GACETA LITERARIA Nº 36
Diciembre de 2009 – Año III – Nº 12
NÚMERO ANIVERSARIO
http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com
Diciembre de 2009 – Año III – Nº 12
NÚMERO ANIVERSARIO
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Artistas en Época de crisis
Por Josep Esteve Rico Sogorb
(Elche-Alicante/España)
Ya estoy aqui de nuevo. Confieso que esto de la crisis o recesión con tocaduras de fondo o salidas de pozo y túnel me ha dejado anímica y mentalmente tocado, tanto, que incluso la 'musa' de la inspiración periodístico-literaria se alejó de mi causándome 'sequia' creativa. Hay autores que cuando las cosas les van mal -sobre todo económicamente- pierden el interés de escribir y publicar. Muchos de estos personajes de las Letras caen en la apatía, en la abulia y en la tristeza; se hunden en el desánimo y en el pesimismo. Y creo, por desgracia, que soy uno de ellos, que pertenezco a esta clase de creadores a los que la crisis ha golpeado duramente haciendo mella en las necesidades más vitales, llámese comer, ahorrar, pagar impuestos o abonar las temidas sufridas hipotecas.
Retornar a la escritura y a la publicación en estos tiempos requiere un sumo esfuerzo titánico y sacar energías de flaqueza, máxime cuando se cierran tantas puertas o incluso más de las que en épocas de bonanza económico-laboral-financiera se cerraban cuando alguien buscaba ayuda -mecenas, subvenciones, donaciones o créditos- para publicar su obra. Cuando casi como Van Gogh o los bohemios poetas malditos y rebeldes se roza la miseria viviendo entre carencias vitales y apreturas o escasez, es muy dificil crear, especialmente para principiantes noveles, amateurs y aquellos que no somos autores 'best sellers' famosos aunque tengamos una vasta y variada obra publicada.
Ante los retortijones de tripas por hambre contenida en la carestía y frente a los embargos de bienes o a la angustia de no poder pagar deudas y recibos o facturas de servicios vitales como la luz o el agua; resulta muy dificil que la inspiración brote espontánea y con belleza. Por ejemplo, La Historia de la Literatura y el Arte Universales se halla plagada de casos de cruda pobreza de autores -novelistas, poetas sobre todo, periodistas-que vivieron en épocas de graves crisis económicas y sufrieron hambre, frío, necesidad, incomprensión, rechazo y desvaloración sociales, etcétera. Lo lamentable es que tales autores, que además de vivir y morir pobres fueron incluso proscritos, prohibidos y perseguidos; ahora son moneda de cambio de intereses creados haciendo millonarios unas veces a sus descendientes por mor de los derechos de autor heredados y otras ocasiones a marchantes, tratantes, agentes intermediarios como coleccionistas, editoriales, casas de subastas y hasta mismísimos gobiernos. Todos ellos, aprovechándose y sacando tajada. Y el verdadero personaje importante, el creador o artista, ninguneado y manipulado o utilizado sin su consentimiento.
Lo ideal sería que ningún creador pasara necesidades acuciantes, independientemente del alcance de su obra o de la magnitud de su proyección o fama social, categorías aparte. Si universalizando o globalizando, ningún terrestre debe pasar hambre y los poderes públicos han de garantizar la supervivencia cubriendo las mínimas necesidades vitales, tratándose de artistas creadores con mayor motivo. El arte es la más sublime de las manifestaciones del género humano y como tal ha de ser especialmente bientratada y considerada por quienes gobiernan el planeta. Evidentemente no me refiero a esos artistas -cantantes y actores, principalmente- archimillonarios con fortunas 'galácticas' y cachés colosales, esos que evaden impuestos en paraisos fiscales y viven endiosados malgastando y derrochando. No, a esos no me refiero. Hablo, por ejemplo, del simple y sencillo vecino del quinto que además de trabajar en una fábrica o en un comercio, escribe poemas y publica libros con su esfuerzo creativo y económico sin ayuda, endeudándose con préstamos bancarios para pagar la edición de su obra y que solo logra -a veces, no llega y pierde dinero- recuperar lo invertido.
