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Dirección coordinaciones: Dos de Mayo Nº 751-Lambayeque-Perú
“Noches de cuento & poesía”
El espacio Azul Norte Poético-Narrativo
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La Novelística de Translambayecanidad de Mario GASTELO MUNDACA
Por Nicolás Hidrogo Navarro
Lo que pasa con la novelística lambayecana actualmente es un asunto curioso. Desde hace unos tres lustros en la escena novelística lambayecana los nombres de Andrés Díaz Núñez, Gilberto Maxe Suxe y Bruno Buendía Sialer son por así decirlo una trilogía solitaria. Los dos primeros son cajamarquinos y sólo este último es lambayecano –aunque de nacimiento casual Miraflorino, pero lambayecano al fin-. No es que se hayan extinguido los novelistas, sino que en la región Lambayeque casi nunca existieron. En el siglo pasado, las figuras solitarias de Enrique López Albújar, Carlos Camino Calderón y Mario Puga Imaña, hicieron la diferencia y la excepción de no quedarnos huérfanos de novelistas. A diferencia de los cuentistas, que lo hay por decenas y poetas los más aún, -aunque poco difundidos en trabajos impresos- en los novelistas dos o tres novelas salvan a Lambayeque en el siglo XX de la orfandad novelística: “Matalaché” de Enrique López Albújar, “Puerto Cholo” de Mario Puga Imaña y “El daño” de Carlos Camino Calderón. Novelas epónimas, a excepción de la primera, centra en su escenario literario en Lambayeque.
Siempre he considerado que la ausencia de novelistas en la región Lambayeque, no se debe a que no existan historias qué contar, muy por el contrario, sino que la novela es un trabajo cerebral de más alto calibre y de largo aliento y demanda de un cierto conocimiento consciente –o por lo menos lecturas más profundas de novelas clásicas y de alto valor agregado estructural- de técnicas narrativas y un trabajo más tenaz, laborioso y de equilibrio entre técnica, historia, suspenso, argumentación, situación que no lo tiene la poesía –sé que muchos poetas levantarán polvareda, porque a veces se le dice que la poesía moderna es algo más emocional y sensorial , intuitivo, caótico; y, la narrativa algo más cerebral, lógico, estructurarado y complejo- .
Dentro de otra óptica de explicación de porqué pocos novelistas en Lambayeque estaría la falta de un mercado cautivo de lectores, las escasas ventas que no justificaría las fuertes inversiones en los tirajes novelísticos, la falta de una cultura de lectores de novelas de largo aliento, la ausencia de instituciones que promuevan concursos literarios de novelas, la ausencia de entidades formativas que promuevan el estudio y animación al surgimiento de novelistas. Aparte de los autores mencionados conozco unos cuatro autores más que al darme sus trabajos en borradores para leerles y darles una opinión, sé que escriben y que hay novelistas en potencia en el anonimato, pero que lamentablemente no publican por el alto costo de inversión previsiblemente irrecuperable.
En esta ocasión retrotrayendo todas sus historias y nostalgias andinas Mario Gastelo Mundaca, nos presenta tres novelas distintas agrupadas bajo una denominación general “El trianto real”: “Cantares de Alcanjorria”, “El poeta de lejanías opuestas” y “La dimensión del semejante”.
De noble y larga inspiración juvenil, estas novelas han soportado los reajustes y reacomodos del añejamiento del tiempo para convertirse en novelas con un lenguaje, un correlato y una argumentación andina, teniendo a la naturaleza serrana como escenarios y locaciones a los propios árboles de eucaliptos y los ventrudos cerros grisáceos y arrabales sin fin. Historias que hablan del mundo andino, los problemas de sus gentes, la descripción toponímica de sus paisajes como prioridad de novelas ambientadas ecológicamente y que demuestran una serena quietud y equilibrio entre el hombre y la naturaleza. Importan en estas novelas hacer gala descriptiva y toponímica del ambiente junto a los conflictos socio-emocionales de sus personajes, que no son otra cosa que el perfecto pretexto para darle a la novela los diálogos que nutran los argumentos.
En “Cantares de Alcanjorria” aparece la historia andina del personaje autobiografiado que se desarraiga de su terruño serrano, producto de la migración se la sierra a la costa y sufre ese contacto social de exclusión y de difícil inserción, pero que finalmente sobreponiéndose a los avatares de los rechazo y marginaciones se impone para alcanzar el éxito. Es el típico drama que busca el anhelando desarrollo y que como un símbolo la ciudad jala como imán a los selváticos y serranos del Perú profundo para encontrar “la tierra no prometida”. Alterando los topónimos lexemáticos de los escenarios literarios, nos damos cuenta fácilmente que representa la costa y lugares conocidos como Chiclayo.
