dimanche 24 janvier 2010

Patricio TAPIA/La vida surrealista de André BRETON


Biografía y cartas Perspectivas sobre el escritor francés:
La vida surrealista de André BRETON
Por Patricio Tapia

Aparece en castellano la probablemente mejor y más completa biografía del fundador del surrealismo, al mismo tiempo que unas cartas dirigidas a su hija.

El surrealismo, uno de los movimientos artísticos más influyentes del siglo XX, no fue una construcción retrospectiva, sino concebido conscientemente como un aparato y, en cuanto tal, contó con comités, manifiestos, oficinas, investigaciones, disputas intestinas, purgas y también un guía. No obstante su papel fundamental en él -como fundador, mayor teórico y mentor-, André Breton ha permanecido una figura enigmática y elusiva.

La biografía de Mark Polizzotti llenó en su momento muchos de los vacíos que existían en torno suyo. Él pudo entonces consultar papeles y correspondencia inéditos. La nueva edición española incorpora gran número de datos nuevos surgidos en los años posteriores a su publicación original en 1995: desde los que dicen relación con la vida y muerte de la protagonista e inspiradora de Nadja -Léona-Camille-Ghislaine Delcourt (1902-1941), encerrada en un hospital psiquiátrico en 1927- hasta los que se desprenden de la subasta de la colección privada del escritor en 2003 (cuyos ingresos superaron los 46 millones de euros).

Vida

Del libro de Polizzotti surge un hombre lleno de contradicciones. Un fanático de la novedad, cuyos días tendían a la inmovilidad y la costumbre. Un defensor de la transgresión y la libertad sexual que no toleraba la promiscuidad o el homosexualismo. Alguien que buscaba lo marginal e insano, pero que fue incapaz de afrontar la locura de Artaud y de Nadja. Un campeón de la liberación que rigió al surrealismo con autocrático ímpetu, iras incendiarias por asuntos triviales e imponiendo sus gustos: muchas veces vestido de verde -enteramente en el "juicio" a Dalí-, exigía a su grupo que consumiera comidas y bebidas del mismo color.

Nacido en 1896, estudió medicina y participó en la Primera Guerra. Sus devociones juveniles (Rimbaud, Lautréamont), sus maestros mayores (Valéry, Apollinaire) y de su edad (Jacques Vaché, Jean Paulhan) lo llevaron a crear un movimiento de vanguardia -el surrealismo-, cuyo desarrollo en parte se confunde con su vida; y fue quizá la soledad de su infancia la que determinó su necesidad adulta de formar grupos.

Entre 1920 y 1924, cuando se publicó el primer "Manifiesto del surrealismo", el grupo de sus amigos que conformaría el núcleo duro (Aragon, Soupault, Éluard) estuvo dedicado a la experimentación de técnicas y procedimientos que les permitieran expresar el funcionamiento real de la mente. El surrealismo propugnó algunos escándalos (el más célebre, en un banquete al poeta Saint-Pol-Roux), logrando su mayor despliegue tanto ideológico como literario entre las dos guerras mundiales. Algunos de sus "hallazgos" (la alquimia verbal, el azar objetivo y la escritura automática) serían más tarde de utilización generalizada.

La inteligencia tajante de Breton iba acompañada de una prédica vigorosa. Como señaló Julien Gracq, sobreviviente un poco excéntrico del movimiento: "Muy a menudo da la impresión -con sus intransigencias, sus exageraciones, la fulminante rigidez de su ortodoxia- de ser el San Pablo del surrealismo, en lugar de su fundador". Indudablemente carismático, pareciera que no hubo nadie importante en la transformación del siglo XX que no conociera: no sólo artistas, sino también figuras como Freud, Trotski o Claude Lévi-Strauss (al primero lo conoció en su viaje a México en 1938; al segundo en su viaje a Estados Unidos en 1941). El listado de nombres vinculados de una u otra forma (asociados intermitentes, pasos fugaces) es impresionante: Duchamp, Man Ray, Picasso, Caillois, Giacometti, Lacan, Artaud, Bataille, Chagall, Char, Crevel, Desnos, Max Ernst, Salvador Dalí (al que llamó después anagramáticamente "Avida Dollars").

Política y amores

El libro hace un recorrido cronológico, abordando las problemáticas relaciones con el comunismo (desde la colaboración a la denuncia), su trayectoria desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, su exilio estadounidense (más bien triste, salvo porque conoció a su tercera esposa). Atiende su vida romántica: sus tres esposas: Simone Kahn, Jacqueline Lamba y la chilena Elisa Bindhoff, y entre ellas diversos amores, breves pasiones y amantes; algunas de las más importantes: Lisa Meyer, Suzanne Muzard -quien inspiró el más famoso y quizá mejor de sus poemas, "Unión libre", aunque lo utilizaría después con sus nuevos amores-, Valentine Hugo, Colette Pros, Marcelle Ferry, Joyce Mansour.

