
"El poeta está ahí / para que el árbol no crezca torcido"
Por Patricio Pron
Aunque hace algo más de cincuenta años que Nicanor Parra publicó Poemas y antipoemas (1954), el impacto de esa colección seminal en la literatura producida en español no parece remitir. Como afirma el crítico y escritor argentino Elvio E. Gandolfo, Poemas y antipoemas "fue una bomba de profundidad, cuya necesidad imperiosa se captaría a pleno una década más tarde" (10); la solución que Parra ofrecía allí a la pregunta acerca de cómo crear una lengua poética que fuese privada a la vez que pública (que es uno de los deberes principales del escritor, no sólo del poeta) sigue siendo adoptada por los escritores, tanto por aquellos que se dicen sus discípulos como por los que afirman no serlo, así de grande es su influencia.
En Poemas y antipoemas, pero también en el resto de su obra poética, la anterior y la que le seguiría, hay una voluntad decidida de explotar el contenido poético de la lengua coloquial; contra otros proyectos de similar índole, en el de Parra no hay rastros de paternalismo: no se trata de "acercar la poesía" al habla cotidiana (sueño recurrente de poetas progresistas y pesadilla habitual de lectores) sino de extraer de ese habla cotidiana un lirismo que no excluye el sarcasmo, la ironía, el epigrama, que parecen haber pasado desapercibidos hasta la aparición del poeta chileno. Su recreación poética de la lengua de uso tampoco excluye el aspecto específicamente social de esa lengua que, nuevamente en palabras de Gandolfo,"suele presentar rasgos de la corte de los milagros que han ido fabricando las ciudades latinoamericanas en sus calles, barrios, plazas y oficinas: borrachos, vagabundos, falsos profetas, fanfarrones, tías macabras, oficinistas, engreídos, mujeres como fieras, simples energúmenos" (12).
En los mejores poemas de Parranda larga el lector asiste a la creación de una lengua poética a partir de elementos de lo que en ocasiones es llamado la cultura "baja". En su Manifiesto (1963), Parra reivindica el carácter político de esa elección: "Contra la poesía de las nubes / Nosotros oponemos / La poesía de la tierra firme / [...] Contra la poesía de salón / La poesía de la plaza pública / La poesía de protesta social" (150). Sin embargo, esa "protesta social" es presidida por un gesto humorístico, algo que emparenta a Parra con los situacionistas franceses. Según Gandolfo, el chileno "empleó una y otra vez el enfoque conceptual, situacionista. Como esos cuatro sonetos donde las letras son reemplazadas, todas, por pequeñas cruces de cementerio. O aquel recital donde anunció que leería un soneto censurado, y se quedó (dramáticamente) callado el tiempo exacto que habrían durado las palabras dichas" (12).
Este gesto humorístico de Parra tiene por función actuar como revulsivo no sólo de los hábitos que presiden la lectura de poesía y la particular relación entre un poeta y su obra sino también de otras instituciones como la del nacionalismo chileno ("Creemos ser país / y la verdad es que somos apenas paisaje", 221), la relación tópica entre vejez y ternura ("Yo no soy un anciano sentimental", 246), la política revolucionaria ("No creo en la vía pacífica", 243) o el Papado ("Los cardenales están molestos conmigo / porque no los saludo como antes / ¿demasiado solemne? / es que soy el Papa caramba", 337). La falta de seriedad y las "salidas de tono" del poeta, que operan en el lector como iluminaciones breves e incisivas (por ejemplo la muy bella del título), son parte constitutiva de su obra y, por lo tanto, uno de sus legados más importantes; autores como el argentino Rodolfo Enrique Fogwill y el chileno Roberto Bolaño, por nombrar sólo a dos de ellos, absorbieron ese aspecto particular de su influencia a tal punto que su obra es difícil de concebir sin la sombra descomunal de Parra.
