.
TRÁNSITO DE FUEGO/TRÂNSITO DE FOGO
Selección de jóvenes poetas latinoamericanos (1972-1990)
Selección de jóvenes poetas latinoamericanos (1972-1990)
Selecção de jovens poetas latinoamericanos
Prólogo
Esta selección ha sido concebida partiendo de un modesto trabajo de campo, producto de la información de revistas literarias, sitios webs, antologías y algunos poemarios; pero también contó con apoyo incondicional de la joven poeta y traductora Gladys Mendía.
Dos criterios marcaron la selección de las obras, el primero estuvo determinado por la ubicación generacional, los nacidos entre 1972 y 1990; el segundo criterio estuvo orientado a la búsqueda de una voz propia, singular e independiente que permitiera abrirse por sí misma un espacio, unas representadas en la audacia del decir, otras, expresadas en su estrecha relación con la realidad social o con los fuertes lazos de pertenencia y conciencia latinoamericana. Latinoamérica arde en las voces de veintisiete jóvenes donde la palabra es filo preciso atravesando la realidad, es tierra y reclamo que grita nuestros orígenes, pero al mismo tiempo es, promesa y en algunos casos una emergente propuesta.
Estas nuevas voces nos estremecen con su mirada sensible de nuestras tierras, oscilando entre la cotidianidad universal y el andar inequívoco por los suelos latinos donde lo insólito es parte del día a día y donde cada paso es una sorpresa atisbando en la esquina. En estas tierras nada es predecible y lo inesperado siempre va de la mano con lo real, lo fantástico, lo absurdo, lo mágico. Pero al mismo tiempo, hay dentro de esa lectura un ejercicio espiritual, una reflexión que nos conduce a la apertura de nuevas formas de revelar la realidad.
Octavio Paz nos dice en El arco y la lira que el poeta “respira y aspira la realidad”, esta afirmación se hace carne en las palabras de nuestros jóvenes poetas inmersos en el apetito globalizado de las comunicaciones, en el planteamiento de una realidad virtual, en el enfrentamiento constante de las contradicciones y desequilibrios de la sociedad, en el grito que demanda atención frente al desgaste inminente de nuestro planeta, todo ello, representa sin duda, algunas de las inquietudes reflejadas en estas voces, que sin plantearse ser un testimonio de nuestra actualidad, evidencian en su mayoría, las contradicciones estructurales de nuestra realidad latinoamericana. Estas voces poéticas buscan sus raíces, identifican territorios, exponen nuevas formas del decir, presentan diferentes valores y concepciones del mundo, abordan otras expresiones, todo un universo de la palabra en las voces de jóvenes poetas latinoamericanos, sus ideas, reflexiones y dolencias en este ardido presente del panorama de Latinoamérica.
Raquel Molina
EL TRÁNSITO DE LO QUE NUNCA ACABA
Los poetas seleccionados en esta antología, todos ellos nacidos después de 1970, nos proponen un tránsito desde múltiples aristas, multiplicidad de miradas. Nunca, como ahora, la heterogeneidad poética es tan visible; nunca, como ahora, surgen tantas voces, tantos amaneceres en la escritura del Hoy.
Si la poética de antaño se caracterizaba por pertenecer a categorías la mayoría de veces ajenas a los mismos poetas -toda categoría se escribe desde afuera-, la poética de hoy -o de ayer y de mañana- está atravesada por el arrobamiento del ser interior; el sol exterior que busca la luminosidad de los adentros.
Este tránsito expuesto por los aquí antologados se propone hacia un nuevo estro literario, propósito de todo movimiento creativo. Sin embargo, ¿debemos pensar en un movimiento uniforme desde la construcción poética de lo múltiple? Seguramente que sí. Y en ese orden de ideas, esta antología es lo que podríamos definir o llamar unidad de lo disperso, unicidad de lo diverso, de lo distinto, de lo transensorial y específico, de lo supraespacial, de lo disímil.
En este tránsito de fuego, un tránsito hacia los abismos del ser, hacia los océanos del ser interior-exterior, hallamos espejos, aristas, lámparas, objetos en uso y en desuso, discursos, búsquedas, fragmentos, caos, desorden, pliegues y repliegues, cristales, fragmentos de cristales, brújulas, plantas, canciones, fragmentos de canciones.
Nunca, como ahora, es tan difícil antologar, tan complejo categorizar. Hay aquí tantos poetas como naciones, tantos creaturas literarias como modernidades periféricas. Entonces, en Tránsito de fuego no hallamos poética sino poéticas; escritura sino escrituras; narrativa sino narrativas. Todo es multiplicidad, variación, encaje, pero también -y enhorabuena- desajuste. La pluralidad cobra valor en esta muestra, en este caleidoscopio en donde el principio de incertidumbre cobra un merecido importe; no sólo por el objeto poético variado por el escritor, sino por el objeto variado, deconstruido, reinventado-aprehendido por el lector. Hay en este libro tantas lecturas, tantas interpretaciones, tantos puntos de vista, tantas pulsaciones, tantos quiebres, tanta vibración, tantos ritmos, tantas correspondencias como culturas en América Latina. Mas también hay temblor, amanecer en la noche, oscuridad en el resplandor de lo que se esconde, de lo que se increpa, de lo que es necesario -por supervivencia- callar.
Tránsito de fuego es un viaje, un desplazamiento hacia ningún lugar, hacia muchas, equidistantes cartografías. Tenemos un lugar concreto (¿Acaso América?), un No-lugar (¿la poética?), un tiempo específico (¿El hoy?), un no tiempo (¿la muerte?). Entonces el escritor, como también el lector que reescribe lo que lee, se pasean por autopistas distantes y próximas: lo poético, lo político, lo metafísico, lo tangible y lo intangible, la teúrgia, lo visible y lo invisible.
No es esta una escritura de modas, pese a que estén presentes en ellas muchas vanguardias, muchos ritmos conocidos, muchos giros ya dados. Pero eso no importa, eso es lo menos importante. Lo vital es la poesía, la palabra que permanece viva en la tradición escritural de América toda, una América ecuménica, cercana, unida a través de la palabra, reinventada hacia lo justo, lo solidario; fundada sobre una comunión que surge de un lazo de hermandad que no habla de hegemonías, de voces homogéneas, de discursos idénticos. No obstante, es latente, incluso desde el silencio de muchos, la unicidad de las sangres; una naturaleza americana que confirma la vieja tesis de que la poesía nunca ha muerto, de que permanece viva –eso sí, variable, cambiante, mutante, transitoria, infinita-. La poesía en América goza de buena salud. Y no es un lugar común, ni un eufemismo. La poesía, al margen de nombres ya consagrados, se reviste con el vigor y la “alucinación” de un número indeterminado -no todos están acá- de voces emergentes, voces jóvenes pero vigorosas que sin reclamar, pero sin negarlo tampoco, se sitúan en un plano abierto de la nueva panorámica creativa del continente. El Tránsito de lo que nunca acaba está por comenzar. Hay que abrirle la puerta al tiempo.
Cartagena de Indias, febrero de 2009.
Winston Morales Chavarro
Universidad de Cartagena
Argentina
María Eugenia López
La Plata, Argentina, 1977. Estudia Letras. Dirige la colección de poesía joven de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata. Fue seleccionada para realizar talleres de clínica literaria con Daniel García Helder y Diana Bellessi. Participó en el IV festival de poesía joven Novissima Verba (Lima-Cuzco) y también en el festival Poquita Fe de Chile. Publicó “Bonkei” (2004) y apareció en la antología Felicidades también (2005). Dirige el Espacio QU de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (multiespacio de arte y nuevas tendencias). Participó en los festivales de poesía Novissima Verba (Lima, 2005), Poquita Fe (Santiago de Chile, 2006), Tordesilhas (Sao Paulo, 2007) y de los ciclos “De qué hablamos cuando hablamos de amor” (Lima, 2007) y “Hazme feliz” (Buenos Aires, 2007). Ganadora del primer premio del concurso de poesía “Joaquín V. González” de la Universidad Nacional de La Plata, en el 2007.
I
Una separa las flores de su pelo y pierde gotitas de sangre por la entrepierna. De rodillas miro cómo caen, lentas. Mi niña tiene miedo de sangrar y de no sangrar. Por eso la baño en oliva, volcando el aceite desde arriba. A veces el agua de azahar le chorrea. Una separa las piernas y me caen las lágrimas. Acostada mira cómo caen, lentas. Nenita golosa. Se lleva las manos a la boca luego de tocarse los labios. Y me dice que el francés sólo tiene dos palabras. Je t’, Una, je t’. Marioneta, mariposita. Todo corazón y lágrimas. Para mí todo es igual. Sobre vos miro cómo sacás papelitos de una granadilla abierta. Te va a tocar una palabra y va a ser agua.
II
El cielo se oscurece con remolinos de polillas y vuelan hojas entre los relámpagos. Todo es gris en la calle menos la lengua del perro. Ella se abraza las piernas, sentada en el cordón de la vereda. Tiene ojos grandes y un chupetín y le da lo mismo apoyar cualquiera de los dos en cualquier lado. Ahora mira un auto que viene y empuja y deja ovillitos de aire en el asfalto. Ahora mira al perro, del otro lado de la calle, ajeno a los fenómenos naturales. Y lo llama despacio para probar su obediencia. Entonces todo es gris menos la lengua y el charco de sangre que lo ahoga. Ella se acerca, se levanta la remera y apoya el hocico en su pezón sin leche. Acaricia la cabeza pegajosa y sonríe. Pobrecito, hijito, dar la vida por mamá.
III
Se acuesta verde sobre el musgo y se le hunde la espalda. Las líneas de los ojos caen al suelo, rodean la cara, gotean. La tela de su yukata no termina de caer y hay tantas estrellas en la noche y tanto frío. Una mano llena de florecitas y otra que tantea suelo y charquitos de rocío. Atrapa un pez rojo y se lo pone en la boca para que no muera. La lluvia hinchará su garganta para siempre. Y la selva avanza por el cuerpo. Y se le mete entre las piernas. Ella se transforma hasta parecer una bolita de wasabi.
IV
Las naranjas desparramadas por la arena. Las olitas las acercan, las alejan. Eri juega a tirarle tul y panes al mar, las naranjas siempre vuelven. El mar va, pero todavía no. Los tules verdes y los panes. Las olitas blancas. No hay playa cuando no hay sol. Todo se torna viscoso y es elástica la tormenta en el horizonte. No hay playa. Es más bien un caldo, un aroma, un hundirse de a poco. El mar viene. Todos los llantos y todas las flores en la arena. El gran calamar rojo pasa y donde estaba la niña ahora hay una mancha de tinta.
Argentina
Valeria Zurano
Nació en Buenos Aires, Argentina, el 1 de julio de 1975. Estudió Derecho y Licenciatura en Comunicación Social. Editó su primer libro “Barco en llamas” 2003. En 2007 “Las damas juegan ajedrez”. Algunas de sus obras fueron publicadas en distintos medios como en el diario Clarín, suplemento zonal, año 1995. Publicación en diario La Jornada, México, año 2005. Publicación en Revista Papalotzi, México, año 2006. Publicación en Revista Literatos Nº IV 2006, Buenos Aires, Revista Cortina de Humo, Chile 2007. Participó en IX Encuentro Internacional de Poetas Zamora, 2005, Michoacán, México. I y III Encuentro Comunitario de Escritores de la Provincia de San Juan, Secretaría de Cultura de la Provincia de San Juan. Encuentro de Maratónica de Poesía en Buenos Aires, año 2006, Encuentro Internacional de Escritores, Chile tiene la palabra, 2007. Ha obtenido varios premios.
