dimanche 4 avril 2010

Marta SEPÚLVEDA/La voz más sabia del mundo




Sobre Azul@rte:
http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/search?q=Marta+Sep%C3%BAlveda


LA VOZ MÁS SABIA DEL MUNDO
Por Marta Sepúlveda

Bien, después de un silencio más largo que una semana sin carne, sin Uribe en los noticieros o sin otro desplome del Dow Jones y a pesar de otras hecatombes; escribo este post a petición de unas amigas colombianas con las cuales compartí una tarde de tertulia deliciosa y literaria en casa de mi amiga Maria Elisa hace unos meses. Antes de entrar en materia, quiero aclarar que no se trató de aquellas tertulias encopetadas en las cuales alguien habla de un autor y el resto come y toma trago, conversa sobre las desastrosas novedades del gobierno, del planeta o de su vida personal, que bien sea dicho de paso, da lo mismo. Y no me digan que no, fíjense y verán: “Como te parece la última de… (pongan en el espacio punteado el nombre del mandatario correspondiente a su país, del organismo internacional en discordia o la ONG pirata, de la firma de asesores inversionistas, comunidad religiosa, o pareja de turno) –continúe…
- Nononoooo, es que yo pensé que ya habíamos tocado fondo, pero mentira…la ley de Murphy se cumple y nos demuestra que toda situación es susceptible de empeorar” -y prosiga con la historia de su crisis personal, política, religiosa, o financiera que quiera comentar-.

Pero bueno, de vuelta a lo de la razón del post, los postres literarios desviaron a los asuntos cotidianos de la vida y a filosofar sobre la poesía, ruta por la cual se termina siempre en la especulación sobre cotidianidades y acerca de las pequeñas o grandes consideraciones que nos motivan a preguntarnos quiénes somos y para dónde vamos.

En fin, sobre la sabiduría profunda que da la experiencia y las duras lecciones aprendidas a veces a golpes de muro contra nuestros entumecidos cerebros.

En semejante escenario, yo expresé mi admiración por la que yo considero la VOZ más sabia del mundo: Esa que escuchamos en las grabaciones de los mensajes del imprescindible GPS moderno. Esa, que por más perdidos que estemos nos endereza el camino. Por más que no le hagamos caso, tomemos la ruta equivocada a conciencia de que contravenimos sus instrucciones, nunca pierde la compostura y segundos después de la metida de pata, nos responde con toda serenidad una sola y pacífica palabra: RECALCULANDO.

Acto Seguido nos entrega sin protestas, sin levantar una ceja y sin el consabido “te lo dije”, la siguiente coordenada de una nueva ruta, para llevarnos directico al objetivo correcto.

Sin necesidad de retirarnos cuarenta días en el desierto, sin dolorosos ayunos, sin largas cesiones de meditación….No importa si usted es de los descendientes de Moisés, que duró cuarenta años perdido en el desierto por aquello de NO PREGUNTAR, por no parecer ignorante o perder el control de que: Yo soy el que manda carajo.

Ella simplemente recalcula sin inmutase, las veces que sean necesarias. Qué sabiduría, qué propiedad, qué muestra tan certera de lo que es un corazón iluminado –aunque sea electrónico-. Ya quisiera para mí la misma entereza de esta sabia conciencia. Esa misma cordura, esa capacidad de reorientarse sin perder el estilo, sin parecer un pobre idiota que da tumbos en circulo como corcho en un remolino embarrándola siempre en el mismo punto, diciéndole a todos que si para no sacrificar su nivel de comodidad, que en términos menos amables lo convierten en un pobre g…..òn.

Volviendo a aquella tarde, estuvimos todos de acuerdo, en que de hoy en adelante, no habrá necesidad de inspirarnos en nuestros infalibles mandatarios para aprender ecuanimidad. En que no habrá santo más efectivo para tramitar nuestras plegarias, en que sale mas barato escuchar la única doctrina, reducida a una sola palabra poderosa y verdadera, un mantra con el nombre y la voz electrónica de Dios: RECALCULAR, más contundente que el OM, mas sonoro y de paso mas “in”.

Practíquelo y verá que no se equivoca. Cada vez que vaya a pronunciar un madrazo iracundo por algo que no le salió bien, recalcule y encamínese hacia lo que si desea. Cada vez que Uribito salga a hablar de otros 4 años, usted simplemente cambie el canal y sintonice uno de esos espectaculares documentales de Discovery donde enfoquen esas maravillosas y verdes planicies de esas que ya casi no quedan. Cada vez que su pareja le saque la piedra por la razón que sea, recalcule y haga por su lado lo que aconsejan los gringos, uno solo debe hacer lo que debe hacer.