En “El poeta de las lejanías opuestas” se narra el peregrinaje de un escritor que baja de “su altura” para llegar a la costa. Con cartas y recomendaciones y con muchas ansias de triunfo de vuelco e irrupción en la ciudad, está preñado de peripecias y adversidades que ponen a prueba no solamente la pasión literaria, sino su resiliencia y su capacidad de soportabilidad de todas los sinos, contras y adversidades que es natural que un escritor novel encontrará en esta jungla mayor que es la ciudad.
En “La dimensión semejante”, es un potente flash back que transporta al protagonista a la infancia para encontrar las preguntas inocentes y elementales que hay en esta periodo etáreo. Luego al retornar al presente se enfrenta a la realidad del viajero que retorna al camino para llegar a la ciudad y encontrar fama, amor y trabajo.
La novelística de Mario Gastelo revela un constante movimiento migratorio no sólo de su personajes, sino el fluir mismo de la narración se le equipara y da la sensación que en las tres novelas hay un trasvase emocional andino hacia las ciudades costeras en búsqueda de oportunidades de éxito. Esta constante típica también aparece en la obra de su coterráneo Andrés Díaz Núñez. Son novelas que cuentan la historia migratoria de sus personajes hacia la ciudad, con todas sus peripecias, sus anhelos, frustraciones y con algunos insalvables triunfos. Sociológicamente, son novelas que explican la cosmovisión andina, el sincretismo que vive un escritor -o cualquier labriego o estudiante emocionado que deja su tierra, su familia y sus recuerdos para bajar a la ciudad-, y, que, habiendo nacido en Licupis o Chames, no saben si sentirse licupisinos, chamesinos o lambayecanos: no hay disputa regional, ellos no son autores ni de literatura regional cajamarquina o literatura lambayecana, porque los escritores nacen en un lugar, se crían en otro y escriben en otro, un escritor es del mundo y de ningún lugar en particular a la hora de ser valorado estética y literariamente.
Lambayeque, febrero 06 de 2010
MARIO GASTELO MUNDACA, Maestro, abogado y escritor, nació el 14 de setiembre de 1944, en San Juan de Licupís, Chota, Perú. A los 13 años de edad llegó a Chiclayo para establecerse en esta ciudad. Estudió la secundaria en el Colegio Nacional "San José". La Universidad Nacional "Pedro Ruiz Gallo" le otorgó el título de Profesor de Filosofía y Ciencias Sociales, la Universidad Nacional "Federico Villarreal" el de Abogado. Prestó servicios docentes en el nivel de Educación Secundaria. Trabajó de Especialista en el Ministerio de Educación, Primera Región. Y fue director del Colegio Nacional "Cristo Rey". Se inició de literato, escribiendo ante todo poemas, ahora en verso, ahora en prosa. Obtuvo dos premios: uno, en el certamen lambayecano Juegos Florales 1980, con Bajaron al Valle , y otro, en el certamen Nor Peruano 1983, con Nubes en el Viento Luego de tal inicio, ha escrito estas tres áureas novelas, precedidas por la denominación El Trianto Real.
OFRENDA LITERARIA
Mario Gástelo Mundaca
En mi niñez, desde la verde cima del Mishahuanga, yo oteaba a los parajes lejanos que aún no conocía: la costa oeste donde el sol da de lleno, la sureste serranía con cielo matizado de nubes blancas, el confín septentrional y la claridad detrás de él. A más de esto, los cuentos vivientes en la tradición oral, la lectura de manuscritos escogidos y los sucesos conmovedores de la vida misma, me dieron la inspiración propulsora del literato.
Salí de mi terruño, determinado a florecer cosmopolita. Bajé hacia el valle, entre la ilusión y la objetividad. Y aparecí, pobremente arrabalino, pero con mis borradores siquiera: poesía, ensayo y obras poéticas breves. Devine en el que escribe novelas, por afición y aprovechando una parte del día, luego de ingeniarme para hallar medios de subsistencia. Al novelar tuve presente las reglas y el uso idiomáticos. Si hay algo que no se ha previsto, en el transcurso de mis días habré tenido ocasión de dar la última mano a este libro.
Distinguir el futuro auroral, pese a la lejanía y oscuridad, teniendo fe en alcanzarlo después de vencidas todas las dificultades, caracterizan y separan de lo común a los protagonistas de estas tres novelas. Un país llamado Alcanjorria constituye el panorama novelesco. Dividido, por la época capitalista, en clases sociales fundamentales (obreros y burguesía) y secundarias (campesinos, artesanos, terratenientes). Y donde el fenómeno de la migración interna mueve a varias personas a emigrar, quedándose las otras con una curiosidad: ¿Será el paradero de los ausentes mejor que su terruño?
