dimanche 4 avril 2010

Bélen VALDÉS/ La voz y la memoria


La voz y la memoria
Por Belén Valdés *

Luis A. Torres, Luciano Díaz (Comp.), La voz y la memoria. Antología de la poesía chilena en Canadá, Santiago, RIL Editores, 2009, 218 p.

El exilio forzado o la inmigración llena de un voluntarismo a veces irreal, son los dos elementos que constituyen, como temáticas neurálgicas, el sentido de esta antología poética, la cual reúne a diez compatriotas que habitan la lejana y fría tierra de Canadá.

A partir de esto, la memoria, se presenta como una invitación inicial para ir recorriendo las páginas del libro: las múltiples significaciones del pasado, las proyecciones del presente y las huellas del olvido, se van construyendo como un complejo telar, en la cual las subjetividades y las objetividades propias de los procesos históricos en que los sujetos nos fundimos, consiguen integrar un lugar en donde la palabra cobra un sentido especial, como herramienta y también como medio de lucha en un contexto ajeno a las cotidianeidades, al idioma, las costumbres, en fin un lugar culturalmente distinto. Los recuerdos, la familia, los amigos, la cocina, la soledad, la ciudad, los proyectos, las ruinas y los sueños se conjugan una y otra vez entre las desesperanzas, las angustias, las posibilidades, la nostalgia y las incertidumbres. Y no podría ser de otra manera, puesto que la lejanía evoca distintos sentimientos que son percibidos en distintas dimensiones a través de las páginas. La contradicción del país visto vuelta la cabeza y del país presente, contribuye a que cuestiones como la integración o la identidad sean constantes en la poesía que recorre el libro: la condición de exiliados políticos y también de exiliados sociales, sitúa la necesidad del habla. “Por eso lo que fue el viaje del retorno se convirtió en la huida”, nos dice Luis Torres, y que expresa con una nitidez un tanto desgarrante, el testimonio de toda una generación de despojados del terror. Así mismo, Jaime Serey, nos presenta una crítica aguda y política: en el verso final de Elegía a Teófilo Cid, se proyecta una imagen implícita, en parte, de la otra generación: “Lo único que quiero es darle las espaldas @ una sociedad/ Que comienza @ podrirse por dentro”. Esto nos habla de dos cosas básicamente. La neutralidad en la palabra no existe y ésta esta cargada de formas de ver el mundo, de comprenderlo y de interpretarlo. “Mi país/agudo vigilante/reside en mi hombro derecho”, nos versa Carmen Rodríguez. Y no podría ser más certero el vínculo de la palabra con la memoria, pues esta se constituye como un proceso complejo de resignificación del pasado y del presente, que posiciona esquemas organizadores de sentido en la vida cotidiana, instalando límites y también aperturas. La palabra de quienes recuerdan, se sitúa, de esta manera, no sólo como una declaración o una posibilidad, se alza como un derecho a no olvidar lo que somos. Ya lo decía Blas de Otero, “Si he perdido la vida, el tiempo, todo/ lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra”.

*Belén Valdés O, corresponsal en Chile de EL EMILIO

Leer Poesía de los Poetas & articulo:
-
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/2009/07/luis-torres-luciano-diazla-voz-y-la.html
- http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/2009/07/la-voz-y-la-memorialanzamiento-critica.html

Por leer & mas informaciones:
-
http://fis.ucalgary.ca/ACH/Registro/Hispanocanadiense/index.html

Para comprar:
-
http://www.bazuca.com/libro-7342319-La-Voz-Y-La-Memoria.-Antolog%C3%ADa-De-La-Poes%C3%ADa-Chilena-En-Canad%C3%A1-9789562846592