I
El espejo en el fondo de mi plato de pobre. Así, como éste que ahora ves, en el lustre de un cuenco, reflejado y distante con algunas cebollas. Así, en las ansias de los que están perplejos mirando las sobras de algún otro plato. El amor; los huesos bien pelados y blancos sobre el plato ajeno.
II
Dejaste un caracol sobre mi pecho para que en su recorrido marcara los límites donde se fundaría mi pueblo. Como la primera gota de lluvia que cae en la tierra seca, entre el espacio infinito de una grieta, deslicé las manos por las hendiduras de la tierra húmeda y perfumada. Ése es el diminuto espacio donde un pueblo fundó mi pecho.
III
Los viajes dejan rastros en el cuerpo. Los viajes hacen escaleras y túneles en el alma. Es la sombra de los que se quedan, lo que nos acompaña. Es el recuerdo de la distancia, que luego sigue pasando y pasando como el agua, como las nubes sobre nosotros. Nuestras vidas; viajes con destinos premeditados, para los habitantes del Sur.
Brazil
Leonardo Gandolfi
Nació en Río de Janeiro (RJ), en 1981. Publicó en 2006 el libro de poemas “No entanto d’água”. Fue profesor de Literatura Portuguesa en la UFRJ, actualmente realiza un estudio comparativo entre la poesía de Carlos de Oliveira y la de João Cabral de Melo Neto para su tesis de doctorado.
La casa está vacía no por mera ausencia,
mas para el aprendizaje de la sustracción.
Y la lluvia, porque cae desde el tercer verso,
más allá de lluvia es extensión de ese elefante.
La casa está vacía para que se sepa
del desamparo que hay en insistir en lo mismo.
Mesa y pausa. La lluvia cayendo tal vez
y apenas como efecto de profundidad.
Después uno de los perros. No, creo que sólo
su desplazarse repetido hasta la puerta.
La metodología seguida del gesto.
Algunos pájaros siguen para el noroeste.
Todo comienza en el elefante. Lentamente
la bala dentro del tambor, las leyes de la física.
***
Al elefante nada de eso importa;
su corazón hinchado todavía baja
al venir por una línea que va a dar
al lado de las palabras de quien llega.
Y toca el piso. Y cuando lo toca está
tocando notas menos simultáneas
que repetidas. Por ejemplo, pájaros,
diario, perros, tejas de amianto,
árboles, mesa, peces y quién sabe
hasta todo el catálogo de navíos.
Después, recuerdo, alguien se mira en el espejo.
Todavía no. La paciencia insiste.
Siete años de pastor Jacob servía.
Introducción. El tiempo del elefante.
***
Pausa y peces. Moverse en relación
al que se mueve permanece inmóvil.
Muda el registro, árboles más pájaros
igual tal vez la casa menos lluvia.
Muda otra vez: la misma Marianne Moore
- que tradujo hasta algunas fábulas
de La Fontaine - al leer el verso abajo:
where there is personal liking we go.
Sí, hoy Marianne, mañana Jacob
y así siguiendo, bajo la misma lluvia,
de nombre en nombre hasta tocar el piso,
i.e., hasta que cicatriz alguna
pueda impedir que homónimos Raquel,
Lia e hijos estén entre los suyos.
Chile
Carmen Martin
Nació en Concepción, Chile, el 4 de junio de 1982. Ha participado en talleres de poesía con los poetas Raúl Zurita y Héctor Hernández Montecinos. Ha sido publicada en las revistas de poesía Los poetas del 5 y Plagio, Chile y Oráculo, en México. El año 2007 ganó el primer premio del Concurso de Poesía de la Universidad Finis Terrae. Ha escrito un libro de poemas, inédito.
hay estatuas sin ojos
que miran las ventanas y marcan
con el dorso afilado de tu abrigo
el tiempo que inventas y no logro descifrar
Lo que no
yo no sé
acuso oblicuidad
tú dices
dices un tiempo
una hora
tu hora que llega
vestida y
huérfana
sin manos, con los
ojos
rotos abiertos
como ventanas
plásticas y circulares
pintadas
de colores la luz
que pasa por ellas
es una luz
sin hermanas
Me pone de rodillas tocando con mi frente las baldosas. Déjame ver tu cuerpo así, la cintura estrecha marcada, precisa, compacta, curva, maleable. Así. Toca el piso con la frente así, haz que tu pelo se derrame por el suelo como una fogata oscura, como un agua perfumada y espesa. Dobla, tócate el cuerpo con el cuerpo. Enséñame una por una tus formas y tus temperaturas.
Abre, hunde, estrecha. Déjate las botas. Déjate las medias y las botas.
Mide con la punta de la lengua la distancia entre mis lóbulos y mis comisuras.
Dobla. Dobla obscena dobla, maleable estrecha, camina esquiva, muerde. Dóblate. Abre, abre y estira.
Déjame ver tu cuerpo así.
Chile
Germán Gana Muñoz
Nacido el 12 de julio de 1983 en Santiago de Chile, egresado de Diseño en la Universidad de Chile. Ganador de una mención honrosa en el concurso para poetas jóvenes chilenos “Mañana estarás en Hawai” con el libro “Interferencias De repente” publicado en septiembre del 2006 por Contrabando del bando en contra. Director de Garrapato Ediciones donde publica el Placard “Poesía para Morder” en enero del 2007. Editor de la revista latinoamericana Los Poetas del 5. Invitado a diferentes encuentros poéticos entre los que destacan: II Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual Poquita Fe 2006, I Encuentro de Poesía Masiva Viseralia 2006, Festival Poético al Aire Libre de Curicó 2006. Además ha colaborado en varias revistas impresas y en la web. Participa en producciones audiovisuales y se ha desempeñado en acciones de arte como performance, intervenciones y simulacros.
I
mi paraguas trae una inmensidad de estrellas
que se abren y desaparecen
tras las nubes
en el cielo
un calentador de escalopas está en la playa observando
los niños escapan con arena pegada en la espalda
buscando nuevas razones para volar
un sinfín de colores y el rojo que no termina nunca
que se convierte en una corriente maniaco depresiva
comenzando por los brazos
produciendo un sonido ligero
que recuerda el vacío
de las articulaciones
entre los cuerpos
las uniones
las proximidades
la niña brillante dibuja caritas felices
sobre las balas que encuentra
en los cajones de su padre
sólo existen balas
II
Multiplicaos los unos a los otros
de mentiras sin amor sin orgasmos sin vida
anoche subí al cielo y le dije a Dios
que no salva a nadie
que nadie cree en él
que ya dejó de existir para siempre
tengo la necesidad de romper las palabras
el criterio, la voz resonante, las venas;
decirle que tampoco nadie cree en mí
que dejé de existir hace más de una semana
mientras un tipo que junta puntos en el súper me observa
musak volando por los aires indiferente
estoy esperando a una persona que suba al escenario
y lo rompa todo
completamente
todo –
este simulacro se ve tan bello que debería destruirse
who`s callin? london callin (repeat)
porque destruir es la belleza quebrada antes de volver a crearse
y aquí nada es realmente bello
recomiendo una pequeña dosis para hoy
un anestésico con poder desmedido
saturando las venas
suturando el dolor
III
disturbios los llantos
en las calles gente en cólera
villancicos A y B pronunciando las palabras de la publicidad
repentinamente quiero arrebatar a la muchedumbre,
generar una suerte de desajuste simultáneo real
la oportunidad de despedazar a todo el mundo
terminar con la tómbola millonaria que acierta siempre
el caos que alimenta el flujo, los fragmentos de distorsión
que aparecen y me dejan ciego con palabras del inconsciente
saliendo de mi boca; el daño de los otros, mi persona
figurativamente mi persona que corre en pausa
por los pasillos subterráneos; la ciudad del metro cuadrado
que vuelve a acertar, la gente celebra sus fotografías,
queda mucho espacio entre los individuos
el espacio entre el ente y el cuerpo vivo
que sangra y duele
para volver a doler
y a doblarse tratando de estrangular su angustia;
nadie conoce el color de mi sangre
nadie conoce el color de mis fantasías necesarias
Chile
Oscar Saavedra Villarroel
Santiago, Chile (1977). Licenciado en Educación UTEM. Becado por la Fundación Pablo Neruda en el 2005. Ha participado en el Taller de poesía de Balmaceda 1215 y Artes Audiovisuales de la División de Cultura - MINEDUC. Editor revista Paedagogus; 2000: Mención Honrosa del I Concurso Nacional de Literatura Joven: Poesía y Cuento On Line (Poesía); 2003 con la obra “Mi papá se fue a la guerra o se perdió en una esquina” y en el 2005 “Un guiño de los niños a la poesía chilena”; 2003, Mención Honrosa concurso de poesía “Conmemoración del trigésimo aniversario de la muerte de Pablo Neruda”. Jurado Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Miguel Arteche, Fernando Quilodrán, Volodia Teitelboim; 2005 Mención honor XXVII concurso nacional arte y poesía joven Universidad de Valparaíso. Participó Poquita Fe II Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual, Fiesta de la Cultura, Día Internacional del Libro, Feria del libro usado, Violento Sur, Valdivia; poesía en tránsito, Concepción, Poesías de emergencia, Valparaíso; Lecturas en el Yacana, Perú, presentación del libro anomalías en el Averno, Perú. Ha sido publicado en Anomalías, 5 poetas chilenos, editorial Zignos Perú 2007; editor del área literatura y crítico de teatro revista Indie. Ha publicado en revistas de México, Venezuela, Chile y Costa Rica.
Diario Zur Preámbulo/post:
Se me cayeron todos los sueños de este país. Se me cayeron todas las costas de mis ojos tímidos / direccionales. Se me cayeron las penas de mis penas, ¡oh! y no podía contener el llanto pacífico ni menos el llanto atlántico de mi país anoréxico. Y estabas tú, Patria, sobre la espunka de las olas. Más allá del agua que rodea los ojos oceánicos. Y me decías duerme. Y no recuerdo qué tipo de cosas te hablaba.
[Es que se detonan todos los músculos de mi corazón. Y Tengo que decir tantas, tantas, tantas cosas, y este Ethos nace, renace, ¡maldición!]
Cómo toca a su hija, cómo le baja su país,
cómo sube por sus montañas, cómo se monta al
caballo del norte arisco, cómo moja su
tierra, cómo levanta la serpiente y viola sus
mares, cómo ella dice papi basta, cómo dice
patria en vez de papi, cómo le dice al oído
su himno perverso, cómo flamea su bandera
seca en la cama, cómo le inyecta ánima a sus
fantasmas, cómo le rompe el himen de su
cordillera, cómo la ciudad escucha esta coprofagía,
cómo se toma el veneno de sus ríos,
cómo le da a beber el veneno de sus ríos.
Mira qué descendencia, mira qué tipo ése,
mira como ahora él vuelve a tocar a su hija,
cómo le vuelve a bajar su país, cómo le hace un machitún
a su conciencia, a sus lagos, a sus Ganges.
Observa cómo lo hace, cómo se lo hace.
Cómo ella dice patria en vez de papi,
y cómo papi dice ser su patria.
[Insisto en que los cerebros occidentes. Y a veces pienso que América. Me viene toda esa rabia post/crítica y ni siquiera mi madre se salva].
América anda con zapatitos de charol,
con mini falda y lentejuelas
de noche se ilumina rojamente de sangre
de día duerme queriendo alcanzar el otro lado,
-Vespuccio Américo-, tiene mirada de árbol
tufo de puta, se acuesta con cualquiera
y tiene orgasmos, multiorgasmos, la ninfómana ésta
habla un dialecto que no le pertenece
se mira a un espejo llamado Neanderthal, llamado Norte
es su emoción, en su escultura ósea y neuronal.
Ahora se cree Otaku, ahora se cree hip-hopera, la puta
ésta: que tuvo hijos bastardos como Lilith.