Hoy he regresado, ya adulto mayor, al verdegal elevado de amplio horizonte, a la cima del Mishahuanga, para ofrecerle las novelas Cantares de Alcanjorria, El Poeta de Lejanías Opuestas y La Dimensión del Semejante, cual tres flores del narciso, ordenadas conforme a los tiempos en que han- sido escritas, y precedidas por la denominación El Trianto Real. En ellas se deja ver un poco la verdad objetiva de muchos parajes alcanjorrienses, lejitos y lejos de aquí. Señalar el valor que corresponde a estas novelas es arte de los lectores.
GLOSAS A LAS OBRAS DEL AUTOR
“Bajaron al Valle está escrita-para ser leído con calma, frase por frase y al mismo tiempo para ser interpretado y analizado, puesto que, cada narración es prácticamente un poema o una prosa poética. Recordemos que la poesía es síntesis y la narración análisis”.
ANDRÉS DÍAZ NÚÑEZ – Chiclayo
“Nubes en el Viento, del poeta Mario Gástelo Mundaca, me permite hallar una vez más en la poesía el valor de la vida... Me atrevo a decir que reúne poemas excelentes y el manejo del lenguaje poético nos conduce al reino maravilloso de la palabra”.
JUAN FÉLIX CORTÉS ESPINOZA – Trujillo
“Lejanías Opuestas expone madurez de lenguaje y un extraño conocimiento del alma de sus personajes... Un trasfondo de reflexión le da estatura y cuerpo a tan excelente novelas”.
JOSÉ GUILLERMO VARGAS RODRIGUEZ – Lima
“El Trianto Real (tres novelas) es un trino de fina prosa poética social y de conciencia planetaria, como un rayo de sol que contiene los tres colores luz, vitales del espectro de la Naturaleza”.
VÍCTOR DÍAZ MONGE – Ferreñafe
MUESTRA NARRATIVA DE LA NOVELA “CANTARES DE ALCANJORRIA”
“El Sol alcanza al cénit de Chectayo: el mediodía verdadero. Se reabre la puerta principal del Colegio de Educación Secundaria "Amantes del Saber". Comienzan a salir los colegiales. Soy uno de ellos. Tengo uniforme de color beige y de molde militar. Sobre la cubierta del bolsillo izquierdo de mi camisa llevo prendido el distintivo dorado de brigadier. No bien cruzo el umbral, me aborda el portero y dice:
-El director Selim Eloy desea verte en su oficina. Espera un momento, él te llamará. Sale el último colegial, luego el último profesor, mas yo sigo esperando y sin saber para qué desea verme el director. Algunas ideas vienen a mi mente como aves agoreras: la promoción de que formo parte, el asunto brigadieril, la política, el periodismo escolar y mi crónica publicada anteayer en el periódico mural, la cual, entre otras cosas, refiere: Alcanjorria está de noche. La encarnizada lucha de clases trajo en sí a la noche. Y se irá con ella. Por eso, hasta mis libros desean que ya empiece a sobresalir el día. Entretanto, a obscuras nos golpea la noche.
Asoma, al fin, el director.
-Estoy atareado aún -se limita a decirme-. En consecuencia, puedes irte.
Y, detrás de la puerta entornada de su oficina, desaparece.
"Pues siendo así", protesto a media voz mientras reanudo mi caminar, "¿para qué me ha hecho esperar?"
La Cristina ampara a mi cabeza del ardor solar. Suspiro.
"Tengo hambre", digo para mí.
Voy de calle en calle hacia el arrabal donde resido. Ahora no me detengo en la plataforma del Mercado Modelo a escuchar al poeta Alfredo Rivadeneira, más conocido como Quétil, que suele, sombrero a la pedrada y disimulando con lentes opacos su estrabismo, recital- y vender sus poemas, los cuales implican elogios o críticas a las personas, los usos y costumbres. Recuerdo algo: "El pobre es una escalera donde el rico sube y baja".
Luego que he llegado a casa, irrumpe en ésta la Policía Gubernativa y, sin darme razón de la causa, me arresta y procede a incautarse de los libros que en esencia trasuntan la libertad de pensamiento, no se salva La Madre siquiera, de Máximo Gorki. ¡ Ah, ya sé, he caído en la trampa urdida por el director Selim Eloy; puesto que, al salir yo postrero del colegio, fácilmente la policía me reconoció y vino detrás de mí!” (Págs. 20-21).
