Entrevista Escritor multifacético
Abandono y redención en un nuevo libro de Skármeta
Por Constanza Rojas V.
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Luego de ver su novela Ardiente paciencia convertida en una ópera en Los Angeles y a poco de celebrar en grande sus 70 años, Antonio Skármeta publica Un padre de película . Con esta nueva obra, se suma a la tradición del "huacho" chileno.
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Antonio Skármeta (Antofagasta, 1940) está en todas partes. Se espera el estreno en Chile de "El baile de la victoria", película dirigida por Fernando Trueba basada en su novela homónima; en el Festival de Teatro de Nápoles en Italia se llevó a las tablas su texto "18 kilates", y hace unas semanas estuvo en Los Angeles para ver el estreno de "Il Postino", la ópera que convirtió a Plácido Domingo en Pablo Neruda con un texto inspirado en su libro Ardiente paciencia (1985).
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Por estos días, ha estado en Madrid, Barcelona, Bilbao y en la Feria del Libro de Fráncfort. Estará también en Berlín y en París para presentar lo que es su "último gran amor": Un padre de película , novela editada por Planeta, que estará esta semana en las librerías chilenas. Europa, Latinoamérica y Estados Unidos; narrativa, dramaturgia, cine y teatro. La omnipresencia y vigencia de Skármeta a días de cumplir sus 70 años es notable. No es de extrañar, entonces, que planee celebrar su aniversario en grande (ver recuadro).
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.Movimiento espontáneo
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-¿Cómo vivió el estreno de "Il Postino"?
-Fue algo completamente maravilloso. Por muy grande y estelar que sea el elenco, uno siempre debe tener un poco de cautela, porque no se sabe si va a desembocar en una obra maestra o no. Acá resultó absolutamente maravilloso. Una cosa es el ambiente del público, la ovación permanente de pie, las declaraciones continuas de Plácido Domingo diciendo que está enamorado del papel, y que celebra haber hecho este personaje, porque ya está pensando en su despedida. Pero después viene la crítica. Y cuando apareció: ¡éxito mundial! Uno no debiera prestar importancia a estas cosas, pero Domingo tuvo la grandiosidad de llamarme al centro del escenario y tomarme de la mano. Se respetó muchísimo el espíritu original de la obra, hay fragmentos textuales de la novela. Es de esas experiencias que se te quedan en el centro del corazón.
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En el vuelo de regreso a Chile, desde Los Ángeles, Skármeta venía leyendo una biografía de Bob Dylan. En ella se contaba que cuando el músico tocó por primera vez en vivo la canción "Who Killed Davey Moore" -dedicada al boxeador que murió brutalmente golpeado en una pelea-, dijo al público las siguientes palabras: "Esta es una canción acerca de un boxeador. Bueno, en realidad no tiene nada que ver con el boxeo, es sólo una canción acerca de un boxeador. Pero, realmente, no tiene nada que ver con un boxeador; en realidad, no tiene que ver con nada. Es solamente que puse estas palabras juntas. Eso es todo".
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Entonces, Skármeta pensó que si alguna vez le preguntaban por qué ahora publicaba una novela como Un padre de película , luego de haber escrito lo que ha escrito y vivido lo que ha vivido, daría algo así como respuesta. "Me nació del alma, no hay un por qué ni un cómo. Fue un movimiento espontáneo".
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El padre que abandona
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El escenario de la novela lo encontramos en los mapas de Chile. Se trata de Contulmo, un pequeño pueblo del sur, cercano a Angol, un poco al norte de Temuco. El tiempo, en cambio, Skármeta lo define como uno "esencial", indeterminado, pero que juntando referencias cinematográficas y de la cultura popular -que abundan en la novela- permite remitirnos a los años 60.
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Es un lugar del que todos se marchan para buscar oportunidades, donde todos tienen la tibia sensación de ser personajes secundarios y donde quien se queda merece ser un héroe.
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Uno de estos héroes es Jacques, joven de 21 años que narra la historia. Es profesor de la escuela del pueblo, y en sus ratos libres traduce textos desde el francés para ganar algunos pesos. El idioma lo aprendió de su padre, quien provino de ese país, y que lo abandonó a él y a su madre el mismo día en que Jacques regresó con su diploma de graduación desde Angol. El joven baja del tren, y Pierre se sube, convirtiéndose en una ausencia determinante para la identidad de Jacques. Su madre lava sábanas en un hotel, escuchan radioteatros en la noche y la escasa información que en ocasiones tienen de Pierre proviene del molinero, amigo de Jacques.
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"La novela aborda la tradición del padre -explica Skármeta-. Él es Europa en Chile, es la tradición culta, elegante, el joven se ha hecho en esa materia, en ese barro. Se ha educado como profesor normalista y trata de satisfacer sus anhelos de chico adolescente que anda detrás de su primera experiencia sexual, pero ha sido abandonado". Con una prosa simple, abierta, Skármeta mantiene un tono ágil en las 147 páginas.
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-Tanto el narrador como el tono de este libro dan para pensar en un lector joven, ¿a eso apunta?
-El lector de esta novela puede ser muy amplio. He conocido algunos en España muy maduros y encuentran señales de identificación fuertes con ciertos aspectos emocionales de sus juventudes, y con ciertos íconos de la cultura popular de la época, por ejemplo, la aparición de la película "Río Bravo", de Howard Hawks. Efectivamente, la voz es la de un profesor joven, un personaje común y corriente que vive en un pueblo sometido a todo tipo de pasiones muy intensas, pero que también es bastante sensible, sabe francés y traduce en capítulos una novelita que publica el diario local. Ese chico tiene un alma de poeta, aunque no tiene una vida de poeta porque lo que se le ofrece alrededor son dificultades.
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-¿De dónde viene el influjo francés que tiene la novela?