A esos, los hijos del agobio y del dolor. A los parias de la tierra, a los desdichados hijos del infortunio y de la mala suerte. A los descamisados empobrecidos embargados por la opulenta y devorada banca. A ellos, esos son los míos. Y entre ellos, se hallan verdaderos artistas creadores en potencia, auténticos genios y fenómenos de las artes a los que las oportunidades les resultan esquivas sin tener la suerte de otros que logran el éxito al participar en programas mediáticos de cadenas televisivas de dificil y restringido o minoritario selectivo acceso. Esos son los míos y por ellos rompo una lanza a su favor. Artistas, creadores y creativos; arruinados o 'currantes' en precariedad que no comemos de ésto, -y hemos de trabajar en otras profesiones incluso más duras y malpagadas para subsistir- pero que aportamos nuestro granito de arena, nuestra 'estrofa' a la Cultura, a la Sociedad. Porque los hay como yo, pobres y necesitados, sin suerte, pero con un alma creativa tan enorme capaz de superar la más cruenta de las crisis.
Va por vosotros... y por mi también. Suerte y ánimo. No nos dejemos caer en el desánimo, sigamos luchando y cada día aportemos una estrofa. Como Walt Whitman.
***
POESÍA
De Rosa Lía Cuello
(Cañada de Gómez.Santa Fe/Argentina)
DÉJAME AMARTE
Déjame amarte solo por esta noche
y en el relieve de tu sombra
aunque mañana nos persiga el silencio
con un desborde de alas
que se despliega por dentro.
Déjame amarte en el destiempo
en la acritud de las miradas
en la soledad del estío
en el horizonte de mis lunas
en el perfil de los crepúsculos
con mi alma repleta de nostalgia.
Que mi amor no sea pasajero
de algún barco que navega las distancias.
Déjame amarte desnuda de ayeres
en la eternidad de tu risa
en los contornos de tu ser
mientras mi boca
degusta tu piel de fruta madura
con tus penumbras con mis exilios
anochecida de estrellas
en la ruta de los momentos que partieron
astillada de cruces ajenas
con los brazos abiertos
y solo por esta noche.
BREVIARIO DE TRISTEZA
Cuando el otoño amarillea soledades
y el amor se recuesta en la locura
asoma su sangre la tristeza
no comprende que los fonemas no alcanzan
si te encuentro agazapado
en la dureza de tus ojos
y destierras la memoria y los sueños
que son lo único que conservarás mañana
cuando traspongas los límites del sentimiento.
El mundo gira irresponsable
decantando su existencia
y un ruego añoso se filtra en la tinta
silenciosa del paisaje.
Entonces comprendo que allí
donde renace la fábula del ángel
que extermina los ocasos
proliferan madrigueras de cansancio
mientras escuchas cuentos
de palomas crucificadas
para que el fragmento de un signo
funde la dialéctica del cambio
y ya no deglutamos el fruto del árbol
que despierta la ignorancia.
BÚSQUEDA
Me detiene / me aprisiona / me exige/
me llama / como paloma sedienta./
Se desplaza /se extiende / se bifurca/
se espeja/ en antiguos silencios/
Me hace libre / plena / impetuosa/
me convoca/ a través de los rituales/
Se esconde /en la sombra de la tristeza/
sugiere/ que la busque y que la encuentre./
Entonces me pregunto / me acoso/ me distraigo/
me sumerjo/ me habito / y me descubro.
Y es allí /cuando encuentro la palabra/
y es allí /cuando nace el poema/
envuelto/ en la mirada de alguna alondra anochecida/
que busca la plenitud /de los otoños que le dan forma.
FRACCIONES
Hay partes de mí que se fraccionan
mi boca lleva las palabras
mi cuerpo adquiere otro lenguaje.
¿Hacia que vidriera
se fugan mis pedazos?
Hay partes de mí que se fraccionan.
¿Cual de ellas soportará la angustia?
NAUFRAGIO DE PIELES
Fuimos un naufragio de pieles contenidas
dibujando arabescos con las sombras
en este armazón que nos contiene.
