dimanche 3 janvier 2010

Con-fabulación nº 117-118/ Entrevista a Fabio Jurado Valencia



Con-fabulación nº117/118
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Entrevista a Fabio Jurado Valencia
“El profesor y su esperanza”

Nuestro invitado de esta edición logra el encuentro de la cátedra, los decálogos universitarios y el severo idioma de la academia, con el placer y la libertad del animal creador. Fabio Jurado Valencia, director del Instituto de Investigación en Educación de la Universidad Nacional de Colombia, fundador de los célebres y populosos Viernes de Poesía, ensayista, viajero y poeta con excesivos escrúpulos, revisa en la siguiente entrevista aspectos de nuestra contradictoria realidad nacional. Se trata de las visiones de un humanista, de sus conclusiones parciales y de las inquietudes que desvelan sus intensas jornadas.

-Por su experiencia pedagógica en regiones marginadas de Colombia, como Putumayo, Guaviare, Amazonas y Chocó… ¿Cree que aún se puede conservar un espíritu optimista sobre el porvenir político y social de Colombia?
-Hay que creer en los maestros, respaldarlos en sus iniciativas, acompañarlos en los procesos de cambio que requiere la escuela… a donde he ido observo una sensibilidad muy fuerte de los maestros para afrontar los retos mayúsculos de este país tan deteriorado, tan roto por dentro, tan lleno de ambivalencias políticas y tan carente de proyecto de nación. Tengo optimismo en los maestros no en los gobiernos; es con ellos que podemos avizorar un país distinto, aún a pesar de las trancas de los gobiernos. Pero identificar a los maestros como actores transformadores implica hablar también de los niños y de los jóvenes que asisten a las escuelas; me conmueve cuando llevo libros de Bogotá y observo el entusiasmo tan grande para leerlos, pues no se trata de libros para llenar cuestionarios sino de obras auténticas: de poesía, de cuentos, de crónicas, de ensayos…

-Usted ha tenido contacto con los indígenas Guayabero, Nukak-Makú y otras comunidades arrinconadas por los agentes de la guerra. ¿Qué anécdota ilustraría su destino aciago frente a una sociedad amnésica que ha traicionado su memoria?
-Es abominable lo que ocurre con la comunidad indígena de los guayaberos; esta comunidad se resiste a romper con la lengua y con sus tradiciones milenarias: fue una comunidad nómada que habitó los territorios de la amazonia y la orinoquia; hoy están arrinconados en los alrededores de San José del Guaviare y de Arauca y sólo salen de estos rincones periféricos a pedir comida y a escarbar, ya no la tierra sino las canecas de basura; hay en ellos remanentes de la cultura nómada cuando se resisten a cultivar y a poner linderos en sus resguardos; sobreviven porque todavía los ríos, como el Guaviare, producen buen pescado; pero la caza es una utopía, porque los colonos expulsaron a los animales nativos. Respecto a los Nukak-Makú, me impresiona la belleza física de esta comunidad; las mujeres son lindísimas y los hombres tratan de mantener su dignidad, aunque como comunidad han perdido la esperanza de permanecer en este planeta; también están arrinconados por la guerra; dejaron de caminar y por tanto ya no son felices; hay tristeza, mucha tristeza cuando uno los mira deambular por los alrededores de San José del Guaviare.

-Hace unos años presenció la cruenta toma de Mitú por parte de las FARC y pudo darse cuenta de las características -unas dramáticas, otras casi surrealistas, otra francamente cómicas- que barnizan nuestra guerra. Recodemos aquel episodio.
-Cuando voy a trabajar con los maestros a estos territorios tengo consciencia de los riesgos, desde viajar en avionetas deterioradas por el tiempo hasta saberme observado por unos y otros en este conflicto tan grave y tan pendejo en el que nos han sumido los terratenientes; digo los terratenientes porque esta guerra existe por la tierra; los campesinos quieren volver a sus tierras; es el idilio de muchos hombres y mujeres, porque los campos cuando no están azotados por la guerra son unos paraísos que sólo Colombia en América tiene; qué tierras tan fecundas y tan promisorias… tan invocadoras de poesía.

