samedi 6 mars 2010

Jaime SEREY/La Comarca del Jazmín de Oscar CASTRO



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La Comarca del Jazmín de Oscar Castro
Por Jaime Serey

La voz de Oscar Castro, es el mundo sentimental de un tiempo maravilloso, una existencia de lucidez y de espíritu superior, la pena de una pronta partida. El autor nos envuelve en una materia literaria primordialmente sutil. Suele ocurrir que el poeta o un autor utiliza su ojo clínico y critico como una especie de maquina fotográfica, y con aquel ojo el puede en su corto trayecto a la mente lograr y establecer en solo segundos una variada línea vertical de lectura interesante, para darnos un nuevo mensaje de lucha y fraternidad. Me impresiona este artesano de la literatura oficial, y al mismo tiempo me hace sentir un plebeyo frente a su musa. La palabra, la suya se nos vino por la valles de la zona central de Chile, cantando enfermo de tuberculosis de falta de aire, de aquel cruel virus que lo ataco sin piedad desde joven dejándonos huérfanos de quien seguramente hubiese alcanzado la cumbre de nuestra literatura y porque no lejos en otras esferas de la lengua Española.

Nuestro poeta y cuentista nacional, nos manifiesta abiertamente su enorme capacidad espiritual logrando una pureza campestre entregada a los espacios del hombre de la provincia, punto desde donde partió y él pudo a la vez compartir con el vivir cotidiano de su propio entorno o en su trajinar diario por aquellos lugares de la naturaleza de la franja central donde aún se pueden oír y percibir claramente hasta el día de hoy ese clamor lorquiano de aire Andaluz y solemne en los versos de su poesía irresistible, Pero es en sus cuentos notables que nace su natural voz, como una autentica raíz y una verdadera luminosidad indígena criolla con mezcla de un idioma atávico y se no es muy difícil olvidar este mundo extremadamente terrenal en el cual conviven el padre, la madre y el hijo, el agricultor o el sacrificado minero de la mina de cobre del Teniente, incluyendo la ciudad Rancagüina y sus alrededores. Existen en sus numerosos relatos historias Con considerables territorios y pueblos siempre frecuentados y vividos desde su inocente infancia, desde donde todos comenzamos a sentir y ha participar en la problemática de este mundo y desde donde jamás podremos alejarnos, pues aquella época principal se nos arraiga en nuestra memoria de una manera muy fraternal. Al leer sus obras no se puede olvidar al fiel profesor en su dura batalla por indicarnos el rumbo del paisaje y el camino correcto del universo siempre con notables moralejas. Innegable eran tiempos mejores para el poeta o el escritor, tiempos apoyados por la imprenta creada por Gutenberg y también del lector obsesionado por los libros y el papiro. El Chileno, Oscar Castro, junto a su personaje Juanito, nos demostró el descubriendo de una historia, de una tierra de esfuerzo y de máximo espíritu. No pueden existir cuentos mediocres cuando el creador entrega lo máximo de si y del entorno que lo rodea como sea de paso los cuentos El Último Disparo Del Negro Chávez, el Conjuro y el Callejón De Los Gansos.

En ellos el escribió las diferencia de un infinito, que hoy es casi un recuerdo, pues nos hace sentir la llovizna, la rosa, la penumbra del valle, del destino. Siempre existen rincones donde la vida y la muerte convivieron Juntos a los pueblos emergentes que rodearon la capital que fueron signos de una vida simple, rural y en lontananza, en el que el urbanismo sepulcral y cruel no llegaba aun con su maquinaria mortal dejando sus vestigios del desarrollo. Sin dudar se observa que el panorama de él poeta y de su región fue visto por unos ojos de una manera diferente y por ello el hombre y el perro fueron amigos. El Pudo escribir la realidad de un panorama que hoy es casi un recuerdo con la pena, la nostalgia, la alegría del niño y del peón e incluso la del bandido cuyo fruto suele no ser lo más sublime, pero él con su fina inteligencia todo lo hizo vigente y tuvo la cualidad de transformar los campos y la comedia humana en una luz con su propio destino y más profundamente en una perpetuidad exclusivamente literaria.