Recalcule la dieta después de pecar mortalmente con el postre del almuerzo a mitad de semana, recalcule los pagos después de ver el saldo rojo de su chequera, o de recibir la tradicional llamada de los cobradores un domingo a las siete AM o de haberse pasado de copas y amanecer con un intruso en una cama desconocida, recalcule y siga sin detenerse, sin ofuscarse y sin ganarse el estrés mortal de la auto-culpa que le rompe la entrañas a punta de gastritis.

No le prometo que llegue bueno y sano a donde quería. Pero si puedo garantizarle que tendrá una existencia más placentera con el uso de esta fórmula, que se acerca mucho a lo que yo llamaría haber encontrado el secreto del Tao, la última verdad, que afirma que todas las experiencias son perfectas para llegar a la tan anhelada iluminación. Como quien dice en buen español, a un grado saludable de importaculismo, que nos permita sobrevivir sin extinguirnos entre tanto caos, en que llegar al paraíso en condiciones de disfrutarlo pareciera imposible.

***
ENK CHILDREN´S CLUB EN NEW YORK
Por Marta Sepúlveda


El ENK Children´s Club celebrado este fin de semana en New York fue para retailers, diseñadores, y vendedores de ropa infantil un evento sin demasiadas sorpresas. El coletazo de la recensión se dejó sentir en el tráfico de grandes compradores y aquí estamos con mi jefa, más muertas que vivas después de la maratónica preparación de nuestra colección. Ya se sabe que otoño no es la mejor de las estaciones en cuanto a ventas, así que bueno, lentas las visitas, las ventas, las ganancias, y así todo el dominó.

En compensación, el invierno decidió darse por vencido y dejó que el sol derritiera sus enaguas blancas, por lo cual, ya solo quedan los estragos de su friolento festín en las esquinas de los parques, donde nieve y barro envejecen en pequeños montoncitos ignorados por niños y adultos que ya salen a celebrar.Pude darme el lujo de un paseo largo por el west side y ver como en Central Park se desentumen los patines, las bicicletas y las colas de los perros.

Desde nuestra habitación en el piso 46 del Millenium Hotel en pleno corazón de Times Square, el mundo es un grito de luces sobre el cielo. Ruge el siempre nuevo Lion King y la esfera muda con su reloj barroco del edificio de enfrente, contrasta con las paredes vivientes de los otros. New York de noche son dos palabras grandes.

En el show como en la vida hay cosas que no cambian: Chinos ofreciendo de todo, desde vestidos blancos de seda como para vestir un bebé en sus funerales, que por alguna extraña razón se vendían como pan caliente, sin que yo lograra entender porqué. Vestidos abarrotados de cristales, grabados, imágenes, a unos precios tan absurdamente bajos que no tienen competencia. Judíos negociando las compras de la temporada con su grupo de asesores. Los miro atónita mientras pienso en mi preciosa tía Beatriz, con sus 83 años colgados hace tres meses de una sonda en el Mount Sinai a cuarenta calles del show. Stands de ropa igualita a las paupérrimas tiendas de los pueblos de mi país, al lado de vitrinas atestadas de estampados, prendas ecológicas, tenis y botas repletos de lentejuelas. Un puesto extraño de solo ropa negra para bebés, vestidos de peluche y un miserable café de Starbucks a 3.50 en la cafetería. Vestidos plásticos y transparentes, cobijas orgánicas, abrigos de lana con botones luminosos.

Por la noche en la esquina de Toy´s R Us, un negro gigantesco vestido de Batman se toma fotos con los turistas y da instrucciones para proteger la ciudad.

Ya es tarde, afuera el Hudson es una línea oscura de luces temblorosas. El show y esta visita mía a la magia neoyorkina y a mi adorada tía Betina que me cuestiona tanto sobre los que merecen vivir y los que no, son historia. Todo pasa, todo acaba. Queda atrás la estupenda cena en Carmine´s. Y aunque parezca mentira, contra muchos pronósticos médicos la vida sigue para mi, de regreso a mi Miami del alma, a casa, y seré otra vez Marta. No la de Brodway, no la fashion, ni la de la que recorre deliciosamente sola la gran manzana, sino la Marta de todos las noches en mi apartamento con una hamaca en el balcón para espiar el cielo.