
Docente Universitario UCV Chimbote; casado con la dama Dany Noemí Kuzma Alfaro, padres de tres hijos y seis nietos. Medalla del Centenario y Personaje del Siglo de Chimbote (06.12.2006), Declarado Patrimonio Cultural Vivo de Ancash por el Instituto Nacional de Cultura (09.06.2008). Autor de más de 15 obras: El Despertar de un Coloso, Monumentos Arqueológicos en la Provincia del Santa, De los Hijos del Sol al Virreinato en al Región Chavín, El Retorno, Antología de la Poesía Chimbotana, etc. Participó en el XV Congreso Mundial de Poetas en Taipei, República de China, 1994, otorgándole la World Academy of Arts and Culture con sede en California, EE.UU. el Título Honorífico del Doctor en Literatura, Visa For Diploma 298; en el XXX Encuentro Internacional de Poetas en Villa Dolores, Provincia de Córdoba, Argentina, 1994; en el XIX Congreso Mundial de Poetas "Octavio Paz" con motivo del Bicentenario de Acapulco, México, de la que es Huésped Distinguido (1999). Organizó y Presidió el I y el VI Encuentros Mundiales de Poetas en Chimbote ("Juan Ojeda Ojeda" 1994 e "Iván Vásquez Salazar / Benigno Araico Baca" 2006), etc.
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PARTE 1 :
Mi lucha contra el cáncer
Por Víctor Nolberto Unyén Velezmoro
El año 2005 fue funesto para mi familia, en el mes de junio de ese año, mi madre Victoria Velezmoro Alva, como producto de la hipertensión sufre un derrame cerebral que la llevó a permanecer por quince días en cuidados intensivos del hospital de EsSalud de Chimbote; mi padre Nolberto Unyén Peláez, a la semana de ese percance ante la nostalgia de su compañera de toda la vida, más de sesentaicinco años de matrimonio, cae enfermo y de un simple transtorno estomacal se complica y fallece el 23 de junio en el hospital de La Caleta de un infarto cardiaco; el gran deportista de la década del treinta, ofertó probablemente su vida para que mi madre cual milagro empezara a recuperarse y continuar un largo tratamiento en su casa que hasta ahora continua.
La sensible pérdida de un ser tan querido se atenuó un tanto con la lenta recuperación de mi madre; pero el destino procuró que se cumpliera la trilogía, y a fines del mes de julio de ese mismo año encontrándome en la Institución Educativa “Santa María Reina” donde laboro desde hace más de 26 años.
El día primero de agosto de ese año por la mañana, sentí la necesidad de miccionar dirigiéndome al baño y al hacerlo observé en la mayólica que había eliminado un trozo como gelatina del tamaño de una uña, alarmado solicité el permiso respectivo al director, dirigiéndome raudo a mi domicilio, al llegar comuniqué a mi esposa Dany Kuzma Alfaro lo sucedido, tomamos un taxi que nos llevó a Emergencia del Hospital de EsSalud, llevando un frasco con la orina rojiza.
El médico de triaje entre incrédulo, dudaba en darme el pase respectivo por el que tuve que exigirle con la evidencia del caso, otorgándome para medicina general; en el pasillo esperamos al médico que me atendiese, pero solamente habían dos jóvenes presumiblemente estudiantes de medicina de la Universidad San Pedro; mi preocupación se la hice notar a mi esposa ¿qué me van a recetar estos jóvenes?. Pero en ese instante cual ángel salvador, una amiga psicóloga que trabaja en otra área del mismo hospital al pasar junto a mí, me preguntó qué hacía en ese lugar, y al explicarle dijo, ¡esto pertenece a cirugía!, me solicitó mi DNI y salió hacia la oficina respectiva para retornar llamándome con dirección al consultorio adjunto, presentándome al médico que resultó ser su esposo; éste, interesándose hizo una llamada a la especialista de urología para que viera el caso, al llegar solicitó análisis de sangre, orina y una ecografía. Me hicieron los análisis respectivos, dirigiéndome luego al consultorio para la ecografía, esperé un momento al médico, al salir le entregué la orden, recibiéndola me dijo, que no era factible porque tenía que venir del consultorio externo; le manifesté la urgencia y mirándome después de leer el apellido me preguntó ¿qué es de usted el escritor? Respondiéndole, Yo soy el escritor; me dio la mano, me hizo pasar y empezó a tratarme. Al terminar esperé en el pasillo para luego entregarme en un sobre engrampado el resultado. Con el resultado en la mano retornamos al consultorio de Emergencia, pero antes en el trayecto traté de enterarme del diagnóstico. CARCINOMA III EN LA VEJIGA, le dije a mi mujer serenamente ¡TENGO CÁNCER!, empezando en ese momento mi vía crucis.
Le entregué el sobre al médico cirujano, al conocer el diagnóstico me miró creyendo que yo no sabía, me dijo que me vaya tranquilo a mi casa que él me llamaría más tarde luego de coordinar con la uróloga; así lo hice, estuve toda la tarde esperando la llamada que recién se cristalizó a las 6 p.m., citándome para el día siguiente en el consultorio de urología . Esa noche fue de pura tensión.El día siguiente, estuve puntual en la cita, hasta que llegó mi turno, la médico fríamente me dijo lo que tenía, que escogiera para mi tratamiento la ciudad de Lima o Chiclayo. Pero que eso no era problema, porque la ciencia había adelantado tanto, que si había de operar y extraer mis órganos, se opera y se reconstruye la vejiga con mi propio intestino.
Al salir de la cita médica y encontrándome fuera del consultorio la amiga Elsa Oré La Torre de Reyna, probablemente viéndome preocupado, me preguntó ¿qué tienes? Le conté lo que me sucedía. Alentándome me dijo ya vuelvo, espérame. Al regresar me alcanzó una biblia, nos despedimos.
Con la preocupación y la urgencia del caso traté de volver a entrevistarme con la uróloga, la que se hizo esquiva, por lo que traté de comunicarme con su colega el Dr. Carlos Morales que se hallaba de vacaciones, ubicándolo en su domicilio me citó en su consultorio el día viernes 12 de agosto, practicándome al día siguiente una citoscopía con la respectiva biopsia que llevé al consultorio de la Dra. Casas, la que después de casi una semana (miércoles 17.08.05) confirmó el Carcinoma III en la vejiga.
Empecé a ir más seguido a misa, los hermanos del Señor Crucificado de Santa, me invitaron para dar el mensaje de saludo en el atrio, al salir en procesión de la Parroquia durante la fiesta patronal del segundo domingo de agosto, para ser más exacto el 14 de agosto.
Con los resultados el Dr. Morales me citó el día jueves 18 de agosto al consultorio de Urología de Es Salud, ordenó una serie de exámenes de riesgo quirúrgico, mientras se hacían los trámites de referencia y contrarreferencia para el Hospital “Edgardo Rebagliati Martis” de Lima; la uróloga me había dicho que era bastante difícil, que iba a demandar tiempo en conseguir la cita; los exámenes de riesgo quirúrgico, los hice en tiempo récord gracias al apoyo de amigos que trabajaban en el Hospital de Es Salud de Chimbote; algunos de los cuales ya no están porque se me adelantaron en ese viaje hacia la dimensión desconocida, tales como los doctores Pastor La Rosa y César Heredia, a ellos mi eterno agradecimiento.
Mientras tanto en Lima se movilizaban los familiares de mi esposa, los amigos de la Casa Nacional de Poeta, presidido por José Vargas Rodríguez, para conseguir la transferencia al Hospital Edgardo Rebagliati Martis en Lima, que se logró en el mes de agosto.
Mientras las gestiones se realizaban, muchos amigos se interesaron en mi salud, Gilberto Gadea Wong, me visitaba todos los días para practicarme Mahikari; los de una empresa norteamericana de medicina natural me enviaron a su médico, quien me recetó: Morinda citrifolia más conocida como Noni, cartílago de tiburón, Pau D’ Arco, también tomé Liquid Chlorophyll, para purificar y desintoxicar la sangre; tres veces al día, unos antes otros después de los alimentos; una mañana pasó por mi domicilio el pastor evangélico Samuel Rodríguez quien trabaja conmigo en la I.E. “Santa María Reina”, para cancelarme de un libro que le había vendido, al enterarse de mi situación me preguntó si podía orar por mí, le dije que no había problema y lo hizo con tal devoción que me enterneció; alguien mencionó sobre una señora evangélica que curaba con cuyes en el pueblo joven San Juan, la visité el domingo 21 de agosto, recostado sobre una cama al pasar el cuy sobre la zona de mi vientre, el cuy daba unos lamentos que intensificaba el rezo de la señora, la que continuó hasta la muerte del cobayo; procediendo luego a abrirlo por el vientre notándose en la zona de la vejiga unos tumores como frijoles y una mancha de sangre que empezó a limpiarla; confirmándome lo que yo sabía que tenía pero ella desconocía sobre mi visita; al otro día la llamé por teléfono para ver que noticias tenía, manifestándome que iba a salir bien de la operación.