-Cada persona tiene su Bicentenario o su Centenario. Yo el 2010 tengo un aniversario, porque en 1920 nació el poeta francés René Cadou. Adoro la poesía de él y se cumplen 90 años de su nacimiento. Su libro más famoso se llama Poesía de la vida interior (1977). Entonces, así como uno se puede imaginar un narrador que vive inserto en el universo de Brueghel o Matisse, me imaginé a un narrador cercano a esta poesía que amo: con ese respeto, esa atención emocional, intensa y sensible al lugar sagrado del contorno inmediato y a los pocos seres que pueblan ese universo. Esa es una visión muy propia de un poeta, por eso al narrador le di un toque de poeta. Si hay una línea de donde viene este acento francés, que es sólo un acento porque la novela es completamente chilena, es de ahí.
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Para Skármeta, esta novela se inserta en una tradición nacional que la literatura tanto ha recogido. La del "huacho", ese hijo cuyo padre emigra y deja a la madre a la cabeza de la familia. "¿ What do I mean con Un padre de película ? Porque también podría ser 'Una madre de película'", se pregunta Skármeta. En varias ocasiones, la emoción al hablar se hace evidente. Este año murió su madre, y la novela le da un lugar muy especial a la familia.
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-El título se centra en el padre -dice el autor-, porque el hijo abandonado es una de las grandes tradiciones literarias, que se complementa con la presencia de la prostituta como el lugar donde se desarrolla el afecto que el padre no dio. Y la madre, que es la sacrificada sostenedora del hogar. Está la búsqueda de ese afecto que deja el padre ausente, el productor de huachos. El tema lo han investigado Sonia Montecino, José Bengoa, es uno de los temas favoritos del ensayo chileno. Yo no me meto en el mundo intelectual, pero sí los he leído con pasión. Está la figura del padre que deserta, débil, que no tiene respuesta y que no puede educar al hijo, que huye. Estoy contento de incluirme en esta tradición.
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Un espacio de pertenencia
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En Un padre de película , el despertar sexual se muestra como un motor de los jóvenes protagonistas, y la casa de prostitución de Angol como el lugar para concretarlo. Con Rayén, quien se hace llamar "Luna", Skármeta resuelve esta búsqueda de afecto de su personaje, así como Teresa -una joven de Contulmo- representa para Jacques el amor más íntegro.
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-La tradición sitúa a la prostituta como un centro de afecto que cura la soledad a la que es condenado el huacho. La madre tiene que trabajar, y el huacho busca en cualquier lugar el apoyo emocional. Grandes obras tienen como centro luminoso de su desarrollo este tema: "El abanderado", de Luis Alberto Heiremans, uno de los puntos más altos del teatro chileno, la película "Julio comienza en julio", de Silvio Caiozzi, una tremenda historia, y muchas otras más.
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Rayén se aleja de la figura de la prostituta como mujer que atiende de forma masiva e impersonal. Jacques encuentra contención en ella, porque el autor quiso crear un mundo donde, a pesar de todo, hay pertenencia. Son los sesenta, no hay globalización, y ni siquiera la política, que no es ajena a la literatura de Skármeta, aparece en este pequeño universo. La principal conexión de Contulmo con el mundo se da través de Angol, y de las estrellas de cine extranjeras. Porque la afición de Skármeta al cine sí que se encuentra en Un padre de película . Desde el título hasta la última página. Junto a otros referentes. "Es un rasgo muy fuerte de mi generación en América Latina: la alusión permanente a lo que podríamos llamar momentos estelares de expresión cinematográfica o música pop. Son íconos de reconocimiento emotivo. Muchas veces, al aludir a una admiración colectiva que hemos vivido en torno a una película o una canción, estamos diciendo algo que es extraliterario, pero que se proyecta sobre la obra", explica.
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Y la novela se vuelve cinematográfica también porque los personajes, al parecer, buscan ser protagonistas de su propia vida. Pero con la intuición de que es un rol que no les corresponde. "Soy un simple profesor provinciano", dice Jacques a Rayén. "El protagonista es productor de su vida, pero por la sensibilidad que tiene, también es productor de la vida de los demás, en el sentido de que quiere la felicidad de los otros, y eso le cuesta un precio", afirma el autor. Porque la búsqueda del padre y el vacío que dejó su figura lo llevan a entender mejor que nadie lo que es ser un huacho. Antonio Skármeta resume: "Es lo que llamo la redención".
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Un cumpleaños musical
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Skármeta pasará el día de su aniversario número 70, el 7 de noviembre, en Alemania, donde vivió un largo tiempo. Ahí celebrará con dos hijos y sus nietos, y luego se le realizará lo que él llama una "pequeña gala" con la proyección de la película "Ardiente paciencia".
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De regreso en Chile, su intención es volver a festejar, teniendo como escenario el Teatro Nescafé de las Artes. "Mi amigo Alfredo Saint Jean ha puesto a disposición su teatro para realizar dos actividades, ambas el 16 de diciembre. Si el proyecto resulta, primero se presentará el libro Un padre de película , y tras ello haremos algo novedoso y que me entretiene mucho".
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Skármeta cuenta que hace dos años está trabajando en un álbum de canciones con el compositor brasileño Toquinho. Aunque el disco todavía no se graba, ese día presentarán a los invitados 12 canciones que cuentan con letra del escritor y música de Toquinho. "Las interpretaremos con un conjunto musical encabezado por el jazzista Roberto Lecaros, quien hizo los arreglos. Serán 'expuestos' por mí, porque decir que los 'cantaré' es difícil. Los recitaré de una manera juguetona. Luego, algún cantante, hombre o mujer, interpretará la canción completa profesionalmente. Los artistas todavía son sorpresa", advierte Skármeta.
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