No preservé mi cuerpo de la agonía
por que la memoria es de sal,
las cenizas del olvido
y las partidas son senderos de piedra
que tu mismo fabricaste al alejarte
llevándote mi nombre atado
al desmedido amor que proclamabas.
Ya no habrá más signos
en el principio de la sangre,
no más vuelos de pájaros de ensueño
sobre la otra orilla de los tiempos.
Mis ojos hoy te borran del espejo de mi cuerpo.
En tu país de olvido está amaneciendo,
en el mío recién comienza a anochecer.
***
EL SURREALISMO EN LA ARGENTINA
Por Silvia Loustau
(Mar del Plata-Buenos Aires/Argentina)
diez hojas de cuchillo se niegan
a dar su merecido
y por un momento
a escribir siquiera cualquier parte de lo que se
ha dado por vivido.
Carlos La Torre _ Biografía Limitada
El movimiento surrealista fue fundado en Francia en la década del 20. Es difícil separar la palabra surrealismo de poetas franceses como Eluard, Breton, Prevert, aquellos quienes más trascendieron. Sin embargo el surrealismo se extendió por el mundo y en la Argentina florece con vigor en la literatura nacional recién a comienzas de la década del 50.
Resultado de las diversas asimilaciones de los planteos de Breton y sus seguidores, fue la creación de obras fundamentales en todos los campos del arte.La preeminencia poética de los fundadores europeos movilizó también a los poetas argentinos.
He optado por poetas decididamente emparentados desde la década del 50, y que dejaron constancia de su vinculación, tanto a través de sus poéticas particulares como en publicaciones y documentos.
El Primer Manifiesto Surrealista es de 1924 y desde entonces hasta mediados de los 50 en Francia se implanta una de las corrientes más vigorosas del siglo en cuanto acción y pensamiento poético. La poesía surrealista ofrece una mirada nueva; una ruptura con el lenguaje que tiene el propósito de hacer de él un ser vivo y brillante. Se vale, primordialmente, de los poderes desbordantes del inconsciente del amor, el erotismo, el humor y el sueño, demanda libertad procurando la innervación de la palabra. La escritura automática, la ambigüedad sintáctica y semántica son algunos de los recursos utilizados por este movimiento. El deseo era: no dejar de sorprender.
El surrealismo, tal como yo lo entiendo, declara nuestro inconformismo absoluto con la claridad suficiente para que no se le pueda atribuir, en el proceso del mundo real, el papel de testigo de descargo. Afirma Bretón en El secreto del arte mágico del surrealismo.
Los cauces de este fenómeno se extendieron a lo largo de los años con un grado de diversidad tan sorprendente como generoso.
Un grupo de poetas argentinos asumió el desafió surrealista. Algunos lo hicieron con adhesión estricta, a pesar de los cambios sociales y políticos que acompañaron el derrotero surrealista en su evolución. Otros se acercaron a esta corriente sólo para tomar de ella aquello que les fuera útil a sus poéticas personales.
Una de las primeras adhesiones que se registro en América del Sur fue a través de la revista Qué lanzada por Aldo Pellegrini, Mario Casano , David Sussman y otros. Editaron dos números en 1928 y en 1930, y lo podemos considerar el antecedente más lejano que vincula a poetas argentinos con el movimiento de vanguardia europeo. Todos formábamos una especie de fraternidad surrealista... contaría años más tarde el propio Pellegrini. La revista tenía un fuerte tono critico hacia las tendencias literarias de la época y alzaban una bandera rebelde y contestaría.
En 1948 aparece la revista Ciclo, también bajo la conducción de Pellegrini y Elias Piterbarg, a quienes se agregó Pichón Riviere.En ella hubo algunos cambios, aunque mantiene sus lazos con el surrealismo propone puntos de vista ligados otras vertientes estéticas, pero reafirman un espíritu ético ante el arte y la expresión.