También muestra cómo el vehemente y politizado Breton de los años 20 y 30 era, en los 50, una especie de sabio, apartado y sedentario; prácticamente una institución, lo que seguiría siendo en sus años finales.

Cartas a la hija

En uno de sus libros más famosos, "El amor loco", Breton extendió sus reflexiones en una carta final dirigida a "Écusette de Noireuil", su hija, de meses de edad. Breton estipuló en su testamento que su correspondencia no podría publicarse, sino 50 años después de su muerte, salvo las cartas enviadas a su mujer y a su hija, de las que "ellas dispondrán libremente". Nacida en 1935, hija única de Breton y Jacqueline Lamba, Aube Breton-Elléouët ha dispuesto libremente publicar 61 cartas que su padre le envió. Y se descubre un amor paternal que sorprende en un hombre que parecía una estatua de mármol. "Querida pequeña hada Aube", "Mi pequeña querida"... la llama en el curso de las cartas. Las primeras (de septiembre de 1939, Aube tiene entonces 4 años) son adornadas con dibujos o collages. Las últimas postales, de mayo de 1966, son de un viaje a Bretaña, pocos meses antes de la muerte de Breton. Entremedio, sus viajes, sus encuentros, sus preocupaciones financieras o judiciales, sus placeres, los consejos para que mejore en ortografía o cálculo, que no olvide escribir a su abuelo, y gente que desfila, gente como Péret, Matta, Tanguy, Gracq, Duchamp...

Mark Polizzotti: Breton, estremecimiento y aventura

En el primer número de la revista surrealista "Médium" (1953) apareció una de las tantas encuestas que los integrantes del movimiento gustaban de hacer. Se preguntaba: "¿Le abriría la puerta a:?", mencionando personajes célebres y debatidos. De André Breton, personaje tan célebre y debatido como los consultados, no existía una biografía completa hasta que Mark Polizzotti -traductor y crítico literario (actualmente director de publicaciones de un museo)- escribió "Revolución de la mente".

-¿Por qué decidió abrirle la puerta a Breton y escribir su biografía?
"Le 'abrí la puerta' a Breton porque él me abrió la puerta. Él evocó un mundo que era como una salpicadura de vivos colores sobre un trasfondo gris. Hay un sentido de estremecimiento y de aventura que se vislumbra en sus escritos que se torna aún más emocionante en lo que está al alcance de todos. Y este sentido parece tan válido hoy como lo fue en el París de los años 20 y 30, y quizá aún más necesario".

-La imagen del Breton burgués es algo así como un mito. Según su libro, muchas veces vivió casi en la pobreza...
"Breton fue ridiculizado por sus enemigos. Él era enormemente carismático, pero de vez en cuando bastante vengativo, y los que perdieron su favor podían ser tratados cruelmente, y responderle. Tenía hábitos muy regulares. Breton era un visionario, pero también una especie de presidente de una empresa, asegurando el tiempo y la tranquilidad para poder escribir. Debido a esta vida regular adquirió la reputación de un burgués llevando una vida cómoda. Pero la realidad es que, aparte de unos empleos casuales, vivió de los magros derechos de autor y de la venta ocasional a coleccionistas de una pintura o manuscrito. Y muchas veces el dinero se le acabó y su departamento, por un tiempo, no tuvo gas o electricidad".

-Si el fantasma de Breton hubiera sobrevolado Sotheby's en 2008 habría visto pagar 3,2 millones de euros por nueve de sus manuscritos. Hablando de subastas, ¿qué opinión le mereció la de la colección privada de Breton en 2003?
"Alguna gente me pidió participar en las protestas contra esa subasta, siempre me negué. Primero: los herederos de Breton ya eran incapaces de conservar en privado la colección, cada vez más valiosa, y sujeta a enormes impuestos. También puso gran cantidad de documentos importantes y antes inaccesibles al alcance de futuros estudiosos. Y algo más: tuve la fortuna de visitar a Elisa, la viuda de Breton, en el viejo departamento en la Rue Fontaine: el estudio, 20 años después de su muerte, estaba inalterado; pero al mismo tiempo, muerto, congelado en el tiempo. Una vez muerta Elisa, ¿para qué conservarlo como una pieza de museo?"

-¿Por qué cree que muchos de sus proyectos (Oficina de Investigaciones Surrealistas, Congreso de París, revistas) se desvanecieron tras el entusiasmo inicial?
"Breton era un hombre muy entusiasta, pero su entusiasmo se debilitaba con el tiempo. Como Jean Schuster, su albacea literario original, me dijo, simplemente se aburría al cabo de un tiempo y tenía la necesidad de avanzar hacia algo más. Se ve en las revistas, algunas búsquedas del grupo (como las preguntas sobre la sexualidad o la Oficina), y también en sus amistades".

