
FILSA 2009 Embajada cultural argentina
Aira y Fogwill en la Feria del Libro de Santiago
Figuras relevantes de la delegación argentina, los dos escritores presentarán sus libros y participarán en mesas de conversación en torno a la narrativa de su país en la 29ª Feria Internacional del Libro de Santiago. La muestra -que se inaugurará este viernes y permanecerá abierta hasta el domingo 15 de noviembre en la Estación Mapocho- contempla la realización de más de 400 actividades dentro de su programa cultural, las que pueden verse, día a día, en la página www.filsa.cl
Otras voces argentinas
Patricio Sturlese
Joven escritor que ahonda la literatura de corriente sacrothriller (en la misma senda de Dan Brown y su "Código da Vinci"). En la Feria Internacional del Libro de Santiago "La sexta vía", su segunda novela, será presentada por el mismo Sturlese y el periodista chileno Alberto Rojas. Sábado 7 de noviembre, a las 20:00 horas.
La sexta vía,Plaza & Janés, Buenos Aires, 2009
Damián Tabarovsky
Uno de las nuevos nombres de escritores argentinos que están entrando lentamente en librerías criollas. En esta ocasión, Tabarovsky participará en un encuentro de narrativa argentino-chilena junto a César Aira, Eduardo Rubinschik, Carlos Franz y Rafael Gumucio. Domingo 8 de noviembre, a las 18:30 horas.
Autobiografía médica, Mondadori, Buenos Aires, 2007.
Ana María Shua
Multifacética escritora bonaerense, Shua ha trabajado en cuento, novela, poesía y literatura infantil. Además de la llegada de "Cazadores de letras" (libro donde reúne su microficción), la autora estará con Paula Varsavsky e Inés Fernández en la "Mesa de cuento". Lunes 9, 18:00 horas.
Cazadores de letras,Páginas de Espuma, Madrid, 2009.
Números "airábicos"
Moreira, el primer libro publicado de César Aira, lo fue por Horacio Achával en 1975, aunque el autor lo fecha en 1972. Más de sesenta novelas después, en La vida nueva (Mansalva, 2007), Aira cuenta los avatares de un autor primerizo, cuyo editor, Horacio Achával, promete tener su libro en 3 meses, pero cuando lo llama a los seis, pide un mes y un año después, quince días... y a los tiempos cada vez menores que pide uno, se unen los cada vez mayores que tarda el otro. Las resonancias eleáticas alcanzan a otro libro, Parménides (Mondadori, 2006), donde un rico comerciante griego contrata a un escritor como un "negro" que le ayude a escribir su libro "sobre la naturaleza".
En el ínterin, Aira dejó de ser un autor casi secreto para convertirse en uno reconocido y, a su pesar, famoso. Más preocupado de los procedimientos que de los resultados, no corrige las "novelitas" que desde hace dos décadas al menos publica en un promedio de dos o tres por año, configurando una obra donde conviven realismo y fantasía, lo sutil y lo descabellado, filosofía y trivialidad, la alta cultura -Aira es un lector omnívoro y sofisticado; casi no hay escritor que no haya leído; en Diario de la hepatitis (1992, Bajo la luna, 2007) señalaba sus favoritos: Balzac, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Zola, Mallarmé, Proust, Roussel- y la popular. Así, en Las aventuras de Barbaverde (Mondadori, 2008) las aventuras -un enorme salmón que destruirá el mundo, la transformación de juguetes en seres reales (y viceversa), la desaparición del presente- surgen de la lucha entre un superhéroe, Barbaverde, y su archienemigo, el malvado profesor Frasca.
-La publicación del libro en "La vida nueva" se aplaza constantemente. ¿Ha tenido usted más suerte con sus editores?
-Sí, he tenido casi demasiada suerte, pero creo que puse algo de mi parte. Tuve el tino de dejar la publicación como ocupación secundaria. Cuando termino una novela empiezo a escribir otra, y la publicación de la que terminé la dejo como ocupación ajena, de otros, de los editores, y ellos efectivamente se ocupan.
-Hablando de aplazamientos, ya son varios años sin visitar Chile. ¿Alguna razón?
-Sucede que no soy turista de vocación, de manera que sólo viajo cuando me invitan, y por algún motivo no hubo invitaciones chilenas estos últimos tiempos.
-¿Qué mote prefiere como escritor: "culto", "de culto" u "oculto"?
-Lo de "escritor de culto" es una especie de premio de consuelo, para los escritores que no venden, y que no son verdaderamente buenos. No tengo intenciones de ocultar nada, o debería decir que he descubierto que el mejor modo de ocultar algo es no ocultarlo. Y en cuanto al adjetivo "culto", creo que es abreviatura de "hombre que lee libros", así que no tendría más remedio que aceptarlo.
-El "negro" de "Parménides" se da cuenta de que lo que suena bien, puede pasar por profundo. ¿Aplica esa idea a lo que escribe?
-Creo que lo que decía ahí es que "lo que suena bien, está bien". Puede parecer cínico, pero es cierto. Los escritores hacemos unos artefactos verbales que se sostienen relacionalmente, por dentro. No se les aplica la prueba de verdad. Si se les aplica, empieza a no ser literatura.
-En "Diario de la hepatitis" lista sus escritores favoritos. ¿Haría cambios o agregados ahora?
-Ya no hago listas. Serían demasiado largas, se parecerían probablemente a esas enumeraciones caóticas de Borges. Tengo la suerte de ser un lector benévolo y acogedor, y he conservado el entusiasmo juvenil de lector. (Y no comprendo cómo en aquel entonces pude no incluir a Kafka, a Borges, a Shakespeare...).