Unos años más tarde, dirigida por Enrique Molina, aparece la revista A partir de cero, en ella se retoman las primeras experiencias de los vanguardistas argentinos. Junto al autor de Las cosas y el delirio se agruparon Aldo Pellegrini, (quien siendo médico había hecho de la escritura y el surrealismo su militancia), Julio Llinás, Carlos Latorre, Juan A. Vasco y Francisco Madariaga. Publicaron dos números, en 1952 y 1953. En 1956 editan su última entrega con textos de los autores citados a quienes se suma Olga Orozco.
En octubre de 1953 aparece la revista Letra y línea, dirigida por Aldo Pellegrini. esta publicación abordaba todas las ramas del arte, haciendo hincapié en la poesía. Continúan con su estilo polémico y combativo e incorporan gran cantidad de poetas argentinos, no siempre adheridos a la corriente surrealista. Pellegrini declararía: De los nuevos nombres que figuran en la nomina inicial de Letra y línea, solo tres se declaran surrealistas: L atorre, Molina y yo….pero la revista admite toda clase de colaboraciones dentro de un criterio de amplia modernidad. Fueron editados cuatro números. En el último, julio de 1954, ofrecen un homenaje a Dadá.
El circulo de poetas que se acercan a Pellegrini se amplia, entre ellos podemos nombrar a Alberto Vanasco, Edgard Bayley, Oliverio Girondo, Juan Antonio Vasco y otros.
En 1958 la revista Boa, dirigida por Julio Llinas, del grupo de Pellegrini, se vincula con el grupo neo-surrealista francés Phases, retomara aspectos de la corriente impulsada por Pellegrini, sumando a la publicación las artes plásticas, que desde un principio habían acompañado al movimiento surrealista europeo.
Esta ha sido una visión casi a vuelo de pájaro acerca del surrealismo en nuestro país, un deseo de demoler el mito que el surrealismo se dio en Francia y mostrar, como ya lo hemos ido haciendo en sucesivas entregas que se extendió por el mundo y que en nuestra tierra tuvimos un grupo de poetas que adhirieron a él. Desde mi punto de vista el surrealismo no ha muerto, siempre se abreva en sus aguas, en la de poetas que opinan que la poesía es una forma de conocimiento, pero a condición de ser la más desesperada tentativa de salvación de una conducta existencial. Es un estado de incandescencia del espíritu, un relámpago de la intuición que a través de la imagen descubre la contextura y las relaciones secretas de las cosas y el hombre.
Bibliografía
Molina , Enrique, Páginas seleccionadas por el autor, Celtia, Buenos aires, 1983Marcel Raymond, De Baudelaire al Surrealismo, Fondo de Cultura Economico, 1970
Dos poemas de poetas surrealistas argentinos
La certidumbre de existir (Aldo Pellegrini)
Si / lo he visto todo / todo lo que no existe destruir lo que existe /la espera arrasa la tierra como un nuevo diluvio / el día sangra / unos ojos azules recogen el viento para mirar / y olas enloquecidas llegan hasta la orilla del país silencioso / donde los hombres sin memoria / se afanan por perderlo todo
En una calle de apretado silencio transcurre el asombro / todo retrocede hasta un limite inalcanzable para el deseo / pero tú y yo existimos / tu cuerpo y el mío se adelantan y aproximan / y aunque nunca se toquen aunque un inmenso vacío los / separe / tú y yo existimos
Donde yo estoy (Julio Llinás)
Los ojos blancos, / la piel paralizante: / me buscaréis en vano / entre mis bestias. / Mi roja música / ha triunfado. / (Ah la frenética infancia / junto al médano / y la esmeralda polar, / surcando nuestra casa). / Me encontraréis / en lo más hondo del bosque, / temblando al grito de la lava, / sirviendo a un mágico idiota.
***
POESIA
De Lilí Muñoz
(Neuquén-Neuquén/Argentina)
LA PALABRA NO ALCANZA
sin embargo no alcanza
la memoria no alcanza
te extraño
y en rocío se extrañan las palabras
aquí
nunca tenerte
es un montón de frío.
EL CARDO AZUL
Cerril de mismidad
pedregal y desierto
fuiste no
en la fragancia sin fin de tus palabras
certeridad del caos
en tules de ilusiones.
De la colina hurtaste
el cardo que aun me mira
y me hiciste una niña
por retretas y siestas.
