
Jack Farfán Cedrón (jagot@hotmail.com)
Revista Kcreatinn sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Revista+Kcreatinn+
Jack Farfán Cedrón sobre Azul@rte:
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Gravitación del amor
De Jack Farfán Cedrón
Caxamarca: Oficina General de Investigación-Editor. UNC, 2009.
Son presencias, presencias y voces que traen de cerca, de lo profundo del que lee, del corazón, la reflexión y la belleza súbita que quiere arrastrarnos a la órbita del amor en todas sus vertientes. Porque el poemario de Jack Farfán Cedrón Gravitación del amor no es sólo un canto romántico, no es sólo el amor por el otro lo que encontramos en cada página; hay más. Hay mucho de canto a uno mismo, de búsqueda y encuentro de los propios sentimientos hacia uno mismo. Porque al exponernos al otro, necesariamente nos reflexionamos a nosotros mismos y nos vemos en la medida en la que vemos al otro. Por eso el poeta nos descubre una faceta difícil de ver en otras obras: el amor al otro y su influencia en nosotros.
Construidos sobre una base estética impecable, Gravitación del amor nos sumerge en un océano de imágenes cargadas de rotundos colores, de compactas sensaciones. El lector atento observará que en estos poemas nada es casual, nada sobra, por mucho que uno quiera buscarlo: cada palabra se presta a la estética que Jack Farfán Cedrón quiere imponer a su poesía.Otra cosa es el ritmo, cuyo manejo limpio y constante es fundamental para el texto. Los poemas han de ser leídos a media voz, respirando alma, modulando el fraseo que como una cadencia de olas va trayendo de lejos lo necesario para que el ritmo juegue su papel estético en esta obra.
El amor en estos poemas no es un amor descafeinado y rosa, es un amor subyugante, recio, que lleva al poeta a decir en uno de los poemas “…adoré la inanición de verte…”, rompiendo así, en un verso, cualquier atisbo de cursilería innecesaria para el amor. Pero no se queda allí, en otro momento exclama “…Qué es ser tú/Qué yo devuelve su espejo perseguido/Cuando el asco de la distancia nos une más…” Vemos cómo el amor traspasa su ser más superficial para instalarse en una pasión profunda, que arrastra, que desborda.
No es fácil este poemario. El lector se queda desnudo ante la búsqueda de esa gravitación, ante el hecho de que los que aman se exponen, se duelen, se desvelan y desean ser devorados por el amado. Es un reconocimiento de las emociones más cercanas al amor. Reconcilia el poeta al lector consigo mismo al ponerle delante un espejo, una profecía, un deseo.
Gravitación del amor promete hacernos suspirar de puro entusiasmo. Estamos ante una obra de hondo calado estético que haremos bien en leer y mejor en analizar. Jack Farfán Cedrón sigue creciendo como escritor y aquí está la prueba de lo que venimos diciendo: un poemario que necesariamente debemos leer, recomendar y distribuir ampliamente. La poesía se lo merece, y los lectores más.
Pedro Crenes Castro
Madrid, febrero de 2010
Publicado por Revista Exquioc
Revista Exquioc
Cajamarca, Cajamarca, Peru
Magazine creation. Manager: Jack Farfán Cedrón; Perú, 1973. He has published “Pasajero irreal” and “Vironte”, in 2005; in 2006, “Cartas” and the number of plaquettes “Al Castor”; in 2007, “Ángel”, “Las ramas de la noche” and “El leve resquicio del amor”; and in 2009 “Ángeluz”, “La Hendidura del Vacío”, “Series absurdas” and “Gravitación del amor I” (e-Books). Processing: “El Águila de Zaratustra”, “Diario”, “Diccionario”, and some books of poetry. Weekly postea hybrid texts in the blog “El Águila de Zaratustra” and disseminates literature in the online magazine “Exquioc”, while editing the magazine printed and online “Kcreatinn”. He has published in literary reviews “El Hablador” (Perú), “Letralia” (Venezuela), “Azularte” (Canadá); “En taquilla”, “La Comuna de los desheredados” (España), “Revista de Letras” (Argentina) and “Destiempos” (México). In 2006 he was 2nd place in the survey: “Who would give the prize to the young poet Perú?” and the 3rd in the “III Concurso Región Norte Literario”. In 2008, the INDECOPI gave “recognition for his contribution to the respect and promotion of intellectual property in Perú”. Prepares special Mario Vargas Llosa.
***
Jack Farfán es un poeta que no necesita de viento a favor para que la carabela de sus palabras surque con rumbo certero y desconocido. Su poesía refulge un viviente testamento de lo que será. Porque en cada libro o artículo que he leído de él se aprecian las aperturas de campo que anuncian la permutación sin dejar de ser, en ningún momento, fiel a sí mismo.