El 23 de agosto llamó a mi casa la Secretaria de Gerencia del Hospital Rebagliati solicitando con urgencia mis documentos; el 24 recibí la visita de los amigos: Irene Arias Romero, Víctor Hugo Milla, Juan Carrión Colonia, Gilberto Gadea, un día después lo hizo el profesor Roberto Díaz Valencia. El sábado 27 Es Salud me hizo entrega de los documentos y pasajes para Lima.
Mientras preparaba el equipaje para el viaje a Lima, mi esposa Dany me hizo notar la biblia que me había obsequiado mi amiga, la que había anotado: “Víctor Unyén V. Lee para ser sabio, cree para ser salvo y practícalo para ser santo. 09.08.05 Elsa de Reyna”, le dije, ¡colócalo!.
El domingo después de misa fui a despedirme de mi madre y el lunes 29 de agosto junto con mi esposa nos embarcamos con destino a Lima, para empezar la Odisea de mi lucha contra el cáncer. Lo más importante es que conservaba el ánimo para no dejarme vencer.
El miércoles 31 de agosto a las 11.30 a.m. fui atendido en el consultorio 33, … Continuará …
***
Parte 2 :
Mi lucha contra el cáncer
Por Víctor Nolberto Unyén Velezmoro
Chimbote es una ciudad bulliciosa y progresista situada al norte de Lima la capital del Perú, que a mediados del siglo XX fue considerado como el Primer Puerto Pesquero del Mundo, por su ingente producción de harina de anchoveta con destino a diferentes países; por la producción de acero a través de la Empresa Siderperú. En la actualidad cuenta hasta con cinco universidades donde los jóvenes chimbotanos se preparan para enfrentar el reto del futuro, cuna de esforzados trabajadores y bellas mujeres, donde se mezcla al trabajo y la capacidad intelectual que la hacen una de las ciudades más importantes del Perú. En este paradigmático puerto nací el 22 de enero de 1 943, al que he tratado de dedicarle mi mayor esfuerzo.
Luego de detectado y confirmado el carcinoma III en la vejiga, en el tiempo récord de quince días se completaron todos los análisis y quedé expedito para el viaje a Lima, la capital de la república, sería atendido en el Hospital de Es Salud “Edgardo Rebagliati Martis” uno de los más importantes del país. En el Hospital de Es Salud de Laderas del Norte de Chimbote, me entregaron a través del Dr. Beltrán y la Srta. Keyla, la cita médica para el día miércoles 31 de agosto del 2 005, con los pasajes respectivos.
El urólogo Dr. Carlos Morales me otorgó Licencia con goce de haberes por quince días, de igual forma, el profesor Roberto Cano Chavarría, director, las sub directoras: profesoras Inés Cribillero Luna, mi comadre; Flor Hinostroza Vértiz, y la secretaria Emperatriz “Techy” Saldaña, de la I.E. “Santa María Reina” de la Urbanización “21 de Abril”, quienes me brindaron todas las facilidades que necesité en esos momentos tan difíciles; como es la tramitación de las licencias respectivas ante la UGEL que yo remitía desde Lima; no puedo pasar por alto, el gesto de los Magísters: Aniceto José Vásquez Pérez, Director General, Carlos Mendoza Hernández, Director Académico, de la Universidad César Vallejo de Chimbote, que en un gesto que los enaltece me brindaron todo su apoyo durante mi odisea en Lima. No puedo omitir a mis colegas de CTA que siempre estuvieron interesados por la recuperación de mi salud.
En Lima fuimos recepcionados por mis cuñados, siendo trasladados al domicilio de la mamá de Dany, la Sra. Rosa Andrea Alfaro Cáceres de Kuzma; mientras llegaba el día de la cita, mi sobrino Omar hijo de Lenin nos invitó a asistir a una Misa de Oración por Sanación del R.P. Manuel Rodríguez, que en verdad fue bastante estimulante y esperanzador; nos obsequió un libro y un CDI que lo conservamos con mucha devoción.
El miércoles 31 de agosto a las 11.30 a.m. fui atendido en el consultorio 33 de urología, hice entrega de los documentos que traía de Chimbote, el médico los revisó y me citó para el mes de noviembre; al llegar a la casa desanimado la Sra. Andreíta se alarmó y casi llorando me dijo ¿Cómo te vas a regresar así? ¡Te han hecho ya una biopsia en Chimbote!, voy a comunicarme con “Coco” que así llaman a mi compadre Lenin, el que logró conseguir una nueva cita con el Dr. Víctor Luna Martínez, Dios me puso en su camino, un gran profesional médico urólogo, humano y del que me siento honrado de haberme convertido en su amigo. Ordenó se me hicieran nuevamente todos los análisis, los que llevé de Chimbote solo la ecografía me sirvió; estos corroboraron el carcinoma III, el diagnóstico de la Dra. Casas y del Dr. Carlos Morales, fue exacto.
Por esos días había escrito estos versos:
¡Oh Dios Padre Omnipotente!
Que me comprendes, redimes y sanas.
Te pido perdón por cada culpa acumulada
en el código genético de mi historia.
Desesperado clamo desde tus llagas
¡Milagro! Clemencia para mis penas.
La misericordia de Dios es grande
Para él no hay imposibles ¡Todo lo puede!
Padre retorno a ti en cada rezo
prolongado sin límites de tiempo.
Siento una gran energía que me redime
¡Oh mis pecados! Perdonas y sanas.
Sumiso, he acudido a la ciencia,
pero te he entregado el alma ¡Oh Padre mío!
Te he pedido con todo fervor que cures
mis males del cuerpo y del espíritu.
Guía la mano del gran médico
Que extirpe el cáncer que llevo
clavado cual espina en el alma y se
que seré curado ¿Porque Jesús en ti confío!
Ya internado fui programado para ser operado el jueves 15 de setiembre del 2005, necesitaba dos unidades de sangre, tenía una que la donó Mery Angulo, la otra, el Dr. Luna me garantizó ante el Banco de Sangre del Hospital; el día anterior a la operación – el 14 - cometí un error imperdonable, tomé una aspirina, por lo que el médico ordenó que me sacaran sangre e hicieran una prueba de coagulación, la que felizmente arrojó un resultado dentro del rango normal; me salvó que anteriormente había tomado Liquid Chlorophyll, por lo que el Dr. Luna ordenó proseguir con la operación.
Esa mañana del 15, Dany Kuzma Alfaro, mi querida esposa, preocupada pero optimista en el piso doce, a las 7 a.m. me vio pasar en la camilla, cuando me trasladaban al quirófano; allí sereno, confiado en Dios y en mi médico, vi ingresar al Dr. Víctor Luna Martínez con su mandil blanco impecable, y a los demás profesionales de la salud que intervendrían, luego el anestesiólogo me adormeció medio cuerpo y empezó la operación quirúrgica en la vejiga. En verdad no sentí dolor alguno hasta que terminada la operación que fue un éxito, me llevaron a la sala de reposo para de ahí trasladarme posteriormente a la sala respectiva. Allí estaban junto a mí, Dany y sus hermanos.
El día lunes 19 de setiembre, a las 10 a.m. me dieron de alta, salí del Hospital con una sonda para miccionar en una bolsa de plástico, con los medicamentos Spirodix 500 (Cefalexina) para la infección, que tomé cada 6 horas y Paracetamol para el dolor; el martes 20, se me presentó una alergia en el muslo izquierdo; el miércoles 21, cumpleaños de mi hijo Víctor Bratzo, el dolor empezó a ser más intenso por lo que me recetaron Keteralaco 10 mg., la alergía persistía, el viernes 23, empiezo a tomar N Flox (Norfloxacina 400 mg) por que hago fiebre de 38ºC; el sábado 24, llamamos de urgencia al celular del Dr. Luna que llegó al domicilio de mi suegra en La Molina, era las 11.30 a.m., procedió a sacarme la sonda, quejándose que PADOMI no me hubiera visitado, tenía 40ºC de fiebre, recetó Cinaflox en cápsulas y Paracetamol; al no ceder la fiebre lo volvimos a llamar a las 4 p.m. y recetó Akibiot ampolla, la primera me la colocaron a las 8.15 p.m. con Fenalgina R.; a las 9 p.m. vomité el caldo, tratamiento para cinco días en que debería ceder la infección. La fiebre persistía no bajaba de 38.5ºC, por lo que volvimos a llamar al Dr. Luna el día miércoles 28, quien se preocupó porque los medicamentos no habían hecho su efecto, presentándose signos de estreñimiento; citándome al Consultorio de Urología para el día 30 a las 10 a.m. logrando internarme de urgencia nuevamente en el piso 12 del Hospital “Edgardo Rebagliati Martis”.
Otra vez solo, empezaron a colocarme cada 12 horas por vía intravenosa unos medicamentos contenidos en bolsas negras, que llamaban arrastreros, porque según ellos barrían con todos los microbios; pero transcurrían los días y la fiebre no cedía; me acondicionaron un televisor que llevaron de la casa para distraerme; después de una semana volvieron a hacerme análisis de sangre, orina, placas de rayos X, ecografías, pensaban que era producto del cáncer, pero felizmente no encontraron nada anormal. Que angustiante fue para mí cuando el médico que me pasaba el ecógrafo por cada órgano de mi cuerpo, le iba dictando a la secretaria, estómago bien, hígado bien, riñones bien, yo escuchando entre mis plegarias, rezando al todopoderoso que no me encontrara nada malo, imagínense que hubiera oído en ese instante vejiga con …..