¿Cómo construir murallas que rechacen olvidos?
¿Con retazos de sangre, alma y tripas afuera?
mi lluvia
a la intemperie
quiso amasar la tierra
de pie crucé la puerta
de blanco
consunciones
de blanco
entre hogueras
de blanco
fiel
tu fuga
fiel
amortajó en acequias
el cardo fulgurante.
ROCÍO ENTRE COLINAS
A Victoria o La Matanza, según quien cuente la historia.
Llega la primavera al sur.
El año dio la vuelta.
A las tres de la tarde el sol agostará la tierra.
Los vientos
por nuestro sur al sur
en el país azul
hablarán de tu cuerpo.
En noviembre
¿recuerdas?
dormía apenas un aire atardecido
y entre los riachos
el rocío chaná
arracimaba las primeras estrellas.
Bordeé duros terrones
y traté de encontrarte
había grietas
en la patria de esperas
la de oblicuos olvidos
la de siempre partidas.
¿Otra patria en mi patria
desde tantos afueras?
Amanecen los nombres
tu nombre entre colinas.
ESCENA DE CONCIERTO
“… haces de mi memoria una viajera fascinada, un fuego incesante…”
Alejandra Pizarnik, Los trabajos y las noches, 1965
Rodrigo y su cuarteta galopan por los saxos
y vos, mi fantasía,
te hacés cuerpo y aliento
golpetean corazones a la reina
fue alguna noche
en la cazuela
de aquel teatro
reviven matinés de los domingos
Von Suppé ensambla en cambalaches
y de pie rugen aplausos
inconclusos.
Morgan y Flash Gordon ¿remember?
deshilachan
blanco y negro
a la salida
vienen conmigo ya en carrera
tengo trece años
y un vestido de poplín en verde
vos estarás de pie
hay mucha gente aquí
con tantas escaleras
sonrisa y piel oliva
entre silencios
erguido en tu largura
columpiarás con fuerza
los abrazos.
Arriesgo la distancia
saltamonteando mármoles
descuelgo azahar y olvido
y en perfumes de alfalfa
me arropo por tu cuerpo.
Para otros
los sudores a destiempo.
Aún no rielaban muecas
ni sequías gritaban cavidades
tampoco
habían desbarrancado los espermas
a contraluz del rito
ni siquiera crujía tan seguido
el quiebre del aullido
todavía.
MESETA SIN MAREA
El avión en sube y baja
Cabriolea
un ángel (¿Gabriel, Uriel, Miguel?)
se pone colorado
en entrevero puro amor
con nubecita
las alas en hilachas
apenas cubren huellas
de uno que otro saurio
salamandra final
entre milenios.
Tras el vidrio
tu sonrisa
se calla otra vez
-no sé hasta cuándo-
y se come montones de palabras.
Desierto, sombra y sol
Abajo
tan abajo mimetizan como vos el deseo.
No hay alquimia ni mar ni los biblos del mundo que puedan contenerlo:
lo llevo entre los ojos y la piel y los huesos es brasa con sabor rosa-nube tu jadeo.
La meseta se desviste bajo un iris de arcángeles.
***
CUENTO
ASÍ ESTÁ EL PULSO
Por Jimmy Valdéz
(Ridgewood-NewYork/USA)
Así está el pulso: sorpresa de despojos y socavón. Amarre de viejas redondeces como los nudos de un puño encallado en la garganta. El mundo avista las amarillas flemas del equipaje, tendidas como sabanas en la ladera de un cerro del que se vigila la cáscara de ser hombre y se impone la tiránica voluntad del miedo. -Si bien respondo al borracho gusano que se columpia en el aliento de mis fracasos, también es cierto que lo cascado no ha podido amordazar esa parte de mar con que me visto.