Viví de cerca la experiencia de la toma por las Farc de una capital de departamento, como Mitú, en el año 1998. La balacera y el bombardeo con cilindros empezó a las 5 de la mañana; yo creí que como había ocurrido en otras tomas guerrilleras, darían un golpe, secuestrarían a algunos y luego se irían; entonces me quedé quieto en la cama mientras veía cómo se aflojaban las láminas de zinc del techo del hotel; a las 6 de la mañana se intensificó el bombardeo y la balacera; entonces me tiré al piso a esperar, porque nada más se podía hacer; tanta resonancia hizo que los bichos salieran de sus madrigueras; una tarántula, tan grande como el zapato de niño, se acercaba a mí… y esto me obligó a levantarme y salir; frente a la puerta estaba un guerrillero con perfil de comandante, quien me reclamó por qué no había salido, que era peligroso estar allí, y me indicó que tenía dos opciones: ir a las playas del río o protegerme en el baño general del hotel, único sitio con una plancha de cemento; yo opté por quedarme en el hotel, con otros dos profesores, únicos huéspedes. El avión fantasma disparaba a sus objetivos pero los guerrilleros se protegían entre la casas y se sumergían en hoyos que construían y desde donde le disparaban al avión, mientras los otros proseguían con los disparos y con los basucazos a la garita. En esta garita un policía desde la madrugada trataba de defender el cuartel.

Hacia el medio día todo se detuvo y creí que finalmente terminaba esa pesadilla, pero a las 2 de la tarde se reinició el tiroteo y los bombardeos; el receso había sido para almorzar, pues también en la guerra hay acuerdos tácitos para descansar y comer. Sólo hacia las 4 de la tarde se detuvo el tiroteo y el avión fantasma se fue; los guerrilleros habían dado muerte al policía de la garita y vitoreaban la toma de Mitú. Los policías que sobrevivieron se entregaron; fueron los rehenes y los siguen siendo en el año 2009, lo cual me parece una infamia… También en la guerra hay cosas que no se dicen, porque los protagonistas mueren o desaparecen… Según los guerrilleros que venían al hotel a comprar gaseosas y agua embotellada se había llegado al acuerdo entre el comandante Romaña, quien había liderado la toma de Mitú, y el comandante del ejército, según el cual se enfrentarían en las afueras y no en el casco urbano para evitar más muertes entre los civiles; el ejército había aterrizado sus helicópteros a una distancia aproximada de cinco kilómetros y los soldados se enfrentarían en el camino con los guerrilleros. Eran las seis de la tarde y la columna guerrillera abandonó el pueblo. Aproximadamente a las 9 de la noche pasaban los aviones bombarderos rasantes por el hotel y luego se escuchaban los estruendos de las bombas y así fue toda la noche; a las 6 de la mañana del día siguiente ingresó la columna de soldados, con los rostros y las miradas similares a las de los guerrilleros: muchachos trabajando en la guerra…

-Los Viernes de Poesía de la Universidad Nacional, que usted anima y conduce, se han convertido en un verdadero fortín de la vida cultural capitalina y de la sed creativa que habita la universidad…
-Viernes de Poesía fue una apuesta que hicimos en el año 1998, con el propósito de poner en contacto a los estudiantes con la poesía y con los escritores; con el tiempo, los destinatarios no son sólo los estudiantes sino también personas de distintas edades interesados en la poesía. Como se ha sostenido la audiencia el programa y la Colección (van 74 cuadernos publicados hasta 2009) ha perdurado con el respaldo del Departamento de Literatura. Viernes de Poesía se programa los últimos viernes de cada mes en el período académico de cada semestre. Nos llama la atención que haya tanto interés por la poesía entre los estudiantes; debe ser porque la poesía es una posibilidad de comprender la complejidad de este mundo.

-¿Cuáles son los propósitos y los proyectos bandera del Instituto de Investigación en Educación de la Universidad Nacional que usted dirige?
-Tenemos un programa que se denomina “La educación en los territorios de frontera”; con este programa hemos podido trabajar con los maestros de los departamentos de Guaviare, Putumayo, Arauquita, Tumaco, Amazonas… Es una veta de investigación lo que hallamos en estos territorios…

-¿Cuál ha sido el trato y cuál la visión del actual gobierno frente a la educación?
-En general, creo que la educación no es una prioridad si observamos el índice de inversión y lo comparamos con la inversión en la guerra; es una paradoja, cuando la salida es definitivamente la educación y la cultura; es como si se quisiera que esta guerra continuase eternamente; sólo Bogotá ha priorizado la inversión en educación de una manera tan contundente como ha ocurrido desde la alcaldía de Antanas Mockus.

