lundi 26 octobre 2009

Mariano ESTRADA/Vientos de soledad


Mariano Estrada Vázquez Nací en 1947, en un pueblo de Zamora llamado Justel. Es natural de Muelas de los Caballeros (Zamora) y ha publicado los poemarios «Mitad de amor, dos cuartos de querencias» (1984), «El cielo se hizo de amor» (1986), «Tierra conmovida» (1987), «Trozos de cazuela compartida» (1991), el ensayo «Paco Llorca, semblanzas del arte» (1993) y «Azumbres de la noche» (1993).Ha publicado en papel los poemarios "Desde la flor del almendro" (1995), "Hojas lentas de otoño" (1997) y "Amores colaterales".

Por otra parte, algunos libros que han sido parcial o totalmente publicados en Internet, como "Vientos de soledad", "El limón hespérico" y actualmente escribe "Gotas de hielo" y también un ensayo titulado "Aguablanca, caminos de ida y vuelta", otro titulado "La patrias de dulcinea", junto ha algunos cuentos y numerosos artículos de variada índole

Sitio :
http://www.mestrada.net/
E-mail : maritos@telefonica.net

Sobre
Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Mariano+Estrada+V%C3%A1zquez+


Vientos de soledad, poema que dio título a un libro

Éste es el poema que le da el título al libro “Vientos de soledad”. Fue Accésit en el Premio de la Poesía Festa D’Elx, en 1984. O sea que debí escribirlo a principios de los 80. Tiene un magnífico pps de Mar, y éste sí es reciente:

menos de dos años. Podéis verlo en esta página de Google, donde están por orden alfabético:

http://groups.google.com/group/paisajes-literarios/files


Un abrazo


Vientos de soledad

Me despierta el aire,
me despierta el viento,
todas las mañanas
y a cada momento.

Oigo tus quejidos,
oigo tus lamentos,
oigo que estás sola,
sé que estás sufriendo.

Sin embargo el alma
donde está ese duelo,
se te esconde, muda,
en la voz de adentro.

Ésa no la oigo,
ésa no la siento,
ésa está callada
cuando sopla el viento.

En la sima honda
de tu amargo pecho,
se te muere toda,
se te va muriendo.

Y tus ojos lloran
como llora el viento,
sin saber si es malo,
sin saber si es bueno.

Que de nada vale
vaciar el pecho,
si se saca el agua,
si se deja el cieno.

Porque el aire pasa,
porque pasa el viento,
sin notar siquiera
lo que llevas dentro.

Y tus llantos callan
ese polvo extenso
que te pesa en barro
lo que en carne un muerto.

Si me miras, mira
con mirar entero;
en los ojos, alma,
en el alma, fuego.

Y si son tus labios
los que se hacen verbos,
lléname la boca
de huracán y truenos.

Que me da tristeza
resbalar del sueño
por el aire sólo,
sólo por el viento.

Saca de tu entraña
todo el sufrimiento;
sácalo con vida,
no lo ahogues dentro.

Sácalo a los ojos,
sácalo a los besos,
dámelo en abrazos
cuando me despierto.

Dámelo en temblores,
dámelo en anhelos,
quédate desnuda,
rásgate de velos.

Dame con la carne,
dame con los huesos,
con la voz más honda
de tus sentimientos.

Noches y mañanas
y a cada momento,
cuando sople el aire,
cuando gima el viento.

Accésit en el Premio de la Poesía Festa D’Elx, 1984