Aquí, en lo suspendido de la cresta espolonada, propicio es el pesar voluntario del que arrastrando cruces encuentra el ayuno. Deseo noticia incondicional, libre de vándalos, como si fuese la ventana cuyo cristal recién se ha pulido y por el cual se trastoca la calle. Yo sé que vengo amortajando la propia espera y que me sublevo en ansias de vocación suicida, pero me encuentro en la encrucijada de lo casero y al no tener promesas de mejores días me juego el ahogo en el recinto. ¿Dónde es que inicia lo preludio, lo muco en su avatar, si mi padre no tiene albergue? Detrás de cada astilla, en la cuenca de un filón, o la piel oscura en nudos del primer almendro, que se hiciera casa o establo guardando los susurros en el cuadrado llovizno del despeño...
Seguramente ha estado aquí, atemorizado de tan viejo, de tan frágil, silvestre como un pájaro enfermo, pendiente de que eso suceda. Cómo atravesar esa parte donde se sufre la congoja?.. Erase mi padre un junco, una mueca, el prójimo cuaja bosques, de rostro agrio, y se moría.
Quiero que sepas amor de esta soledad, lo cuán cobarde que se me desploma el pulso, y el tan difícil recorrer de los naranjos al volver la vista y enterarnos por enésima vez de la cintura del mundo sepultada en este ombligo de lo errante. Tú, que como mejor espiga eres capaz de avistar el ancho de la llanura, ríes con pena lo demasiado de mi abstracción en lo relámpago de la breña. ¡Ay, como deseo caducar en el cantón del alabastro y tocar el fuete de lo cierto! Pero soy guijarro en la cuneta, delicado de corazón, y sin promesas de tiempos mejores para tristeza de tus lágrimas, de tus ojos, de lo entonces.
Y es que me haces falta, que me retuerzo de tanto apetecerte, pero el ahogo, acurrucado como un ayuno milenario en lo sordo de tus labios viene hollando nuestra alcoba y ya no puedo… Y es que quizás la vida tenga tres muertos enterrados, y en la habitación contigua un perro peludo retoce con las sábanas, y te este babeando las pantuflas o muy de mono mordiendo quién sabe qué cosas, no dejes tirado por ahí, en algún recodo desolado, la medida entera de tu pulso.
A veces los cadáveres del tiempo imploran quietas cicatrices, y del linaje del perro, apasionado para el momento con una de tus medias, solo se acuerde la asfixia. Déjame heredarte de asomo, a manos llenas, quizás de envidia, que me empecino en desnudar ese gesto de mortaja columpiándose en tu rostro.
Raíces velo desde la madrugada y nada crece como lo espigado en las caldas bajo estas horas de membrana perfección ociosa, donde lo poema reside en el musgo y de ninguna manera trasciende la cartelera. La sola reja de los retornos deshace los impulsos ceremoniales con los que intento, de varios zapatazos, linchar las horas. Veamos que nos trae el amotinamiento, la nicotina, si nunca es tarde, según lo creo; y lo otro, las cosas, gárgolas del lloro, del semen, de la cáscara del cráneo en lo antiguo acido, en lo que es muro, ruido censurado y fisura, en última instancia tú, errante mariposa y collage en el pecho de los trenes neoyorkinos, si apenas antaño he tratado un contrabando de revoluciones, una lluvia, lo latitud de esta generación sorpresa, inminente y vencida que me obliga al lecho, a las entrañas al féretro de lodo en lo silencio.
Hazme ese favor, deshiela la bomba y pon de ella en la calle lo merecido, que el paisaje sigue estando sumiso, y nos arrastramos por igual impávidos, dormidos, en los lugares que son como los cuervos que ya perdieron los ojos en el juego de los dados, no habiendo milagro que aterre al que busca revancha en los pozos del miedo, y ya cabalgo la cruz de lo merecido arrastrando conmigo las latas del despojo.
Dejadme solo a partir de ahora que en las mazmorras temblorosas de lo oscuro florece lo más gris de lo bello.
(Ridgewood-NewYork/USA)
Así está el pulso: sorpresa de despojos y socavón. Amarre de viejas redondeces como los nudos de un puño encallado en la garganta. El mundo avista las amarillas flemas del equipaje, tendidas como sabanas en la ladera de un cerro del que se vigila la cáscara de ser hombre y se impone la tiránica voluntad del miedo. -Si bien respondo al borracho gusano que se columpia en el aliento de mis fracasos, también es cierto que lo cascado no ha podido amordazar esa parte de mar con que me visto.