-Usted padece una incurable mexicanidad. ¿De dónde proviene y cuáles son las virtudes de esa obcecación lustral?
-El cine, la música y los cómics provenientes de México participaron en nuestra educación; aprendimos a leer no con la cartilla Alegría de Leer, como se creía, sino con los cómics, leyéndolos detrás de las puertas, a escondidas. La historia de la revolución mexicana, conocida a través del cine y de los corridos, produjo mucha simpatía hacia este país en nuestra juventud; esto se reconfirmó al leer la obra de Juan Rulfo…

-Juan Rulfo es una de sus obsesiones. ¿Cómo nació esta pasión abrasiva y por qué parece usted preferir al escritor mexicano sobre las otras deidades de las letras latinoamericanas?
-No ha habido otro escritor como Rulfo tan consecuente y honesto frente a la asunción de la escritura literaria. Rulfo no quería repetir esquemas narrativos, porque los esquemas que existían no le permitían representar lo que buscaba; la historia intensa y polifacética de México sólo podía reconstruirse a través de una configuración narrativa como la de Pedro Páramo. Es la obra que hace el parto de la nueva novela latinoamericana. Allí está la fotografía de lo que somos. Pero lo que más nos impresiona de Rulfo es su actitud responsable frente a la escritura; las editoriales le ofrecían mucho dinero para que les entregara aquella novela que supuestamente estaba escribiendo, después de Pedro Paramo; pero Rulfo reconoció que cada vez que lo intentaba aparecía la historia de Pedro Páramo; en ella todo estaba ya representado y no quiso engañar a nadie; más bien lo engañaron a él endilgándole libros que nunca escribió, como Cuando yo me ausente…

-Como es lógico en alguien herido de mexicanidad, también el tequila se encuentra en su lista de predilecciones. ¿Por qué le parece la bebida paradigmática? ¿Y qué podríamos decir del mezcal, ese otro néctar investido de fulguraciones?
-El tequila es un licor que sólo se produce en México, por la constitución de los suelos en regiones como Jalisco, Nayarit, Tamaulipas, Michoacán y Guanajuato; los orientales –coreanos y chinos-, ellos, que todo lo imitan, han intentado producirlo, llevando los cogoyos del maguey para sembrarlo, pero no han podido. El tequila es una bebida milenaria cuyo antecedente lo constituye el pulque, una infusión que resulta de la cocción de la piña del maguey, que se fermenta luego; es una bebida que hoy todavía se consume; en el período prehispánico el pulque era considerado como la sangre de los dioses; el pueblo podía beberlo en grandes cantidades en el transcurso de cinco días al año, en las celebraciones de los días de los muertos. Posteriormente, con la llegada de los españoles se introdujo la destilación para producir lo que los conquistadores llamarán “vino mezcal”. Con el tiempo, el mezcal como nombre se asignará al licor que se produce también con el maguey pero de otra clase, no el maguey de agave azul, que sólo se produce en las regiones señaladas; por eso el mezcal se produce en Oaxaca, en donde se cultiva otro tipo de maguey. Sobre sus efectos sólo basta leer a Lowry y a Lawrence. Es extraño que los guayabos, o las crudas, como lo llaman los mexicanos, no produzca la jaqueca como la produce todos los demás licores, si bien dependemos siempre de las cantidades consumidas. En todo caso los tequilas nos animan a conversar, distinto a los aguardientes que, al contrario, nos paralizan la lengua. También es cierto que hay tequilas de diversas calidades y aromas. A partir de la década de 1990 el tequila se dio a conocer de manera más abierta en el mundo; la venganza de los aztecas.

