
Entrevista/ Hernán Brienza
"El límite entre lo esotérico y lo banal es complejo"
Por Martín Lojo
El periodista acaba de lanzar Los buscadores del Santo Grial en la Argentina, donde retrata a quienes sostienen que la copa que Cristo usó en la Última Cena está escondida en el país
En tiempos de liviandad espiritual y dureza económica, un grupo de argentinos sostiene la más singular y sospechosa tarea: interpretan y sobreinterpretan la literatura y la historia medievales para probar que el Santo Grial, la copa que Cristo utilizó en la Última Cena, se encuentra en la Argentina, y que ellos son los elegidos para hallarla, custodiarla y utilizar su poder. En Los buscadores del Santo Grial en la Argentina (Sudamericana), el periodista Hernán Brienza cuenta en una crónica rigurosa cómo siguió, desde las sierras de Córdoba hasta la Patagonia, a los protagonistas de esta insólita cruzada criolla.
-¿Cómo te acercaste a los relatos del Santo Grial?
-Siempre me interesaron la historia, la literatura y la música de la Edad Media. Un mito paradigmático de la era es el del rey Arturo, que incluye la búsqueda del Grial. A partir de la literatura griálica y caballeresca, hace casi quince años me interesé por el análisis y la simbología del esoterismo cristiano. De esas lecturas surgió la idea de escribir una novela sobre un grupo de personas que cree que el Santo Grial está en la Argentina. Pero luego la realidad superó a la ficción. En 2004 viajé a Capilla del Monte, en Córdoba, a perseguir ovnis para la revista TXT , y me enteré de que ahí hay toda una mitología sobre el Grial. Me pareció muy divertido jugar con el mito de la Argentina potencia: tenemos los cuatro climas, la birome, el colectivo, el dulce de leche, y además nos apropiamos del Santo Grial. Una especie de coronación mitológica.
-¿Cómo son los buscadores que encontraste allí?
-Dan por sentado que el Santo Grial existe y está en el país. Hay un grupo de neotemplarios que hace búsquedas e intenta contactar su presencia física, el Santo Grial como copa. Como Capilla es una especie de capital esotérica, nunca sabés cuáles son sólo buscadores del Grial y cuáles están relacionados con todas las cuestiones esotéricas, que incluyen espiritualidad, ovnis, percepciones paralelas al mundo físico, ese tipo de cosas. En la Patagonia es más sencillo porque sólo está el grupo Delphos. Están convencidos de que el Santo Grial está debajo de la meseta de Somuncurá y hay que llegar a través de unos túneles bajo tierra, que tienen salida al mar. Dicen que hay unas ruinas que pertenecerían a un fuerte emplazado sobre lo que antes era un islote. Ellos aseguran que es un fuerte templario, dicen que allí encontraron unas tejuelas con cruces templarias. El grupo Delphos tiene un discurso más lógico, con un sostén teórico más coherente para explicar por qué el Grial estaría allí, aunque nunca te muestran pruebas ni conclusiones serias. Dicen que los templarios, cuando fueron rechazados por el Vaticano, comenzaron a hacer viajes habituales a América. En uno de los supuestos viajes, según se comenta en el Parzival de Von Eschenbach, el custodio del Grial, Parzival, vio que cambiaban las estrellas en el cielo y desembarcó en un lugar donde la diferencia entre alta y baja marea era de once metros. En el hemisferio sur, ese fenómeno sólo se produce en San Antonio Oeste, cerca de las grutas. Es un balneario famoso, en el que cuando el agua sube te quedás sin playa y cuando baja se extiende doscientos metros. Hay una especie de pequeña meseta un poco separada del continente. Ellos aseguran que allí desembarcaron los templarios alrededor del año 1307. La pelea del Vaticano con los templarios fue económica, pero también por las reliquias; unos dicen que era por el Santo Grial, otros que por un libro, o por maderos de la Cruz. Supuestamente los templarios las llevaron a América. Hay varias versiones de cómo habrían recibido los templarios el Grial. Que lo encontraron en Jerusalén durante las Cruzadas. Que José de Arimatea, el que lavó el cuerpo de Jesús, utilizó la copa de la Última Cena para recoger la sangre de Cristo y después se la llevó a Inglaterra. Por eso el rey Arturo manda a buscar el Santo Grial allí. Ésa es la idea de cómo llega el Santo Grial a la Argentina, a través de Parzival, uno de los caballeros de Arturo.
-¿Estos grupos están convencidos de lo que hacen?
-Los grupos esotéricos disputan un micropoder: quién elabora la mejor interpretación de lo paranormal. El que tiene más adeptos gana mayores vinculaciones y posibilidades de recaudar fondos. Hay una cuestión mixta, de espiritualidad y búsqueda de lucro. La leyenda del Santo Grial incluye una idea de paraíso perdido. Se supone que el mundo era perfecto hasta que se perdió el Santo Grial, y lo que hay que hacer es conseguirlo para obtener el poder para instaurar el paraíso en la Tierra. Quien descubra el Santo Grial es el caballero perfecto.
-¿Por qué creés que abundan estas interpretaciones seudorreligiosas, tanto en los cultos como en la literatura?
-Después de la caída de Dios y la llegada de la posmodernidad, no hay un asidero espiritual e intelectual claro. No hay un principio único aceptado que rija el universo. Esa situación es angustiante, porque todo lo que hagas o digas puede ser cuestionado. La mayoría no puede resolver esto y necesita volver a algún tipo de dios o principio rector, para no perder referencias en la vida cotidiana y dar sentido a sus esfuerzos y sufrimientos. Como la respuesta que ofrece la Iglesia Católica es premoderna, buscan una respuesta en lugares heterodoxos, ya sea las sectas, el esoterismo o el misticismo. A muchos de ellos este tipo de mitos los ayuda a hacer un trabajo espiritual de mayor o menor calidad, y el esoterismo se lo ofrece. Es complicado el límite entre el conocimiento esotérico y la banalidad. Es difícil saber en qué momento aquel que tiene un discurso racional empieza a desvariar, a decir disparates. Ése es un momento clave, cuando una persona habla de la interpretación de los mitos y sus versiones y termina diciendo que él es un buscador del Santo Grial, que lo encontró y es el elegido de Dios. La otra clave es ver qué es lo que le pasa realmente a aquel que cree en el esoterismo. Hay gente que logró superar problemas graves en su vida por esas creencias. Su pensamiento está lleno de ideas irracionales, pero que le sirven para crecer espiritualmente, o para dejar las drogas o el alcohol.
-¿Qué significó la cacería del Santo Grial para vos?
-Fue una búsqueda divertida. Hay gente que juega a la quiniela, hay gente que mira partidos de fútbol. Yo me dediqué a buscar el Santo Grial por un rato.
Articulo: http://www.lanacion.com.ar 03/10/2009