Sobre todas las cosas Jack Farfán es un poeta y antepone un buen verso a cualquier cumplimiento de orden práctico. Porque él sabe que sólo la literatura permanece y sus latidos bombean palabras en vez de sangre. Jack Farfán persevera. Su compromiso con la literatura es extensible a la vida entera, ya que uno se retrata en lo que escribe. Y lo que escribe Jack es vital. Su perseverancia, rayana con la contumacia, y sus argumentos literarios son el mayor rasgo de carácter y verdad.
Sólo dedican la vida por completo a la lectura y la escritura aquellas personas que no dan liebre por gato –y cambio el orden de los animales porque prefiero los felinos-. De Jack me puedo fiar. Te puedes fiar. Nos podemos fiar. Y, en medio de una sociedad planetaria en crisis, sobre todo éticamente, la honestidad es un valor más en alza que nunca.
El autor no se esconde y, además de la lógica abstracción poética, nos topamos con verdades bellamente enunciadas: “(…) deberé / Ser invisible al soplo de la grandeza”; “Siento la cruz de los abismos”, "la lluvia bendice" y verdades con saborcillo clásico: “De oro es la paciencia”.
Desde el día en que lo conocí vi una persona letraherida, que es lo mejor que puedo mentar de cualquiera que escriba. Hay quienes escriben en sus ratos de ocio o cuando llega la inspiración. Hay quienes beben, comen, trabajan, pagan sus impuestos, salen a pasear, fornican. Él antepone su proyecto de vida literario a cualquier actividad. Lee y escribe y luego, además, come y bebe para no morir deshidratado, es decir, para poder seguir escribiendo. Es un hecho sobresaliente en alguien que ha dedicado sus esfuerzos académicos a la ingeniería, en su caso, forestal.
Cualquiera diría que gastar la vida en escribir –tarea, aunque prestigiosa, sin remuneración justa-, es, hasta cierto punto, malgastarla. Todo lo contrario. Él sabe que el ser humano es menos que un suspiro en la Historia de la Humanidad y que si con algo se puede restar el absurdo de vivir es pariendo ideas por escrito. Este verbo –parir- nos trae la maternal figura del creador, el lado femenino de Jack.
Hay algo definitorio en los títulos de los libros cuando están bien elegidos. La gravitación que nos propone en el título newtoniano de su nueva entrega habla por sí sola. Me parece superior a Pasajero irreal, por ejemplo. Con ella hace del movimiento una danza. Nos deja un verbo intransitivo –gravitar- referente a cuerpos y pesos que forma un todo cosificado por la limitación. La segunda parte del título –el amor-, a su vez, es una condena que nos acerca paradójicamente a la libertad. Con el añadido de que, en su curso, hay carga y responsabilidad: la natural atracción entre dos objetos con masa no es inocente. Hay que pagar por ella, por la condenatoria suerte de estar vivos y sentir.
El valor literario está en lo que se escribe, sin duda, pero muchas veces lo que se escribe parte de una disposición natural a escribir. Julio Camba dijo que la literatura se podía convertir en una profesionalización de la tara sicológica. Jack indaga en ello y obtiene pruebas que refuta ante el folio en blanco.
Qué agua reina la serenidad es un título que pone las cosas en su sitio. Cuidadosamente evocador y respetuoso con la naturaleza que nos trajo al mundo. A partir de él, los versos caen en torrente. Llegan los juncos sobrevolados, la tibieza de lecho, la altura del miedo o las manos derretidas. Versos iniciados por mayúscula, siguiendo la tradición que recogieron Guillén y Cernuda, que podría romper la lectura pero acerca el verso como unidad. Qué agua reina la serenidad, Siguiendo la mano encontrada o Nada es lo que toca son títulos perfectos. O el subjetivo Cupo en la piedra la fuente cuyo fondo.
He disfrutado de las noventa páginas en tres lecturas demoradas. No pretende esta emisión hacer un análisis detallado de la obra, sino hablar de un autor que, seguro, es conocido por quienes han acudido al feliz alumbramiento de su nuevo hijo. Es decir, presentarlo a quienes ya lo conocen. Hablarles a todos desde la lejanía cercana española. Decirles cómo se ve desde esta latitud el mérito de Jack Farfán Cedrón. Quiero felicitarle por un libro que constata con calidad el camino correcto.
La cultura siempre parece encerrada. El nombre del país no importa. Primero, por los que la excluyen de su vida y no se acercan a ella y la desprecian como tarea fundamental. Prefieren la televisión o yo qué sé qué. Después, por los comisarios que la custodian, entre ellos, algunos escritores y críticos a los que les cuesta leer cosas nuevas de autores nuevos.
El mérito siempre estará como valor en sí mismo. Aunque siempre queden cuatro paniaguados que entorpecen el camino. Hay que atreverse a leer. No digo que todo valga. No. En absoluto. Digo que la poesía de Jack Farfán vale.