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Los 50 Elegidos
Por Iván Beltrán Castillo

¿Por qué nos apasionan tanto las encuestas, los listados, las antologías, las clasificaciones, los balances? Tenemos acaso una necesidad latente de encapsular nuestra vida, darle un orden al aparente caos y, para decirlo en lenguaje precisamente pictórico, mirar el lienzo completo con la reposada sensación del séptimo día? Pues bien, esta adorable fijación consagratoria quedó demostrada plenamente en nuestra segunda gran encuesta, tan exitosa como la anterior, y cuyo fin fue encontrar los 50 inolvidables, grandes y posiblemente duraderos artistas de la plástica colombiana. Habemus, pues, arcadia de los demiurgos de las formas.

En el momento de cerrar esta edición, la cantidad de listas enviadas ascendía a 439, cifra nada despreciable, y tenemos motivos para sospechar que aún después de concluido el torneo nos llegarán otras. Sin embargo ya nada podrá alterar los grandes resultados. Es bueno recordar que en esta empresa colaboraron con nosotros personajes públicos, voces afamadas y gente del común. A todos les agradecemos su participación en el juego.

Pero, antes de “pasar a manteles”, es bueno hacer unas pocas consideraciones, en la tentativa de interpretar humildemente lo que esta votación entraña.

1. Indiscutiblemente Alejandro Obregón, el dueño de un universo donde el color se convierte en una mística, una metafísica sensual y una rabiosa sed de existencia, no encontró adversarios que le riñeran o pusieran en peligro. Ganó de manera merecida y rotunda. Sin embargo, pensamos que, además de su majestuosa obra, es posible que el mito erigido por su atafagada, exuberante, picaresca y fantasiosa vida haya sido sugestivo a la hora de votar.

2. El abstraccionismo, tan fomentado en ciertos círculos y tan venerado por el ghetto de los esteticistas puros, perdió casi todo el terreno que se suponía suyo. Solamente unos pocos, aunque sin duda grandiosos, nombres de esta tendencia, figuran en la encuesta.

3. El kitsch, el camp, el pop, el naif, el arte conceptual, la instalación, el performance y otras expresiones que nacen y se desarrollan a la sombra de la subcultura y los mass-media, tampoco ascendieron hasta notables escaños, pese a que entre nosotros hay muy buenos representantes de estas tendencias.

4. Se atenúa notablemente la herencia y el legado de Martha Traba, la temida papisa argentina de los años sesenta, quien fungió de crítica implacable investida de un poder absurdo. En algún instante, no se movía una hoja –o mejor dicho, un cuadro- sin su bendición. Esto parece haber tocado a su fin.

5. Ocupan puestos privilegiados representantes del expresionismo colombiano, que ha sido un tanto menospreciado por la oficialidad y que fue condenado por buena parte de los críticos, marchantes y coleccionistas, a cierta insularidad. ¿Figuras como Leonel Góngora, Ángel Loochkartt, Pedro Alcántara Herrán y Carlos Granada, anuncian acaso un porvenir dichoso para esta significativa tendencia en el arte colombiano?

6. De los artistas elegidos no hay muchos que hayan sido invitados a exponer en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. ¿Quiere eso decir que el gran museo se encuentra de espaldas al torrente vital del arte colombiano? ¿Que no son tan acertadas las brújulas y los parámetros estéticos de su directora, críticos y curadores?

7. Asombra la estelaridad de la legendaria pintora antioqueña Débora Arango, quien siempre estuvo relegada a la marginalidad tanto por su posición vital como por no comulgar con las estratagemas comerciales del arte.

8. En la gran lista de 50 privilegiados figuran con un caudal notable de votos, unos pocos artistas aún jóvenes, lo que significa que acceden tempranamente a un lugar de honor en nuestra historia plástica. Es apasionante hacer cábalas sobre el porvenir de estos creadores, entre los que sobresalen con enorme aceptación Fernando Maldonado, Doris Salcedo, Darío Ortiz, Germán Londoño, Alfredo Araújo Santoyo, Eduardo Esparza y Nicolás De la hoz…

9. Es satisfactorio ver cómo, además de pintores y escultores, trabajadores de otras disciplinas también recibieron el favor de los participantes. Exactamente fueron cinco fotógrafos y un arquitecto: Leo Matiz, Hernán Díaz, Fernell Franco, Abdu Eljaiek, Carlos Duque y el gran Rogelio Salmona.