Que tiene ciudades de mapa inevitablemente invisibles:
ama Ámsterdam, ama París, ama Llulla,
dicen por ahí, ama sua ama quella en su fantasma:
ama New York, ama Tokio
porque las luces las exporta desde allá,
si no escucha como le recitan a Kerouac al oído,
la muy Beat, la muy maldita ésta
bien Henrymiliana, bien Celiniana, bien Bukowskiana
y bien Monroe para sus cosas tiene un vestido rojo menstruación
que luce en momentos especiales: cuando muestra la silla eléctrica
de su dialecto necesariamente inaudible
emocionalmente fundamentalista cuando
dicen que imita incluso a los canguros cuando
los canguros entran en sus sentidos
o en sus muchos rostros a manera de Janet.
Ha leído Auster, ha leído a Fukuyama, se sabe
de memoria a Fukuyama
la muy culta ésta, la muy multifacética
la muy emboscada post del póster que es.
[Mi ficción dice que la lengua se entremezcla y que cada sorbo de origen es a Pacha Hombre una derrota]
Ahí van Los Pachas con aros en su lengua madre
gritando: devuélveme mi lengua madre
gritándole al eurorreinato devuélvanme mi lengua madre
usaístas
que el onanismo de mi padre,
el otrora baldío de mi madre
hacen de Pacha Hombre la Lengua neomachista geográfica
que los Pachas lloran
que los Pachas imploran:
mascullando letras versalles, escrituras existenciales del dinero haciendo de
su tierra un espectáculo inquisición
/ de mareas asustadas.
Ahí van con aros en mi lengua madre, devuélvanme mi lengua madre
sabiendo que su lengua madre es una ninfa;
es una ninfómana viajando a la velocidad de las tragedias
indagando a la velocidad del olvido
con la Mujora detonando los megaculturales dialectos citadinos
y los Pachas gritando: ¿qué debemos decirle a Pacha hombre cuando nos
increpe con su lengua padre?
¿qué debemos decirle a Pacha Hombre cuando nos hable que su país se
nos quiebra muy lenguaje?
ahí van los Pachas llorando sus mareas cáncer
fusilando en silencio su lenguaje
haciendo de las neuronas occidente
el pensamiento Hitler que sus cosacos infectan
e intentan maldecir
la identidad mascullada, destrozada
bajo un fuerte olor a derrota cívica.
[Mi ficción dice que la mamá tiene un volcán que la persigue toda ebria por su origen]
Sin tu cuerpo sin siquiera tu cuerpo
padre, sin tu mama, ni tu pétalo de carne
/ Pacha.
Si Pacha, padre, viola. Si viola, Mama, tus mares
y de repente escupe semen en tus montañas
y ves, mama, como Pacha Hombre
abre tus piernas mama, como él pone su serpiente
en tu hija, madre, tu hija adora la serpiente / patria
Mama, tiene hocico de Bulldog,
cuello de camello, ojos de Cleopatra
y su Pacha con su rojo menstruación
vomita ríos, vomita lagos hasta la
represa / láctea; dame tus tetas Pacha.
Dame la noche púrpura de tus tetas
mama:
Pacha / Hombre tiene testículos volcánicos
semen sanguijuela, cárceles en sus pestañas,
barrotes en su piel, dictaduras en su aliento
mama, por qué Pacha, Mama:
si tu hombre es la comarca / movediza / séptica
si tu hombre es la jauría / tribu / norma capital
si tu hombre te posee / viola
si él mismo se hace llamar tu patria
mama: por qué Pacha entonces, por qué Pacha.
si tu Pacha Hombre
levanta los dedos altiplánicos
y denuncia a tus óvulos, a tu parto
a tu origen, a tu Ethos maldito.
Colombia
Martha Carolina Dávila
Escritora nacida en Bogotá, Colombia en 1982. Egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia. Editora de la Revista Somos - Libertad Bajo Palabra, revista cultural de la Universidad Externado de Colombia y Coordinadora de una de sus secciones. Miembro del Consejo Editorial de la revista Fata Morgana. Correctora de estilo, coordinadora de varios espacios culturales en Bogotá. Su obra ha permanecido inédita y ha sido incluida en varias revistas internacionales. Invitada a varios encuentros nacionales de poetas.
I
Ya lejos de la comarca
la angustia es su único ropaje
En vano indaga por sus huellas
al sendero desandado
El hombre se busca en lo vivido
Golpea en la puerta de otros años
Y asomado al horizonte
Espera paciente
La voz que lo devuelva.
A modo de tregua
Tienes mi cuerpo para el desquite
Mis dedos astillados acarician tu soledad
Mi orfandad te refleja
A modo de tregua, Alejandra
Recuéstate en mí
Mientras te invento.
Hacia el olvido
Cansados de inventar palabras
de dar nombre al silencio
para ahuyentar tristezas
Cansados de mirar al cielo
rogando que llueva
Que el agua o el viento
traigan un gesto que nos vuelva la vida
Cansados de pedir a los muertos
que colmen nuestras horas
que inunden con sus voces nuestro lecho oscuro
Cansados por fin de creer
en laberintos
Optamos por dejar de interrogar esquinas
por ignorar promesas
Optamos al fin por esa eternidad
que es el olvido.
Colombia
Fernando Vargas Valencia
Poeta nacido en Bogotá, en 1984. Abogado de la Universidad Externado de Colombia. Auxiliar de investigación en sociología jurídica en el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de dicha universidad. Estudios en Literatura y Sociología. Tutor en programas de formación docente en el área de Cultura de la palabra y creación literaria. Ganador de varios concursos. Director de la revista poética Fata Morgana. Incluido en varias antologías de nueva poesía hispanoamericana en Perú, España y Cuba. Invitado a varios encuentros nacionales e internacionales de poesía en Colombia, Brasil y México. Coordinador del Primer Festival Internacional y Popular del Libro de Bogotá. Ha publicado: “El Espolio” (2000), “Cuentas del alma” (2001), “Cantos ígneos” (2004) y “Silencio transversal “ (2007).
Por-Venir
América toda
se estremece
en los ritmos previos,
en el lenguaje tartamudo
de las absolutas liberaciones,
en los dioses
que hicieron del cuerpo
una metamorfosis circular,
un misticismo gárrulo.
América desea profanar la muerte,
volver la mirada
a lo anterior:
Al tiempo propicio
de los hombres
capaces de descifrar los signos
de su voluntad.
Flatus dei
Estamos en la línea más delgada del tiempo,
nos inundamos de nuestra nube de asfixia,
reencontrados en la resurrección de los huesos sumergidos,
tras la Babilonia que se juega sus miembros
a cambio de un segundo más de guitarras y golpes,
de difuntos cuarteados,
de jueces oficiando de psiquiatras.
Estamos en el filo de las mariposas,
sus lenguas nos entregan el pasado en un tablón,
la madera en una totalidad rancia,
los óleos con los que nuestra sangre se va prefijando
como en un simulacro de guerra predilecta.
Las ciudades se enredan en sus asuntos más infames,
venden el humo a cambio de las prisiones,
sus caminos de piedra van oscureciendo
los silencios y las catástrofes,
se va ennegreciendo el árbol varado en los aluviones,
los fósiles se van agrietando bajo los promontorios de metal,
bajo las pulperías hipocondríacas.
Las ciudades se entregan al desplome como en una suerte de orgasmo,
el cadáver sensual de los siglos
se va galopando hacia las periferias
y tú estás esperándome en el Taller de Magia,
te refugias de estos huesos sumergidos con tus huesos en sombra,
con tu hálito delgado de mariposa sucia,
de lengua empolvada por las construcciones circulares,
por la desfachatez de los edificios
más humanos que nuestras uñas postergadas,
que nuestros dedos agrietados,
que nuestros fusilamientos en las calles,
como anticipándonos al fósil,
a la línea delgada
del tiempo.
Colombia
Geison García
Nació en Cundinamarca, Colombia, el 21 de octubre de 1988. Perteneció al Circuito Liceísta de las Letras (Venezuela). Participó en el recital de clausura de la Bienal Juan Beroes (Táchira), 2005 y en el Encuentro Nacional de Poetas Liceístas 2006 (Nueva Esparta, Venezuela), en la Bienal Elías David Curiel (Falcón, Venezuela) y en la Feria Internacional del Libro en Maturín 2006. Presente en I y II antología “Voces jóvenes en la mirada del mañana”, 2006. Formó parte de la producción y conducción del programa radial literario “Habitantes de la palabra” para Activa, Radio Nacional de Venezuela. Igualmente participó en el trabajo testimonial de las comunidades del libro “Una y muchas vidas en la palabra”.
No he pensado mucho en la muerte
Me destierro de los libros
salto etopeyas
evito caer conmigo
me han salido adelante los labios con sus lenguas
para saber que hoy me estrello
que nunca me enamoré
no creí (justo ahora no me creo)
Incitaba mucho pensar en Alicia,
conejo neurótico y corte de naipes
pero no, no he pensado mucho en la muerte.
Tengo espejos que no me reconocerían hoy
y se han quedado en mi otra casa
con otras expectativas,
olvidos
y tristezas
llevándose un cuerpo
hacia una clase de gente
que ya no conocen
Por lo pronto estoy vivo y solo
eso lo reconocen mis espejos
que ahora sólo tienen canas y ganas de morirse.
Algunas veces
mi cuarto es muy pequeño
y me encuentra consternad
justo en medio
pensativo
dolorido
colgado entre una idea y otra
aferrado
trágico
inútil
fugitivo
corriendo en laberintos incoloros
en espiral
en la posición fetal de mi cuerpo
un poco sin alma
urbano
gris de noche
infernal
adúltero
triste
consumado
desgraciado
retorciéndome
Algunas veces
me hallo en mi cuarto
Me levanto con la vejez en chanclas
y me siento sobre la mañana
admirándome solo y con frío
mientras bebo la amargura matutina
y espero con desfachatez
un poco de claridad sobre la mesa
Cuba
Adrián Rafael Morales González
(Sancti Spíritus, Cuba, 1972). Licenciado en Filología de la Lengua Inglesa por la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana; editor, periodista y traductor. En la actualidad funge como editor de la revista Refugios y redactor del periódico Dominican Today. Reside en Santo Domingo, República Dominicana, donde es corresponsal de Alhucema: Revista de Literatura y Teatro, que se publica en Granada, España. Sus poemas han visto la luz en revistas de Cuba, México, España, Estados Unidos, Reino Unido y Brasil. Su cuento “La familia Morgan” aparece en la antología bilingüe “Cuentos de amor y de abandono”, publicado por la Editora Abril (Cuba) y ARCI (Italia). Obtuvo en 2002 el Premio ESTI a la Prensa por su artículo “El traductor: ¿ente anónimo o creador?”, que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y el Equipo de Servicios de Traductores e Intérpretes (ESTI).
A LA HABANA
Amo el trono interior de tu pobreza
tus dunas y circunvalaciones
inútil creer que no me escuchas
cuando superas
los límites anónimos
y te posas medio imperceptible
en mi selva intemporal figurativa
ya sé
que vuelves derrotada
ya sé
que sueñas de rareza
hoy
orientaré mi brújula
hacia el desolado santuario
de tus cavilaciones.
PRIMERA MORADA: REVOLUCIÓN
La mole de gente se concentra
calva
ante el portón de cuencas
se han quitado las vendas y las espinas
se disponen a cruzar
se arriesgan
se irritan
sobre nuestras cabezas
los alquimistas de sueños intentan arreglar
los engranajes de la vida
restaurar la rueda del tiempo
para que épocas transparentes y vacías
partan ágiles en el tren de las cinco
buscamos en el veneno de la serpiente
la hoja estrellada de limbo roto
seguimos el hilo de la telaraña
hasta el centro del laberinto
el remolino ruge y nos persigue
se traga nuestro manantial de sonrisas
los vientos alisios se han dado a la fuga
a pesar de nosotros mismos
fundamos el océano
trajimos los peces y las algas
y cambiamos el sabor de la neblina
la complejidad se diluyó en mi camisa
y amé tu rostro de día gris
de otoño suspendido
en los ojos del destino.