A mediados del mes de octubre, se comunican con el departamento de inmunología, el médico especialista me visita, conversa conmigo, me toca el estómago ¡tiene fiebre! y ordena que me quiten todo tipo de medicamentos; luego de casi una semana en la que me controlaban solamente la fiebre, me sacan muestras de sangre y orina para hacer un urocultivo y antibiograma, el que después de varios días el resultado fue que había sido infectado por una PSEUDOMONA hospitalaria, y que el único medicamento que podía salvarme era el Ulipenan. Habia que conseguir ese bendito medicamento, creo que tuvieron que importarlo. La pseudomona, me había contagiado en el hospital luego de la operación en sala. Esa temida bacteria, creo que fue la misma que mató a la modelo brasilera, y a tantos otros pacientes en nuestro país; y yo la tenía y no podían combatirla con la medicina existente en ese momento.
Durante ese tiempo de hospitalización estuvo junto a mí permanentemente, mi esposa Dany que se las ingeniaba para poder introducir frutas u otros alimentos al hospital; llegaba temprano y se iba de noche, comunicándonos por teléfono cada vez que llegaba a la casa quedándome tranquilo luego de oir su voz; me visitaron mis tíos Daniel y Antonia Ascurra, las hermanas Rosa e Hilda Neyra Arce, Nona Linares, Julio y Nimia Cielo, Marina Cabanillas Velezmoro, mis cuñados Kuzma Alfaro; debo resaltar el gesto de mi tío Elías Ascurra y su esposa Alex, que me visitaron casi todos los días, llevándome algunos alimentos deliciosos sin sacarosa para ver si así me hacían comer ya que se me había quitado el apetito y cada vez estaba más flaco de lo que ya era; con mis hijos y hermanos la comunicación fue permanente; mi madre continuaba con el tratamiento que hasta hoy sigue; muy estimulante fue escuchar la voz a través del hilo telefónico de un verdadero amigo, hermano, como Percy Roblez Guibovich, que hasta ahora se interesa por mi salud; la de Nicolás Centurión, entre otros, miembros de la Casa Nacional del Poeta. José Vargas Rodríguez y Ligia Balarezo Mesones, me visitaron en la casa de Lima. Me informaron que el R.P. César Vásquez durante la misa oraban por mi salud, entre tantos otros amigos como los hermanos Reyna.
El día 17 de octubre, hubo una Junta de médicos que opinaron por extraerme los órganos que conforman mi vía urinaria; esa noche probaron con una ampolla de Ulipenan y por primera vez después de casi 25 días internado amanecí sin fiebre.Cada mañana al despertarme, leía todo lo que tenía a la mano, periódicos, revistas; había empezado a leer la biblia que me obsequió mi amiga Elsa La Torre de Reyna.
El día 18 de octubre del 2005, lo mantengo vivo en mi recuerdo, porque después de más de 25 días había amanecido por fin sin fiebre, estuve casi todo el día esperando que me colocaran la segunda ampolla y nada, temprano había tenido buenas noticias, el Dr. Víctor Luna Martínez , como todos los días pasaba a visitarme, esa mañana especial me dijo, Ya no lo operan, estos resultados son los que valen, no han encontrado ningún vestigio del carcinoma en la vejiga; le agradecí al doctor su gesto y a sus manos maravillosas, ya no me extraerían los órganos, había que empezar otro tipo de tratamiento; ese mismo día, mi cuñado Carlos, el popular “Caliche” ascendía a Coronel de la FAP, y mi cuñada Kellyta había ganado para ser Notaria abogado en Supe – Barranca; pero yo continuaba nervioso no había cuando llegara la enfermera con la ampolla, mi esposa quien suele vestir por estas fechas de octubre el hábito del Señor de los Milagros se encomendó a él, y el milagro se obró, pues precisamente a las 6 p.m., coincidentemente con la procesión del Señor de los Milagros, llegó la enfermera con la ampolla de Ulipenan, y a partir de ese momento me empezaron a colocar hasta un total de 25 ampollas, primero cada 6 y luego cada 8 horas, salvándome una vez más la vida. Continuará.
***
Parte 3 :
Mi lucha contra el cáncer
Por Víctor Nolberto Unyén Velezmoro
Después de cuatro años de luchar contra el cáncer, luego de meditar profundamente sobre todo lo acontecido, decidí contar mi historia, no para que me compadezcan o sientan lástima porque continuo tratando de combatir este flagelo que estoy seguro he de superar; me siento protegido por Dios y mi ángel guardián que siempre me acompaña; quiero que mi Testimonio sirva a otros pacientes en las mismas circunstancias, que por más difícil parezca la situación, siempre puede haber una posibilidad de superarlo en base:
a) tener fe en la misericordia del Dios Todopoderoso que todo lo puede y sabe nuestro destino, más aún si no hemos cumplido nuestro ciclo en este mundo terrenal;
b) en la capacidad profesional y humana del médico tratante,
c) en nuestra propia fe que mueve montañas, que comprendamos que aún podemos ser útiles a la sociedad y a nuestras familias.
Creo que en estos tres pilares radica nuestra posibilidad de prolongar la vida.El Resumen de mi Historia Clínica incluida en la Hoja de Referencia Nº 001783, indicaba “Paciente varón de 62 años de edad con hematuria macroscópica por tumoración vesical derecho, según ecografía citoscópica biópsica: Lesión coliforme para trigomet derecho. Pequeña – AP: Carcinoma de células transicionales de vejiga”.
Diagnóstico de Referencia: C67.9 TUMOR MALIGNO DE LA VEJIGA URINARIA. PARTE NO ESPECIFICADA -TIPO DX DEFINITIVO. Tratamiento especializado. Médico tratante: Dr. Morales Flores José Carlos. Es Salud Chimbote. Fecha 23.08.2005.
Recibida la invitación de la Hermandad del Señor Crucificado de Santa de la antigua Santa María de la Parrill,a para reseñar su historia en el atrio de la iglesia durante su salida en procesión; después de haberles aceptado, tuve que decirles No por la urgencia del viaje a Lima; pero el Señor hizo que me retractara nuevamente al postergarse el viaje, y pude cumplir la promesa el 14 de agosto del 2005, en el que le pedí al Señor que me sanara, que la operación quirúrgica fuera un éxito.
El Señor Crucificado o Señor Muerto en la Cruz, patrono del distrito de Santa, es una escultura tallada en madera del escultor Melgarejo, de la escuela sevillana, que llegó al Perú conjuntamente con otras dos imágenes, la Señora de la Natividad o Virgen de Guadalupe patrona del distrito de Nepeña, y del Rosario que fue llevada al norte, a Zaña; imágenes solicitadas al Rey de España Felipe II por Santo Toribio de Mogrovejo, el segundo Arzobispo del Perú el año de 1584, ante el abuso de los encomenderos españoles contra los indios a quienes trataban como esclavos “bestias de carga en el mercado de la carne”, que contrastaba con la prédica de la Santa Iglesia Católica.
Así llegué al Hospital “Edgardo Rebagliati Martis” de Lima, con la carta Nº 1491 de fecha 25.08.2005, firmado por la Srta. Keyla Torres Torres, Jefe de la Unidad de Referencias y Contrarreferencias de Es Salud de Chimbote, engrampada a un sobre que contenía la documentación correspondiente.
Desde mi lecho de enfermo evoqué a mi padre Nolberto Unyén Peláez, a quien un día después de su onomástico, el 07 de junio del 2005 para ser más preciso, le compuse unos versos que jamás se los pude leer, porque el tiempo fue más raudo que mi prisa, dieciséis días después fallecía por un infarto cardiaco el 23 de junio del 2005.
¡Padre!
En este instante de soledad,
me viene a la memoria
pasajes en los que te veo
como el personaje central
de mi vida.
¡Esos pasos ágiles de varón atleta!
Con el transcurso del tiempo
fueron perdiendo el ritmo acompasado
de los años mozos;
y cansado por los años
aún resistes cual árbol frondoso,
permaneciendo de pie
por los siglos de los siglos
AMEN.