MUESTRA NARRATIVA DE LA NOVELA “EL POETA DE LAS LEJANÌAS”
“Encapotado se halla el cielo, no obstante ser aún a mediodía, en Shallca. Este lugar encumbrado y llano de la gran Alcanjorria, sólo tiene casas aisladas unas de otras. Hoy las nubes elévanse del valle sureño por el barranco y los abajaderos. ¡Oh, qué oscuras resultan ya las nubes en el cénit y allende la cordillera del confín oriental!
Mientras venga en aumento la cerrazón y suceda la tempestad, Santos Colina está sentado en el poyo de su casa. Y, con la perspicacia de joven adulto, otea la remota planicie del Oeste costeño...
"Hacia aquella baja planicie", habla a solas, "yo iría zumbando si mi poncho se tornara en alas de colibrí".
¡La tempestad irrumpe: truenos, relámpagos, zigzages iras, golpes de aguacero...! Estridente un rayo estalla contra una piedra de mediano tamaño y semienterrada, partiéndola en gajos como los de la toronja. Ello suscita la curiosidad de Santos Colina para ir a examinar la piedra gajoseada. En efecto, cuando pasa la tempestad y aparece de nuevo el Sol, examina. ¡Cuál no sería su sorpresa al ver que hacia el fondo terrino de los gajos pétreos, en una olla de barro, quebrada también por la ira del rayo, brilla y rutila un encanto, un sinnúmero de monedas de oro...! Recobrado de la sorpresa, parpadea y acaba por frotarse las manos en señal de riqueza. Acto seguido, se retira a su casa y vuelve portando una alforja para echar en ésta el hallazgo. Lo hace de corta en corta cantidad. Y, anochecido, se recoge con todo”. (Págs. 91-92).
MUESTRA NARRATIVA DE LA NOVELA “LA DIMENSIÒN DEL SEMEJANTE”
“Después de cenar, el calor estival obliga a Emilio Soren salir de su casa y sentarse en el poyo usual. Helo aquí, angustiado de ser siempre un cartonero esclavizado y que carece de la oportunidad para realizarse. He aquí, asimismo, meditando el pacto secreto entre él y Dánfer Alilah por sortear la abismal infelicidad de ambos.
Mi sana moral", discurre, "aún se resiste a permitir que Dánfer Alilah, haciéndose pasar por mí, provoque un accidente de tránsito en contra de sí mismo, o sea, muera atropellado. No hay, empero, otro medio oportuno para yo clarear el futuro de mi familia. Pues ella, dándome por muerto y luego de cumplir con las formalidades legales, gozará de los beneficios pecuniarios y de futuridad: el seguro de vida que tomé en su favor, la pensión de sobrevivencia, la compensación por mi tiempo de servicios en la Fábrica de Papeles y Cartones SA., la indemnización que le dará conductor o el propietario del vehículo instrumento del accidente... De sobra está decir que, al consumarse tal homicidio culposo o, en realidad, suicidio disimulado, debo remontar vuelo y desaparecer en lontananza, haciéndome pasar por mi semejante. Menos mal será desaparecer con vida que sin ella, mucho menos si esto ha de significar dinero y futuro a mi esposa y mis tres hijos...".
Hacia el contorno oriental de Fulgencia se halla, entretanto, Dánfer Alilah, dentro de su mezquina habitación, sentado en una silla, cabizbajo por abatimiento y tedio, como si la noche le aplastara y con exceso, propio de un enfermo incurable.
"Quiero matarme temprano", monologa, "de una vez ensombrecerme, a fin de no seguir siendo víctima perfecta del doloroso e insufrible cáncer. A este mal que ensombrece y mata despacio y sin reparo, le hice frente desde que la emprendió conmigo, y nunca escatimé esfuerzo posible en disiparlo; mas, detrás de todo, estoy a oscuras, vencido. No debo continuar muriendo y viviendo juntamente y paso a paso; prefiero morir de una vez, de un golpe, de un tirón"...
Una noche y otra, premedita su suicidio, y el semejante, por separado, prevé las situaciones que de su ausencia han de originarse. Ahora con una resolución tomada en definitiva para emprender lo convenido y repensado, llegan a la cita meridiana del sábado en la Plaza Mayor. Se saludan afables y, de buenas a primeras, deciden permanecer en este lugar y acaban por sentarse en el banco de al pie de un árbol sombreador, donde pasarán inadvertidos mientras conversen.
-A propósito -habla, con premonitorio gesto, Dánfer Alilah- , esta ocasión que nos vemos es la penúltima. La postrera ocurrirá pasadomañana, el lunes, a escondidas y para despedirnos.
-Hemos convenido, -responde preocupado, Emilio Soren-, entre otras cosas, alejarnos para siempre, tú muerto y yo vivo. Mas este convenio, en mí, se hace a veces pedazos cuando pienso en tu mala muerte a causa de una peripecia de tránsito.” (Págs. 214-215).