NAUFRAGIO
A Chiquita, un día de enero
Manos en desuso
roban tu fatiga
iluminan la madrugada
con pupilas sordomudas
alcanzo el límite
te beso
desgranas mi sexo
y no lo noto
ausente manera de avergonzarme
te bebes mis andanzas
mientras naufrago
en tus túneles sonámbulos.
Ecuador
Ernesto Carrión
Ecuador. (Guayaquil, 1977). Ha colaborado con la prensa escrita, realizado trabajos de crítica literaria, ejercido la docencia y participado en encuentros literarios fuera y dentro de su país. Entre ellos: Encuentro Nacional de Literatura Ecuatoriana “Alfonso Carrasco Vintimilla”, Ecuador (2002 y 2005). Festival Internacional de Poesía Novíssima Verba, Lima (2005). Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual Poquita Fe, Santiago de Chile (2006). Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia (2007). Festival Internacional de Poesía “País Imaginario”, Lima (2007). Ha trabajado en poesía el libro “LA MUERTE DE CAÍN”, cuarteto formado por los poemarios: “El libro de la desobediencia” (2002), “Carni vale”, Premio Nacional de Literatura “César Dávila Andrade”(2002), “Labor del extraviado” (2005) y “La bestia vencida” (inédito). También participó en el libro colectivo “Porque nuestro es el exilio”, Eskeletra Editores, Quito (2006). El poemario “Demonia Factory” ganó el VI Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín (2007), otorgado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín.
IMPERIO
El cielo es agua que está en tiempo pasado. Que en piedra fugaz a veces vuelve para ser nombrada. Pero aquí el oficio de ordenar el mundo con palabras, de dar vida a las cosas, muchas veces de espaldas al oído, es sólo a ciertos hombres que tienen una alianza con los dioses. Que recobran sus cuerpos en el mensaje que decreta el vértigo y los sueños. La tierra entonces, extraña, indestructible, comienza a hacer su forma en un reflejo. Comienza a ser sitiada.
Me dijeron que nuestras costumbres eran aves vigilantes. Que apenas caminamos nos cuidan del error y la fatiga. Pero una incertidumbre invade nuestras casas desde que hicimos el Imperio con las quijadas mojadas de la piedra; con la quietud de los declives, donde un puñado de sueños, echado al mediodía, ardía como el madero golpeado por el mar en su intrusión sagrada.
Y esta incertidumbre que ha tomado sitio. Que invade en silencio y a orillas de la fuerza. Que toma uno a uno a todos mis hermanos, es como el gesto aniquilado del rocío bajo nuestro viento. Es como un tajo invisible, moviéndose paciente bajo los amuletos de la guerra.
Ha habido aquí masacres por bienes, por mujeres. Y a pesar de que parecen aún obedecernos, son más sigilosas cuando están alegres, cuando quieren algo. Y cuando se descubren torpes en su anhelo, se dejan golpear por los hombres con la misma fuerza con que se apoderan de sus miembros. Sospecho que, incluso detrás de los guerreros, son sus mujeres quienes trazan estrategias para la invasión de nuevas tierras. Para la expansión de nuestro Imperio.
DEAD OR ALIVE
sé que si huye mi aliento mi cuerpo irá tras de él • mi desinterés de hombre jamás tendrá reposo • mi desinterés de hombre: lo único que hurté del paraíso... que mi juicio tendrá por principal candelabro lo que no pude tocar cada segundo cada minuto. Yo he querido deambular por la vida como una voz sin cuerpo y éste es mi castigo: adornar finalmente la memoria donde se desliza la grasa...
MANUAL DE LOS ASESINOS
Esto que se abre sobre ti, ahora es el cielo. Podría pensarse es un cuerpo, con intenciones de instaurarse, entre el zarpazo del ojo y tu hoja tendida 0.25 de grama testaruda. Pero esto es una choza nipona donde aparece tu madre, de sólo 30 años, sollozando. El temblor de su silencio rayando las paredes / formando rostros en las manchas de la losa. Su abrazo como un mantel enorme encendiendo tu fuego. Cerrándote en su torno. Cobrando un sentido extraño, pero completo, en todas las erupciones de lo confesado. Días hirviendo su acero sobre los párpados ávidos de cordeles. La piel trabada en los labios, moviéndose a la sombra.
Estás sucio y desmembrado todo el tiempo como formando un muro. Describiendo las armas. Participando como una máquina para la exploración de un nombre. Eres la boca dilatando su carcoma, negándose a volverse esta escritura. Negando en repararse. La alberca -con carteles- donde los sapos cavan tu infancia en un charco de luces. Las cuentas que no brinda tu madre. Tu propiedad privada. El Ávalon encerrado en este bloque de dedos que acaban por borrarse en un río de fósforo, innecesariamente. Un triángulo de tigres que amenaza la simetría de su lepra. La única ciudad que fue saqueada por la respiración de sus maderos, mas no por la venganza de sus habitantes. Las cuentas que no brinda tu padre. La ausencia de condena. Las aspas de los órganos tendidos sobre arenas industriales.
Guatemala
Wingston González
Livingston, Izabal, Guatemala, 1986. Aparece en la recopilación “Memorias del Ixtágel” del grupo literario Manantial de la ciudad de San Marcos. Ha publicado “Los magos del crepúsculo [y blues otra vez]” (Editorial Cultura, 2005) y aún inéditos se encuentran “muñecas vudú” y “Cafeínamc”. Ha participado en medios como Sala de redacción, Revista Universidad, El pregón del Valle, Identidad Shecana, Los poetas del cinco y Diseñólogos. Participó en el I Festival de Juglares “Arquímedes Cruz” (El Salvador, 2006), y en el IV Encuentro Internacional de Poesía “El turno del ofendido”, (El Salvador, 2007). Ponente invitado al encuentro “Transamérica: otras formas de confrontar las porosas fronteras de la post-modernidad”, (Centro Cultural de España, Buenos Aires, Argentina, octubre 2007) e invitado al IV Festival Internacional de poesía de Granada, Nicaragua.
DeepSilentComplete es
campana animal babel es la sangre el pavimento del espejo
campana
Cebras Soy señores un pastor de cebras
Ásere
Guardapolvo Soy un ladrón de cebras morena
y levanta la mano Leviatán
acepta a cristo como tu único señor y salvador
coraza que libra de todo mal nuestros pecados
(trencemos esta vida sí hormigas campanas gnósticas
dance to walk! walk to dance! Let’s go! We’re always late)
:el ángel del señor señores anunció a maría:
y concibió una puta condena
campana Babilonia de muro plena:
siete vueltas dio el pueblo de Dios
para ser el dedo último del Diablo
anillo de chivo D
deep silent complet
salvé mi alma pensando -esta canción es mentira-
Estamos más perturbados
que el pueblo de Dios
bailando salsa en Jericó
Overtura Fatal
Iniciación en brujería y versión latina del milagro
(bienvenidos al show aplaudan más fuerte)
/mi quimera Fabiola negra la pauta gaita
melódica serpiente de fuego a secas
en su cuerpo entrada/
:se fue al varón y no floreció
mi quimera quiera Fabiola mar de cantos de paganos
y ojos a porro y ventana a puertas
a las jaulas que aprisionan su sangre
de la sombra el hombro fiera libertad el sacrilegio
pero no tornó
que comienza el amor en el mar juraba
que la lluvia lesbia no es más lánguida
que el agua
es la lejanía
entre la tiniebla y su sombra
a los alientos de tu noche en vela a los baladros
Tan civilizados estos tipos
me dijiste
de la ciénaga del mundo duros hermanos
de Asia furiosos lobos incendiarios
contra Corinto el verbo confirma trémulo por Cristo
que de la traición Eva sola se salva
y soñar con piernas que se quiebran en los dientes
Santifica tu escapulario
esto
es
para
ustedes
pa’que se lo gocen
Tego Calderón
si sonreír quisiera parar el tráfico deberían Míster Romano
secar el mundo, asearlo o botar torres
así
tener estadios para tanta sangre señor
el vino en la mano de los pájaros me llama
platico al alba con el mago del crepúsculo
y alba me grita el pueblo que duerme
ese ridículo sueño de los santos
claro
Señor Romano mío
de Jahvé benditos sean los días con cadáveres y
espanto del hambre
y vino de nubes
y sueños sagrados
y esperas sin alas decimos a voz muerta:
cómo puede usted admirar que de Lázaro
orgulloso el sepulcro se desprenda
pues yo pues yo pues yo
vengo de luz contraria al calvario.
Ellos son muchos nudillos, soy un solo nudo, hermano ¿lo oye?
Búscate todos los alicates que sean necesarios, lo dicen las bocinas.
Ellos tienen un idioma y yo tengo varios, ¡bum! ¡bum!
Se siente mi flow por donde paso, ajá,
yo que nací en un Caribe iluminado con linternas
puedo conmover a cualquiera
me dicen las bocinas que los tallos se siembran en los huesos quebrados de
[los viejos
se me quebraba la voz señor Romano
cuando después de su fiesta
volvía mamá a su templo más hambrienta que nunca
hay gozo en el campamento del justo
ellacuría
mi puerto es humano y no,
no necesitamos su dosis de enfermedad
ni su discurso en todos los idiomas
ni sentirnos príncipes más sagrados que los cielos
--
se me quebraba la voz Señor
de tener yo que sonreír tendría que ser
ante una aldea
o un niño negro tieso de locura
--
sé que estas preguntas incómodas van más allá del compromiso
pero repito
¿hemos visto al pueblo de Dios bailar un merengue sin pudor?
¿o leer los signos del cielo en los ojos de sus hijos?
¿me responde usted que no? ¿que la misa es una fiesta que nos une?
Yo no tengo dineral
Lo que tengo, lo tengo y ya
Nosotras madres de los pelícanos fósforos.
Este animal de guardia nos da terapias matrimoniales
y cuando cerca tuvo una perra en brama
ministró el instinto y no cedió
no cedió
no cedió
sí señor hasta la garganta le llegaron los testículos
cuando vio que no era ya el mismo misterio
levirato y quería más luz
la fábula exotérica
el vacío esotérico
esta parábola sólo sirve para esta noche
riámonos un poco de este reggaeton
(Post-data: Somos tantos nos llamamos narcisa o elisa o eduardo o simón o julia o wingon o francisco o lázaro o javier o daddy o marvin o alan o adán o adanx o paola o judith o dios o maría o androide… somos tantos señor)
Testamento para Karla
está en ser sólo viernes, sábado y domingo una especie de planta que salta a una pared / que mira hacia los lados de todos la muerte / que cabriolea, que espera, que fagocita miradas fieles de tortugas pintadas sobre el muro del panorama / la mierda es mover el espacio hasta el amanecer, mover el culo y que el cuerpo aguante al cuerpo / ángeles en paca en el cerro / please / el arca está en los rasta’s hearths y la very important people detrás de San Gil / y después de eso no hay más / está el cosmos pero no afecta eso. Yo que habité detrás de esa colina sé que el céfiro es otra cosa, es decir, otra forma de indicar que somos rebeldes justo cuando pensar lo contrario podemos. Qué importa que la esperanza sea una piedra golpeando la puerta del infierno / o en sentido contrario nuestros cuerpos circulares ondas de agua en el mar que se encuentren los labios y podamos decir que ganamos una carrera contra géminis; contra las criaturas inscritas en el olvido. Ahí están Sandro, Héndel y Yandel. alguien pone al fuego a prueba y piensa / quizá detrás del Cerro San Gil haya algo. si supiera que desde allá se mira con más rencor no diría tonterías. Mira San Marcos si supiera que desde allá irá violando la ira de ser de aquí diría que acá estás vos chiquita más chiquita / la más chiquita / que el dolor de ser un pueblo se filtra también los ojos y que hace tanto las águilas crucificadas son lágrimas a flor de tierra neurótica. que el dolor / insisto para que no lo olvides/ de ser ESE pueblo te hace oxígeno para otros/ si supiera eso no lo pensaría / saludaría al día muerto y derrocharía todo. Alegre es la vida y eso no lo sabes ¿verdad? vive por los demás. allá está el mar mas no se mira los ojos en el cielo como tú lo haces. allá está el mar y después cerro San Gil. (más bien lo que no me importa / es más bello el río de mi pueblo -dijo un hombre y no creíste) no quieres saber que hay más allá / hay una caja sobre un altar sangriento aunque sangrar sea dancehall los sábados y esperar marzo para ser menos pobre / aunque sangrar sea no volver sino llegar a tu patria carnaval / carnaval patria, madre selva and nigga / aunque eso signifique verse como en el carnaval patria / patria carnaval, madre patria selva, patria maldita / en el carnaval que llevas con estridente paciencia, no / repite después de mí / detrás del cerro San Gil no hay nada / detrás del cerro San Gil no hay nada / detrás del cerro no hay nada / no lo hay.