Treintaidós días estuve hospitalizado, por lo tanto tuve todo el tiempo disponible para replantear mi vida, retrocedí al año 1960, ahí estaba, vistiendo los colores del Club Deportivo “Manuel Rivera” y después “José Gálvez”, tenía dieciséis años de edad y ya jugaba en primera división con el famoso Manuel “Chino” Rivera Sánchez, que hoy con toda justicia lleva el nombre el Estadio Centenario de Chimbote; como dirigente universitario en las añejas aulas de la Universidad Nacional de Trujillo y como orador junto al Dr. Javier Alva Orlandini, en ese histórico discurso del 4 de noviembre de 1984, por la creación de la Universidad Nacional del Santa, que se puede observar ingresando a You Tube o a mi blog.
http://www.victorunyenvelezmoro.blogspot.com
El año 2005 fue funesto para mi familia, en el mes de junio de ese año, mi madre Victoria Velezmoro Alva, como producto de la hipertensión sufre un derrame cerebral que la llevó a permanecer por quince días en cuidados intensivos del hospital de EsSalud de Chimbote; mi padre Nolberto Unyén Peláez, a la semana de ese percance ante la nostalgia de su compañera de toda la vida, más de sesentaicinco años de matrimonio, cae enfermo y de un simple transtorno estomacal se complica y fallece el 23 de junio en el hospital de La Caleta de un infarto cardiaco; el gran deportista de la década del treinta, ofertó probablemente su vida para que mi madre cual milagro empezara a recuperarse y continuar un largo tratamiento en su casa que hasta ahora continua.
La sensible pérdida de un ser tan querido se atenuó un tanto con la lenta recuperación de mi madre; pero el destino procuró que se cumpliera la trilogía, y a fines del mes de julio de ese mismo año encontrándome en la Institución Educativa “Santa María Reina” donde laboro desde hace más de 26 años.
El día primero de agosto de ese año por la mañana, sentí la necesidad de miccionar dirigiéndome al baño y al hacerlo observé en la mayólica que había eliminado un trozo como gelatina del tamaño de una uña, alarmado solicité el permiso respectivo al director, dirigiéndome raudo a mi domicilio, al llegar comuniqué a mi esposa Dany Kuzma Alfaro lo sucedido, tomamos un taxi que nos llevó a Emergencia del Hospital de EsSalud, llevando un frasco con la orina rojiza.
El médico de triaje entre incrédulo, dudaba en darme el pase respectivo por el que tuve que exigirle con la evidencia del caso, otorgándome para medicina general; en el pasillo esperamos al médico que me atendiese, pero solamente habían dos jóvenes presumiblemente estudiantes de medicina de la Universidad San Pedro; mi preocupación se la hice notar a mi esposa ¿qué me van a recetar estos jóvenes?. Pero en ese instante cual ángel salvador, una amiga psicóloga que trabaja en otra área del mismo hospital al pasar junto a mí, me preguntó qué hacía en ese lugar, y al explicarle dijo, ¡esto pertenece a cirugía!, me solicitó mi DNI y salió hacia la oficina respectiva para retornar llamándome con dirección al consultorio adjunto, presentándome al médico que resultó ser su esposo; éste, interesándose hizo una llamada a la especialista de urología para que viera el caso, al llegar solicitó análisis de sangre, orina y una ecografía. Me hicieron los análisis respectivos, dirigiéndome luego al consultorio para la ecografía, esperé un momento al médico, al salir le entregué la orden, recibiéndola me dijo, que no era factible porque tenía que venir del consultorio externo; le manifesté la urgencia y mirándome después de leer el apellido me preguntó ¿qué es de usted el escritor? Respondiéndole, Yo soy el escritor; me dio la mano, me hizo pasar y empezó a tratarme. Al terminar esperé en el pasillo para luego entregarme en un sobre engrampado el resultado. Con el resultado en la mano retornamos al consultorio de Emergencia, pero antes en el trayecto traté de enterarme del diagnóstico. CARCINOMA III EN LA VEJIGA, le dije a mi mujer serenamente ¡TENGO CÁNCER!, empezando en ese momento mi vía crucis.
Le entregué el sobre al médico cirujano, al conocer el diagnóstico me miró creyendo que yo no sabía, me dijo que me vaya tranquilo a mi casa que él me llamaría más tarde luego de coordinar con la uróloga; así lo hice, estuve toda la tarde esperando la llamada que recién se cristalizó a las 6 p.m., citándome para el día siguiente en el consultorio de urología . Esa noche fue de pura tensión.El día siguiente, estuve puntual en la cita, hasta que llegó mi turno, la médico fríamente me dijo lo que tenía, que escogiera para mi tratamiento la ciudad de Lima o Chiclayo. Pero que eso no era problema, porque la ciencia había adelantado tanto, que si había de operar y extraer mis órganos, se opera y se reconstruye la vejiga con mi propio intestino.
Al salir de la cita médica y encontrándome fuera del consultorio la amiga Elsa Oré La Torre de Reyna, probablemente viéndome preocupado, me preguntó ¿qué tienes? Le conté lo que me sucedía. Alentándome me dijo ya vuelvo, espérame. Al regresar me alcanzó una biblia, nos despedimos.
Con la preocupación y la urgencia del caso traté de volver a entrevistarme con la uróloga, la que se hizo esquiva, por lo que traté de comunicarme con su colega el Dr. Carlos Morales que se hallaba de vacaciones, ubicándolo en su domicilio me citó en su consultorio el día viernes 12 de agosto, practicándome al día siguiente una citoscopía con la respectiva biopsia que llevé al consultorio de la Dra. Casas, la que después de casi una semana (miércoles 17.08.05) confirmó el Carcinoma III en la vejiga.
Empecé a ir más seguido a misa, los hermanos del Señor Crucificado de Santa, me invitaron para dar el mensaje de saludo en el atrio, al salir en procesión de la Parroquia durante la fiesta patronal del segundo domingo de agosto, para ser más exacto el 14 de agosto.
Con los resultados el Dr. Morales me citó el día jueves 18 de agosto al consultorio de Urología de Es Salud, ordenó una serie de exámenes de riesgo quirúrgico, mientras se hacían los trámites de referencia y contrarreferencia para el Hospital “Edgardo Rebagliati Martis” de Lima; la uróloga me había dicho que era bastante difícil, que iba a demandar tiempo en conseguir la cita; los exámenes de riesgo quirúrgico, los hice en tiempo récord gracias al apoyo de amigos que trabajaban en el Hospital de Es Salud de Chimbote; algunos de los cuales ya no están porque se me adelantaron en ese viaje hacia la dimensión desconocida, tales como los doctores Pastor La Rosa y César Heredia, a ellos mi eterno agradecimiento.
Mientras tanto en Lima se movilizaban los familiares de mi esposa, los amigos de la Casa Nacional de Poeta, presidido por José Vargas Rodríguez, para conseguir la transferencia al Hospital Edgardo Rebagliati Martis en Lima, que se logró en el mes de agosto.
Mientras las gestiones se realizaban, muchos amigos se interesaron en mi salud, Gilberto Gadea Wong, me visitaba todos los días para practicarme Mahikari; los de una empresa norteamericana de medicina natural me enviaron a su médico, quien me recetó: Morinda citrifolia más conocida como Noni, cartílago de tiburón, Pau D’ Arco, también tomé Liquid Chlorophyll, para purificar y desintoxicar la sangre; tres veces al día, unos antes otros después de los alimentos; una mañana pasó por mi domicilio el pastor evangélico Samuel Rodríguez quien trabaja conmigo en la I.E. “Santa María Reina”, para cancelarme de un libro que le había vendido, al enterarse de mi situación me preguntó si podía orar por mí, le dije que no había problema y lo hizo con tal devoción que me enterneció; alguien mencionó sobre una señora evangélica que curaba con cuyes en el pueblo joven San Juan, la visité el domingo 21 de agosto, recostado sobre una cama al pasar el cuy sobre la zona de mi vientre, el cuy daba unos lamentos que intensificaba el rezo de la señora, la que continuó hasta la muerte del cobayo; procediendo luego a abrirlo por el vientre notándose en la zona de la vejiga unos tumores como frijoles y una mancha de sangre que empezó a limpiarla; confirmándome lo que yo sabía que tenía pero ella desconocía sobre mi visita; al otro día la llamé por teléfono para ver que noticias tenía, manifestándome que iba a salir bien de la operación.
El 23 de agosto llamó a mi casa la Secretaria de Gerencia del Hospital Rebagliati solicitando con urgencia mis documentos; el 24 recibí la visita de los amigos: Irene Arias Romero, Víctor Hugo Milla, Juan Carrión Colonia, Gilberto Gadea, un día después lo hizo el profesor Roberto Díaz Valencia. El sábado 27 Es Salud me hizo entrega de los documentos y pasajes para Lima.
Mientras preparaba el equipaje para el viaje a Lima, mi esposa Dany me hizo notar la biblia que me había obsequiado mi amiga, la que había anotado: “Víctor Unyén V. Lee para ser sabio, cree para ser salvo y practícalo para ser santo. 09.08.05 Elsa de Reyna”, le dije, ¡colócalo!.
El domingo después de misa fui a despedirme de mi madre y el lunes 29 de agosto junto con mi esposa nos embarcamos con destino a Lima, para empezar la Odisea de mi lucha contra el cáncer. Lo más importante es que conservaba el ánimo para no dejarme vencer.
