dimanche 3 janvier 2010

Ian WELDEN/Poesía


IAN WELDEN Valby, Copenhague, Dinamarca. Nació en Santiago de Chile en 1948.

Estudió Comunicación de masas y gráfica en la Universidad Técnica del Estado. También estudio cine en la Escuela de Cine de la Universidad Técnica de Santiago. En 1974 viajó a Barcelona donde, aparte de escribir toneladas de poemas y cuentos que jamás publicó, trabajó como interprete y radiooperador a bordo de un barco que buscaba petróleo a 15 millas de la costa de Barcelona.

En 1975 viajó a Dinamarca donde clavó su bandera chilena para siempre. Aquí trabajó en los campamentos para refugiados de la Cruz Roja, donde, entre muchas otras tareas, coleccionó poemas y relatos de refugiados de casi todos los rincones del mundo. También inauguró una exposición de gráfica titulada "GUERRA MUNDIAL - TERCERA FASE", acerca de la guerra civil en la otrora Yugoslavia.

Ahora, disfrutando su ocio, escribe poemas y relatos cortos que él llama "milagros".

E-mail:
Ian.welden@mail.dk

Ian Welden sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Ian+WELDEN


EL EXPRESO DEL CREPÚSCULO
Por Ian Welden

Estaba detenido en la esquina
cubriéndome la boca con las manos
esperando la luz verde
cuando de pronto
un hombre comenzó a gritar.
Señalándome con su dedo índice
exclamando mí nombre
estalló súbitamente en llamas
protestando contra la maldición
que ha caído sobre todos nosotros
la fealdad la avaricia y la miseria.

No queriendo asumir responsabilidad
caminé rápidamente
hacia la estación de ferrocarriles
y aunque sabía con certeza
que ese hombre era mi hijo
y que habíamos compartido
el mismo dulce túnel
la misma piel y la misma sangre
porqué habría yo de incomodarme?
Era su vida
yo tenía la mía..

Me colgué del Expreso del Crepúsculo
cuando el sol terminó de caerse
y encontré en el carro comedor
a muchas almas solitarias como yo.
Le pregunté a una mujer silenciosa
oculta en la oscuridad
"a dónde vamos?"
Me contestó amablemente
"vamos a buscarte a ti"
no comprendí su respuesta
hasta que volvió el rostro
y amigos, lo que vi
casi no puede ser descrito.

Dos pantallas en miniatura
incrustadas en sus ojos
"observa tu futuro"
me dijo sonriendo.
Un film comenzó a rodar
fantástica tecnología
no había censura
alguien estaba siendo devorado
y ese alguien era yo.

Me puse de pié en el pasillo
cuando el Inspector exigió ver mi pasaje
intruseando en mis bolsillos.
Llamó a sus subalternos
con un revolver metido en mi boca
"este hombre no tiene pasaje
este hombre no tiene vergüenza
este hombre no tiene derechos
al infierno con é!"

Sus uniformes eran negros
pequeñas calaveras blancas
impresas en sus guerreras.
El Inspector clavó su boca en mi nariz
hedía a uranio enriquecido
su aliento a basura nuclear.
No me quedó más alternativa
que llorar, orar y rogar
cuando de pronto me sonrío
y tomándome de mis nalgas
me dijo coquetamente
"ahora sé un buen muchacho
y bájate los pantalones".

Atónito y desesperado
salté por una ventana
y corrí por calles atestadas de sombras
hasta llegar a la Ciudad de la Nueva Era
la más gigantesca sobre la faz del planeta.
Me oculté en los sótanos
del Gran Mall Imperial.
El aire era sofocante
multitudes lloraban sus miserias
una criatura se volvió a mirarme
imaginen mi sorpresa!
Sus ojos eran dos pantallas en miniatura
por favor, no de nuevo!
"Observa tu futuro"
me murmuró sonriendo.
El film no estaba censurado
la tecnología era genial
la muchedumbre compartía osamentas
y esos huesos eran los míos.


LA PLAZA DE LOS PLACERES
Por Ian Welden

Recuerdas amada
la Plaza de los Placeres
el día estaba joven
nuestros ojos se observaron
sonrieron
se quisieron de inmediato.

Sin preámbulos ni ritos
sin pudores innecesarios
sin palabras ya tan gastadas
nuestras lenguas magistrales
se desataron enloquecidas
cual cataratas históricas.

Encontramos refugio
en nuestros cuerpos febriles
nuestras hábiles manos
corriendo libres y osadas
por los rincones ocultos
y esquinas desconocidas.

Y al llegar al ápice
al grito poderoso
al generoso relámpago de los tiempos
la anciana Plaza de los Placeres
reanudó sus tejeres cotidianos
gritando bravo maestros!


EL GOLPE
Por Ian Welden

Después de tantos siglos perdidos
me decido a dar un golpe en tu puerta.
Me arreglo el nudo de la corbata
y cuento por enésima vez
los claveles de mi ramo.

Abres
y tu sonrisa genial
hace vibrar mi vida.

El café, el coñac,
tu sofá relleno con hierbas misteriosas
tu alma cálida
tus ojos llenos de galaxias
tus piernas de ángel
me rindo.

Observo a la noche salpicando tu jardín
mientras clavas tus pechos en mi espalda
ofreciéndome para siempre el paraíso.


LA NOCHE BUENA
Por Ian Welden

El árbol con su estrella
yace en el piso.

Sobre la alfombra de tus
Padres
una ancha posa de vino.

Regalos a medio abrir
desparramados por doquier.

El pavo a medio comer
se enfría sobre la mesa.

Tu familia se fue a la misa del gallo.

Nosotros aprovechamos esta maravillosa oportunidad
en tu cama.

Ian Welden
Ilustración de Ian Welden
ian.welden@mail.dk

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