Mexico
Diego Godé
(México, 1977). Comenzó a escribir poesía en los descansos del turno de cocina en un restaurante de comida rápida en un país anglosajón, grande y triste, y ya no pudo parar (ni siquiera en las fronteras).
Madera verde
La bestia sale a danzar a media tarde
vestida con hojas de plátano,
y en un abrir y cerrar de ojos
se vuelve humo, corriendo entre las matas.
Por cada paso borra un horizonte
y deja un mundo plano.
Haciendo gala de su furia delicada,
ruge con toda su arrogancia
y se lanza ladera abajo
comiéndose rocas y valles
hasta que llega al final del mundo.
Bestia inútil dándole mordiscos al espejo.
El último sol del día
le pinta las plumas de colores
fúnebres.
Es una bestia chimuela que reblandece la tierra,
que se muere ahogada en el lago Victoria.
Cada tarde.
Al campesino
A Gideon y Evelyn Omito
El mundo se cambia con un simple yembe,
con su madera curvada de calendario,
con su solo diente obstinado.
Han cambiado el paisaje
percutiendo la tierra
y la tierra los ha cambiado vistiéndoles
el torso de coral negro.
No se visten de palabra ni de artificio,
ni se deleitan en estructuras complicadas,
calman el lomo a las laderas
con esfuerzo y unas pocas palabras dulces
embarradas en los labios,
y los bolsillos tan sólo llenos
de mucho cambio.
No adoran la palabra,
la palabra montaña, por su tamaño
apenas podría competir con un grano,
y el verbo plantado en el mejor de sus campos
jamás ha dado fruto alguno.
Por eso los libros descansan en las estanterías,
Y ellos en los campos.
Con risas y machetes,
cantan desde los campos
no somos creadores de nada, somos relojeros,
ponemos la semilla pero el verdadero trabajo es divino,
que llegue la lluvia, que pegue bastante sol.
Pero el mundo se seca dos veces al año,
la señora yuca retira su saludo elegante,
de recepción diplomática,
y del maíz sólo quedan las espinas,
un pescado enorme varado en la tierra.
Los niños entonces se comen las noches polvorientas
coaguladas en llanto, último alimento.
Secos como vainas,
salen a los campos, a caminar,
a cortarle las amarras a la tierra,
éxodo desde el desierto al vergel.
Y vuelta a empezar.
El excéntrico árbol de la papaya resiste
y proclama,
este navío si es humano.
Han deconstruido y construido el mundo cien veces,
han aprendido que son pocas las cosas que sirven,
sino se tiene el favor del agua y del subsuelo.
Para que sufra
Recoges tus sollozos
y te yergues altiva
cubriéndote de palabras
el color cetrino, enfermizo,
de tu piel.
Es como si te hubiera visto toda la vida
con esa sonrisa sobrada
de la que se dispone a estrellarse
mil veces
contra un muro.
Saltas como un títere,
Parloteas
y profieres palabras tan grandes
que temo que te desencajes la mandíbula.
No te des aires de musa agitada,
te falta la desidia sensual,
te falta aura hasta con la luz de las velas
y te sobra verso,
pero no desesperes
en mi circo de papel
quedó libre un puesto
de payaso
en el cochecito de bomberos.
Seguro que lo manejas
de escándalo.
Diez años de pimienta negra
La noche es un pedacito de cosa dura,
una cosita elástica que nunca se rompe.
Llega espigada portando una vasija sobre su cabeza,
y a cada paso derrama
deseo
del lado izquierdo,
deseo del lado derecho,
pintando de locura marina las cunetas.
Cuando se desprende de su blusa clara,
de su larguísima falda violeta,
juraría que la noche está hecha de hule caliente,
hasta que se acuesta y es larga como un río,
hasta que la toco
y está viva como la tierra,
como nueces en un comal caliente,
bajo ella los muebles respiran.
A puerta cerrada
marca con luceros su anatomía,
dos gotas imperceptibles de luz
en la cúspide de sus pechos arrogantes,
con un dedo mojado en el corazón del mango
se inventa una herida en la entrepierna
que no le duele.
En la oscuridad su cuerpo brilla
como si descansara sobre carbones calientes.
Está hecha con una sola espina,
que se tuerce y no se quiebra.
Su piel oscura no está hecha de vacío,
tiene el sabor de los frutos secos
y, sin embargo, ha surgido del agua.
Yo no sé cómo se puede vivir
sin tener al lado una mujer azul marina.
Mexico
Daniela Camacho
Nació en Sinaloa, México el 13 de noviembre de 1980. Es poeta, ensayista y editora. En 2005, funda junto a otros escritores la revista literaria El Puro Cuento. Publicó los poemarios “En la punta de la lengua” (Tintanueva Ediciones, 2007) y “Plegarias para insomnes” (Editorial Praxis, 2008) y el libro de palíndromos “Aire sería” (Editorial Praxis, 2008). Estudió ingeniería industrial en el ITESM y en la actualidad cursa la carrera de lengua y literatura hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el diplomado en creación poética Zona Uno en la Casa Refugio Citlaltépetl. Sus poemas y ensayos han sido publicados en diversos medios de México, Argentina y República Dominicana.
Plegaria de una mujer sin lengua
un golpe del alba en las flores/ me abandona ebria de nada y de luz lila/ ebria de inmovilidad y de certeza
Alejandra Pizarnik
Ebria que no, que de la luz no. Ebria y salmodiada por la noche no. Los pájaros más negros de mi boca y los cuchillos no, que de la muerte no. Todo el silencio y el gemir de oboes, la muchacha prostituta en mi ventana, el musgo entre los dientes no. El canto tremebundo de cigarras no, la hondura no. Yo arrastro este muñón de lengua entre palabras mudas que ya no, que lloran porque no. Y es ésta mi plegaria, ésta mi más dulce imprecación: la del dolor que no.
Desde otro cielo
Es levísimo murmullo el grito. En el cuenco de mi boca un beso lírico se arrastra y me humedece el canto. ¿Cómo hablarte desde aquí si mutilaron cada miembro de mi voz? ¿Cómo recordarte que en las manos llevo un mapa y una brújula para ver si me extravío de esta mi locura de sin ti? ¿Cómo, si tu cuerpo está tan lejos de mi abismo, allí donde lo veo y no lo toco? ¿Cómo, si en tu cielo hay niños pecadores y pájaros sin lluvia y en el mío mariposas que olvidaron que volaban, migas de libélulas y nubes lloradoras? Tal vez si me lleno la mirada de silencios, si me arranco las antiguas cicatrices y ornamento tu tristeza con el hilo de mis venas, tal vez si me anudo los retazos de la lengua al arco de esa viola que olvidaste. Sólo así sepultaré todos los barcos. Sólo así renacerán las jacarandas.
Un trinar de lunas va resucitando lenguas en mi boca. Cansada del veneno y las cenizas, amanezco sobre el muelle de los solos, los enfermos, los vencidos. Desde allí labro mi pelvis con el pétalo de un barco que hace tiempo naufragó, voy cosiéndome las vértebras, recordando el día en que desnuda y enyugada vomité limosnas, masticando el tiempo del aullido y el color del asma, orinándome los huesos. Mi voz no dice nada, sólo gime, murmura el abandono de las plumas y el mendigo. Mi voz no dice nada, es un soplo que me ablanda los pulmones y la tráquea, es la mosca fértil, el herido pez que me navega los vestigios de la tarde. Y no me dice nada.
Perú
Andrea Cabel García
(Lima, 1982). Bachiller en Lingüística y Literatura hispánica por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Estudió temas de Literatura Medieval y realizó un proyecto sobre la cultura material en la Edad Media en Burgos - España. Publica reseñas crítico-literarias en el diario El Comercio (Lima-Perú) y, asimismo, en diversas revistas del medio nacional e internacional. Es miembro del comité editorial de la revista La Siega: arte, literatura y cultura (Barcelona - España). Su primer poemario, “Las falsas actitudes del agua”, primer premio del concurso Esquina de papel, obtuvo una segunda edición en julio del 2007.
Currahee
Éramos una guerra de espejos,
doce millas de ancho por doce de largo.
la simetría de dos muertos encendidos de golpe
prendiendo las luces en el abandono de la noche,
buscando los pozos de los abuelos,
la muñeca que era la hija.
Los ojos que siguen mirando desde la cama
las grietas de todas las paredes.
el paraíso,
una isla de tierra roja abierta en dos que mira al agua salada.
un conjunto de esqueletos frente al paisaje de la plaza,
un centro duro de luz
de animales verdes y amarillos empozando las medias lunas,
la navegación de los peces,
el soplo de las arañas junto a la flor que mira al techo.
Nadie extraña el mediodía, la altura de los rostros.
No hay distancia desde los huesos,
nadie suspende la caída
y el mundo es esta tarde que combate,
que sólo mide desde este corazón,
el cansancio que trae la sed,
la implosión de las cucharas que lo ven todo desde aquí arriba.
Constanza
Temprano cae el sol, sólo existir esparce las flores / de perfil, sólo días de mantas al lado / y calladas, un sonido que escucha vagando el vientre, llorando y despeinado / máscara que sonríe y luego el humo / el reflejo desgarrándose de tristeza / como las solapas / y las esferas de luz / mares silentes eligiendo un beso, / niños príncipe que de espaldas a los astros / pintan las mejillas de los peces y el sollozo de los ríos / humilde estrella de infancia que atraviesa la cocina y la habitación de la hermana / que se sienta / serena y furiosa / humilde estrella de infancia, / humilde hermana.
Habitación 309
La lucha del pelo negro y el firmamento giratorio / tan pequeño y desde lo alto -pienso, / juega al azar con pantalones entrecortados, / sandalias verdes y un paredón de venus llena de florestas y luna / un rabioso bulto, lleno de manchas violetas, / espirales de manos desnudas, / fugitivos dibujos desfilando por la esquina / estrelladas lluvias y caminos, / universales ojos color té / plaza de niños pluma perpetuando un arma que dispara ruido / los reflejos del techo que suplican un abrazo / y juntas las sombras, / toda el agua del mundo. Luego, / tus ojos afelpados / y dormida, / tus cincuenta y tres constelaciones / despierta, / tu boca, / todas las llamaradas de esperanza / nocturna y terrenal / polvo inextinguible, / soplo de nieve, / hundida sinfonía de rosas y luz.