Gravitación del amor
De Jack Farfán Cedrón
Caxamarca: Oficina General de Investigación-Editor. UNC, 2009.
Son presencias, presencias y voces que traen de cerca, de lo profundo del que lee, del corazón, la reflexión y la belleza súbita que quiere arrastrarnos a la órbita del amor en todas sus vertientes. Porque el poemario de Jack Farfán Cedrón Gravitación del amor no es sólo un canto romántico, no es sólo el amor por el otro lo que encontramos en cada página; hay más. Hay mucho de canto a uno mismo, de búsqueda y encuentro de los propios sentimientos hacia uno mismo. Porque al exponernos al otro, necesariamente nos reflexionamos a nosotros mismos y nos vemos en la medida en la que vemos al otro. Por eso el poeta nos descubre una faceta difícil de ver en otras obras: el amor al otro y su influencia en nosotros.
Construidos sobre una base estética impecable, Gravitación del amor nos sumerge en un océano de imágenes cargadas de rotundos colores, de compactas sensaciones. El lector atento observará que en estos poemas nada es casual, nada sobra, por mucho que uno quiera buscarlo: cada palabra se presta a la estética que Jack Farfán Cedrón quiere imponer a su poesía.Otra cosa es el ritmo, cuyo manejo limpio y constante es fundamental para el texto. Los poemas han de ser leídos a media voz, respirando alma, modulando el fraseo que como una cadencia de olas va trayendo de lejos lo necesario para que el ritmo juegue su papel estético en esta obra.
El amor en estos poemas no es un amor descafeinado y rosa, es un amor subyugante, recio, que lleva al poeta a decir en uno de los poemas “…adoré la inanición de verte…”, rompiendo así, en un verso, cualquier atisbo de cursilería innecesaria para el amor. Pero no se queda allí, en otro momento exclama “…Qué es ser tú/Qué yo devuelve su espejo perseguido/Cuando el asco de la distancia nos une más…” Vemos cómo el amor traspasa su ser más superficial para instalarse en una pasión profunda, que arrastra, que desborda.
No es fácil este poemario. El lector se queda desnudo ante la búsqueda de esa gravitación, ante el hecho de que los que aman se exponen, se duelen, se desvelan y desean ser devorados por el amado. Es un reconocimiento de las emociones más cercanas al amor. Reconcilia el poeta al lector consigo mismo al ponerle delante un espejo, una profecía, un deseo.
Gravitación del amor promete hacernos suspirar de puro entusiasmo. Estamos ante una obra de hondo calado estético que haremos bien en leer y mejor en analizar. Jack Farfán Cedrón sigue creciendo como escritor y aquí está la prueba de lo que venimos diciendo: un poemario que necesariamente debemos leer, recomendar y distribuir ampliamente. La poesía se lo merece, y los lectores más.
Pedro Crenes Castro
Madrid, febrero de 2010
Publicado por Revista Exquioc
Revista Exquioc
Cajamarca, Cajamarca, Peru
Magazine creation. Manager: Jack Farfán Cedrón; Perú, 1973. He has published “Pasajero irreal” and “Vironte”, in 2005; in 2006, “Cartas” and the number of plaquettes “Al Castor”; in 2007, “Ángel”, “Las ramas de la noche” and “El leve resquicio del amor”; and in 2009 “Ángeluz”, “La Hendidura del Vacío”, “Series absurdas” and “Gravitación del amor I” (e-Books). Processing: “El Águila de Zaratustra”, “Diario”, “Diccionario”, and some books of poetry. Weekly postea hybrid texts in the blog “El Águila de Zaratustra” and disseminates literature in the online magazine “Exquioc”, while editing the magazine printed and online “Kcreatinn”. He has published in literary reviews “El Hablador” (Perú), “Letralia” (Venezuela), “Azularte” (Canadá); “En taquilla”, “La Comuna de los desheredados” (España), “Revista de Letras” (Argentina) and “Destiempos” (México). In 2006 he was 2nd place in the survey: “Who would give the prize to the young poet Perú?” and the 3rd in the “III Concurso Región Norte Literario”. In 2008, the INDECOPI gave “recognition for his contribution to the respect and promotion of intellectual property in Perú”. Prepares special Mario Vargas Llosa.
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Jack Farfán es un poeta que no necesita de viento a favor para que la carabela de sus palabras surque con rumbo certero y desconocido. Su poesía refulge un viviente testamento de lo que será. Porque en cada libro o artículo que he leído de él se aprecian las aperturas de campo que anuncian la permutación sin dejar de ser, en ningún momento, fiel a sí mismo.