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Sorpresas nos da la vida
Por Fernando Guinard (Director del Marea)

En países subdesarrollados donde la mayoría de la población que elige pobre y manipulable, se vive en una dictadura de la ignorancia. Los gobernantes son elegidos por una masa que en pleno siglo XXI todavía cree en dioses humanizados y en humanos divinizados, en mitos religiosos y en supersticiones dogmáticas.

Una encuesta relacionada con las preferencias subjetivas de cada quien con respecto a la obra que ha permanecido en su memoria a través de los tiempos tiene muchas limitantes pues sólo participan personas que tienen conocimiento con respecto a las artes visuales. Mejor dicho una minoría culta con sensibilidad y conocimiento, los “famosos intelectuales”.

Y eso que el loco Álvaro Bejarano dice: “La vida me enseñó que no hay nada más bruto que un intelectual colombiano”.

Exagera un poco. Por ejemplo en esta encuesta, cuyo universo eran los artistas plásticos y visuales desde la época de la colonia hasta nuestros días, hubo un personaje que votó por los indígenas de diferentes culturas convertidos en un maestro único. ¿Por qué será que no entienden?

Sin embargo los intelectuales tienen una percepción superior del hecho estético con respecto a la masa.

Entre los diez artistas de la memoria estuve de acuerdo con los encuestados en votar por Alejandro Obregón, el gran pintor colombiano, el mago que después de muerto seguía produciendo esculturas en mármol de todos los tamaños y todos los colores para todos los gustos. Y por Luis Caballero dibujante y pintor de fuerza descomunal y exquisita factura que se hubiera escandalizado al invitársele a participar para elegir los 50 de la memoria, cuando él consideraba que en este país no existían siquiera 10 artistas.

Y por el maestro Fernando Botero, indudablemente el artista colombiano más representativo en la historia, cuya trayectoria e influencia en la formación de una juventud desencantada es muy admirable, los colegas le han cobrado, con eficiencia, las palabras con las que se ha referido respecto a ellos cuando en una ocasión dijo que en Colombia “los artistas son todos derivados”, que él era el único original y que la virgen santísima le había hecho el milagro.

Sin embargo cuando uno observa, por ejemplo la obra de los expresionistas colombianos Loochkartt o Alejandro Obregón, y la compara con la de los europeos, se puede deducir que sólo se parecen en la espontaneidad del gesto. Juan Antonio Roda, es un excelente pintor, dibujante y grabador. Y ha navegado por la figuración y la abstracción como pez en el agua, como el maestro Armando Villegas, el pintor figurativo y abstracto que más ha profundizado sobre la temática de las fabulaciones indígenas de América cuyos mundos sobrenaturales ha plasmado en el realismo mágico que evoca su pintura.

Voté por Olga de Amaral por su capacidad para ascender al mundo sobrenatural de lo sensible, porque cuando observo una obra de ella me produce un placer genial, un acto de fe a las deidades ancestrales. Obra de ella se puede observar en los mejores museos del mundo. Para que se desembrutezcan un poco.

Y voté por el pintor y dibujante Augusto Rivera porque “cuando se quiere explicar lo inexplicable el mito ingresa en la poesía. Como el maestro Augusto Rivera, en la votación quedó en los últimos lugares, en la página del Museo Erótico Americano pueden tener información al respecto.

Y voté por Fernando Maldonado, pintor, dibujante y educador, creador de mundos paralelos, atmósferas creíbles.

En estas encuestas abiertas también se presentan artistas sin ética, que votan por ellos mismos, o porque son débiles y piensan inmortalizarse con Con-fabulación y el MaReA.

Me extrañó mucho la baja votación que tuvieron artistas como Nadín Ospina, Carlos Jacanamijoy, Fernando Uhía, Humberto Junca, y la escasísima votación de Beatriz González, burócrata de la cultura, teórica del Ministerio de Cultura, curadora durante muchos años del Museo Nacional, y jefe de adquisiciones de la Colección del Banco de la República cuya votación fue ridícula. Algo nuevo está pasando. Las mentiras y los falsos ídolos están cayendo, o los están desenmascarando.

Sorpresas nos da la vida.