Perú
Erick Ramos Solano
(Lima, 1982). Egresado de Literatura de la Universidad Mayor de San Marcos, obtuvo entre otros premios, en el 2003, el segundo en la Bienal de Poesía “César Moro” que organiza el Centro de Estudiantes de Literatura, y en el 2006, el tercero en poesía de los Juegos Florales Nacionales organizado por la Universidad Nacional Agraria, con el poemario “Celestización”, que saldrá pronto bajo el sello de Lustra Editores. Ha obtenido además una mención honrosa en el primer certamen de ensayo y reportaje organizado por la Defensoría del Pueblo (Perú) sobre Derechos Humanos. Ha publicado, también, poemas y ensayos sobre poesía peruana (César Vallejo, Hildebrando Pérez) en revistas nacionales de literatura como Casa de Citas y Tinta Expresa, y en revistas virtuales internacionales como Tonos Digital, de la Universidad de Murcia (España). Actualmente elabora su tesis sobre el testimonio en la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR-Perú).
Contra el río y la piedra
Los muros son de árbol
de chacra
y de casa guardada con el pobre en su pobreza
como la luz en su apacible lobo
De pronto
Tomo tu dedo y lo hundo para que llueva
y veo la lluvia venir dentro de ti
como un hondo balde tirado hacia abajo
Sobre el puente estoy yo
Y debajo también
andando con los brazos cruzados como si no importara
El casco oscuro de las casas aplastadas a la noche
como si el pulso mismo de la piedra
metido en el pájaro silencioso que arde flojamente
viniera a caminar conmigo
Y de pronto se fuera.
Hualalachi
Esta noche los zancudos no me visitan
ni las moscas que hartas de ser nada entran aquí a ser algo
gordas y verdes como un foco
que meten su luz entre mis cejas
Estoy solo frente al duro muro que el viento arrima
al final del goce de este minutero
Y su amado horno
dando de patadas al portón de la lluvia que se abre tercamente
De tanto y tanto que
con el hombro
espero llover cascarones de algo y no un eterno cajón
que sirve de alma a tu alma
Me doy cuenta entonces de que el aguacero
es el lavado de la tierra que tira agua a su muerte
cuando la hoja de tu oreja es el reposo de mi nombre
y el aire sostiene el beso de la noche como una montura
Pero yo sé que las cosas se han de quebrar igual
así el día no vuelva
ni su toldo gris de oxígeno tostado
sino la luz solitaria de lo que queda
cuando irremediablemente se abren los ojos.
Cajamarca
Aquí estuve antes
soldado y muerto
como un hombre
Pero no fue que tuve miedo
ni imaginé al caballo y al caballero
un solo glande
Sino que sentí venir tanta ira
en el hueco caliente de la bala
y juzgué a mi mujer en el suelo
carne de perros gigantes
Yo estuve aquí y no tuve miedo
Hoy la plaza sola en su sombra saca un pecho enterrado en la pileta
y veo ahí mi vieja honda
deletrearse en trance como una hostia o una liendre
Ah pobre Señor atado de manos como un delincuente
¡Quién te defendiera con la lengua!
¡Quién recogiera el libro y lo abriera y repitiera de paporreta un
[milagro!
Esta plaza tiene mi muerte
A qué hora ahí sabré decirla con los ojos cruzados
con la garganta mirándome de frente
el oro entre ceja y ceja.
(De Peor ciego)
Perú
Paolo Astorga
(Lima-Perú, 1987). Es estudiante de Literatura y Lengua Española de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” - La Cantuta. Es Director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos ). Ha publicado su primer libro de poesía Anatomía de un vacío (editorial electrónica Lulú 2006). Ha editado vía web la I Antología digital de poesía “La Voz del Mundo” (2006) y la II Antología digital de poesía “Una voz en el abismo” (2007) las cuales reúnen en su conjunto a más de 50 poetas de diferentes lugares del planeta. Ha sido publicado en las antologías: Reflejos del Alma (Lima-Perú, 2005), Poetas Solidarios (Almería-España, 2007) y en la Antología Poesía Perú S. XXI (Fundación Yacana, 2007). En el 2006 y 2007 fue finalista del II y III Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva” y últimamente ganador del segundo lugar del III Concurso Internacional “Revista Hybrido” modalidad Poesía. Su trabajo creativo, se encuentra en revistas literarias tanto físicas como digitales.
Anatomía de un vacío
Una chica me mira y está parada en medio de la calle.
Soy el único que se ha salvado de besarla
soy el único
que no se atreve a ver sus cabellos y silbar su sombra.
Una palabra rueda por los charcos de mi estómago
y la chica parada en medio de la calle
no se mueve y me mira.
Los gatos se le acercan con guitarras eléctricas a cantarle una balada.
Un perro le tira un hueso hasta sus piernas.
Un hombre le ha tomado una fotografía.
Soy el único que la mira y no le silba al cuello.
Soy el único que no vuela entre sus ojos,
sólo salgo de la escena corriendo en círculos
buscando mi alma entre las piedras
antes de morir
antes de morder el anzuelo
y enterrar la garza amada de mi vientre,
esperar a la luna anciana otra vez abriendo su pecho interminable.
La chica ha muerto me dice un ciego tocándome el bolsillo.
Yo orgulloso corro a perseguirla.
Escarbo sobre una pared su efímero perfume
y sólo humo
sólo barro y cemento
me muestran su cuerpo,
el que nunca deseé como ahora.
Y mirando mis heridas
Comprendí
que en nuestros errores
se esconde un ave blanca
que reclama incesantemente
sus plumas
La voz de las dalias
Donde escapan las aves
mi figura existe en un trozo de mañana
inmortal
sin sombra
y entre hormigas invisibles
recorriendo mi dorso desnudo
La tristeza es mansa
entre los tardíos parques bostezantes
y las tablas de un puerto apartado de mi vientre
que me llama
susurrando una historia
Puerto Rico
Julio César Pol
Nace en Ponce en 1976, Puerto Rico. Estudió una maestría en Economía en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Actualmente se encuentra realizando estudios doctorales en Economía en los Estados Unidos. Ha publicado en revistas como Letras Salvajes (Puerto Rico, 2004), Hostos Review (Nueva York, 2005), Baquiana (Florida, 2006), Aullido (España, 2006), Los Poetas del Cinco (Chile, 2007). Ha obtenido premios en distintos certámenes en Puerto Rico. Fue Director de la revista El Sótano 00931 y Coordinador General de los encuentros de (De) Generaciones. Es editor de la antología “Los rostros de la Hidra “ (Isla Negra Editores y Gaviota Ediciones). Ha publicado dos libros: “La Guerra de las Galias” (Edición de autor) y “La luz necesaria” bajo el sello de Isla Negra Editores.
Detrás de usted
Y si mi talento se fuera detrás de usted
y le tocara la puerta
y se embriagaran juntos
y la tomara desvergonzadamente
desde el sofá
por el cuarto hasta la cocina
y si se quedara a vivir con usted.
Nos encontraríamos en la incómoda situación
de que tendría que hacer espacio
para un tercero.
Vivo en el lado más triste de la ciudad
Vivo en el lado más triste de la ciudad.
Aquí las niñas salen con sus nalgas de fruta,
y sus traumas psicovaginales,
a gastar el cheque de seguro social,
que trabajaron con el sudor de su sexo.
Las viejas ventean su entrepierna,
para ver si el olor a leche cortada
puede calmar al caimán oscuro que no duerme,
ni con agua de azar, ni con manzanilla,
ni con el ron de las cuatro
-antes de que llegue el marido-,
ni con el eyaculador precoz del vecino
que tiene quince años.
La manteca se empieza a calentar a las cinco,
y, si no, a las seis,
los nudillos del amante esposo.
Ya hace tiempo no se oye
que estén jodiendo a los homosexuales
de la calle veinte,
y a las doce de la noche, cuando hacen fila,
y nadie duerme,
deben estar los hombres del barrio
ofreciendo el clavel como sacrificio.
El caldo de orines y cerveza que arrojaron
en la acera sube.
Junto al olor a aceite y a axilas desempleadas
que esperan un milagro
y los cupones para la quincena que viene.
Abajo,
el del punto diezma al senador y al policía.
Y da como sacrificio a dos corderos
que creyéndose lobos le quisieron tumbar
dos o tres mil pesos.
El cura nos viene a visitar en cuaresma
a reclutar al nené como monaguillo y amante.
Yo no hago nada.
Vivo en el lado más triste de la ciudad.
Porque aquí ocasionalmente
los fetos tapan los drenajes,
y el agua sucia devuelve a los niños
al umbral de la puerta
que debió ser su casa.
Republica Dominicana
Rosa Silverio
Nació el 30 de agosto de 1978 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Periodista y escritora. Coordinó por varios años el Taller Literario Tinta Fresca. Fue premiada por sus cuentos para niños “El ave que no podía volar” y “Niki”. Obtuvo el primer lugar en el concurso “Terminemos el cuento”, patrocinado por Listín Diario y Unión Latina. En 2002 recibió un premio en el concurso de cuentos que organiza Radio Santa María por el relato “La mueca”, así mismo en 2003 ganó el primer lugar en el Concurso de Cuentos, Poesía y Ensayo que organiza la Alianza Cibaeña, con el texto “La canción rota”. En 2002 publicó su primer poemario titulado De vuelta a casa. En agosto de 2005 presentó su segundo poemario titulado “Desnuda”. En 2005 ganó el premio del XXI Premio Internacional Nosside que organiza el Centro de Estudios Bosio en Reggio Calabria (Italia).
Este poema
Este poema viene desnudo y transparente,
delgado como un hilo,
liviano,
imprescindible,
cotidiano como los enseres de la casa.
Este poema viene sin sexo y sin horas,
sin drogas y sin amigas,
de espaldas,
con cuchillos en sus fauces,
sin faldas y cigarrillos,
como un pájaro,
una caída
o un alumbramiento.
Este poema viene con latidos
y sangre,
dentro de un panal de abejas asesinas,
doloroso y nauseabundo,
salvaje y con pelos en las piernas.
Este poema viene de adentro,
trae la ingravidez del alma
y las rosas que dormitan en el pecho,
trae la tristeza en un frasco pequeño
y lo destapa,
y lo huele,
y se enamora de su fragancia lacrimógena.
Este poema viene del fondo,
se me escapó de un resquicio del alma
y ya no consigo hacerlo regresar.
Extrañeza
Qué es esta extrañeza,
esta lluvia incesante y desacostumbrada,
este golpeteo en el corazón desnudo,
este irse y venir en mis adentros,
estas hojas que caen y caen y caen
totalmente frías y descoloridas en mis tardes,
qué es este silencio y este rumor simultáneo,
esta necesidad de palparme
y constatar que estoy en este mundo,
que aún no he muerto,
que tengo los dos brazos,
las dos piernas,
el cabello largo, la sonrisa fingida,
los ojos y las largas pestañas,
todo lo que me reafirma que estoy viva
y que seguir adelante es inevitable,
para ser y reconocerme,
para averiguar qué he perdido en el camino,
para poder sacar las cuentas correctamente,
sumando y restando,
restando y sumando,
haciendo los cálculos como una contable
que audita sus propios bienes
y que luego de saberse entera
y al mismo tiempo mutilada en su imaginario,
se detiene en la oscuridad de su noche interna
y se pregunta con angustia
qué es esto que la desordena
y la vuelve un mar embravecido,
qué es eso que la hace temblar
y la vuelve azul intenso,
qué será lo que le crece adentro
como una semilla que germina
y entierra sus raíces en la carne adolorida,
qué será lo que la hunde,
la levanta,
la sacude
y al final de los días y las horas
la deja vencida en medio de la nada.
