samedi 5 décembre 2009

Rosa MONZON DELGADO/La Voz de su Conciencia



Carmen Rosa Monzon Delgado con D.N.I. num 42748637D nace en Las Palmas de Gran Canaria y estudia Diplomatura de E.G.B. y posteriormente Psicología General Industrial. Es master por dos veces, en Recursos Humanos y en Terapia de conducta y tiene nociones de Doctorando no habiéndolo concluido.

Ha publicado dos novelas El país de la ilusión en Ediciones Vulcano, web y El tesoro de los piratas locos, web de Eldigoras. Tambien ha ganado los siguientes premios: 2º premio CEP para profesores de E.G.-B. de poesía en 19992. El de acuarela CEP 1993 1er premio, y finalista en poesía premio Victor Polanco 2008. Asimismo obtuvo en 2009 una mención honorifica de ediciones Cen (Argentina), Actualmente estudia, escribe y pinta y expone en la web Artelista. C/Luis Morote 52-603, 35007 Las Palmas G. Canaria

Tele. 928493989
E-mail:
rosa_monzon@hotmail.com

Carmen Rosa Monzon Delgado sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=rosa+monzon+delgado+


La Voz de su Conciencia
Por Rosa Monzon Delgado

Ella estaba por la labor. El no se apercibía de que era lo que estaba pasando. Ruidos confusos a su alrededor y luces parpadeantes- Ella no pronunciaba palabra permaneciendo en un mutismo casi forzado por culpa de el y sus circunstancias.

La verdad era que era que ella estaba proveyendo su matrimonio con su trabajo mientras su esposo no cesaba de dar muestras de esquizofrenia.

La soledad en que se encontraba la tenía atenazada. Se habían casado sin consentimiento de ambas familias, la de él y la de ella, y ahora venían los agravantes. Ahora se encontraba con que nadie se ofrecía a ayudarla y mucho menos económicamente. Estaba pensando en suicidarse pero que sería de él, entonces, si no luchaba para que saliera de la fase aguda de su enfermedad se quedaría para siempre en ese estado paranoico.

Por otra parte, no tenía valor para soportar el dolor de la clavada de un cuchillo pareciale que estaban todos mellados ya que no cortaban fácilmente. Pensó en los cuchillos eléctricos pero quiso arriesgarse a cortase el hueso no sea que sobreviviera como había sobrevivido a sus constantes intentos de envenenamiento.

Se iba intentado suicidar varias veces sin que tuviera éxito. Ahora, una vez superado tal hecho, tenía que luchar con todas sus fuerzas para lograr sobrevivir y ayudar a su esposo, que por cierto andaba muy mal. Desde el principio en que su matrimonio había empezado a sufrir ataques que no andaban muy desencaminados para sufrir una dolencia crónica que le dejaría incapacitado para el resto de su vida. Sin embargo, aparentemente parecía comportarse normalmente solo que algunas veces decía cosas incoherentes y hacía cosas ilógicas.

Ella recordaba cuando se conocieron, el era un muchacho muy taciturno y ella ole había cortejado por su atractiva personalidad. Ella siempre se fijaba en tipos muy introvertidos a los que considerara eran tipos serios.

Marta, por lo tanto, era de la vieja escuela. Educada por una familia muy tradicional se encontraba ahora en pleno periodo de madurez, y ya había comprendido que lo que su familia le había enseñado era erróneo en su mayor parte. No había comprendido la parte lúdica de la vida y ahora sentía gran necesidad de hacerlo. Tenía un trabajo aburrido en una oficina cuando su verdadera vocación eran las bellas artes. Estudios que su familia se había negado a sufragar.

Cada día veía más negro su problema así que un día encontrándose sin salida preparó una pócima de arsénico se la echó en la naranja de su marido y en la suya propia y se tomaron , el marido ajeno a esto, exclamó : es una de las mejores naranjadas que he tomado en mi vida.