ésta -"¿existe una filosofía chilena?" (o también: "¿existe una filosofía latinoamericana?")-, sospecho que uno tendría que identificar las condiciones que definen la existencia de la filosofía y aquellas que hacen posible apellidar a la filosofía con el patronímico de una nación o de una región. Las hay históricas (la vigencia de una tradición, que nunca es mero acervo, sino esfuerzo constante de apropiación), institucionales (instancias formales -no necesariamente profesionales- de ejercicio de la labor filosófica), idiomáticas, si puedo decirlo así (la producción de conceptos a partir de la relación con ésa que llamamos "nuestra" lengua) y culturales (la existencia de un espacio de conversación que, junto con fomentar el intercambio entre los "expertos", está presente en la enseñanza general y se proyecta al medio público). Si uno concede estas condiciones y pasa revista a lo que tenemos, creo que la respuesta es clara: hay filosofía en Chile, hay cultores de la filosofía (que tienden cada vez más a profesionalizarse), hay formas institucionales de su existencia (que favorecen cada vez más esa tendencia), pero se carece en gran medida de sentido histórico, la conversación es exigua, los espacios de enseñanza acotados, mínima la proyección; es decir, la presencia de la filosofía como opinión en el contexto social. Y la relación con la lengua y su cuidado, como campo de la génesis de los conceptos, se nos va atrofiando. Todo ello afecta a la posibilidad de obra, que, al fin y al cabo, es la medida esencial de lo filosófico".
*Filósofo, Decano de la Facultad de Arte de la U. de Chile.
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Joaquín Barceló: "Hacer filosofía es algo que pocos pueblos han conseguido".
"¿Hay filosofía chilena?". Pero, ¿qué debe entenderse por "filosofía chilena"? Si el sentido de esta expresión es que se dicten clases, se escriban libros y artículos, y se hable de filósofos y de sistemas filosóficos, por supuesto que la hay, a pesar de que la docencia en filosofía ha mostrado una tendencia a disminuir en nuestro país, tanto en el nivel de educación media como en el nivel universitario, en el último medio siglo. Pero esta disminución es un fenómeno occidental, y no exclusivo de Chile. Además, vale la pena preguntarse si tiene algún sentido ofrecer uno o dos semestres de filosofía a estudiantes que orientan sus intereses y su existencia en sentidos muy ajenos a esta disciplina, a quienes podría estarse entregando una caricatura de la filosofía más bien que una auténtica formación en ella.
El problema real está en que dictar clases de filosofía, escribir libros y artículos filosóficos, y hablar de filósofos y sistemas filosóficos no es lo mismo que hacer filosofía, así como hablar, escribir y discutir de fútbol, de jugadores, de clubes y de partidos futbolísticos tampoco es lo mismo que jugar fútbol. Esto de "hacer filosofía" valiosa, iluminadora, orientadora es algo que pocos pueblos han conseguido, y cuando lo han hecho, no ha sido tampoco a lo largo de toda su historia. Para "hacer filosofía" no tengo recetas que ofrecer. Pero estoy persuadido de que una educación predominantemente memorística (como ha sido y continúa siendo nuestra educación, pese a los esfuerzos hechos para reorientarla) no es el camino más idóneo para llegar a hacerla. Un gran pensador de la Antigüedad atribuyó el origen del filosofar a la capacidad de asombrarse de que las cosas sean como son o estén como están. Pero, creo yo, el mero asombro no basta; a él debe seguir el ejercicio de la imaginación y de la reflexión. Claro está que explicitar esto sería ya materia de otra larga exposición".
*Filósofo, profesor de la Universidad Andrés Bello.
Joaquín Barceló: "Hacer filosofía es algo que pocos pueblos han conseguido".