El miércoles 31 de agosto a las 11.30 a.m. fui atendido en el consultorio 33, … Continuará …
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Parte 2 :
Mi lucha contra el cáncer
Por Víctor Nolberto Unyén Velezmoro
Chimbote es una ciudad bulliciosa y progresista situada al norte de Lima la capital del Perú, que a mediados del siglo XX fue considerado como el Primer Puerto Pesquero del Mundo, por su ingente producción de harina de anchoveta con destino a diferentes países; por la producción de acero a través de la Empresa Siderperú. En la actualidad cuenta hasta con cinco universidades donde los jóvenes chimbotanos se preparan para enfrentar el reto del futuro, cuna de esforzados trabajadores y bellas mujeres, donde se mezcla al trabajo y la capacidad intelectual que la hacen una de las ciudades más importantes del Perú. En este paradigmático puerto nací el 22 de enero de 1 943, al que he tratado de dedicarle mi mayor esfuerzo.
Luego de detectado y confirmado el carcinoma III en la vejiga, en el tiempo récord de quince días se completaron todos los análisis y quedé expedito para el viaje a Lima, la capital de la república, sería atendido en el Hospital de Es Salud “Edgardo Rebagliati Martis” uno de los más importantes del país. En el Hospital de Es Salud de Laderas del Norte de Chimbote, me entregaron a través del Dr. Beltrán y la Srta. Keyla, la cita médica para el día miércoles 31 de agosto del 2 005, con los pasajes respectivos.
El urólogo Dr. Carlos Morales me otorgó Licencia con goce de haberes por quince días, de igual forma, el profesor Roberto Cano Chavarría, director, las sub directoras: profesoras Inés Cribillero Luna, mi comadre; Flor Hinostroza Vértiz, y la secretaria Emperatriz “Techy” Saldaña, de la I.E. “Santa María Reina” de la Urbanización “21 de Abril”, quienes me brindaron todas las facilidades que necesité en esos momentos tan difíciles; como es la tramitación de las licencias respectivas ante la UGEL que yo remitía desde Lima; no puedo pasar por alto, el gesto de los Magísters: Aniceto José Vásquez Pérez, Director General, Carlos Mendoza Hernández, Director Académico, de la Universidad César Vallejo de Chimbote, que en un gesto que los enaltece me brindaron todo su apoyo durante mi odisea en Lima. No puedo omitir a mis colegas de CTA que siempre estuvieron interesados por la recuperación de mi salud.
En Lima fuimos recepcionados por mis cuñados, siendo trasladados al domicilio de la mamá de Dany, la Sra. Rosa Andrea Alfaro Cáceres de Kuzma; mientras llegaba el día de la cita, mi sobrino Omar hijo de Lenin nos invitó a asistir a una Misa de Oración por Sanación del R.P. Manuel Rodríguez, que en verdad fue bastante estimulante y esperanzador; nos obsequió un libro y un CDI que lo conservamos con mucha devoción.
El miércoles 31 de agosto a las 11.30 a.m. fui atendido en el consultorio 33 de urología, hice entrega de los documentos que traía de Chimbote, el médico los revisó y me citó para el mes de noviembre; al llegar a la casa desanimado la Sra. Andreíta se alarmó y casi llorando me dijo ¿Cómo te vas a regresar así? ¡Te han hecho ya una biopsia en Chimbote!, voy a comunicarme con “Coco” que así llaman a mi compadre Lenin, el que logró conseguir una nueva cita con el Dr. Víctor Luna Martínez, Dios me puso en su camino, un gran profesional médico urólogo, humano y del que me siento honrado de haberme convertido en su amigo. Ordenó se me hicieran nuevamente todos los análisis, los que llevé de Chimbote solo la ecografía me sirvió; estos corroboraron el carcinoma III, el diagnóstico de la Dra. Casas y del Dr. Carlos Morales, fue exacto.
Por esos días había escrito estos versos:
¡Oh Dios Padre Omnipotente!
Que me comprendes, redimes y sanas.
Te pido perdón por cada culpa acumulada
en el código genético de mi historia.
Desesperado clamo desde tus llagas
¡Milagro! Clemencia para mis penas.
La misericordia de Dios es grande
Para él no hay imposibles ¡Todo lo puede!
Padre retorno a ti en cada rezo
prolongado sin límites de tiempo.
Siento una gran energía que me redime
¡Oh mis pecados! Perdonas y sanas.
Sumiso, he acudido a la ciencia,
pero te he entregado el alma ¡Oh Padre mío!
Te he pedido con todo fervor que cures
mis males del cuerpo y del espíritu.
Guía la mano del gran médico
Que extirpe el cáncer que llevo
clavado cual espina en el alma y se
que seré curado ¿Porque Jesús en ti confío!
Ya internado fui programado para ser operado el jueves 15 de setiembre del 2005, necesitaba dos unidades de sangre, tenía una que la donó Mery Angulo, la otra, el Dr. Luna me garantizó ante el Banco de Sangre del Hospital; el día anterior a la operación – el 14 - cometí un error imperdonable, tomé una aspirina, por lo que el médico ordenó que me sacaran sangre e hicieran una prueba de coagulación, la que felizmente arrojó un resultado dentro del rango normal; me salvó que anteriormente había tomado Liquid Chlorophyll, por lo que el Dr. Luna ordenó proseguir con la operación.
Esa mañana del 15, Dany Kuzma Alfaro, mi querida esposa, preocupada pero optimista en el piso doce, a las 7 a.m. me vio pasar en la camilla, cuando me trasladaban al quirófano; allí sereno, confiado en Dios y en mi médico, vi ingresar al Dr. Víctor Luna Martínez con su mandil blanco impecable, y a los demás profesionales de la salud que intervendrían, luego el anestesiólogo me adormeció medio cuerpo y empezó la operación quirúrgica en la vejiga. En verdad no sentí dolor alguno hasta que terminada la operación que fue un éxito, me llevaron a la sala de reposo para de ahí trasladarme posteriormente a la sala respectiva. Allí estaban junto a mí, Dany y sus hermanos.
El día lunes 19 de setiembre, a las 10 a.m. me dieron de alta, salí del Hospital con una sonda para miccionar en una bolsa de plástico, con los medicamentos Spirodix 500 (Cefalexina) para la infección, que tomé cada 6 horas y Paracetamol para el dolor; el martes 20, se me presentó una alergia en el muslo izquierdo; el miércoles 21, cumpleaños de mi hijo Víctor Bratzo, el dolor empezó a ser más intenso por lo que me recetaron Keteralaco 10 mg., la alergía persistía, el viernes 23, empiezo a tomar N Flox (Norfloxacina 400 mg) por que hago fiebre de 38ºC; el sábado 24, llamamos de urgencia al celular del Dr. Luna que llegó al domicilio de mi suegra en La Molina, era las 11.30 a.m., procedió a sacarme la sonda, quejándose que PADOMI no me hubiera visitado, tenía 40ºC de fiebre, recetó Cinaflox en cápsulas y Paracetamol; al no ceder la fiebre lo volvimos a llamar a las 4 p.m. y recetó Akibiot ampolla, la primera me la colocaron a las 8.15 p.m. con Fenalgina R.; a las 9 p.m. vomité el caldo, tratamiento para cinco días en que debería ceder la infección. La fiebre persistía no bajaba de 38.5ºC, por lo que volvimos a llamar al Dr. Luna el día miércoles 28, quien se preocupó porque los medicamentos no habían hecho su efecto, presentándose signos de estreñimiento; citándome al Consultorio de Urología para el día 30 a las 10 a.m. logrando internarme de urgencia nuevamente en el piso 12 del Hospital “Edgardo Rebagliati Martis”.
Otra vez solo, empezaron a colocarme cada 12 horas por vía intravenosa unos medicamentos contenidos en bolsas negras, que llamaban arrastreros, porque según ellos barrían con todos los microbios; pero transcurrían los días y la fiebre no cedía; me acondicionaron un televisor que llevaron de la casa para distraerme; después de una semana volvieron a hacerme análisis de sangre, orina, placas de rayos X, ecografías, pensaban que era producto del cáncer, pero felizmente no encontraron nada anormal. Que angustiante fue para mí cuando el médico que me pasaba el ecógrafo por cada órgano de mi cuerpo, le iba dictando a la secretaria, estómago bien, hígado bien, riñones bien, yo escuchando entre mis plegarias, rezando al todopoderoso que no me encontrara nada malo, imagínense que hubiera oído en ese instante vejiga con …..
A mediados del mes de octubre, se comunican con el departamento de inmunología, el médico especialista me visita, conversa conmigo, me toca el estómago ¡tiene fiebre! y ordena que me quiten todo tipo de medicamentos; luego de casi una semana en la que me controlaban solamente la fiebre, me sacan muestras de sangre y orina para hacer un urocultivo y antibiograma, el que después de varios días el resultado fue que había sido infectado por una PSEUDOMONA hospitalaria, y que el único medicamento que podía salvarme era el Ulipenan. Habia que conseguir ese bendito medicamento, creo que tuvieron que importarlo. La pseudomona, me había contagiado en el hospital luego de la operación en sala. Esa temida bacteria, creo que fue la misma que mató a la modelo brasilera, y a tantos otros pacientes en nuestro país; y yo la tenía y no podían combatirla con la medicina existente en ese momento.