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Un adiós para Rafael Díaz Borbón


“Dadme una voz, entre las cálidas /voces de la casa. Construiré allí/ Las blancas noches”. Son los versos iniciales del libro de poemas Señales bajo el fuego de Rafael Díaz Borbón, el cual el pasado 1 de diciembre, después de padecer una larga enfermedad, ha partido. Quizá en estos versos se encuentre no sólo una poética, sino una postura vital de la cual da fe su obra ensayística, poética y pedagógica. En efecto, en su labor intelectual Rafael fusionaba la palabra hecha poema con la razón crítica transmutada en ensayo. Como escritor tenía una pasión en subvertir la norma, indagar hondo en la desesperación de nuestra época, escarbar en la herida de esta cultura necrofílica y perversa que nos toca vivir. Tal fue su trabajo intelectual y académico, el cual concretó en la Revista Opciones pedagógicas de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá. En sus 41 números publicó reflexiones sobre pedagogía crítica, como también análisis políticos, poéticos y culturales. Sus traducciones de Giuseppe Ungaretti, Czeslaw Milosz, de los poetas británicos contemporáneos, Fernando Pessoa, Blaise Cendrars, Carlos Drumond de Andrade, de Charles Bukowski, entre otros, merecen aquí nuestro más grande reconocimiento.

A continuación un poema de su libro Aprender el olvido, publicado en 1996:


LA CALLADA LUZ QUE AGONIZA

Ninguna música,
ninguna plegaria,
ninguna voz amiga,
ninguna delicia o placer
sustitutos, podrán reconfortarme;
ningún viaje de turismo al lugar
más hermoso de la tierra,
ninguna exaltación ni recompensa
de los poderosos,
podrán restituirme el bien amado;
calmar mi aflicción.

Nada diferente podrá devolverme la paz
y la felicidad.

Como la frágil llama de una vela,
ardo y me extingo
en la noche interminable.

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CARTAS DE LOS LECTORES

DE ARMANDO VILLEGAS. Agradezco a Con-Fabulación la apertura de su espacio para que los artistas podamos reflexionar sobre nuestra cultura cuando ningún medio lo hace. En estos tiempos en que los críticos fueron abolidos me permito asegurar que el arte debe estar demasiado enfermo desde que existan tantos “curadores”. Salud para todos los verdaderos creadores! Armando Villegas, artista colombiano.

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EL ARTE DE LA BARBIE. Mientras se realizan exposiciones de la historia de la muñeca Barbie en el Museo de Arte Moderno de Bogotá y un homenaje a las telenovelas en el Museo Nacional, los numerosos artistas que los confabulados mencionan en sus listas de la gran encuesta de artes plásticas siguen exponiendo en galerías casi clandestinas. No es justo el trato que le hacen al arte y a los artistas en Colombia. ¿Quiénes son los curadores? ¿Quiénes son los responsables de ese prolongado atropello estético?.
Alejandro Buitrago, estudiante de arte

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UN TIGRE DE PAPEL. En mi lista de artistas colombianos, incluí el nombre de Pedro Manrique Figueroa, que por supuesto, en un país centralista y excluyente como el nuestro, sólo recibió un voto de aprobación: el mío. ¿Por qué la gente no votó por el maestro Manrique Figueroa? ¿Por qué quedó de colero en una lista de insignes artistas de la plástica nacional? Porque Manrique Figueroa es el ejemplo del colombiano trabajador, obstinado y anónimo. Para información del lector, veamos un poco quién fue Pedro Manrique Figueroa. Nacido en Choachí, Cundinamarca, 1934, el maestro -según el último documental de Luis Ospina titulado "Un tigre de papel"- fue el pionero del collage y el goulasch en el país. Manrique Figueroa fue el joven estudiante de Bellas Artes, que nunca estudió, y que sin embargo, lo vio todo y lo pintó todo. De ideas revolucionarias en su juventud, era el número uno en los cocteles bogotanos (donde comía y bebía) y en las manifestaciones estudiantiles del 71. Infortunadamente, a pesar de haber descubierto el collage y el goulash en el país, ha sido víctima -como la mayoría de los colombianos- del más vil de los anonimatos. Fabio Martínez, Escritor colombiano.