-¿Hay una distancia entre el ideal sobre el Amor de Breton y su vida romántica, o es que "el amor es eterno mientras dura"?

"Breton era un 'monógamo sucesivo', dedicado a una mujer a la vez (a diferencia de Eluard, a quien criticó por promiscuo). Él creyó intensamente en el amor, y fue dañado por eso. Puso muy altas, y quizá poco realistas, esperanzas al principio de sus relaciones e inevitablemente se decepcionó. Me parece que Breton sólo se enamoró de verdad quizá cuatro veces en su vida, y en dos de aquellas relaciones, la mujer lo abandonó".

-¿Le hubiera gustado ser su amigo?
"Me habría gustado conocerlo, pero no sé si nos hubiéramos llevado bien. Cuando comencé a leerlo entré en una especie de relación de amor/odio con el personaje que proyectaba. Pero sospecho que soy demasiado independiente y mala comparsa como para haber tenido amistad con él. Exigía demasiado. Y no creo que pudiera haber escrito este libro si no sintiera una cierta objetividad".

-¿Suscribe usted la frase de que el surrealismo no cambió la vida, pero, en todo caso, la oxigenó bastante?
"¡Absolutamente! El surrealismo intentó -con mayor o menor éxito- infundir en la vida diaria la clase de maravilla y asombro que siente un niño, o que a veces experimentamos en sueños o en estados alterados. De más está decir que los surrealistas a menudo fracasaron en lograr este objetivo, pero incluso el intento fue hermoso".

-¿Cuál cree que es su mayor legado?
"Dos cosas: el deseo de desenterrar lo maravilloso de la vida cotidiana, quizá aún más importante hoy que en tiempos de Breton. Lamentablemente, ha sido desnaturalizado por el empleo más cliché de la palabra 'surrealismo'. Lo segundo, por lo cual no se ha dado suficiente crédito a Breton, es una notable clarividencia en política. Como muchos otros, tuvo una especie de punto ciego sobre el Partido Comunista al comienzo, pero cuando la naturaleza del régimen estalinista se hizo evidente, fue de los primeros intelectuales izquierdistas europeos en adoptar una postura crítica. Y no desahogó su desilusión del comunismo yendo a otros 'ismos', sino que permaneció en una firme independencia, aun cuando le costara una serie de relaciones y amistades cercanas".

-¿Tiene usted alguna explicación para su obsesión por el color verde?
"Es un gran misterio. No sé por qué él estuvo tan obsesionado con el verde, pero eso comenzó de muy joven y se extendió a todo, desde los alimentos y la ropa al arte y a la tinta de su pluma. Tal vez alguien debería escribir un libro sobre las obsesiones del color en la literatura..."

La conexión chilena

Aunque el tema había sido antes abordado (por Marcela Godoy Divín, por ejemplo), las noticias que entrega Polizzotti son muchas y variadas. Según él, por ejemplo, Breton, de adolescente, invirtió el dinero de un premio escolar en comprar a un marino una muñeca de la fertilidad que había traído de Isla de Pascua , el primer objeto de la que llegaría a ser su extensa colección. Como Breton publicó en la revista de Reverdy "Nord-Sud" en 1917 y 1918, quizá pudo conocer a quienes formaban el círculo íntimo de Reverdy, entre otros Vicente Huidobro (es la única mención a él en la biografía).

Un artista de cierta importancia en el surrealismo fue Roberto Matta : conoció a Breton en 1937, con una carta de Dalí. Hicieron buenas migas (pasaron un Año Nuevo juntos, y después unas vacaciones). Pero Matta fue expulsado del surrealismo en 1948 (al parecer, informa Polizzotti, por hacerlo en parte responsable del suicidio del pintor Arshile Gorky, cuya esposa lo abandonó, estando en amoríos con Matta), aunque sería reinstalado en 1959, después de, según Polizotti, marcarse con un fierro al rojo vivo la palabra "Sade" en el pecho.

La presencia chilena de mayor importancia en la vida de Breton, sin duda, es la de Elisa Bindhoff , a quien Breton conoció en 1943 y que desde 1944 se convirtió en su compañera casi inseparable. Y ella es la figura central de su libro "Arcano 17". Por otra parte, Breton escribió el poema "El menor rescate", dedicado "al país de Elisa" (su inicio en versión de Braulio Arenas, quien también tradujo "Nadja"): "Tú que roes la hoja más fragante del atlas / Chile/ Oruga de mariposa lunar". Elisa, hasta su propia muerte, en 2000, se opuso a mudarse de su casa y mantuvo el estudio de Breton prácticamente intacto.

La presencia del surrealismo en Chile (que según Stefan Baciu consiguió desarrollarse como en ningún otro país del continente) es otra historia y va desde "La Mandrágora" hasta "Derrame"...

Articulo :
http://diario.elmercurio.com 17/01/2010

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...