Aunque el lector español disponía ya de ediciones recientes de Poemas y antipoemas (Cátedra, 1988) y de Poesía y antipoesía (Castalia, 1994), además de dos obras reunidas, Páginas en blanco (Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2001) y Obras completas & algo + (Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2006), se echaba de menos una edición a precio asequible que permitiera al lector que no conozca a Parra introducirse en su obra y en su particularísima visión de la poesía. Esta de Elvio E. Gandolfo reúne poemas de todos los libros publicados por el autor hasta el presente, además de algunos poemas primerizos publicados en revistas, las sorprendentes intervenciones visuales de Artefactos (1972) y los extraordinarios "Discurso de Guadalajara" (1991) y "Discurso del Bío Bío. Los pollitos dicen Río Bío Bío" (1996). Quienes crean encontrar semejanzas entre ambos discursos y el ya famoso "Discurso de Caracas" de Roberto Bolaño no estarán en absoluto desacertados.
Nicanor Parra
Parranda larga: Antología poética
Sel. y pról. Elvio E. Gandolfo
Madrid: Alfaguara, 2010
* Patricio Pron (1975) es escritor. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004 y el Jaén de Novela 2008, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Eñe y Granta (España). Su trabajo como crítico es publicado regularmente en medios como ADNCultura de La Nación (Buenos Aires), Quimera, Letras Libres y Revista de Libros, entre otros. Pron es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999) y El vuelo magnífico de la noche (2001) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007) y El comienzo de la primavera (Literatura Mondadori, 2008), distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año. Es licenciado en comunicación social por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y doctor summa cum laude en filología románica por la Georg-August-Universität de Göttingen (Alemania). Su último libro es El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori, 2010).
Articulo: http://www.elboomeran.com 15/04/2010
Por Patricio Pron
Aunque hace algo más de cincuenta años que Nicanor Parra publicó Poemas y antipoemas (1954), el impacto de esa colección seminal en la literatura producida en español no parece remitir. Como afirma el crítico y escritor argentino Elvio E. Gandolfo, Poemas y antipoemas "fue una bomba de profundidad, cuya necesidad imperiosa se captaría a pleno una década más tarde" (10); la solución que Parra ofrecía allí a la pregunta acerca de cómo crear una lengua poética que fuese privada a la vez que pública (que es uno de los deberes principales del escritor, no sólo del poeta) sigue siendo adoptada por los escritores, tanto por aquellos que se dicen sus discípulos como por los que afirman no serlo, así de grande es su influencia.
En Poemas y antipoemas, pero también en el resto de su obra poética, la anterior y la que le seguiría, hay una voluntad decidida de explotar el contenido poético de la lengua coloquial; contra otros proyectos de similar índole, en el de Parra no hay rastros de paternalismo: no se trata de "acercar la poesía" al habla cotidiana (sueño recurrente de poetas progresistas y pesadilla habitual de lectores) sino de extraer de ese habla cotidiana un lirismo que no excluye el sarcasmo, la ironía, el epigrama, que parecen haber pasado desapercibidos hasta la aparición del poeta chileno. Su recreación poética de la lengua de uso tampoco excluye el aspecto específicamente social de esa lengua que, nuevamente en palabras de Gandolfo,"suele presentar rasgos de la corte de los milagros que han ido fabricando las ciudades latinoamericanas en sus calles, barrios, plazas y oficinas: borrachos, vagabundos, falsos profetas, fanfarrones, tías macabras, oficinistas, engreídos, mujeres como fieras, simples energúmenos" (12).