Sobre todas las cosas Jack Farfán es un poeta y antepone un buen verso a cualquier cumplimiento de orden práctico. Porque él sabe que sólo la literatura permanece y sus latidos bombean palabras en vez de sangre. Jack Farfán persevera. Su compromiso con la literatura es extensible a la vida entera, ya que uno se retrata en lo que escribe. Y lo que escribe Jack es vital. Su perseverancia, rayana con la contumacia, y sus argumentos literarios son el mayor rasgo de carácter y verdad.
Sólo dedican la vida por completo a la lectura y la escritura aquellas personas que no dan liebre por gato –y cambio el orden de los animales porque prefiero los felinos-. De Jack me puedo fiar. Te puedes fiar. Nos podemos fiar. Y, en medio de una sociedad planetaria en crisis, sobre todo éticamente, la honestidad es un valor más en alza que nunca.
El autor no se esconde y, además de la lógica abstracción poética, nos topamos con verdades bellamente enunciadas: “(…) deberé / Ser invisible al soplo de la grandeza”; “Siento la cruz de los abismos”, "la lluvia bendice" y verdades con saborcillo clásico: “De oro es la paciencia”.
Desde el día en que lo conocí vi una persona letraherida, que es lo mejor que puedo mentar de cualquiera que escriba. Hay quienes escriben en sus ratos de ocio o cuando llega la inspiración. Hay quienes beben, comen, trabajan, pagan sus impuestos, salen a pasear, fornican. Él antepone su proyecto de vida literario a cualquier actividad. Lee y escribe y luego, además, come y bebe para no morir deshidratado, es decir, para poder seguir escribiendo. Es un hecho sobresaliente en alguien que ha dedicado sus esfuerzos académicos a la ingeniería, en su caso, forestal.
Cualquiera diría que gastar la vida en escribir –tarea, aunque prestigiosa, sin remuneración justa-, es, hasta cierto punto, malgastarla. Todo lo contrario. Él sabe que el ser humano es menos que un suspiro en la Historia de la Humanidad y que si con algo se puede restar el absurdo de vivir es pariendo ideas por escrito. Este verbo –parir- nos trae la maternal figura del creador, el lado femenino de Jack.
Hay algo definitorio en los títulos de los libros cuando están bien elegidos. La gravitación que nos propone en el título newtoniano de su nueva entrega habla por sí sola. Me parece superior a Pasajero irreal, por ejemplo. Con ella hace del movimiento una danza. Nos deja un verbo intransitivo –gravitar- referente a cuerpos y pesos que forma un todo cosificado por la limitación. La segunda parte del título –el amor-, a su vez, es una condena que nos acerca paradójicamente a la libertad. Con el añadido de que, en su curso, hay carga y responsabilidad: la natural atracción entre dos objetos con masa no es inocente. Hay que pagar por ella, por la condenatoria suerte de estar vivos y sentir.
El valor literario está en lo que se escribe, sin duda, pero muchas veces lo que se escribe parte de una disposición natural a escribir. Julio Camba dijo que la literatura se podía convertir en una profesionalización de la tara sicológica. Jack indaga en ello y obtiene pruebas que refuta ante el folio en blanco.
Qué agua reina la serenidad es un título que pone las cosas en su sitio. Cuidadosamente evocador y respetuoso con la naturaleza que nos trajo al mundo. A partir de él, los versos caen en torrente. Llegan los juncos sobrevolados, la tibieza de lecho, la altura del miedo o las manos derretidas. Versos iniciados por mayúscula, siguiendo la tradición que recogieron Guillén y Cernuda, que podría romper la lectura pero acerca el verso como unidad. Qué agua reina la serenidad, Siguiendo la mano encontrada o Nada es lo que toca son títulos perfectos. O el subjetivo Cupo en la piedra la fuente cuyo fondo.
He disfrutado de las noventa páginas en tres lecturas demoradas. No pretende esta emisión hacer un análisis detallado de la obra, sino hablar de un autor que, seguro, es conocido por quienes han acudido al feliz alumbramiento de su nuevo hijo. Es decir, presentarlo a quienes ya lo conocen. Hablarles a todos desde la lejanía cercana española. Decirles cómo se ve desde esta latitud el mérito de Jack Farfán Cedrón. Quiero felicitarle por un libro que constata con calidad el camino correcto.
La cultura siempre parece encerrada. El nombre del país no importa. Primero, por los que la excluyen de su vida y no se acercan a ella y la desprecian como tarea fundamental. Prefieren la televisión o yo qué sé qué. Después, por los comisarios que la custodian, entre ellos, algunos escritores y críticos a los que les cuesta leer cosas nuevas de autores nuevos.
El mérito siempre estará como valor en sí mismo. Aunque siempre queden cuatro paniaguados que entorpecen el camino. Hay que atreverse a leer. No digo que todo valga. No. En absoluto. Digo que la poesía de Jack Farfán vale.