"¿Hay filosofía chilena?". Pero, ¿qué debe entenderse por "filosofía chilena"? Si el sentido de esta expresión es que se dicten clases, se escriban libros y artículos, y se hable de filósofos y de sistemas filosóficos, por supuesto que la hay, a pesar de que la docencia en filosofía ha mostrado una tendencia a disminuir en nuestro país, tanto en el nivel de educación media como en el nivel universitario, en el último medio siglo. Pero esta disminución es un fenómeno occidental, y no exclusivo de Chile. Además, vale la pena preguntarse si tiene algún sentido ofrecer uno o dos semestres de filosofía a estudiantes que orientan sus intereses y su existencia en sentidos muy ajenos a esta disciplina, a quienes podría estarse entregando una caricatura de la filosofía más bien que una auténtica formación en ella.
El problema real está en que dictar clases de filosofía, escribir libros y artículos filosóficos, y hablar de filósofos y sistemas filosóficos no es lo mismo que hacer filosofía, así como hablar, escribir y discutir de fútbol, de jugadores, de clubes y de partidos futbolísticos tampoco es lo mismo que jugar fútbol. Esto de "hacer filosofía" valiosa, iluminadora, orientadora es algo que pocos pueblos han conseguido, y cuando lo han hecho, no ha sido tampoco a lo largo de toda su historia. Para "hacer filosofía" no tengo recetas que ofrecer. Pero estoy persuadido de que una educación predominantemente memorística (como ha sido y continúa siendo nuestra educación, pese a los esfuerzos hechos para reorientarla) no es el camino más idóneo para llegar a hacerla. Un gran pensador de la Antigüedad atribuyó el origen del filosofar a la capacidad de asombrarse de que las cosas sean como son o estén como están. Pero, creo yo, el mero asombro no basta; a él debe seguir el ejercicio de la imaginación y de la reflexión. Claro está que explicitar esto sería ya materia de otra larga exposición".
*Filósofo, profesor de la Universidad Andrés Bello.
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Humberto Giannini: "En Chile hay filósofos, pero no hay filosofía".
"Imagine que usted me visita en mi taller y me encuentra con los pinceles en la mano, con el delantal embadurnado de pintura y frente a una tela, y me pregunta si hay pintores en Chile. Me sentiría un tanto acorralado y tal vez le contestaría: "Pregúnteselo a mis cuadros. O a los eventuales compradores de mis cuadros, o a los críticos de arte. O a (Pedro) Gandolfo, que escribe habitualmente en "El Mercurio" finos artículos de reflexión kierkegaardiana". El problema es que acaso no hay ni lectores ni críticos, ni interesados seriamente en la filosofía, o que no alcanzan a formar una sociedad filosófica. Lo he pensado siempre: en Chile hay filósofos; pero no hay filosofía. La filosofía es un bien colectivo, producto de una amistad filosófica, que en Chile no la hay. Me asalta la duda de si se puede sobrevivir como filósofo sin esa amistad que hizo grande a Grecia y a otros pueblos".
*Filósofo, profesor de la Universidad de Chile, Premio Nacional de Humanidades.
Articulo: http://diario.elmercurio.com 04/10/2009
Humberto Giannini: "En Chile hay filósofos, pero no hay filosofía".
"Imagine que usted me visita en mi taller y me encuentra con los pinceles en la mano, con el delantal embadurnado de pintura y frente a una tela, y me pregunta si hay pintores en Chile. Me sentiría un tanto acorralado y tal vez le contestaría: "Pregúnteselo a mis cuadros. O a los eventuales compradores de mis cuadros, o a los críticos de arte. O a (Pedro) Gandolfo, que escribe habitualmente en "El Mercurio" finos artículos de reflexión kierkegaardiana". El problema es que acaso no hay ni lectores ni críticos, ni interesados seriamente en la filosofía, o que no alcanzan a formar una sociedad filosófica. Lo he pensado siempre: en Chile hay filósofos; pero no hay filosofía. La filosofía es un bien colectivo, producto de una amistad filosófica, que en Chile no la hay. Me asalta la duda de si se puede sobrevivir como filósofo sin esa amistad que hizo grande a Grecia y a otros pueblos".
*Filósofo, profesor de la Universidad de Chile, Premio Nacional de Humanidades.
Articulo: http://diario.elmercurio.com 04/10/2009
