
Correo de : Jesús Rodríguez
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Alexander Vórtice sobre Azul@rte:
Templo terrenal
Por Alexander Vórtice
Adornado el templo
por el iris de un tiempo mejor,
incorporo a mi secreto
un grupo
imaginario
de mujeres indomables.
Tiempo de guerra
y relojes dormidos en niebla:
me quemo por dentro
y derrito con mis dedos de argento
la lluvia ácida
de los ineptos dioses.
Soledad requiere plural
y el plural es singular si mi templo
quiebra tu ignorancia
de hombre
terrenal.
Ego sum
Por Alexander Vórtice
Todo me sabe a deyección, a chanza barriobajera, a deseo que no puedo, a “cerrado por derribo”, a deterioro de filosofías… Indicaba una frase presentada en forma de grafiti, tal vez realizado por la mano de la siempre cortés Revolución: “Todos nacemos como originales, y casi todos morimos como copias”. Cierto, duro e indudablemente cierto. Nacemos únicos, ilusionados, confusos, y morimos por el gusto de morir, porque si no existiera la muerte, habría que inventarla. Enseguida llega la avispa del “ser lo que ellos son”, y nos pica sin reparo en la voluntad, en el espejismo de hacer las cosas bien, cabalmente. Muchos pertenecen a una bandera, a una patria que no sé muy bien para qué diablos vale, otros son vasallos de un sueldo vitalicio otorgado para que expresen lo que sus amos desean que expresen. Todo me sabe a excreción aliñada por confeti multicolor, a amenidad social, a políticos asusta niños y roba carteras; me sabe a recesión que se nos ha ido de las manos, a dolor de muelas porque no puedo pagarme un odontólogo en condiciones, a firma oculta y falsaria, a bolsas de basura colmadas de billetes de 500 euros; todo me sabe al moquillo de la nariz plausible de Belén Esteban, todo viene y todo va hacia sabe Dios dónde: Lugares desconocidos y evaluados por la mano metafísica de Iker Jiménez en “Cuarto Milenio”. Rosa Díez se tropieza al ser entrevistada (la culpa es de los que les dejan hablar, ¿no ven que ni eso saben hacer nuestros políticos?), y no sorprende que la haya pifiado: para mí lo hace la inmensa mayoría de gubernativos día a día, con promesas de quita y pon, e ideologías “arco iris” que se resumen en una: Dinero. Ya nos lo indicaba Don Miguel de Cervantes Saavedra: “La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso”. Ancha y extensa sociedad de facsímiles, en ella vivimos, nos mantenemos y perecemos, punzantemente, como gatos negros en el bailoteo tétrico y sandunguero del Fin de los Tiempos. Pertenecemos a la sociedad del escándalo, del condón de segunda mano, de la división despótica, sea como sea, dividir es la forma de vida que nos han inculcado en las escuelas, y ahora, tan despedazados como estamos, no sabemos, siquiera, quiénes somos ni lo que queremos. Mientras esto sea así, no saldremos de la situación en la que estamos; exclusivamente la unión hace la fuerza, la unión es la solución para que no nos vayamos al tacho más pronto que tarde. Y es que yo sólo puedo decir que soy lo que soy, guste o no guste. Nunca he tenido miedo de ser lo que siempre he querido ser. Yo me quedo con lo que decía Manuel Antonio en su poemario “De catro a catro”: “Eu son, Ego sum, I am, Je suis…” Y ustedes, sean lo que quieran o lo que les permitan ser.