Aquí, en lo suspendido de la cresta espolonada, propicio es el pesar voluntario del que arrastrando cruces encuentra el ayuno. Deseo noticia incondicional, libre de vándalos, como si fuese la ventana cuyo cristal recién se ha pulido y por el cual se trastoca la calle. Yo sé que vengo amortajando la propia espera y que me sublevo en ansias de vocación suicida, pero me encuentro en la encrucijada de lo casero y al no tener promesas de mejores días me juego el ahogo en el recinto. ¿Dónde es que inicia lo preludio, lo muco en su avatar, si mi padre no tiene albergue? Detrás de cada astilla, en la cuenca de un filón, o la piel oscura en nudos del primer almendro, que se hiciera casa o establo guardando los susurros en el cuadrado llovizno del despeño...
Seguramente ha estado aquí, atemorizado de tan viejo, de tan frágil, silvestre como un pájaro enfermo, pendiente de que eso suceda. Cómo atravesar esa parte donde se sufre la congoja?.. Erase mi padre un junco, una mueca, el prójimo cuaja bosques, de rostro agrio, y se moría.
Quiero que sepas amor de esta soledad, lo cuán cobarde que se me desploma el pulso, y el tan difícil recorrer de los naranjos al volver la vista y enterarnos por enésima vez de la cintura del mundo sepultada en este ombligo de lo errante. Tú, que como mejor espiga eres capaz de avistar el ancho de la llanura, ríes con pena lo demasiado de mi abstracción en lo relámpago de la breña. ¡Ay, como deseo caducar en el cantón del alabastro y tocar el fuete de lo cierto! Pero soy guijarro en la cuneta, delicado de corazón, y sin promesas de tiempos mejores para tristeza de tus lágrimas, de tus ojos, de lo entonces.
Y es que me haces falta, que me retuerzo de tanto apetecerte, pero el ahogo, acurrucado como un ayuno milenario en lo sordo de tus labios viene hollando nuestra alcoba y ya no puedo… Y es que quizás la vida tenga tres muertos enterrados, y en la habitación contigua un perro peludo retoce con las sábanas, y te este babeando las pantuflas o muy de mono mordiendo quién sabe qué cosas, no dejes tirado por ahí, en algún recodo desolado, la medida entera de tu pulso.
A veces los cadáveres del tiempo imploran quietas cicatrices, y del linaje del perro, apasionado para el momento con una de tus medias, solo se acuerde la asfixia. Déjame heredarte de asomo, a manos llenas, quizás de envidia, que me empecino en desnudar ese gesto de mortaja columpiándose en tu rostro.
Raíces velo desde la madrugada y nada crece como lo espigado en las caldas bajo estas horas de membrana perfección ociosa, donde lo poema reside en el musgo y de ninguna manera trasciende la cartelera. La sola reja de los retornos deshace los impulsos ceremoniales con los que intento, de varios zapatazos, linchar las horas. Veamos que nos trae el amotinamiento, la nicotina, si nunca es tarde, según lo creo; y lo otro, las cosas, gárgolas del lloro, del semen, de la cáscara del cráneo en lo antiguo acido, en lo que es muro, ruido censurado y fisura, en última instancia tú, errante mariposa y collage en el pecho de los trenes neoyorkinos, si apenas antaño he tratado un contrabando de revoluciones, una lluvia, lo latitud de esta generación sorpresa, inminente y vencida que me obliga al lecho, a las entrañas al féretro de lodo en lo silencio.
Hazme ese favor, deshiela la bomba y pon de ella en la calle lo merecido, que el paisaje sigue estando sumiso, y nos arrastramos por igual impávidos, dormidos, en los lugares que son como los cuervos que ya perdieron los ojos en el juego de los dados, no habiendo milagro que aterre al que busca revancha en los pozos del miedo, y ya cabalgo la cruz de lo merecido arrastrando conmigo las latas del despojo.
Dejadme solo a partir de ahora que en las mazmorras temblorosas de lo oscuro florece lo más gris de lo bello.