Uruguay
Nicolás Alberte
(Montevideo, 1973). Ha publicado tres libros de poesía: dos en Uruguay: “El cuidado que ponemos diariamente en no morirnos” (Ed. De la Feria del Libro, 2004), “Vacío en partes iguales” (Artefato, 2005). Uno en México: “Una palabra más larga que la noche” (Limón Partido, 2006). Próximamente aparecerá en Uruguay su cuarto libro de poemas: “montevideanas” (Amuleto, 2008). Es autor de la novela “ópera prima”, editada por Artefato en el 2007.
no es ibérico mi nombre
aquí soy bosque de pan
me arrancan, me comen, me caminan
transformado en el aceite y la semilla
del grano que llueve desde el pozo en la niñez frente un río
siento la profundidad de las cosas que laten
de lo que duele siento el estigma en la rodilla
que va al piso
aquí soy bosque de pan
soy lo que late de las cosas
un muerto, dos muertos, tres muertos
una familia entera de exiliados de la vida
crezco en lo silvestre
un whitman de cemento entre los autos
“yo me hundo, yo me desprecio”
soy el desperdicio de unos padres muertos
no soy único aunque mi dolor es único
en este instante mi dolor es único
soy el que late de las cosas que se han ido
mis padres no me han tenido
y mi nombre no es ibérico
cada uno obra sus milagros como puede
la luz y el agua, los trajes de las fiestas
las parte de abajo de las cosas
el adentro y el afuera
yo siento que en el verbo está el misterio
cada uno se desdobla en obras milagrosas
una comida, un beso, una montaña mágica
gigantes con los pies de pasto
y las pisadas en la arena
yo vengo de morder una manzana
cada uno es la parte de Dios que le ha tocado
los ojos, las manos, la boca abierta hacia los labios
un barco en la alta mar
y un avión en el cielo
yo me regocijo con tu carne y soy ateo
el cuidado que ponemos diariamente en no morirnos.
la noche es una hazaña conjunta de la literatura y el cielo.
el sol se exagera, la noche no existe.
La oscuridad cristaliza en la unidad
de la arboleda que se afina;
otro invento del cuidado que ponemos diariamente en no morirnos.
muchachas descansan apoyadas en milímetros de vida,
los colores se desatan en las sombras,
un intento de felicidad se estrecha en las quijadas
de los quicios de la estiba
de la noche que no existe.
en el día tuvimos hermanos
gemelos arrastrándose en los pisos;
en la noche estamos solos
y después más solos.
Venezuela
Gladys Mendía
(Maracay, 1975). Técnico Universitario en Turismo. Actualmente reside en Santiago de Chile. Fue becaria de la Fundación Neruda (La Sebastiana) en el año 2003. Ha publicado en revistas literarias de Venezuela, España, Colombia, Perú, Estados Unidos, México, Ecuador, Brasil, Portugal, Francia y Chile, así como también en las Memorias del Primer Festival Internacional y Popular del Libro 2007, Bogotá, Colombia y en la Antología “El Hacer de las Palabras” 2007, San Juan, Argentina y en la Antología “El Mapa no es el Territorio”, Editorial Fuga, 2007, Valparaíso, Chile. Poemas suyos han sido traducidos al catalán y al francés. Desde junio de 2008 es corresponsal de la Revista Literaria Fata Morgana y el programa cultural Los Impresentables, ambos de Colombia. Participó en el Encuentro Internacional de Poesía Poquita Fe 2006, Chile. Es directora y editora de la Revista Literaria Latinoamericana Los Poetas del 5, en sus dos versiones: web e impresa, desde el año 2004.
www.lospoetasdelcinco.cl ; www.lospoetasdelcinco.blogspot.com ;
contacto: mendia.gladys@gmail.com
PARPADEOS DEL INCENDIO
(fragmentos)
en el túnel a veces veo la mano a veces las piernas y luego salgo a la nieve negra parpadeo de luces entre ceguera y videncia parpadea la nieve en las montañas me encandila el relámpago que salta me hiere los ojos como hundiéndolos en los vapores oscuros la nieve es el mar se le salen los colmillos goteando quién es uno sino un poco de nieve el túnel es el parpadeo en sombras pero veo todo derretirse en sombras pero veo todo derretirse corriendo en el túnel intermitente los ojos parecen girar dar vueltas de ruleta las ventanas del túnel te permiten cosas asómate a la ventana qué es uno sino un asomarse el viaje comenzó hace largo rato que comenzó sin caminar porque aunque no te muevas el viaje comenzó desde las ventanas veo las semillas que aún no revientan y ya piensan en el fin el túnel me enseña la voz aprendo a usarla cómo será la voz es negra es india es blanca el túnel es la destrucción lenta el viaje es la destrucción el viaje es la mezcla entre sombras y luces entre paredes y ventanas no veré el sol de la voz pero el viaje ha comenzado sólo somos parpadeos con nombres confinados y finados nombres repitiendo los mismos incendios caen los pedazos de piel mientras caminamos y conversamos y comemos y dormimos se nos hace cenizas el nombre todo arde sin saber pero a veces uno sabe o sueña que sabe se sabe parpadeo torpe en el viaje repetitivo en la caricatura perdido en las ventanas enfermo de tanto asomarse los órdenes teóricos están hirviendo se evaporan no hay sagradas escrituras la voz es un momento que será sin territorio sin atuendos marciales sin combate cuerpo a cuerpo sin código de honor ni orgullo ni altivez ni lealtad ni venganza destejer hay que destejer acabar con el rito la voz se está construyendo mientras arde fríamente el intelecto es caricatura el viaje se ha iniciado la desarmonía de las partes la llama de las partes la inestabilidad de las partes lo tóxico de las partes amamantan a la voz lentamente
Venezuela
Freddy Ñáñez
Nace en Petare, Miranda en 1976. Poeta, editor, titiritero, cantante de rock. Diseñador y diagramador. Fundador de Nadie nos edita Editores, de la Red de Promotores de Lectura de Venezuela, de la Red Nacional de Escritores. Director de la Revista Sujeto Almado. Ha publicado “Todos los instantes” Nadie nos edita, “Un millón de pájaros muertos”, “El árbol editores”. Antología de la nueva poesía tachirense “Los dragones de papel” Nadie nos edita, “Los hombres que vienen de morir” (Liryca Species Colombia) 2005, “Fuego donde dice Paraíso” Ministerio de la Cultura, 2005; “Bajo Palabra”, Dirección de Cultura Táchira. Antología poética “La suma del árbol”. Premio del Certamen Mayor de las Letras, 2004. Premio Nacional de Títeres, 2005. Premio Nacional del Libro Autor-editor. Premio Internacional de Poesía, Bienal Juan Beroes, 2005.
[QUÉ ME PASA QUE NO TIEMBLA]
QUÉ ME PASA que no tiembla esto que digo
faltó sal en cada nombre y no se lee
Qué es
que sobra un grito en esa tilde y no te toca
Por qué
que me agrieto contra el puño
sin asombro
Para qué del sin regreso
tanto polvo en lo callado
Qué se muere
que la tierra tomó mi lugar
y ahora nos devuelve
con la espina
el verbo henchido de raíz
Qué hago mal
que no tiembla y falta sal a cuanto nombro
[TIERRA SI ME HABLAS…]
Lima, 15 de agosto 2007
TIERRA, si me hablas yo te escucho
La zanja en la roca
El color sepia
La sed en el polvo
la temperatura injusta
Tierra, si no te callas
La mala cosecha
Los hombres dormidos
La casa en ruinas
El olor a hembra
La arruga, la sordera
y la luz escombro
Tierra, si tu sonido es puro
La huella del río
La llaga en la pierna
El perfil de la sombra
El surco en la garganta
El hueco en el camino
(tembló y colmose todo en tu pisada)
Yo te creo
La pluma huérfana
La palabra destino
El fósil, la mueca
Cicatriz
El golpe en la mirada
El epitafio
en fin
lo que no está
esto que sobra
Tierra si me hablas
te escucho
FUEGO POR TIERRA
Para Argelia García
ANCESTRO ÚNICO
quién sembró de roca todo
y nos prohibió la lágrima
y quitó la sal también
Quién vino
y decretó
“el fuego por tierra”
dejando al descubierto
cada pedazo tuyo
Padre nuestro
Exhumado
Hoy, que ella nada quiere en su seno
¿Beberás tú mi sangre ardiente?
Padre
sin patria
sin cosecha
qué hacer con la raíz del mundo
con tanta carroña en retirada
Si el fuego no alcanza
Si no llega el punto exacto de nuestra levadura
Y si somos el pan crudo
que dijimos, el hambre incorruptible
el ay de lo inútil
Ancestro único
si te apellidas polvo
y el polvo te escupió bastardo
Si tu reino es espurio
Quién gobierna esta mudanza
quién firma en la roca
la ley de nuestros días
Ancestro mío,
supón que es cierto
que carecemos de sustancia
Venezuela
Giuliano Salvatore
Nace en Cumaná, el 12 de noviembre de 1981. Licenciado en Letras en la Universidad Central de Venezuela. Actualmente realiza la maestría de Literatura Latinoamericana en Universidad Simón Bolívar. Ejerce la docencia en la Universidad Simón Bolívar en la cátedra de Lengua y comunicación. Ha publicado un libro en conjunto, “Son seis” editorial La espada rota. Ha publicado en la revista Babel y en revista electrónica Kalathos. Invitado a la II Bienal Ramón Palomares 2007. Produce y conduce junto a Estrella Gomes el programa radial “Habitantes de la palabra”. Facilitador integrante del Sistema Nacional de Talleres Literarios.
I
Poco me falta para declararme un imbécil de aeropuerto
Un tarado en terminales, despidiendo a todo el mundo
entre arrivals y departures, anclado en este unísono
babeando tus maletas
Tu futuro es más grande que este hueco
Una esfinge creciendo en una lata
una ola de piscina
Oro para dientes de difuntos
No te duela dejarme
Mi pista es corta
Espero no pensaras estar siempre
a paso en esta mula que es tan miope.
Los saberes, los sabores
Los saberes, los sabores,
que se aúnan a tu cauce
son un pálpito
escriben, mientras andan, la firma de un riachuelo
bordeados por musgos, aliento fértil que te colorea
como a un libro para niños.
Los saberes, los sabores,
me disminuyen como a una piedra que se lima.
Refinados en estática
se cuelan en la línea telefónica que hay entre nosotros
Yo decrezco, como un octogenario, con los días.
Los saberes, los sabores, te ofrecen la mano
Tú y ellos forman un montículo desde donde no se ve mi casa
que está en un valle hondo, hondo como una cáscara de huevo
de monstruo marino
allá iras tú a agitarte, frente a mi puerta, como una medusa que ilumina
cuando yo vaya, de nado hacia atrás, hacia mi decrecimiento
Los saberes, los sabores, arribados a ti desde un avión
Que había perdido todo rumbo
porque te habías apagado, linterna para magias y cargas extraviadas
porque habías caído, pajarito de la tarde, de tu vuelo hasta
mi boca
mi boca, el oxidado puerto de todas las vacilaciones
yo que soy como una sombra que absorbe oscilaciones, pulsos:
empiece de la noche.
Yo que te esquiné la sangre.
Anda, anda, arrójate a lo que viene como pan recién horneado.
Vuelve a humedecerte, yo que te sequé.
Hacerse el muerto
Los índices insomnes de las manos que acusan.
El arma del dedo, la mano como patria sitiada por el aire
Envenenado
las casas con cruces, los carros con cruces, las frentes con cruces
y un jaguar agazapado, detrás de cada esquina.
Los índices insomnes de las manos que acusan
el murmullo de riachuelo que produce el veneno de su vigilia.
Aquél que dice no acusarte me acusa
Pudre la fruta, atrinchera su estadía, sabotea la inhalación.