Durante ese tiempo de hospitalización estuvo junto a mí permanentemente, mi esposa Dany que se las ingeniaba para poder introducir frutas u otros alimentos al hospital; llegaba temprano y se iba de noche, comunicándonos por teléfono cada vez que llegaba a la casa quedándome tranquilo luego de oir su voz; me visitaron mis tíos Daniel y Antonia Ascurra, las hermanas Rosa e Hilda Neyra Arce, Nona Linares, Julio y Nimia Cielo, Marina Cabanillas Velezmoro, mis cuñados Kuzma Alfaro; debo resaltar el gesto de mi tío Elías Ascurra y su esposa Alex, que me visitaron casi todos los días, llevándome algunos alimentos deliciosos sin sacarosa para ver si así me hacían comer ya que se me había quitado el apetito y cada vez estaba más flaco de lo que ya era; con mis hijos y hermanos la comunicación fue permanente; mi madre continuaba con el tratamiento que hasta hoy sigue; muy estimulante fue escuchar la voz a través del hilo telefónico de un verdadero amigo, hermano, como Percy Roblez Guibovich, que hasta ahora se interesa por mi salud; la de Nicolás Centurión, entre otros, miembros de la Casa Nacional del Poeta. José Vargas Rodríguez y Ligia Balarezo Mesones, me visitaron en la casa de Lima. Me informaron que el R.P. César Vásquez durante la misa oraban por mi salud, entre tantos otros amigos como los hermanos Reyna.
El día 17 de octubre, hubo una Junta de médicos que opinaron por extraerme los órganos que conforman mi vía urinaria; esa noche probaron con una ampolla de Ulipenan y por primera vez después de casi 25 días internado amanecí sin fiebre.Cada mañana al despertarme, leía todo lo que tenía a la mano, periódicos, revistas; había empezado a leer la biblia que me obsequió mi amiga Elsa La Torre de Reyna.
El día 18 de octubre del 2005, lo mantengo vivo en mi recuerdo, porque después de más de 25 días había amanecido por fin sin fiebre, estuve casi todo el día esperando que me colocaran la segunda ampolla y nada, temprano había tenido buenas noticias, el Dr. Víctor Luna Martínez , como todos los días pasaba a visitarme, esa mañana especial me dijo, Ya no lo operan, estos resultados son los que valen, no han encontrado ningún vestigio del carcinoma en la vejiga; le agradecí al doctor su gesto y a sus manos maravillosas, ya no me extraerían los órganos, había que empezar otro tipo de tratamiento; ese mismo día, mi cuñado Carlos, el popular “Caliche” ascendía a Coronel de la FAP, y mi cuñada Kellyta había ganado para ser Notaria abogado en Supe – Barranca; pero yo continuaba nervioso no había cuando llegara la enfermera con la ampolla, mi esposa quien suele vestir por estas fechas de octubre el hábito del Señor de los Milagros se encomendó a él, y el milagro se obró, pues precisamente a las 6 p.m., coincidentemente con la procesión del Señor de los Milagros, llegó la enfermera con la ampolla de Ulipenan, y a partir de ese momento me empezaron a colocar hasta un total de 25 ampollas, primero cada 6 y luego cada 8 horas, salvándome una vez más la vida. Continuará.
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Parte 3 :
Mi lucha contra el cáncer
Por Víctor Nolberto Unyén Velezmoro
Después de cuatro años de luchar contra el cáncer, luego de meditar profundamente sobre todo lo acontecido, decidí contar mi historia, no para que me compadezcan o sientan lástima porque continuo tratando de combatir este flagelo que estoy seguro he de superar; me siento protegido por Dios y mi ángel guardián que siempre me acompaña; quiero que mi Testimonio sirva a otros pacientes en las mismas circunstancias, que por más difícil parezca la situación, siempre puede haber una posibilidad de superarlo en base:
a) tener fe en la misericordia del Dios Todopoderoso que todo lo puede y sabe nuestro destino, más aún si no hemos cumplido nuestro ciclo en este mundo terrenal;
b) en la capacidad profesional y humana del médico tratante,
c) en nuestra propia fe que mueve montañas, que comprendamos que aún podemos ser útiles a la sociedad y a nuestras familias.
Creo que en estos tres pilares radica nuestra posibilidad de prolongar la vida.El Resumen de mi Historia Clínica incluida en la Hoja de Referencia Nº 001783, indicaba “Paciente varón de 62 años de edad con hematuria macroscópica por tumoración vesical derecho, según ecografía citoscópica biópsica: Lesión coliforme para trigomet derecho. Pequeña – AP: Carcinoma de células transicionales de vejiga”.
Diagnóstico de Referencia: C67.9 TUMOR MALIGNO DE LA VEJIGA URINARIA. PARTE NO ESPECIFICADA -TIPO DX DEFINITIVO. Tratamiento especializado. Médico tratante: Dr. Morales Flores José Carlos. Es Salud Chimbote. Fecha 23.08.2005.
Recibida la invitación de la Hermandad del Señor Crucificado de Santa de la antigua Santa María de la Parrill,a para reseñar su historia en el atrio de la iglesia durante su salida en procesión; después de haberles aceptado, tuve que decirles No por la urgencia del viaje a Lima; pero el Señor hizo que me retractara nuevamente al postergarse el viaje, y pude cumplir la promesa el 14 de agosto del 2005, en el que le pedí al Señor que me sanara, que la operación quirúrgica fuera un éxito.
El Señor Crucificado o Señor Muerto en la Cruz, patrono del distrito de Santa, es una escultura tallada en madera del escultor Melgarejo, de la escuela sevillana, que llegó al Perú conjuntamente con otras dos imágenes, la Señora de la Natividad o Virgen de Guadalupe patrona del distrito de Nepeña, y del Rosario que fue llevada al norte, a Zaña; imágenes solicitadas al Rey de España Felipe II por Santo Toribio de Mogrovejo, el segundo Arzobispo del Perú el año de 1584, ante el abuso de los encomenderos españoles contra los indios a quienes trataban como esclavos “bestias de carga en el mercado de la carne”, que contrastaba con la prédica de la Santa Iglesia Católica.
Así llegué al Hospital “Edgardo Rebagliati Martis” de Lima, con la carta Nº 1491 de fecha 25.08.2005, firmado por la Srta. Keyla Torres Torres, Jefe de la Unidad de Referencias y Contrarreferencias de Es Salud de Chimbote, engrampada a un sobre que contenía la documentación correspondiente.
Desde mi lecho de enfermo evoqué a mi padre Nolberto Unyén Peláez, a quien un día después de su onomástico, el 07 de junio del 2005 para ser más preciso, le compuse unos versos que jamás se los pude leer, porque el tiempo fue más raudo que mi prisa, dieciséis días después fallecía por un infarto cardiaco el 23 de junio del 2005.
¡Padre!
En este instante de soledad,
me viene a la memoria
pasajes en los que te veo
como el personaje central
de mi vida.
¡Esos pasos ágiles de varón atleta!
Con el transcurso del tiempo
fueron perdiendo el ritmo acompasado
de los años mozos;
y cansado por los años
aún resistes cual árbol frondoso,
permaneciendo de pie
por los siglos de los siglos
AMEN.
Treintaidós días estuve hospitalizado, por lo tanto tuve todo el tiempo disponible para replantear mi vida, retrocedí al año 1960, ahí estaba, vistiendo los colores del Club Deportivo “Manuel Rivera” y después “José Gálvez”, tenía dieciséis años de edad y ya jugaba en primera división con el famoso Manuel “Chino” Rivera Sánchez, que hoy con toda justicia lleva el nombre el Estadio Centenario de Chimbote; como dirigente universitario en las añejas aulas de la Universidad Nacional de Trujillo y como orador junto al Dr. Javier Alva Orlandini, en ese histórico discurso del 4 de noviembre de 1984, por la creación de la Universidad Nacional del Santa, que se puede observar ingresando a You Tube o a mi blog.
http://www.victorunyenvelezmoro.blogspot.com
En verdad, por donde pasé dejé testimonio de mi presencia, recuerdo cuando estudiante de Farmacia en la Universidad Nacional de Trujillo, los estudios eran un año de Pre Farmacia y cuatro de Facultad; cuando aprobé la Pre y fui a matricularme a la Facultad, la secretaria se negó a hacerlo sino firmaba una carta de compromiso aceptando estudiar cinco años de Facultad; presionado firmé como lo hicieron todos; pero una vez ya matriculados, empezamos una huelga que con el transcurso de los días superaba los treinta sin visos de solución; por lo que el Decano convocó a una asamblea de docentes y alumnos el año 1963, en los cuales se nos planteó la necesidad de incrementar un año de estudios con el fin de que se dictaran nuevas asignaturas como Bioquímica y Físico Química; nadie se ponía de acuerdo; hasta que yo le manifesté tímidamente a uno de mis compañeros cual era la solución; éste levantando la mano dijo ¡Decano!, se refería al Ingeniero Químico, también Químico Farmacéutico, Werner Górbitz Arbulú. ¡Víctor Unyén tiene la solución!. ¡A ver alumno Unyén tiene la palabra!; me moría de miedo, me temblaron las piernas, pero atiné a hablar: Señor Decano, todos estamos de acuerdo en llevar las nuevas asignaturas ¿Pero, por qué incrementar un año? Con el costo que significa para nuestros padres mantenernos en Trujillo un año más, si esas materias se pueden incrementar al semestre, en vez de llevar tres asignaturas, llevamos cuatro. ¡Bien!, el decano levantando el brazo y elevando el tono de la voz dijo ¡Allí está la solución!. Se resolvió el conflicto, mis compañeros me sacaron en hombros del Laboratorio de Química Cualitativa donde se había desarrollado la Asamblea, y desde esa fecha fui elegido como dirigente ocupando diversos cargos, desde Delegado al Consejo de Facultad, Asamblea Universitaria, Federación Universitaria de Trujillo y Presidente de Promoción 1966 “Fernando Belaúnde Terry”; añadiendo la de presidente de la Asociación Universitaria Chimbotana (A.U.Ch.).