-En la lucha entre el bien y el mal escenificada en Barbaverde, ¿de qué lado se ubica usted?
-Creo que sentí una simpatía a priori por el villano, porque es el que toma la iniciativa. El bien siempre es reactivo, y mucho menos inventivo que el mal.
-¿Continuarán las aventuras de Barbaverde?
-No. Me desalentó que el editor prefiriera recopilar las cuatro novelas en un volumen. Si las hubiera ido publicando de a una, yo habría seguido escribiéndolas. De hecho, ésa era la idea: tener una vejez con la felicidad asegurada escribiendo dos "Barbaverdes" por año...
Picaresca en la era del nihilismo
Una sola vez ha estado en la Feria del Libro de Santiago, pero como público. No fue sencillo convencer a todos de invitarlo. Cuando su nombre empezó a sonar para integrar la delegación argentina, surgieron voces de advertencia: "es un tipo difícil", "se va a pelear con todos", "hacerlo pasar por cualquier institucionalidad será complicado".
Sin embargo, se impusieron, al final, razones literarias.
En las últimas tres décadas, Rodolfo Enrique Fogwill (1941) ha desarrollado una voz propia, distinguible, que desmenuza la realidad argentina atendiendo obsesivamente a los detalles: palabras, hábitos, creencias, signos materiales de reconocimiento, delatores de la pertenencia social de sus personajes. En la Feria presentará sus Cuentos completos y una reedición de la novela Vivir afuera. Título que alude a una mirada al suburbio, con toda su carga de marginalidad y deterioro. Pero que también, apunta Fogwill, señala el lugar periférico de la escritura.
"El escritor es un lumpen -reflexiona-, porque no pertenece a clase social alguna. Siempre es un desclasado y más aún cuando tiene éxito. Su fuerza de trabajo no vale nada: no es un proletario. Acumular no puede. Y explotar, menos, a la manera de los honestos capitalistas. Sólo puede 'explotar' las oportunidades, los 'beneficios secundarios' de lo que es o creen que es, o cree ser... O sea, está condenado a la picaresca y cuanto mejor papel social haga, peor será su papel moral. Como los lúmpenes: rompehuelgas, clientes de caudillos, pequeños delincuentes... ¡nuestros hermanos!".
En Vivir afuera hay una fábrica abandonada desde hace años, al cuidado de dos serenos que se la prestan para guardar droga a uno de los protagonistas, Pichi, un veterano de la guerra de las Malvinas que ya aparecía en la novela más difundida de Fogwill: Los pichiciegos (1983).
El mundo que Fogwill presenta en Vivir afuera, asegura, es el mismo de hace once años, cuando publicó la novela por primera vez. "Cambiaron las condiciones, los amigos y enemigos pueden ser otros, pero el conflicto sigue y el surgimiento de nuevas redes de integración entre el hampa, la prostitución, la droga y las sectas evangélicas se ha profundizado con la crisis. El movimiento piquetero que surgió de todo ese revoltijo refleja las mismas formas de sociabilidad".?
-En ese contexto, ¿Pichi sería una nueva especie de pícaro?
-No creo que sea un pícaro, porque tiene códigos y lealtades muy fuertes. Pichi es un Al Qaeda, porque una de sus fantasías es un atentado tipo Torres Gemelas, en el que se suicida en un ala delta. Eso no lo plantea un pícaro. Aunque pensando en el género literario, Vivir afuera es la forma que puede asumir la picaresca en la era del nihilismo.?
-"El verdadero macho no copia", cree Pichi.
-Eso es Fogwill puro. La parte de Pichi que soy yo. Siempre que usa un dicho aclara que se lo escuchó a alguien para que no crean que anda copiando. Es una garantía de autenticidad. Citar fuentes, incluso inventarlas, es un truco de Borges. Me gusta esa actitud. Incluso cuando yo trabajaba en publicidad, un mundo en el que es común sacar ideas de antologías publicadas para eso, me daba vergüenza copiar. Siempre tuve esa ética. Una ética ridícula, hoy en día totalmente obsoleta.
"El problema de Andahazi es Frankfurt"
Fogwill es autor de relatos tan notables como "Muchacha Punk" y "Restos diurnos", pero a un lector que no conozca su obra le sugiere empezar por "Dos hilitos de sangre", el primero de los Cuentos completos. "Es el menos internacional, porque tiene claves herméticas sobre calles, y expresiones deliberadamente redundantes. Si pasaste ese cuento, los comprás todos. Armé el libro con un orden lógico, cronológico y de lubricación ascendente, porque termina con los cuentos más fluidos".?
-¿Trabaja en un nuevo libro de relatos?
-Cuentos prometí no escribir más. Ahora estoy haciendo una nouvelle que tengo comprometida en Periférica. Es sobre la condición de la posmodernidad, el viaje, el sexo y el turismo en una época rara.?
-¿Qué opina de la reacción de Andahazi y su decisión de no venir a la Feria?
-En Argentina hay todo un escándalo con eso. Las declaraciones están muy buenas, pero no sé si son auténticas. El problema de Andahazi no es Santiago, sino Frankfurt. De todos los que vamos a la Feria de Frankfurt el próximo año, el único que importa es él: puede vender diez o quince idiomas; nosotros, dos o tres. Seis si sos Aira o Piglia, con todo el aparato publicitario de Piglia, pero no quince.
Vivir afuera
Fogwill
El Ateneo, Buenos Aires, 2009, 400 páginas
Presentación en la Feria:
5 de noviembre (19:30 horas)
Cuentos completos
Fogwill
Alfaguara, Buenos Aires, 2009, 458 páginas, $20.000
Presentación en la Feria:
6 de noviembre
(20 horas).
Articulo: http://diario.elmercurio.com 25/10/2009