Sus pulmones son panales, respira las abejas que polinizan mi jardín.
Va a secarse
Hay alguien encogido, que ha aprendido a hacerse el muerto.
A no decir.
Hace de cuenta que es un cargamento que está siendo
transportado.
Lo han delatado, ser el no acusado ya no le es posible.
Y desde entonces vale menos, como un dinero devaluado.
Se siente como un producto tan caduco.
Lo han expirado con el dedo.
Camina por la calle como quien ha perdido los zapatos.
No va a llegar a ningún lado.
Yo lo oí decir
Sálvame del horno donde se cocina este futuro
que me acusa de estarlo retrasando
licorcito de esta hora
reviéntame por dentro
devuélveme al trabajo
dame cupo en las manos que tienen la razón
las que no inculpan sin saberlo.
Venezuela
Edgar González Abreu
Nace 20 de noviembre en 1987en Valera, estado Trujillo (Venezuela). Egresado del liceo Cristóbal Rojas. Perteneció al programa Circuito liceísta de las letras. Ha participado en recitales regionales en Maracaibo, Portuguesa, Táchira y en el 1º y 2º “Encuentro Nacional de Poetas Liceístas” 2006 y 2007; en el III Festival Mundial de Poesía en Venezuela 2006 y el Encuentro Colombo-Venezolano 2006. Ganador del Premio Nacional del Libro CENAL categoría Primer Libro de autor, con el libro “Aquí la dimensión del aire”, editado por Casa Nacional de las Letras Andrés Bello / Nadie Nos Edita 2006. Invitado a la 1º Feria Internacional del Libro Popular Bogotá Colombia, 2007. Forma parte de la I y II antología liceísta “Nuevas voces en la mirada del mañana” (Nadie nos Edita y Casa Andrés Bello). Ha publicado en las revistas digitales “Remolinos”, Perú; “Los poetas del Cinco”, Chile; “Incomunidade”, Portugal y “Revista Zunai”, Brasil. Actualmente trabaja en la editorial del Estado “El perro y la rana”.
Anverso
Estoy en sagitario
rodeado por el impulso a la derecha
impregnado de consonantes.
Plinto y Confucio junto a Zenón
la lluvia escondida en el armario
el emblemático río desde la cama
no consigo un antecedente tuyo,
y me quito quinientos mil años
al papel me hago al mismo tiempo,
ésta es la séptima quimera que desarmo,
invento la sombra
y el desamparo.
Me evito en el refugio y la distancia,
entreabierto a la mimesis
a la letra sin signo,
a no morirme en el pensamiento,
por eso nos borramos tantas veces,
nos asumimos el relieve de la vida,
el balcón y la letanía.
Siempre aparecemos en algún retorno.
Estoy a la diestra
y cambio
y me mudo,
estoy emigrando
y llego y me voy,
estoy saliendo y entrando por mi reflejo,
cansado tuyo
porque desde entonces
todo es un
comienzo.
Ritmo
Atravesamos las carreteras angostas,
la flora perdida entre los escombros
pulcro se detiene el alarido,
uno, medio, cero.
La garganta del edificio se extiende
faroles cuerpo a cuerpo desaparecen,
el vago ritmo sobrenatural
oprimiendo, cortando,
columnas de pensamientos retraídos,
almaceno los trajes del crepúsculo,
retoca el ritmo a la ventana
mientras mi mano destila una
sombra,
los gritos siguen en su viaje
de pérdida y encuentro,
al costado de un mundo aparente
se abre otra ventana,
surco su llovizna
y se ramifican caballos,
y se sienten espadas,
máscaras, océanos, nebulosas.
Con un hilo mido la realidad,
el prisma onírico retoma los cuerpos,
escapa el tiempo,
me detengo
y aletea el suspenso,
la ventana me succiona.
Mis pupilas regresan a la cuadra
terminó el olvido, comienza el mundo
y existe
la ventana.
Rigor
Me desarmo sobre la cama
creo liberar una meseta de noche
llegamos a ser el huésped hostil
de parpadeos se llena el cuarto,
parpadeo contra la venta
como registrando una minuciosa sirena
la mesa sin levedad,
los libros en fila de guerra
la luz descuida
el primer límite de amor.
Crío parpadeos en los planetas
parece toda una cortada de luna
sobre la cual busco
el sacrificio de mi animal,
lo arrastro en este círculo de parpadeos,
como si intentara ausentarse junto al cuarto.
Venezuela
Estrella Gomes
Nace en 1990, Miranda (Venezuela). Fue integrante del Programa Circuito Liceísta de las Letras. Participó en el 1º Encuentro Nacional de Poetas Liceístas 2006 y en el Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano 2006 (Cúcuta). Invitada a la I Feria Internacional del Libro Popular” de Bogotá 2007 y al evento de Poesía y artes “Os dias do Criaçao”, Portugal 2007. Publicaciones: I y II Antología “Voces jóvenes en la mirada del mañana”, 2006 y 2007 (Nadie nos Edita y Casa Andrés Bello), poemario “Sienes de mujeres anónimas”, 2006 (Casa Andrés Bello y Nadie nos Edita). Ganadora del Premio Nacional del Libro CENAL Poesía Juvenil 2006. Actualmente produce y conduce el programa radial literario “Habitantes de la palabra” para Activa, Radio Nacional de Venezuela. Ha publicado en las revistas digitales: “Remolinos” (Perú), “Palabras diversas” Nº5 (México), “Letralia” (Venezuela), Los Poetas del Cinco (Chile), Zunai Brasil e Incomunidade (Portugal). Formó parte del trabajo de “Una y muchas vidas en la palabra” registro testimonial de las voces comunitarias. Recientemente facilitadora del Sistema Nacional de Talleres Literarios.
Nos levantamos hechos lluvia
con necesidad de mutilar sueños
y una que otra lengua
Al atardecer
esperaremos los matices naranjas
convertidos en una copa
o una vara de incienso
quizás esperemos que nos siembren
un arcoiris en la espalda
Al final contemplaremos el llanto
casi vegetal
y un rostro
que espera ser fusilado
junto al gruñido de una cafetera
ella
nos hace recordar
que hemos olvidado los documentos
que nos divorcian
hoy
del mundo
África
Cuántas veces podremos dibujarnos
el vientre en silencio
por el hijo que no tengo
por las manos que gritan
el abismo perfecto
Las mujeres de pie
sepultadas en tierra
sorteándose el futuro en la bala
los ojos desaparecen
dónde está Fur
dónde Zaghawa
dónde Masalit
esta vez no fue el trigo
el que empapó sus cuerpos
la lengua de los ancianos no gobernará
pueblo de sombras
el mijo ha quedado en silencio
Se incineran los pasos
antes de rozar
la superficie de la tierra
ella gime en nuestras manos
cuando nos despertamos siendo los mismos
le mentimos al tiempo
haciéndonos infinitos
en los minutos
que aún no han llegado
en los gritos
cultivados en la mirada
Jugamos a construir un rostro
ante el espejo
en el que nos podamos reconocer
como otros
capaces de tornear el silencio
de sumergirnos mudos
en las dudas
de aceptar y reír
con el ausente
de hablar con la piel
pero entonces
la noche
se nos viene en el cuerpo
Venezuela
Jairo Prieto
Nace el 1º de marzo de 1987 en Miranda, Venezuela. Perteneció al Circuito Liceísta de las Letras. Participó en el 1º y 2º Encuentro Nacional de Poetas Liceístas 2006 y 2007, en el Encuentro Colombo Venezolano 2006 y la Bienal Elias David Curiel. Presente en la I y II antología “Voces jóvenes en la mirada del mañana” 2006 y 2007. Finalista en el Concurso de Poetas Liceístas 2006 Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Ha publicado un poemario titulado “Cuánto pesa un río” y el la revista digital “Remolinos”. Editor de la revista digital “Cueva Azul”.
A Karen Díaz
Brotamos de la lejanía
del vocablo táctico
pulcras pupilas nos resaltan
nuestras palabras se anclan silenciosas.
Esta noche
aposento de oscuras dudas
nosotros
los embriagados de ausencias
exigimos un tajo de poesía
de amor
la necesidad de mantenernos vivos.
Brotamos de los viejos amuletos
los ansiados en los sacrilegios
en nuestras querellas.
Emerjo del poema y te propongo exhortar al ocaso
desde que bajaste el cierre de tu alma encantadora
vale decir
somos un mayor asombro germinado del tiempo.
Por ti tengo
El cuerpo intangible porque alma soy
vocablos sin forma atragantados en el tiempo
tengo que limpiar mi magnética boca llena de dudas
tengo impregnada el alma de versos percudidos
tengo que callar
huir
volverme fantasma
tengo que salir de la rutina psíquica
tengo una soledad maligna inigualable rodeándome
un amor que me extirpa los ojos de sólo verte
tengo desordenado los pulmones, el corazón, las entrañas
y una soledad mordiéndome el amor
tengo que devolverme al purgatorio
a las calles.
Adentro padezco de vuelo
y me basta ahora
la nostalgia
de mi primer viaje
Venezuela
Libert Aquarela del Sol Padilla
Nace en 1988 (Caracas-Venezuela). Estudió en el conservatorio de música Vicente Emilio Sojo. Realizó taller de fotografía en la Escuela Cristóbal Rojas. En el 2004 quedó seleccionada como ganadora del concurso Monteavila editores mención poesía. Finalista en el XIX Concurso Nacional de poesía para liceístas 2004 Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Integrante en el 2005 del Circuito Liceísta de las Letras. En el 2005 el certamen mayor de las letras publica su poemario “Acordes del mañana”. Presente en la antología de poetas liceístas 2006 “Voces jóvenes en la mirada del mañana” editado por Nadie nos Edita editores. Invitada a la Feria Internacional de La Habana y La Paz. Ha realizado diversos talleres en el área de escritura de guión literario. Participante del Festival Mundial de Poesía, Venezuela 2006.
Ir a comerme una manzana con Eva y plantarme indecente, poco refinada, frente a su cuerpo marino, rondarle su cabellera líquida y azul, rescatarla de ese viejo egoísta que se hace llamar todopoderoso. Sentarnos toda la tarde a comer manzanas, las más rojas, las más blandas y jugosas manzanas del supuesto pecado; comilonas, acostarnos frente al sol y celebrar la fiesta rebelde, de seguro Adán andará buscando hojas para taparse la desnudez, tan cobarde como siempre. Hablar en otro idioma nunca impuesto, quizás como los pájaros, como los peces o culebras, un idioma vegetal como esta tarde. Sacarle la lengua al mundo y reírnos eternamente, danzando como lluvia, empapando todo lo que sabe a flores. Plantarle otro árbol a la noche para que venga a recoger sus lunas redondas como naranjas. Las monjas arrugadas, tediosas, todas despavoridas huyendo de los conventos, gritando el fin del mundo ¡Eva planta árboles prohibidos con otra mujer desnuda! Adán se tapa los ojos, ¡Qué horror! El Papa seguro morirá de un infarto. No verá la rebelión desnuda y sin costilla de Adán. Eva y yo, descalzas entre las líneas de un libro bien aburrido, decidimos escapar con la mochila cargada de manzanas, para todas las Evas que esperan ansiosas el gran mordisco jugoso de la libertad.
Amén.
Me detuve a esperarte en los andenes
me puse las medias
abracé la almohada
y aún así no llegabas a mi lado...
Maña de inventarme nuevas formas de soledad.
Llegar a casa
Después de tanto recorrido
llegar a casa es un alivio
abrir la puerta
encontrar todo igual
como esperando mi regreso
recoger pasos no dados
transitar descalza
sobre la ausencia
ponerme el pijama guardado
encontrarme triste
abrazar la almohada
saberme triste
A veces llegar a casa
Suele ser un abismo…