En los mejores poemas de Parranda larga el lector asiste a la creación de una lengua poética a partir de elementos de lo que en ocasiones es llamado la cultura "baja". En su Manifiesto (1963), Parra reivindica el carácter político de esa elección: "Contra la poesía de las nubes / Nosotros oponemos / La poesía de la tierra firme / [...] Contra la poesía de salón / La poesía de la plaza pública / La poesía de protesta social" (150). Sin embargo, esa "protesta social" es presidida por un gesto humorístico, algo que emparenta a Parra con los situacionistas franceses. Según Gandolfo, el chileno "empleó una y otra vez el enfoque conceptual, situacionista. Como esos cuatro sonetos donde las letras son reemplazadas, todas, por pequeñas cruces de cementerio. O aquel recital donde anunció que leería un soneto censurado, y se quedó (dramáticamente) callado el tiempo exacto que habrían durado las palabras dichas" (12).
Este gesto humorístico de Parra tiene por función actuar como revulsivo no sólo de los hábitos que presiden la lectura de poesía y la particular relación entre un poeta y su obra sino también de otras instituciones como la del nacionalismo chileno ("Creemos ser país / y la verdad es que somos apenas paisaje", 221), la relación tópica entre vejez y ternura ("Yo no soy un anciano sentimental", 246), la política revolucionaria ("No creo en la vía pacífica", 243) o el Papado ("Los cardenales están molestos conmigo / porque no los saludo como antes / ¿demasiado solemne? / es que soy el Papa caramba", 337). La falta de seriedad y las "salidas de tono" del poeta, que operan en el lector como iluminaciones breves e incisivas (por ejemplo la muy bella del título), son parte constitutiva de su obra y, por lo tanto, uno de sus legados más importantes; autores como el argentino Rodolfo Enrique Fogwill y el chileno Roberto Bolaño, por nombrar sólo a dos de ellos, absorbieron ese aspecto particular de su influencia a tal punto que su obra es difícil de concebir sin la sombra descomunal de Parra.
Aunque el lector español disponía ya de ediciones recientes de Poemas y antipoemas (Cátedra, 1988) y de Poesía y antipoesía (Castalia, 1994), además de dos obras reunidas, Páginas en blanco (Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2001) y Obras completas & algo + (Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2006), se echaba de menos una edición a precio asequible que permitiera al lector que no conozca a Parra introducirse en su obra y en su particularísima visión de la poesía. Esta de Elvio E. Gandolfo reúne poemas de todos los libros publicados por el autor hasta el presente, además de algunos poemas primerizos publicados en revistas, las sorprendentes intervenciones visuales de Artefactos (1972) y los extraordinarios "Discurso de Guadalajara" (1991) y "Discurso del Bío Bío. Los pollitos dicen Río Bío Bío" (1996). Quienes crean encontrar semejanzas entre ambos discursos y el ya famoso "Discurso de Caracas" de Roberto Bolaño no estarán en absoluto desacertados.
Nicanor Parra
Parranda larga: Antología poética
Sel. y pról. Elvio E. Gandolfo
Madrid: Alfaguara, 2010
* Patricio Pron (1975) es escritor. Su trabajo ha sido premiado en numerosas ocasiones, entre otros con el premio Juan Rulfo de Relato 2004 y el Jaén de Novela 2008, y antologado en Argentina, España, Alemania, Estados Unidos, Colombia y Cuba. Sus relatos han aparecido en publicaciones como The Paris Review y Zoetrope (Estados Unidos), die horen (Alemania), Etiqueta Negra (Perú), Esquire (México), Eñe y Granta (España). Su trabajo como crítico es publicado regularmente en medios como ADNCultura de La Nación (Buenos Aires), Quimera, Letras Libres y Revista de Libros, entre otros. Pron es autor de los volúmenes de relatos Hombres infames (1999) y El vuelo magnífico de la noche (2001) y de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007) y El comienzo de la primavera (Literatura Mondadori, 2008), distinguida por la Fundación José Manuel Lara como una de las cinco mejores obras publicadas en España ese año. Es licenciado en comunicación social por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y doctor summa cum laude en filología románica por la Georg-August-Universität de Göttingen (Alemania). Su último libro es El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Literatura Mondadori, 2010).
Articulo: http://www.elboomeran.com 15/04/2010