R: Apreciado Fabio Martínez, seguiremos el único rastro de ese artista, dejado en la película de Luis Ospina “Un tigre de papel”, donde caracteriza a todos los pintores anónimos de nuestro excluyente país.
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LA OTRA DOSIS PERSONAL. Amigos con-fabuladores: termina la presente semana con la gravísima adopción del método coercitivo contra la droga y su consumo, aprobado bajo el precepto francamente falangista –los perspicaces pueden leer uribista-, de que la búsqueda de los paraísos artificiales, puertas de escape, salidas confortantes o contra-realidad, se sofoca con el miedo, la intolerancia y el bárbaro cretinismo policial. Se alude para esta arbitraria y caduca prohibición, firmada con el pulso de los sabuesos que desprecian la duda bellamente metódica y no comprenden los variados climas del corazón humano, el hecho de que el país –¿cuál?, ¿el de quienes?- libra una guerra frontal contra el atafagado y convulsivo tráfico de estupefacientes. Verdad sólo parcial, lo que equivale a mentira. Si la camarilla de la desprestigiada pensión de Nariño estuviera deseosa de poner punto final al lucrativo oficio, no enmascararía sin sonrojo y sistemáticamente, como lo ha venido haciendo desde que empezó este ciclo nefasto, las actividades guerreras renacientes de los paramilitares y los parapolíticos; esfumaría del congreso a todos los esquiroles colados allí gracias a la plata producida precisamente con la nieve y otras viandas transgresoras; secaría la tumultuosa sangre convocada por las fuerzas oscuras, y no estaría apoyando el desvergonzado regalo de tierras a ricos empresarios, gamonales regionales y latifundistas, cuya bonanza no depende precisamente de la arracacha. Señores con-fabuladores, hagan ustedes una campaña alterna: es premura nacional, para que los colombianos recuperen el juicio, penalizar drásticamente la dosis personal de uribismo, combatir este propagado y embrutecedor narcótico. De ustedes, Leonardo Guzmán, actor dramático.
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CONTRA LA NAVIDAD. Con-fabulados bienechores, horda de ácratas sublimes, sea la indigesta época del miserable y tramposo Santa Claus un pretexto para saludarlos desde mi covacha, bulín de pesquisas ontológicas y consideraciones inflamadas de saludable pesimismo. Nuevamente respiramos el aire de la bellaquería navideña, donde se demuestra, entre otras muchas cosas, cómo el sentimentalismo es la tumba de los sentimientos, o como los arrogantes escultores de la onerosa realidad comprarán hasta el cielo para encender el purgatorio. Ah, que desaliento me habita al caminar por estas calles pletóricas de enajenación comercial, surcadas de bufones y deprimentes millonarios, diminutos alfiles del establecimiento, tarados mercaderes y calamitosos compradores, reino de los homo faber repugnantes que cambian de teléfono cuando lo procedente sería cambiar de cerebro; Homos domesticus a los que hasta la muerte –cual gourmet exigente- les huye con decoroso spleen. Y más, para empeorar el mustio retrato: Calles surcadas por feroces matronas intoxicadas de opereta y melodrama, infestadas de antros mercantiles llenos de niños ya arruinados por sus padres para la eternidad. ¡Ah, mortal desaliento! ¡Comprobación de nuestra nadería! ¡Palacio de cieno! ¡Anfora de majaderos infecciosos! Que la navidad sea crucificada. De ustedes, licenciado Horacio Martínez Guerrero, anarquista vehemente y sin tapujos.

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CARTAGENA LA HORRIBLE: Señor director, este es el mensaje de un náufrago. Siento como si estuviera en una isla que alguna vez fue bella pero a la que asedian y cercan, sobre todo en esta temporada, unas bestias pavorosas llamadas turistas. Se trata de una especie animal devoradora, altamente nociva para el hombre, una colmena que arruina todo lo que toca y es resistente a los plaguicidas. Convierten a mi ciudad en un caño disfrazado de opulencia. Su coeficiente mental es muy escaso, comen de todo hasta el hartazgo, su lenguaje es repulsivo, y no tienen consciencia. Su presencia apena el alma del habitante genuino. Esta horda aterradora hará que mi ciudad sea recordada como Cartagena La horrible. Con un abrazo, Lorena Manrique, Cartagena.


Con-fabulación regresará la tercera semana de enero.

¡Deseamos a todos los confabuladores una tolerable Navidad y un Año Nuevo menos falso y más positivo!

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