Me sacó de ese ensimismamiento una joven enfermera que hacía sus prácticas pre profesionales, pertenecía a la Universidad Cayetano Heredia, por el distintivo que exhibía en el pecho; llegaba para colocarme una de las tantas ampollas recetadas por los médicos, mi brazo presentaba similares huellas que casi no había espacio para inyectarme otra aguja; se puso nerviosa y no encontraba la vena; cerré los ojos y le pedí entre mis rezos que me enviara otra enfermera de mayor experiencia; y no les miento, en ese preciso instante ingresaba otra enfermera de más edad a quien le rogué me colocara la ampolla, salieron ambas fuera de la habitación, conversaron, tomó mi brazo y me colocó en contados segundos la inyección. Gracias Dios mío.
Siempre me he preguntado ¿Cómo me infecté de la pseudomona?, cómo también lo del ¿cáncer a la vejiga?, ningún familiar por lo menos cercano lo ha padecido; dicen que el tabaco es una causa, pero yo no fumo. Recuerdo que después de la operación me llevaron a una habitación en la que tuve que compartir con otros dos pacientes, uno de los cuales era de Ica, que había retornado por tercera vez al hospital, porque no le podían combatir una enfermedad presentada en las piernas. Pero ¿porqué lo llevaron a Urología, al piso 12?, probablemente porque allí lo habían tratado. Todos los síntomas fueron parecidos a los que yo después presenté.
Tantos días alimentándome con la sazón de las comidas del hospital, me quitaban el poco apetito que tenía; Dany me daba fuerzas me mimaba, pero yo sabía que a solas soportaba todas las penas, lejos de nuestros hijos, nietos, de nuestro hogar; antes de retirarse cada noche se acercaba a la imagen del Señor de los Milagros instalada casi a la entrada dentro del Hospital y le oraba de todo corazón que me sanara; peor aún el 17 de octubre, la junta de médicos habían decidido extraerme mis órganos probablemente contaminados. Eso hizo que clamara aún con más fe por mi sanación, también lo hacía todos los días al amanecer y al anochecer, juntos me acompañaban las imágenes de las Vírgenes del Carmen, de la Puerta, con la Biblia, entre otros libros religiosos.
Dos enfermeros vinieron una mañana y me trasladaron a una habitación unipersonal siempre en el piso 12, en la que mis cuñados instalaron un televisor para distraerme. El Dr. Nolasco cada mañana al pasar revisión médica conversábamos, un día me dijo ¡Usted está envarado! De aquí no sale hasta que esté completamente sano. Me mencionó que era amigo de la familia del Dr. Augusto Robles, el propietario de la Clínica Robles, que le había hablado muy bien de mi persona; también conocí a un enfermero natural de Chimbote que trabaja en dicho hospital. Por la noche me colocaron una ampolla de Ulipenán de acuerdo a los resultados de los análisis realizados: Urocultivo y antibiograma.Lo que era la vida, recapitulé cuando joven lleno de vigor me desplazaba por las virginales calles de ese Chimbote de las décadas de los cincuenta y sesenta, aún resaltaba su amplia playa de aguas azulinas y manto de arena dorada de sol ¡Ah, la Isla Blanca y la bocana!; que para Alexander Humboldt en su Diario de Viaje, la Ferrol fue la bahía más hermosa desde Cabos de Hornos hasta Guayaquil; me sentía un jefe yunga en los dominios de los Moche, creía que si chocaba contra un camión este se volteaba; solamente recuerdo que espantado por un perro que ladrando me perseguía, choqué contra un despistado ciclista que venía en sentido contrario en la sexta cuadra del jirón Leoncio Prado, haciéndolo volar por los aires, mientras yo continuaba desesperado huyendo del peligro; años más tarde, luego del terremoto del 31 de mayo de 1970, convertido en el segundo presidente de la Asociación Wha Yoi (1971), constituido por descendientes de ciudadanos chinos, soy nieto de chino (Cantón) con chimbotera y de español con peruana; desciendo de los Velezmoro, los antiguos dueños de la hacienda Arakeda de Cajamarca; y de los Alva de Cascas y Contumazá; a los cinco días de mi elección hice una finanza y adquirí el terreno para después con el apoyo de la directiva y de los socios construir su local institucional de la sexta cuadra de la Av. José Pardo de Chimbote.
El día 18 de octubre, el Dr. Víctor Luna Martínez, mi médico urólogo, llegó sonriente y me dijo: ¡doctor, ya no lo operan! Los resultados de laboratorio de patología indican que la vejiga no está infectada, el tumor había sido extirpado; mostrándome los resultados de los análisis se alejó camino a su consultorio donde le esperaban sus numerosos pacientes; esa misma mañana por fin había amanecido sin fiebre; esperanzado esperé que me colocaran la segunda ampolla. Una vez más Dios estaba a mi favor.
Llegó las doce del mediodía y la enfermera no llegaba, me apersoné a la oficina de la jefa de enfermeras para reclamarles; me manifestaron que tuviera paciencia. ¡qué paciencia! ¿de dónde sacarla? Después de tanto tiempo había amanecido por fin sin fiebre. A las 6 p.m. coincidentemente con la salida en procesión del Señor de los Milagros llegó la enfermera con la ampolleta de Ulipenán para colocármela; ¡qué coincidencia! Dios no me desamparaba continuaba protegiéndome. A partir de ese instante me colocaron un total de 25 ampollas, primero cada 6 y luego cada 8 horas, hasta restablecerme completamente. Cada mañana ansioso esperaba leer las noticias a través de los diarios que Dany me traía, pero al mismo tiempo continuaba leyendo por partes la Biblia que había traído de Chimbote …
Continuará.
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Parte 4 :
Mi lucha contra el cáncer
Por Víctor Nolberto Unyén Velezmoro
El sonado caso de la modelo brasileña que tuvieron que amputarle las piernas infectadas por una pseudomona, y de pacientes fallecidos, entre ellos varios bebés por esta nefasta bacteria en algunos hospitales del país, difundidos por diversos diarios capitalinos; me hizo recapitular para manifestar mi testimonio, que con un oportuno diagnóstico y debido tratamiento se puede combatirla.
Desde esa fecha me he preguntado ¿qué será del paciente de Ica que estuvo internado en la misma sala conmigo? Regresaba por tercera vez al piso 12 de Urología donde había sido tratado de un problema renal, y después llegó por una infección rebelde en los pies. ¡Pudo haber sido por una pseudomona! pero nadie atinó a solicitar se le hiciera un urocultivo y antibiograma; estoy seguro que allí en ese periodo de tiempo me infecté, tres pacientes de las tres camas que había en la habitación, ocupábamos el mismo baño, la misma ducha; por eso tuve que retornar nuevamente y permanecer treinta y dos días internado; pero en mi caso, soy agradecido y doy gracias a los médicos del Hospital “Edgardo Rebagliati Martis” que vieron mi caso, en especial al Dr. Víctor Luna Martínez, por su ciencia y el interés por sanarme. En otras palabras a mí no me iba a matar el cáncer sino una pseudomona hospitalaria que contraje y pude superar. Durante ese tiempo por las noches miraba desde lo alto del Hospital la ciudad nocturna en su movimiento, los vehículos unos de ida y otros en sentido contrario desfilaban cruzándose por las grandes avenidas, las comparaba con las venas y arterias que circundan nuestro cuerpo; Lima tenía su propia vida, todo el Perú en su conjunto tenía vida, como la tenía la tierra, el universo todo; y yo seguía con vida.
Desde la mañana en que el decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional de Trujillo, nos dio la razón, hubo un cambio en mi vida, de futbolista amateur a líder estudiantil. Ya mi padre me había emplazado ¿Escoge entre jugar fútbol o estudiar?. Por ese entonces el fútbol no era rentable como lo es ahora, yo viajaba de Trujillo a Chimbote todos los sábados por un comité de autos que había por entonces, para vestir los colores del Club Deportivo “José Gálvez” como se le denominó desde el año 1961.
Recordé el momento en que mis compañeros de la Promoción 1966 me eligieron presidente, un año antes se había acordado un viaje de excursión a México; cuando solicité el monto de los ahorros con las justas alcanzaban para viajar de Trujillo a Virú. Eso no me amilanó, empecé a cranear ¿Cómo materializar dicho acuerdo?. Ernesto Barriga del Barco, compañero nuestro, era el Secretario General de los estudiantes de Farmacia; con Jorge Ruiz Dávila, que llegó a ser Rector de la Universidad Nacional de Trujillo y congresista de la república, ambos éramos los delegados de Farmacia a la Federación Universitaria de Trujillo, presidida por Wilfredo Kiaman y como vicepresidente Marco Antonio Barboza Medina, después asumió la presidencia Rufo Cárcamo, que era el secretario General de la Facultad de Derecho. Allí conocí a Gonzales Viaña, Juan de Dios Cubas, y a los lejos a D’Angelats, Manuel Ibáñez Rosaza y Wálter Palacios Vinces.
Nos habíamos propuesto que el rector y vicerrector fueran docentes de nuestra Facultad de Farmacia, con las coordinaciones del caso logramos que resultaran elegidos los Drs. Q.F. Werner Górbitz Arbulú y Arnaldo López Miranda, para esos importantes cargos.
El primer acuerdo de los estudiantes de la Promoción 1966, fue realizar un baile en el Club Libertad de Trujillo en homenaje al flamante rector, se alquiló el local, la orquesta, se distribuyeron las tarjetas que fueron vendidas en casi su totalidad; el día de la actividad, el local encontrábase vacío; el funcionario de la Caja de Depósitos y Consignaciones, lo que hoy es la SUNAT, se encargaba de recaudar los impuestos, me dijo: ¡pobrecitos, han perdido dinero! cancelen solamente S/. 10.00 soles, lo que hice al instante; una vez que se marchó los de la promoción disfrutamos de la orquesta. ¿Qué había sucedido? para suerte nuestra, todos habían adquirido las tarjetas por compromiso para no enemistarse con el flamante rector, no asistieron seguramente pensando que iban a pasar inadvertidos, pero al final ni el rector asistió; eso era lo de menos, para nosotros fue un éxito económico. Con ese dinero, planificamos una segunda actividad. Una Gran Rifa, logramos la autorización del Ministerio de Gobierno a través de la Prefectura de La Libertad, estábamos envarados, nuestra promoción se llamaba “Fernando Belaúnde Terry” el nombre del presidente de la República que gobernaba el Perú. Los premios fueron: Una refrigeradora, que la adquirimos con el dinero recaudado del baile; un juego de sala, que la fiamos a la Fábrica de Muebles “Victoria” de propiedad de mis padres; y una plancha eléctrica, que nos habían obsequiado al comprar la refrigeradora. La rifa sería difundida por televisión.
El compromiso que asumimos fue la venta obligatoria de un talonario de cien rifas, si no las vendías las pagabas. El rector nos apoyó con la movilidad en la que salíamos a vender a diversas zonas de Trujillo, Laredo, Cartavio, Casa Grande, también venimos a Chimbote. El día del sorteo lo hicimos a través de un canal de televisión de Trujillo, tal como lo habíamos ofrecido, los números ganadores fueron publicitados por diversos medios con el plazo correspondiente de entrega; premios que nunca fueron solicitados, ofertados los adquirió nuestro compañero Wilman Ruiz Vigo, cuyos padres le había alquilado una casa a espaldas de la antigua Casona de la Universidad. Los que no habían terminado de vender sus rifas cumplieron con cancelar la totalidad y eso incrementó nuestras ganacias.
El médico naturista al visitarme en mi domicilio, conocedor del diagnóstico de mi enfermedad, recetó que tomara Cartílago de tiburón, para aislar el tumor, encapsularlo, evitar que se ramifique, que se extienda a otros órganos, debilitarlo al impedir alimentarse a través de la sangre; el famoso Noni, anticancerígeno, para incrementar las defensas inmunológicas; Pau de Arco, antibacteriano natural que actúa en las vías urinarias; y la clorifila, coagulante natural, extracto de alfalfa; todos de procedencia norteamericana. El Noni tomaba una copita antes de las comidas, el Cartílago de tiburón y el Pau de Arco, dos cápsulas después de los alimentos. Hoy me visita religiosamente mi profesor de Física del Colegio Nacional “San Pedro” (1960), el Ing. Jaime Ángeles Ángeles, ex Miembro Titular del Tribunal Nacional de Ética, del Colegio de Ingenieros del Perú, Consejo Nacional, para obsequiarme una botella de Extracto de Noni que él sabe prepararlo, negándose a recibirme todo pago, gesto que le agradezco.
Lo que es la vida, si no es por mi ángel salvador, la psicóloga Gleny de Paz Chiy Afatt que cambió el curso de mi historia, de la atención médica del consultorio de medicina general al de cirugía en Emergencia del Hospital de Es Salud de Laderas del Norte en Chimbote – Perú, especifico, para mis amigos del extranjero que continúan atentos a mi Testimonio; y que posibilitara un diagnóstico oportuno y válido; también tengo que reconocer el apoyo del Dr. César Heredia Demis, ambos fuimos candidatos a la alcaldía provincial del Santa en Listas diferentes, yo por el MOVIMIENTO DE AVANZADA REGIONAL (MAR) que fundé y lideré, logrando colocar un regidor, al Dr. Q.F. Víctor Laguna Sánchez, y él por la IZQUIERDA UNIDA (IU); que enterado de mi situación, me acompañó en la tramitación de los documentos, agilizándolos, así ingresé al consultorio del Dr. Jacinto Pastor la Rosa, entre otros para concluir con los exámenes de Riesgo quirúrgico en tiempo récord de aproximadamente quince días, con lo que quedé expedito para gestionar mi traslado al Hospital “Edgardo Rebagliati Martis” en Lima, donde jugó un papel preponderante la familia Kuzma Alfaro, entre ellas Karen la esposa de mi cuñado Lito; Lenin, Rolly y las oraciones de mi cuñada Lucy de Kuzma. César Heredia mientras me acompañaba de un consultorio a otro, me iba aconsejando como buen psiquiatra que fue, que así era la vida, por nuestra edad ya estábamos de bajada, no deberíamos preocuparnos. Ambos médicos me adelantaron en el viaje sin retorno, hacia la dimensión donde moran los poetas olvidados de la tierra con las excepciones del caso, como la de César Abraham Vallejo Mendoza, entre otros.
De: Ligia Balarezo Mezones (ligia_bm@hotmail.com)
Enviado: domingo, 18 de octubre de 2009 04:20:15 p.m.
Para: vunyen@hotmail.com
Mi querido compadre,
¡Qué bueno que estés enviándonos tu testimonio de fortaleza! Los amigos debemos saber cómo enfrentarnos a una situación similar; recordar cómo el amor de nuestra familia, la que hemos formado, y por ende, la que se integra a la nuestra, es tan importante en estos momentos; buscar a los buenos profesionales de la salud que son consecuentes con su juramento y se preocupan realmente por la vida de sus semejantes.
Todo lo que estás escribiendo lo sé. Desde que me enteré de la necesidad de tu traslado a Lima no dejé de rezar y pedir a Nuestro Señor por tu sanación. Pero el dolor y la angustia que has tenido que sobrellevar hasta una comprobada mejoría es algo inimaginable para quien no lo vive. Las palabras de consuelo eran eso, solo palabras. Tenemos que agradecer a Dios el haber puesto en tu camino a esa compañera digna de ejemplo. Pero tu fortaleza, ese espíritu combativo, el hombre aguerrido que mostraba una fe inquebrantable para no dejarse vencer por la enfermedad son dignos de EJEMPLO.
Compadre, amigo querido, cuando decidiste embarcarte en realizar actividades por nuestra ciudad, como lo fue el Encuentro Internacional de Poetas (2006), aún convaleciente, créeme, a mi asombro se unía la oración para que llegaras a realizarlo. Yo tenía mucho temor que nos abandonaras en el camino. ¡Bendito sea Dios que te conserva la vida! Yo le doy gracias al señor por tu salud que espero, no esté quebrantada.
Que el final de este testimonio me arranque lágrimas de alegría y no de tristeza al recordarte como te vi cuando habías salido recién del hospital la primera vez.
Pido al Señor, nuestro Dios, a nuestro creador, que te bendiga y te conserve sano y bueno, como siempre debes estar.
Dale mis saludos a Danny y a los chicos.
Y tú, mi querido amigo, ejemplo de vida, recibe todo mi cariño en un fuerte, fuerte, muy fuerte abrazo.
Ligia
La Lic. Ligia Balarezo Mesones, poeta chimbotana, es la Coordinadora Nacional de la Casa Nacional del Poeta, labora en la Universidad “Ricardo Palma”, con el Dr. Denis Chávez de Paz, maestro universitario, ex alumno del Colegio Nacional “San Pedro” Promoción 1960, Miembro del Consejo de la Magistratura; y el Dr. Francisco Miro Quesada Rada, Maestro Universitario, ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Director del Diario El Comercio, con la Sra. Clara Guerra de Amaya, promotora cultural, apadrinaron la Sala de Arte y Cultura “Víctor Unyén Velezmoro” que preside mi esposa Dany Kuzma Alfaro de Unyén.
Continuará…
